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El mundo en veinte tomos

LPC en Reflexiones | Marzo 22, 2008

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Hacia 1930, cuando nadie era capaz de imaginar que un disco con aspecto de oblea llegaría a albergar una biblioteca entera, apareció la más famosa enciclopedia para niños del siglo XX. Se llamaba El Tesoro de la Juventud, y aún hoy la evocan con nostalgia muchos octogenarios que dedicaron largas horas a descubrir el mundo a través de sus 7.172 páginas. Pero no solo ellos. Como El Tesoro de la Juventud era parte fundamental de toda colección doméstica de libros que se respetara, también sus hijos y sus nietos leyeron, hurgaron u hojearon la enciclopedia. Es frecuente encontrar tomos que contienen garabatos a lápiz, trozos secos de mermelada o subrayados de tres generaciones.

(...)ETJ estaba dividido en catorce secciones o 'libros' que se entremezclaban a lo largo de los veinte tomos; mis favoritos eran entonces Juegos y pasatiempos, 'Los Por qué', 'Narraciones interesantes' y 'Poesía'. Pienso que hoy dedicaría más tiempo a 'Los países y sus costumbres', 'Hechos heroicos', 'Historia de los libros célebres' y 'Cosas que debemos saber', sección dedicada a hechos interesantes y actualidades de la ciencia y la tecnología. Muchas de estas últimas cosas que debemos saber son ya tan sabidas o anacrónicas que solo conviene recordarlas en calidad de piezas históricas, como el capítulo admirativo dedicado a los aviones biplanos o las maravillas de un tren capaz de viajar a 96 kilómetros por hora.

Yo soy la prueba de que Daniel Samper Pizano tiene razón: El Tesoro de la Juventud es el objeto más valioso que ha habido en mi vida. Mi padre la heredó de mi abuelo, igual que mi abuelo la heredó del suyo y, con ella, yo aprendí a leer. Y a hacer caleidoscopios, a leer la estrellas, a reconocer pájaros extintos y a navegar. Descubrí las Alicias, el magnetismo, los viajes de Simbad, la vida de las grandes civilizaciones, las maravillas del mundo antiguo, la Divina Comedia, los prerafaelitas. Aprendí todo sobre la electricidad, la mitología griega, la historia de los grandes descubrimientos y los números romanos. Aprendí, podría decirse, todo lo que sé.

Fue una pasión solitaria. Mis amigos, españoles hijos de españoles, no tenían el Tesoro en su casa; debido a la anacrónica licencia que recuerda Daniel por la que "Esta obra no podrá sin su permiso ser reimpresa en España y sus posesiones de Ultramar" (sic). Mi padre, además, no dejaba que nadie tocara esos libros salvo él y yo (con las manos limpias). Años más tarde, cuando empezó a crecer mi propia biblioteca, me moría de gusto al encontrar referencias suyas en la Lolita de Nabokov o algunos cuentos de Cortazar, donde se menciona con la misma naturalidad con la que hoy se menciona la RAE o la Enciclopedia Británica, porque justificaban mi entusiasmo.

Cuando volví a Madrid hace ahora casi un año, me encontré en vivo y en directo con un cuadro que había descubierto en uno de sus tomos y que me había arrebatado tan poderosamente durante toda mi infancia que fue como encontrarme con un viejo amigo imaginario. Y así fue que, sin aviso ni decoro, aterroricé a mi marido, a cuatro parejas de canadienses y a un japones indefensos llorando como una plañidera neurasténica en la exposición de Patinir. La mayor parte de las ilustraciones del Tesoro son en blanco y negro; era la primera vez en mi vida que lo veía en color.

La siguiente vez que volví a ver a mis padres me fui derecha a la estantería para enseñarselo a Julian y justificar el numerito del Prado, que sin duda le había dado mucho que pensar. Al pie de la foto decía:

El Gigante Offero se hallaba una noche a la orilla de una impetuosa corriente, cuando se le acercó un niño para que le pasase al otro lado. Después que le hubo pasado díjole el niño: "Yo soy Cristo y por cuanto has sido bueno para con el débil y has llevado a Cristo sobre tis hombros, te llamarás Cristóbal". Esto es, "el que lleva a Cristo".

Julian ojeó unos volúmenes y, con gran generosidad, sentenció: de aquí es de donde vienen todos tus proyectos, tus diarios y, finalmente, tu blog. Desde entonces miro a La Petite con más cariño y trato de seducir a mi padre para que me de el Tesoro, que me corresponde, si no por derecho de primogénita, al menos por amor.

Queridos lectores. Si se encuentran algun día los 20 tomos de El Tesoro de la Juventud en una librería, un garaje o una buhardilla mohosa, compren, secuestren o roben y después corran sin mirar atrás. Cueste lo que cueste, será lo mejor que hayan hecho en su vida. Ahora mismo, abriéndo un tomo al azar: "El profesor Oersted que hizo desviar la aguja imanada de su dirección Norte-Sur...".

Nota. Querido Daniel, te sacaré de esa duda insoportable que te desvela.

CÓMO ESCAPÓ DE LA MUERTE EL BUFÓN DE UN REY

Estaba el bufón en su celda (según se ha dicho en la página 3983), y miraba con gran atención el trozo de cuerda, que deseaba fuese elástico para que pudiese dar de sí hasta tocar el suelo. Una feliz idea asaltó su mente: destejerla. Al ver cuán sólidos y gruesos eran sus ramales, se dijo: "La desharé y, uniendo uniendo unos cabos con otros, tendré una cuerda lo suficientemente larga". Puso, pues, manos a la obra, y cuando hubo separado todos los ramales, los empalmó, recordando lo que había visto hacer a los marineros en los barcos. Unió las puntas fuertemente, y viendo que las empalmaduras resistían y que la nueva cuerda era fuerte, aunque delgada, esperó a que llegase la noche. Ya previamente había arrancado uno de los barrotes de la ventana, y así, atando un extremo de la cuerda a otro de los hierros de arriba, deslizóse por la abertura y se descolgó hasta el foso. Al contacto con el agua advirtió que había calculado exáctamente el largo de la cuerda. Uno o dos minutos más tarde, trepando por las paredes del foso, recuperaba la libertad.



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Que texto más bonito, por favor... Por cierto, la venden en el Seguna Mano por 170 euros. Si mi ruina no fuera total y absoluta, te aseguro que la compraría. Besos


Puesto por David a las Marzo 22, 2008 03:51 PM

jeje, yo tengo la suerte de ejercer de albacea de tan preciado tesoro... y digo suerte porque mi madre tuvo que disputárselo con siete hermanos más, y yo con un hermano


Puesto por dani (kardone) a las Marzo 22, 2008 05:17 PM

a veces me pregunto pq sigo subscrito al feed de lpc si ya nunca posteas casi nada,
y de golpe,XAS! sacas de la chistera de maga un texto precioso como estos para nuestro deleite

:D_


Puesto por BGTA a las Marzo 22, 2008 05:32 PM

Yo aun tengo algunos tomos, junto con libros desperdigados de colecciones que son el reflejo de lo que queda de mi niñez, adolescencia y parte de juventud...

Estupendo...


Puesto por Miguel L. Romero a las Marzo 22, 2008 06:04 PM

Es el post más bonito q he leído en muchos años! Ojalá yo hubiera tenido ese tesoro en mi niñez. Voy corriendo al segunda mano... te quiero, petite! (ya tú lo sabes!)


Puesto por a las Marzo 22, 2008 08:20 PM

yo pasé de la mejor manera posible muchísimos jueves en mi infancia en la casa de mi abuela, que de otra manera hubisen sido horribles, gracias al tesoro de la juventud.
ese "libro peligroso para chicos" le debe absolutamente todo


Puesto por antonia a las Marzo 23, 2008 12:04 AM

Mis abuelos tenía algo parecido en xsu casa, pero a lo pobre. Como dudo que se pudieran permitir el lujo asiático de una enciclopedia así en 20 tomos (además de que posiblemente les pilló de lejos), lo que ellos tenían (y leí una y otra vez de pequeño) era la colección "Dime..." en seis tomos, dedicada a diferentes aspectos de la cultura general: el funcionamiento de las máquinas, las figuras históricas, bichillos y plantas del planeta, textos literarios, etc. También guardo un estupendo recuerdo de ellos.


Puesto por Raven a las Marzo 23, 2008 12:27 PM

La verdad es que debe ser una maravilla porque no hay hijo de familia burguesa (requisito imprescindible para tenerla) que, cumplida ya cierta edad, no recuerde con ojos húmedos El Tesoro de la Juventud.

Mi familia carece de patrimonio bibliográfico, así que la primera vez que supe del Tesoro fue viendo El Desencanto, de Jaime Chávarri, donde Juan Luís Panero la cita como remedio para superar el aburrimiento dominical en la infancia.


Puesto por runsir a las Marzo 24, 2008 10:56 AM