lastsupper.jpg

la herencia de dorothy parker

LPC en la biblioteca | Diciembre 06, 2006

dorothy_parker.jpgEs bien sabido que, cuando Dorothy Parker murió a los 67 años -más o menos en la ruina, alcoholizada y, sola- donó toda su herencia -los cuatro chavos que tenía y, mucho más importante, sus derechos de autor- a Martin Luther King Jr y su causa por la igualdad racial en América. Lo que no es tan conocido es que, en su testamento, designó a su amiga Lillian Hellman, mujer de Dashiel Hammet y escritora de prestigio, el cargo de albacea literaria.

Según cuenta Margareth Meade, biógrafa de la escritora más emblemática de Nueva York, Hellman ejerció su cargo con más celo de lo que habría sido conveniente por motivos poco literarios.

Quizá bajo la sospecha de que a Hellman no le hacía falta el dinero, aunque aún más porque creyera apasionadamente en la igualdad racial, Parker había decidido ubicar su nido, del tamaño de un gorrión, donde pudiera dar fruto. Toda su herencia, incluyendo derechos de autor y regalías, fue dejada al reverendo Martin Luther King Jr, hombre a quien no había conocido, pero al que admiraba locamente. Si King eventualmente moría, todo iría para la Naacp, el movimiento por los derechos civiles y la igualdad racial al frente del cual estaba el pastor afroamericano.

Hellman entró en el juego que más le gustaba. Hasta su muerte, fue la omnímoda albacea y ejecutora de los derechos de Parker. No le faltaron requerimientos. La Biblioteca del Congreso norteamericano en Washington, que es la biblioteca más grande del mundo, y la de la Universidad de Syracuse en el estado de Nueva York, pidieron la donación de los papeles póstumos de Parker. Algunas de las principales editoriales neoyorquinas, G.P. Putnam’s Sons, Charles Scribner’s Sons, Random House, Harper & Row, y Viking, querían encargar una biografía de Parker.

La correspondencia entre Hellman y sus abogados demuestra cuán rígidamente usó sus derechos sobre la obra de Parker. De hecho, su respuesta a prácticamente todos los pedidos fue “No”. Negó el derecho para que se estrenara una producción de Broadway con la actuación de Julie Harris y canciones de Cole Porter, aunque resulta difícil entender cuáles podrían haber sido sus razones. En el caso de los posibles biógrafos, alegó siempre que Parker se oponía a empresas de este tipo.


Con el tiempo, se hicieron más claras cuáles eran las verdaderas objeciones de Hellman a una biografía. Temía que un biógrafo intrépido, excavando en el pasado de Parker, descubriera las mentiras de Hellman acerca de su pasado, y eso era algo a lo que ella no quería arriesgarse para nada. Por un tiempo, triunfó gracias a esta estrategia, que hasta ahora siempre le había funcionado. Finalmente, las fabulaciones fueron descubiertas por los propios biógrafos de Hellman. Entre tanto, su autobiografía An Unfinished Woman fue un gran éxito, y en 1970 ganó el National Book Award, con lo que reparó en que las memorias eran lo suyo.

Técnicamente, el cargo de albacea finalizaba para Hellman cuando King murió y la Naacp se convirtió en propietaria de la herencia. Pero Hellman no quiso saber nada de tecnicismos, y empezó una batalla legal que acabó sólo en 1972 con un fallo de los tribunales contra Hellman. En una entrevista con el New York Times Book Review, Hellman todavía seguía con su latiguillo: “Una cosa es tener un sentimiento real a favor de los negros, pero esa sentimentalidad ciega por la Naacp, un grupo tan conservador que hasta muchos negros no le tienen el menor respeto, es otra. Seguro que estaba borracha cuando hizo eso”.



BUSCA en LPC

  

ULTIMOS POSTS
Queridos lectores, debo cerrar los comentarios mientras realizo tareas de limpieza. Ustedes sabrán disculpar las molestias....

Aquellos que todavía piensan que la enfermedad del medio se la inventó Internet deberían leer este reportaje del New...

Buscaba un extracto traducido de El Príncipe Negro de Iris Murdoch y me he encontrado con que Alejandro Gándara...

No he llegado al Gamelab, pero me da igual porque estoy viendo la mesa de Cinacia del Foro Internet...

1. ¿Por qué las palabras censura, diletante y arribista ya no significan control que ejerce un grupo de poder...


ENVÍA ESTA ENTRADA

A la dirección de correo:


Tu dirección de correo:


¿Quieres incluir un mensaje?




LPC en tu buzón

Archivos







Dios nos guarde de las viudas profesionales


Puesto por Ondurman a las Diciembre 6, 2006 01:52 PM

wow, no conocía ese enterín.
Adoro a Dorothy Parker y los cuentos de su libros: La soledad de las parejas y una dama neoyorkina son realmente fabulosos.


Puesto por ::.Andy grey.:: a las Diciembre 6, 2006 02:09 PM

Además era guapísima :). (Sorry por el apunte frívolo) :)


Puesto por siouxie a las Diciembre 8, 2006 08:39 PM

Yo tampoco tenía ni idea de lo mala que era la Hellman. Dorothy Parker era una gran escritora, aunque creo que se valoran más sus textos digamos "frívolos" frente a sus cuentos serios, que eran estupendos. Sólo hay que leer 'Una rubia imponente' o 'La yegua' para comprobarlo.


Puesto por Luisru a las Diciembre 12, 2006 04:11 PM