ready to share, ready to wear!
LPC en politech | Enero 29, 2005
Cuando se organizaron las jornadas críticas sobre la propiedad intelectual en Madrid -por cierto, uno de mis primeros posts- me encontré con una vieja amiga del instituto que asistía a las conferencias. Siendo una persona cuyas pasiones fundamentales simpre fueron la moda, los novios y los tratamientos capilares, el caso me pareció insólito pero pensé: bueno, pues esto del copyleft está avanzando más deprisa de lo que yo creía. Mira esta niña, con lo borrica que es, y se viene a una casa ocupa a enterarse de qué va el tema. La vi tomar notas e incluso charlar animadamente con nuestro Pepe y, ya muy al final, no pude evitar preguntarle: y tu, entonces, ¿cómo te interesaste por las licencias copyleft? Y me dijo, muy resabida: es que una amiga y yo estamos pensando en montar una tienda de ropa y quería enterarme bien de cómo va lo de patentar los derechos. Porque no es plan de matarse con los diseños y que luego te los robe cualquiera.
Cuando oimos hablar de las licencias copyleft en España es habitual que el debate gire en torno a la música, a los conciertos y a la SGAE, pero el debate es mucho más grande y afecta a todas y cada una de las cosas que existen a nuestro alrededor, tanto si somos conscientes como si no. Toda creación que se precie de serlo es, por necesidad, producto de las vitaminas, proteinas e hidratos de carbono que mantienen viva nuestra imaginación: la cultura. Y eso incluye la literatura, la música, los anuncios de televisión, la historia, la disposición de los tomates en los puestos del mercado, la red de cables del cielo de la ciudad, la forma de los coches... todas esas cosas que, tecnicamente, son producto directo del trabajo de los demás. La asunción de originalidad sobre la obra artística es un tema del que nunca me voy a cansar de hablar. Hay quien encuentra un tomate por primera vez y al pisarlo proclama que ha inventado el gazpacho. Un poco de dignidad, hombre, que ya somos mayores.
En cualquier caso, no deja de ser gracioso que, de todas las disciplinas que valoramos hoy en dia, sea la moda -con sus revivals, sus homenajes, sus estilo años 20 y cuellos mao- la más consciente de su condición y no le duelan prendas (perdón por el chiste fácil) de celebrarlo con conferencias para darle vueltas a una obviedad. Se nos olvida que esta indústria que mueve millones de millones debería ser una de las afectadas por esta crisis de los piratas y la propiedad intelectual porque cuando la máquina de coser eléctrica llegó a las manos de la comunidad y las revistas para señoritas añadieron patrones a su sección del hogar, decidieron redoblar esfuerzos por ofrecer calidad, rápidez, cómodidad y pret-a-porter, en lugar de llevar a las madres al trullo por apropiación indebida de ideas que ya eran viejas cuando Maria Antonieta era lo más.

Mala, mala, mala, mala
Puesto por Juanlo de la cruz a las Enero 29, 2005 07:37 PM