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Quien critica a un criticon...

LPC en la biblioteca | Abril 19, 2004

Elitism has its dangers, or at least its amusing paradoxes, for a pop-culture critic. Sometimes you can wander so far into the byways of your own peculiar passion — small-town indie rock bands or lesser-known Japanese anime directors or obscure 1970's TV sitcoms that never made it past the pilot — that you forget that popular culture is, by definition, supposed to be popular. But who defines what is popular? Sales charts, more or less rigged, measuring those artists with access to the giant distribution machine controlled by large corporations, that's who.

el resto del articulo, en el New York Times.



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pero ahora Internet con sus redes P2P es esa "giant distribution machine" de la que habla el artículo y cualquier fresador de Loranca es dire hard fan de Takeshi Miike y cualquier cajera del Lidl se disfraza de Sailor Moon en la intimidad o se compra una Atari en eBay

en la búsqueda del no va más en weblogs y similares yo predigo que pronto se caerá en el patetismo absoluto ..... (aunque creo que éste no era el temo del artículo,,, y que yo escribo demasiados comments en este blog :/ )


Puesto por Kroy a las Abril 19, 2004 03:00 PM

bonita reflexion. Muchas veces he pensado que sera de la vanidad de aquellos que han basado toda su autoestima en poseer la copia 48 de las unicas 50 copias de algun single absurdo producido en Minessota ahora que cualquier rojo hijodeputa puede digitalizarlo y colgarlo en la web para que todos lo tengan.

Me recuerda un poco a aquella protesta tan graciosa contra los que pinchan mp3, argumentando que su actitud desvirtua el esfuerzo de horas y horas de investigacion, persecucion y adquisicion de materiales importados desde... ¡Londres!

Esa gente, ¿no tiene madre?

mxxxx


Puesto por marta a las Abril 19, 2004 05:26 PM

Dos comentarios:

A) Los Lps o singles de importación (o comprados en Londres) no son asequibles a cualquiera, como bien sabemos todos. En mi opinión, la fobia al MP3 de muchos pinchadiscos es una mera cuestión de exclusivismo o de, directamente, prejuicios de clase ("¡Arrrrrghhh! ¡Un pobre pinchando!")
B) Ya era hora de que alguien contradijese a Adorno, coño. Esta noche brindaré a la salud de Walter Benjamin mientras me pego una sesión de descargazos en el Soulseek. Con agua del grifo, claro.


Puesto por moonshaker a las Abril 19, 2004 09:13 PM










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