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Mayo 26, 2009

Diamonds [NSFW]

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De un tiempo a esta parte me siento más madura, coherente, cínica y tolerante de lo que me parece saludable y eso me vuelve huraña y poco comunicativa. Pero incluso los peores días se desvanecen avergonzados ante la inesperada y fulminante evidencia de que el amor verdadero existe, y crece en los lugares más insólitos.

Estos dos están ciegos de eme, de lujuria y de amor verdadero. Y hay que estar aun más ciego que ellos para no verlo.

Abril 15, 2009

The limits of control

Yo sí que fumo. Por eso, a diferencia de la pobre Elena (qué has hecho, ecabrera, con ese post?), tuve la oportunidad de ver, tropezar aparatosamente sobre y probar el fuego de Jim Jarmusch, que me prestó el mechero al menos tres veces mientras fumábamos en el edificio donde, durante unas semanas, trabajamos los dos.

Sobre esa breve pero intensa relación con Jarmusch, puedo decir que: 1. Huele muy bien. 2. Es aun más guapo en persona. 3. Es aun más alto en persona 4. A pesar de ser tan alto a veces no le ves porque le tapa una nube de mariconas de manhattan. 5. Tiene menos sentido del humor en persona. 6. No acepta copas en el Jose Alfredo antes de las 16 horas.

Dicho esto y viendo el trailer, me pregunto con un pequeño dolor: ¿Será verdad que John Hurt comía patatas bravas a un ascensor de mi mesa mientras yo fregaba teletipos, ignorante de que la suerte me quería sonreir? ¿Y por qué no la vimos a ella?

Marzo 31, 2009

Diciembre 07, 2008

we might as well live

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O, como decimos aquí, hay veces que es mejor dejárselas largas. En la sección discutimos la posiblidad de adelantar el fin de año para que se acabe esto cuanto antes, pero Nuria dice que eso da mala suerte y que quita quita no vaya a ser. Y también hay quien dice que salimos de Guatemala para ir a guatepeor pero digas lo que digas ni Berlín ni Bangkok ni BBAA, porque nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres. Y que no hay mal que por bien no venga, aunque si la misma fórmula funciona al revés, a mi me va a sentar hasta mal.

Pero aun tengo el mejor equipo, la mejor vecina, el mejor profesor y el mejor marido de todos los mundos posibles. Y el día que todo falle, se dónde ponen los mejores daikiris de Madrid.

Ni tan mal.

FYI. Ilustrado por Norman Parkinson | You might as well live, too.

Diciembre 04, 2008

Por la G de genocida no me viene nada más...

Una de mis inquietudes más recurrentes son aquellos casos en los que un uso concreto de una palabra ha secuestrado el término de tal manera que nunca jamás puiedes volver a usarla, por adecuado que sea, sin despertar la indignación del que te escucha o te lee. Por ejemplo.

holocausto. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).

1. m. Gran matanza de seres humanos.

2. m. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor.

3. m. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.

Y, sin embargo, sólo hay un contexto en el que utilizar la palabra holocausto sea socialmente aceptable, rechazando la posiblidad de que un acontecimiento tan brutal, de una escala tan disparatada, haya tenido o vaya a tener lugar en la historia de la humanidad. Aunque sabemos que eso no es, no será y no ha sido verdad.

Las dos únicas satisfacciones que me ha dado este tema han sido descubrir a Odo Marquard y su discurso sobre la gestión del asesinato por parte de gobiernos y organizaciones a lo largo del tiempo, porque la diferencia entre un asesinato y un genocidio es técnica, y tiene que ver con la cantidad de asesinatos que se cometen en determinado periodo de tiempo. Eso, y utilizar la palabra genocidio para hablar de las patentes farmaceuticas.

Hasta hora, a quien protestaba yo le daba un diccionario y un periódico. Sin embargo, me equivocaba todo el rato: hoy he descubierto que la palabra genocidio fue acuñada por Raphael Lemkin y no existió hasta el final de la IIGM.

Today, we call what happened at Auschwitz and the other death camps “genocide.” But at the time, there was no name for the Nazis’ crimes. The word “genocide” did not exist.

In 1944, Lemkin wrote a book about the Nazis. In it, he combined the Greek “genos” for race with the Latin “-cide” for killing: Genocide. Lemkin had named the crime he spent a lifetime trying to prevent.

As a child in Poland, Lemkin was inspired by the stories his mother told him at the fireside — stories of history and heroism, of suffering and struggle. As a Jew he witnessed cruelty and persecution firsthand: from the bribes his parents were forced to pay, to a pogrom that killed dozens nearby.

From his mother, and from his circumstance, Lemkin developed early a strong desire to better the world and protect the innocent and the weak.

“The appeal for the protection of the innocent from destruction set a chain reaction in my mind,” Lemkin later wrote. “It followed me all my life.”

Agosto 12, 2008

Así como las estrellas enfermas desaparecen una a una del valle etéreo

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Yo siempre he pensado que, al final, todo el mundo acaba en el lugar que le corresponde. Es verdad que luego miro a Amy Winehouse y pienso que pobrecita. Sobre todo por el pelo. Y no sé si será verdad o es que ella, la pobre, se merece el papelón pero, como no la conozco de nada, ni confirma, ni desmiente. Y me acuerdo de Susanita cuando le decía a Mafalda que cómo no van a ser pobres los pobres con esa ropa de mierda que llevan y esas casas de mierda que tienen. Y hasta sé que esto de Susanita lo va a malentender más de uno pero eso confirma la premisa inicial y, por el mismo precio, la redondea: todo el mundo acaba en el lugar que le corresponde, siendo lo que es, rodeado de lo que se ha buscado. La gente cobarde vive una vida cobarde. La gente mediocre vive una vida mediocre. La gente envidiosa vive una vida podrida, rodeada de gente podrida, haciendo cosas podridas. Y así, todas las declinaciones. Qué es lo que quieren si no aspiran a más.

Otra cosa que siempre he pensado es que, si quieres, puedes tenerlo todo. Si tengo razón -y de momento, no dudo- de esa verdad deriva invariablemente otra; que también puedes perderlo todo, muchas veces de golpe, sin previo aviso y sin que sepas porqué. Y eso no justifica ni por un segundo que no debas aspirar a todo, por segunda, tercera o por décima vez. Cada uno es como es. Yo soy ambiciosa.

Julio 14, 2008

The Once-over

9014_Mikko_hung_over.jpgDicen que, si eres ex-alcohólico, lo mejor es trabajar al lado de una licorería. Porque lo facil es resistirse cuando duele, cuando el lado oscuro de la fuerza es poderoso. Cuando toda la sangre del cuerpo te baila y se te agolpa del lado del escaparate cada vez que entras o sales del portal y hay veces que lo darías todo -tu matrimonio, tu trabajo, ¡tu gato!- por una última trompa, bien sucia, de las que te despiertan en la celda con un tatuaje en el tobillo que pone "las mariposas tienen garras" o un haiku sobre las cerezas o una excalibur con estrellitas.

Dicen que, durante esos meses en los que crees que estas peor, lo que te mantiene a flote es la lucha y el triunfo de la voluntad contra la tiranía del hábito, porque cada día que pasa eres un héroe. También dicen que no hay que subestimar el poder de la vanidad.

Después pueden pasar dos cosas. La primera es que, superado el mono, comiences a añorar la enfermedad. Como cuando vuelves a fumar porque no sabes reconocerte a ti mismo sin un cigarrillo en la mano y aceptar que todo es un poco más mediocre, un poco más soso, un poco más como alguien que no eres tú y que ni siquiera se te parece. Esa extrañeza no desaparece nunca y seguramente te pase como a la anorexica, que tiene que aprender a vivir con su imagen distorsionada porque ha perdido la capacidad de verse tal como es.

La otra es que descubras que llevabas meses bebiendo garrafa y estabas demasiado borracho para darte cuenta.

Estrella invitada: Mikko. By Maarit Hohteri

Julio 01, 2008

In girum imus nocte et consumimur igni

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El Morocco, New York; 1955 (via)

Abril 02, 2008

Pero es peor cuando no te equivocas

“Juan Ramón, más cruel, decía: “Guillén está forzando un nuevo libro”. Yo sé qué los fuerzan, pero prefiero subrayar que los redactan, porque redactar es todo lo contrario de escribir. Hoy se llevan esas minuciosas redacciones, sin una sola intuición verbal. Vaya una mierda.” Yo las novelas de hoy no las leo salvo excepciones, pero cuando maldigo el periodismo actual me estoy refiriendo a eso. A toda la contaminación que supone su ejercicio e incluso su lectura, al despojo a que te somete. Si leen periódicos de principios del siglo pasado verán que aquello era un cachondeo y que había una intención que no era la económica, que entonces se escribía, mal o bien o regular, casi siempre mal, bien, pero se escribía. Hoy se redacta.

Marzo 28, 2008

Por un puñado de links

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  • Larry Salander, galerista newyorquino, expresa sus dudas razonables sobre el mercado del arte contemporáneo: "Being with Rembrandt is like making love. And being with Warhol is like fucking".
  • Prada Prostitutes:
    But too much information has been the staple of books for girls ever since the first fictional confession of a period or a crush. These girls might be hookers, but otherwise they are as they have always been, their hookerdom a simple extension—psychologically unexplored—of that right to live and talk dirty which 1960s feminism conferred on the modern woman.

    Y dice que Jean Genet jamás creyó que la autora de Historia de O fuera una mujer porque ninguna mujer entiende el sexo degenerado. Qué bellísimo Genet y qué ingenuidad deliciosa. Pauline Reage escribió la Historia para calentar a un amante casado pero mucho más para calentarse sola. Pero Jean Genet es uno de los escritores más bellos de la historia de las letras y por eso no hay malicia ni contradicción. Hace unas semanas lo describí a un neófito como el Mishima francés y todavía me remuerde la conciencia. A las cinco de la mañana, yo debería estar callada mirando peceras en algún bar

  • Darkness vissible, William Styron habla de la fragilidad exquisita del suicida de la que nadie supo tanto como Sylvia Plath. It is like quicksand: hopeless from the start.
  • Y, finalmente, The Great Comic-Book Scare and How it Changed America es la descacharrante historia de cuando los comics acabaron con la juventud y la inocencia de toda una nación.

    Lo cuenta Louis Menand en el New Yorker y otros en el LA Times, el Washington Post y el Globe Mail.

  • Ilustrando, la primera parte de un foto ensayo: Slate repasa La arquitectura de Edward Hopper.

    Marzo 22, 2008

    El mundo en veinte tomos

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    Hacia 1930, cuando nadie era capaz de imaginar que un disco con aspecto de oblea llegaría a albergar una biblioteca entera, apareció la más famosa enciclopedia para niños del siglo XX. Se llamaba El Tesoro de la Juventud, y aún hoy la evocan con nostalgia muchos octogenarios que dedicaron largas horas a descubrir el mundo a través de sus 7.172 páginas. Pero no solo ellos. Como El Tesoro de la Juventud era parte fundamental de toda colección doméstica de libros que se respetara, también sus hijos y sus nietos leyeron, hurgaron u hojearon la enciclopedia. Es frecuente encontrar tomos que contienen garabatos a lápiz, trozos secos de mermelada o subrayados de tres generaciones.

    (...)ETJ estaba dividido en catorce secciones o 'libros' que se entremezclaban a lo largo de los veinte tomos; mis favoritos eran entonces Juegos y pasatiempos, 'Los Por qué', 'Narraciones interesantes' y 'Poesía'. Pienso que hoy dedicaría más tiempo a 'Los países y sus costumbres', 'Hechos heroicos', 'Historia de los libros célebres' y 'Cosas que debemos saber', sección dedicada a hechos interesantes y actualidades de la ciencia y la tecnología. Muchas de estas últimas cosas que debemos saber son ya tan sabidas o anacrónicas que solo conviene recordarlas en calidad de piezas históricas, como el capítulo admirativo dedicado a los aviones biplanos o las maravillas de un tren capaz de viajar a 96 kilómetros por hora.

    Yo soy la prueba de que Daniel Samper Pizano tiene razón: El Tesoro de la Juventud es el objeto más valioso que ha habido en mi vida. Mi padre la heredó de mi abuelo, igual que mi abuelo la heredó del suyo y, con ella, yo aprendí a leer. Y a hacer caleidoscopios, a leer la estrellas, a reconocer pájaros extintos y a navegar. Descubrí las Alicias, el magnetismo, los viajes de Simbad, la vida de las grandes civilizaciones, las maravillas del mundo antiguo, la Divina Comedia, los prerafaelitas. Aprendí todo sobre la electricidad, la mitología griega, la historia de los grandes descubrimientos y los números romanos. Aprendí, podría decirse, todo lo que sé.

    Fue una pasión solitaria. Mis amigos, españoles hijos de españoles, no tenían el Tesoro en su casa; debido a la anacrónica licencia que recuerda Daniel por la que "Esta obra no podrá sin su permiso ser reimpresa en España y sus posesiones de Ultramar" (sic). Mi padre, además, no dejaba que nadie tocara esos libros salvo él y yo (con las manos limpias). Años más tarde, cuando empezó a crecer mi propia biblioteca, me moría de gusto al encontrar referencias suyas en la Lolita de Nabokov o algunos cuentos de Cortazar, donde se menciona con la misma naturalidad con la que hoy se menciona la RAE o la Enciclopedia Británica, porque justificaban mi entusiasmo.

    Cuando volví a Madrid hace ahora casi un año, me encontré en vivo y en directo con un cuadro que había descubierto en uno de sus tomos y que me había arrebatado tan poderosamente durante toda mi infancia que fue como encontrarme con un viejo amigo imaginario. Y así fue que, sin aviso ni decoro, aterroricé a mi marido, a cuatro parejas de canadienses y a un japones indefensos llorando como una plañidera neurasténica en la exposición de Patinir. La mayor parte de las ilustraciones del Tesoro son en blanco y negro; era la primera vez en mi vida que lo veía en color.

    La siguiente vez que volví a ver a mis padres me fui derecha a la estantería para enseñarselo a Julian y justificar el numerito del Prado, que sin duda le había dado mucho que pensar. Al pie de la foto decía:

    El Gigante Offero se hallaba una noche a la orilla de una impetuosa corriente, cuando se le acercó un niño para que le pasase al otro lado. Después que le hubo pasado díjole el niño: "Yo soy Cristo y por cuanto has sido bueno para con el débil y has llevado a Cristo sobre tis hombros, te llamarás Cristóbal". Esto es, "el que lleva a Cristo".

    Julian ojeó unos volúmenes y, con gran generosidad, sentenció: de aquí es de donde vienen todos tus proyectos, tus diarios y, finalmente, tu blog. Desde entonces miro a La Petite con más cariño y trato de seducir a mi padre para que me de el Tesoro, que me corresponde, si no por derecho de primogénita, al menos por amor.

    Queridos lectores. Si se encuentran algun día los 20 tomos de El Tesoro de la Juventud en una librería, un garaje o una buhardilla mohosa, compren, secuestren o roben y después corran sin mirar atrás. Cueste lo que cueste, será lo mejor que hayan hecho en su vida. Ahora mismo, abriéndo un tomo al azar: "El profesor Oersted que hizo desviar la aguja imanada de su dirección Norte-Sur...".

    Nota. Querido Daniel, te sacaré de esa duda insoportable que te desvela.

    CÓMO ESCAPÓ DE LA MUERTE EL BUFÓN DE UN REY

    Estaba el bufón en su celda (según se ha dicho en la página 3983), y miraba con gran atención el trozo de cuerda, que deseaba fuese elástico para que pudiese dar de sí hasta tocar el suelo. Una feliz idea asaltó su mente: destejerla. Al ver cuán sólidos y gruesos eran sus ramales, se dijo: "La desharé y, uniendo uniendo unos cabos con otros, tendré una cuerda lo suficientemente larga". Puso, pues, manos a la obra, y cuando hubo separado todos los ramales, los empalmó, recordando lo que había visto hacer a los marineros en los barcos. Unió las puntas fuertemente, y viendo que las empalmaduras resistían y que la nueva cuerda era fuerte, aunque delgada, esperó a que llegase la noche. Ya previamente había arrancado uno de los barrotes de la ventana, y así, atando un extremo de la cuerda a otro de los hierros de arriba, deslizóse por la abertura y se descolgó hasta el foso. Al contacto con el agua advirtió que había calculado exáctamente el largo de la cuerda. Uno o dos minutos más tarde, trepando por las paredes del foso, recuperaba la libertad.

    Diciembre 13, 2007

    Uno de mis mitos preferidos

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    Uno de mis mitos preferidos, recuperado una y otra vez por las hordas feministas con desigual fortuna, es el de Lilith. Normalmente se resume la historia en dos líneas confusas: mujer primordial abandona marido y abandona paraiso conyugal para matar niños y beber su sangre. Pero el mito de Lilith, qué se habían creído, es mucho más complejo. Vamos.

    Para empezar, Adan es un cerdo. Cuando Dios termina la creación, en la tierra no hay ni putas ni bares de solteros; el conejo tiene coneja, el caballo tiene a la yegua, el ratón a la ratona y así sucesivamente hasta llegar a Adán quien, al haber sido creado a imágen y semejanza del altísimo, no tiene novia ni amante ni nada. Comprensiblemente irritado y envidioso, se lanza al bosque en busca de alivio y se entrega a una orgía de adulterio y zoofilia que suponemos dura varios dias pero no le acaba de convencer. Tras un meeting con el sumo en el que le expresa sus dudas sobre su orientación sexual y discuten sobre algunos aspectos de la creación divina, Dios escupe en un terruño y crea a la mujer.

    El matrimonio, como bien saben, tuvo descendencia pero no paz. Adan, que no era conductista porque, ni disfrutaba el discovery channel, ni se había inventado leer, tenía sus propias ideas sobre cómo sería su compañera ideal y el temperamento de la suya le parecía un poco indómito. Para empezar, Lilith se negaba a darle la razón. Iba por ahí como si fuera la princesa Leticia, mandándole callar delante de los bichos y dándo lecciones de todo. Se pasaba el día tumbada a la bartola, haciéndose la chula y comía porquerías por el bosque. Y lo peor: aunque pelirroja, no funcionaba en la cama. La hija de puta se escurría y se montaba sobre Adán como si Adán fuera una vaca cachonda y le decía que había que probar cosas nuevas y que, habiendo nacido ambos del polvo y de dios, no veía por qué Adán se tenía que sentar encima todo el rato. Adan, mal amante y un peor marido, sentía que estar debajo le hacía de menos a él y se puso super pesado con el respeto conyugal. Y un buen día, como ocurren estas cosas, Lilith recogió sus cosas y ¡pluf!, desapareció. Enfurecido y humillado, Adan fue corriendo a chivarse a Dios.

    -Mi mujer me ha abandonado - le dijo lloriqueando.

    Por no oirle, Dios mandó a tres abogados, Senoy, Sansenoy y Semangelof, para encontrar a la descarriada y leerle la papeleta.

    Lilith, mientras tanto, había empezado una vida nueva en un barrio de mala fama: el Mar Rojo. Recién separada y sin formación específica, su situación no le permitía comprarse un terreno en Bell Air o trabajar en un bufete y salir con hombres modernos que bailan al ritmo de orquestas imaginarias pero ese detalle no fue tenido en consideración por los abogados divinos, que enseguida se imaginaron lo peor y dieron por supuesto que Lilith había probado cuero por todo el vecindario.

    Anda ya para casa - le dijeron nada más llegar -o te vas al infierno con el culo caliente. Como no les conocía y podían venir de sabe dios dónde, Lilith les dijo que de qué y se fué a una fiesta en casa de los vecinos . Y para que vean lo que se consideraba entonces un castigo proporcionado, los ángeles fueron, le mataron cien hijos y se piraron sin más.

    No me digan que no es para cagarse en todo.

    Octubre 28, 2007

    Fuera también hay Público

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    Los otros elásticos no habíamos dicho nada porque todavía nos estamos recuperando de que Nacho haya sido el primero en salir en el New York Times.

    Y en el Herald Tribune, el Financial Times, Le Monde ...

    Agosto 20, 2007

    Perhaps you will wake up and find the sun shining and the birds singing

    BalthusThereseRevant.jpgTener un trabajo que te gusta es una mierda: te quedas sin amigos, sin familia, sin gato ¡y sin blog! A día de hoy, llevo una semana de vacaciones durante la que he prometido no tocar el ordenador. He leído tres libros (grandes), he escrito 40 páginas y he cocinado cuatro veces. Podría llegar a acostumbrarme.

    ADN está en beta. Eso significa que, de momento, tenemos un 10% de lo que queremos y que, dentro de un mes, con suerte y vitaminas, habremos llegado al 15%. Juan dice que lo bueno es no llegar al 100 porque, el día que lo haces, tienes que vender el chiringuito y empezar otra vez.

    Pronto se podrán encajar los videos en casa ajena, como se hace con youtube. También podremos hacer lo mismo con nuestras cuentas de usuario, un feedget que este blog espera con el corazón en un puño.

    Elena ha escrito un estupendo artículo sobre la "crisis" de la industria del cine. La económica, digo. Y el cuadro que ilustra este post tan adncéntrico es parte de la increíble exposición de Balthus en el Museo Ludwig de Colonia.

    Julio 19, 2007

    ADN.es

    Bueno, pues ya está. Después de dos meses de trabajos forzados, ADN.es salió ayer en beta. Pasaremos el verano sacándole brillo hasta que se convierta en el proyecto por el que muchos dejaron trabajos honestos y yo dejé Berlín.

    Como nuestro comandante en jefe ya ha dicho todo lo que había que decir, les animo a que lean, pinchen, comenten, guarden y hagan todas las cosas que nuestros usuarios pueden hacer. De momento son pocas (es lo que tienen las betas), pero al menos ahora nosotros podemos hacer lo que nos gusta: escribir.

    Yo también les echaba de menos.

    Mayo 28, 2007

    jaque a la reina

    Cosas que tengo hoy y que no tenía la última vez que nos vimos:
    (por orden de importancia)
    -piso
    -Fresa y chocolate
    -mermelada de naranja con jengibre
    -gripe


    Cosas (importantes) que todavía no:
    -editora
    -tiempo
    -muebles
    -lavadora

    Apelo a su comprensión, su paciencia y -¿me atreveré a decirlo?- su cariño para perdonar mi ausencia. También apelo a su lavadora, si es que les sobra una.

    Especial El Mundo para un gatito. Mi amigo Jose Luis ha encontrado una bonita camada de gatitos tamaño pulga a un lado de la avenida de Andalucía. Si tienen sitio para uno, no lo piensen más. Entrega en mano. Limpieza. Sin aval.

    Mayo 12, 2007

    mudanzas

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    Lo peor es meter los libros en cajas. Me pongo de los nervios pensando en esquinas que se rozan, en tapas que se atraviesan entre las tapas de otros, en cajas que se apoyan descuidadamente sobre el suelo mojado y en la humedad que atraviesa el cartón, el plástico y la tela hasta llegar a las tapas de abajo. Aquí lleva cuatro días lloviendo.

    En mi primera mudanza, hace ahora quince años, me pasé dos semanas envolviendo los libros delicados uno a uno en papel de periódico y forrando las cajas con toallas para amortiguar los golpes. Con un rotulador gordo pinté flechas indicando la dirección en que debían colocarse y le pedí encarecidamente al jefe de la mudanza que tuviera cuidado con ellos porque eran muy importantes para mí. Al acabar de cargar ví que el hijo de puta los había puesto debajo de todo, incluído un mueble elefantiásico de madera de roble macizo que mis padres tenían en el salón. Cuando le llamé al orden me dijo: son sólo libros. Mi madre lo consideró un caso de justicia divina, porque fué lo mismo que le dije yo cuando echó a faltar sus toallas de hilo trenzado de nosedondeostias.

    Después, como dice Millán,

    los libros tetrificados en cajas. Las cajas tetrificadas primero en el elevador de las mudanzas, luego en el seno insondable del camión capitoné. Luego, el camión tetrificado entre el tráfico.

    Un día negro. Solo que yo no lo veré porque llego a Madrid antes que ellos y será peor. Me quedaré comiéndome las uñas hasta las muñecas, imaginando catástrofes.

    Mayo 09, 2007

    what doesn't kill you makes you stranger

    Jacobs_Foam.jpg La primera vez que mi padre y yo nos quedamos solos fue cuando nació mi hermano. Durante las dos semanas que mi madre pasó en el hospital, mi padre hizo un gran esfuerzo por sobrellevar las tareas de la casa con dignidad. Antes de perder la dignidad y repatriarme con los vecinos, compartimos algunos momentos importantes, siendo el más fascinante el extraño caso del arroz autogenerativo o, como lo bautizamos entonces, el autoarroz. Yo tenía diez años.

    Estas son las cosas que sabe hacer mi padre en la cocina y la valoración que dichas habilidades han merecido entre familiares y amigos desde que yo le conozco. Mermelada de moras, fresas o naranja (M de H); clericó (N), pantumaca (N), pizza precongelada (B), tostadas (R), arroz a la cubana (R), pasta con tomate (NM). A estas habilidades hay que sumar un factor condicionante: de joven pasó tres años viviendo en Alemania. Allí desarrolló simpatía por las barras de chocolate con frutos secos, la leche condensada, las sopas de sobre y todo lo que no es comida pero te mantiene con vida en caso de accidente nuclear, mundial de fútbol o ausencia repentina de mi señora madre. Cuando volví del colegio aquel día, mi padre miraba fijamente el interior de un sobre de sopa de arroz con verduras mientras el agua hervía furiosamente detrás de él. Solo que en el sobre sólo había polvitos. El arroz y las verduras no estaban allí.

    ¿Será que tiene sabor a verduras? -aventuré yo muerta de hambre. Mi padre gruñó, se ajustó las gafas y me mostró la parte frontal del sobre, donde se podían ver tronquitos enteros de brocoli, judías verdes y una cebolla sin cortar. Después vertió cuidadosamente los polvitos dentro de la olla de agua y, tras un periodo de tiempo que a mí me parecieron diez segundos y a él cinco minutos, me llamó a gritos para que me asomara a mirar.

    Me gustaría aclarar, para los que todavía no lo saben, que mi padre es químico. Uno de mis primeros recuerdos de la infancia es mi madre gritando con la nevera abierta porque mi padre había dejado sus muestras de laboratorio en la bandeja del queso o tenía una familia entera de hongos creciendo en el cuarto de baño. Si había alguien preparado para lo que estábamos a punto de vivir, ese era mi padre. Sin embargo, aquel momento alteró para siempre una parte pequeña pero fundamental de nuestras vidas, como cuando te enamoras por primera vez y ponen el Last Chrismas de Wham! en todas las tiendas y descubres que todos son unos hipócritas menos tu mejor amiga y, potencialmente, Peter Murphy. Unos segundos después de verter los polvitos el agua empezó a hervir violentamente hasta quedar blanquecina y cenagosa. Después salieron unos grumos que empezaron a agruparse de manera aparentemente desorganizada y, delante de nuestros aterrados ojos, se convirtieron en arroz.

    Ese día comimos tortilla en casa de la vecina y cenamos fuera. Mi padre conservó el engendro durante varios días para descubrir si desarrollaba habilidades superiores o cualquier cosa que demostrara su procedencia alienígena o su pertenecia a banda armada. Hasta donde yo sé, la única anormalidad detectada fué una admirable resistencia al deterioro; cuando la vecina lo tiró a la basura una semana después, ni siquiera olía raro.

    Sobre lo que ocurrió después
    Hubo efectos psicológicos, algunos de cierta gravedad. Aun hoy me niego a comer nada que haya vivido en un sobre salvo que su naturaleza se revele distintivamente artificial tanto antes como después del proceso de preparado, como el Tang o los fresquitos. Con el tiempo volví a comer arroz, aunque al principio sentí la necesidad de vigilar atentamente a mi madre mientras lo preparaba. Pero lo más importante es que creció en mí una fascinación casi fetichista por los preparados alimenticios posmodernos y sus habilidades sobrenaturales. A día de hoy, sólo ha habido dos productos que me hayan impresionado tanto como el autoarroz.

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    La primera es una marca de crema catalana que, cuando la abres, presenta la crema propiamente dicha y un sobrecito que la víctima debe abrir y vaciar sobre la superficie total. En el momento de contacto entre la crema y el contenido del sobre, el producto comienza a burbujear y a cambiar de color crema a un color cobrecino hasta que por fin se convierte en la superficie reluciente y aparentemente inofensiva que a Amelie le gusta quebrar con la cuchara. Como no tengo fotos ni recuerdo la marca, tendrán que creerme, aunque su sentido común rechace el concepto mismo del objeto extraordinario que acabo de describir. Les tranquilizará (o todo lo contrario) saber que mi segundo ganador tiene cierta presencia en la Red y que su existencia, para bien o para mal, está fuera de toda duda.

    The "Thermotic Can".
    La "Thermotic Can" es un recipiente que contiene en sí misma los secretos del agua, el aire y el fuego. La primera en llegar al supermercado fué Nestlé en octubre de 2001, bajo la leyenda Hot When you Want, el último Wolfgang Puck y sus cafés gourmet. En los dos casos se trata de una lata rellena de café que, con un poco de manipulación por tu parte, se convierte en una lata llena de café caliente sin tener que usar el mechero ni restregartela contra el pantalón. Para calentar el contenido hay que darle la vuelta a la lata, apretar un botón o tirar de una anilla colocada en la base para liberar un producto -que, según el dibujo y dependiendo de la marca, es un líquido, unos polvos o unas bolitas-, sacudir la lata y esperar a que la tapa del recipiente cambie de color para avisar de que el café está en su punto.

    Después, te lo bebes.

    Si no les pone todos los pelos de punta es que, o son como esos niños pobrecitos que no tienen sentido del dolor y se dan mamporrazos con todo, o no lo han entendido bien. Sigan este asombroso documento con atención y relean las instrucciones. Como este post ha sido escrito con la única intención de divertir a mi Antonio que está un poco mústio, quiero añadir un elemento del que hemos hablado con anterioridad: Starbucks foam and the rise of ambiguous materials.

    Mayo 04, 2007

    self-hate economies

    Mi amigo Carlos trabajó durante años en una conocida tienda de discos de segunda mano en el centro de Madrid. Yo iba a buscarle al salir de la facultad y muchos días tenía que esperar a que barriera, cerrara la caja, tapara los discos del mostrador y bajara la reja. Por estar entretenida, por ayudar y por cultivar el trastorno obsesivo-compulsivo que alguno de ustedes, queridos lectores, han identificado hace tiempo, yo me dedicaba a ordenarle los discos. Alfabéticamente, cromáticamente, por género, por década, por sello... you name it. A veces llegábamos tarde al cine porque no soportaba marcharme sin dejarlo todo en su lugar correspondiente. A la semana siguiente, sin embargo, volvía a reinar el caos y tenía que volver a empezar.

    Yo pensaba que los fanáticos del vinilo eran unos retorcidos que llegaban y me mezclaban a Alan Parsons con Abba y a Bauhaus con Stone Temple Pilots con la única intención de picarme el hígado y arruinarme la noche. Carlos barría, me miraba y callaba. Tardé años en enterarme de que era el propio Carlos quien deshilaba por las mañanas lo que yo hilaba por las noches. A los buscadores de discos-me explicaron- les gusta rebuscar. Y, mientras rebuscan en busca de lo que quieren, es muy probable que encuentren algo que no sabían que querían por el camino. Así, en lugar de un disco, vendes cinco. Y sanseacabó el ordenar.

    Hace un tiempo entré en una de estas tiendas orgánicas y libres de karma que te vende salchichas de soja, jabones de avena y tomates "raf" y ví que tenían unos pimientos del piquillo de la misma marca que los que se pueden comprar en Día a un precio escandaloso. Pensé: ¿ves? Si los del Día se molestaran en ordenar las cosas un poco y cambiar la iluminación podrían cobrarnos más por los mismos artículos como hacen los listos del karma-free. Como dice mi madre, hay cosas que te cuesta lo mismo hacerlas bien que hacerlas mal. Como hacer la cama o poner la mesa o colocar cartones de leche unos sobre otros en horizontal. Pero luego entré en el Día y descubrí que, en realidad, los pimientos estaban al mismo precio. Y entonces caí: al Día le interesa mantener el chic de posguerra para que nosotros pensemos que no hay nada más barato en la tierra, aunque no sea verdad. Uno no mira lo que paga en el Día porque entiende que, sea lo que sea, es lo menos que puede pagar. La misma ciencia, mejorada, se aplica a los vuelos de bajo coste.

    La diferencia entre un vuelo de Iberia y un vuelo de Ryanair no es el tiempo que tardas en llegar de un sitio a otro ni el café gratis ni la simpatía del auxiliar, es el sadismo. Primero, te cambian el horario de aviones cuando les sale del coño. Te bajan el peso máximo permitido por maleta casi a la mitad y te cobran el kilo extra como si fuera caviar rumano. No numeran los asientos, para que hagas cola durante dos horas o te osties con un italiano para poder sentarte con tu acompañante. Te comprueban el pasaporte cada medio metro y te hacen quitarte los zapatos en los scanners. Te hacen subir por las escaleras con los motores en marcha. El piloto te espamea con la bienvenida, la merienda, los perfumes, su predicción del tiempo y sus memorias de la infancia al 190% de los decibelios recomendados por si has planeado pasar el vuelo inconsciente y te has comido un valium antes de despegar. Te venden un café de mierda por cuatro libras y media, siete libras si viene con una madalena pringosa de la que te ya te estas arrepintiendo nada más empezar. Y todo para demostrarte que el vuelo no puede ser más barato porque, lo que no les das en metálico, se lo pagas en humillaciones. Si tú no te respetas lo suficiente como para pagar cien euros más y viajar como las personas, ¿quién te va a respetar?

    Me recuerda a una tira de Mafalda donde Susanita venía a decir que era una pena que hubiera pobres pero que con esas casas de mierda, esa ropa de mierda y esos peinados de mierda, ¿a qué aspiran?

    Mayo 01, 2007

    Mortal lovers

    Shinoda.jpg

    Mortal lovers must not try to remain at the first step, for lasting passion is the dream of a harlot and from it we wake in despair.

    via

    Abril 15, 2007

    Queridos lectores

    robert-nettarp.jpg

    Después de un largo proceso de autocrítica con todos los estadios que caracterizan el proceso -privación del sueño, indulgencia generalizada, abuso de estupefacientes, monosacáridos y destilados de procedencia dudosa, desorientación, obsesión paranoide, etc-, me han puesto delante un proyecto irrechazable y vuelvo a madrid con todo lo puesto. Pero antes, les debo una explicación.

    Nada más volver de Atlanta he volado a barcelona y me he quedado menos tiempo del que quería pero más del que debía, lo que explica en parte el obstinado silencio que ha habido en la petite desde entonces hasta el día de hoy. Gracias a la hospitalidad de Clara y Carlos (¡gracias! ¡gracias!) me ha dado tiempo a descubrir Poble Sec y una cueva de vinos que podría estar en Saint-Germain-des-Prés , a hacerme fotos con las Playmates en una fiesta de Playboy (posiblemente en el próximo número), a rendirle un húmedo homenaje a la plaza de la catedral y, finalmente, coger un avión a Asturias con un niño de seis años con la rabia, una posesión diabólica y -para mi desgracia- el derecho a sentarse en el asiento de atrás durante dos horas interminables.

    En Gijón disfruté intensamente de la hospitalidad local y asistí a la apertura de la Laboral, que fué como un baile de gala para comisarios internacionales, artistas conceptuales y figuras de prestigio sin precedentes como nuestra ministra de cultura, Carmen Calvo. Regine les daría cuenta de las cuatro maravillosas exposiciones que formaron parte de la inauguración y que permanecerán en el centro durante dos meses más. Lamentablemente, Regine no estaba, y un exceso de visitas me cerraron en las narices la puerta del servidor durante dos semanas, pero les gustará saber que llegué a tiempo para ver cómo se tapaban con banderitas los símbolos franquistas de la fachada y para interponerme valientemente entre los ínclitos presentes y una fuente interminable de pulpo a la gallega que empezó a desfilar el miercoles y no acabó hasta el lunes siguiente.

    Escapé de sus iras en un tren nocturno gijón-madrid que hubiera preferido compartir con los angeles del infierno que con la pandilla de asturianas adolescentes, insomnes y hormonales perdidas de la sección del fondo. Señoritas: se hace, pero no se dice. Menos en un vagón lleno de padres de familia extenuados, violadores en potencia y bloggers. Una vez en la capital, he recomprobado la poca tolerancia que tenemos los madrileños a la lluvia y la paciencia santa (que yo he perdido) que derrochan con los retrasos del metro, los agujeros en la calzada y las plazas agujereadas de Gallardón. Ya ni siquiera me pregunto cómo no salimos a la calle a quemar coches y tirarle piedras al ayuntamiento. Total, para lo que se iba a notar.

    Hoy estoy de vuelta en Berlin, donde hace un sol escandaloso y todas las muchachas están en flor, y una realidad de otro orden ha secuestrado mi navegador: la caza y captura de piso en la capital. Ustedes que son gente de mundo estarán familiarizados con el conflicto: ésto es lo que yo quiero y ésto es lo que me puedo permitir. Si vieran la casa que tengo en Berlin. Me cago en la ostia.

    Pero estaba yo en mi escritorio, una mano en el ratón y la otra en la pistola, cuando se me ha ocurrido que alguno de ustedes, queridos -qué digo queridos, ¡venerados!- lectores de éste su blog es quizá propietario de un cuco apartamento en un tercer piso con balcones a la calle cerca de Olavide; trabaja en una agencia milagrosa que cobra los servicios en cenas (una por cada habitación); conoce a un traficante de armas que está a punto de abandonar un inmueble privilegiado pero pagado con dinero negro en la calle Reina que cederia por poco dinero a una joven pareja capaz de guardar un secreto si las circunstancias lo requieren o le riegan las plantas a un millonario excéntrico que no pisa su casa de la plaza de Opera desde 1997.

    O sabe de un piso bonito (eso significa con luz y sin muertos) en el centro-centro (esto es, de Iglesia al viaducto y de Quevedo al Retiro) que quede libre en junio y que cueste menos de 1000 euros. Se valorará la presencia de balcones y la ausencia de muebles.

    O quiere intercambiar un piso de esas características por un precioso piso berlinés durante una temporada y disfrutar de la vida relajada, excitante y cultural a la que tan dolorosamente estoy a punto de decir adios.

    Si la respuesta a alguna de estas suposiciones es "sí", soy todo buzón: marta arroba lapetite.... etc puntocom. Si la respuesta es "no" pero se sienten inclinados a ofrecerme condolencias porque todavía pagan renta antigua en una casa de 200m2 en un cuatro piso con balcones de la calle Limón y les da mucha pena verme en estas crueles circunstancias pero no se les ocurre manera alguna de ayudarme, no hace falta ni que me escriban. Yo siento sus condolencias mientras leen este post. De verdad. No me sean hijos de puta.

    Antes de que pregunten: el especial de LC se nos ha quedado pequeño y me quedan una decena de colaboraciones maravillosas que publicar. Seguiremos poco a poco, intercalando los últimos suspiros con la programación habitual. Para los que nos habían dado por perdidos, Antonio ha echado el resto en Elástico. Yo sé que le echaban más de menos que a mí.

    Marzo 21, 2007

    Atención: El futuro de los videojuegos en la fnac

    Interrumpimos la programación especial para dar un aviso a los habitantes de la ciudad condal: esta tarde a las siete en la Fnac Triangle de Barcelona me sentaré junto con Jordi Sánchez Navarro, ensayista y profesor de comunicación en la UOC, Daniel Sánchez-Crespo, impulsor del Master de Creación de Videojuegos de la UPF y diseñador él mismo al frente de los estudios Novarama, y Laura Baigorri, experta en vídeo, arte electrónico y cyberactivismo para hablar de videojuegos.

    Llego con doble jet lag, con dos horas de sueño y, si me lo permite la organización, un par de copas encima. El programa, después del salto.

    Play me. Los videojuegos del futuro
    Ciclo en la Fnac Triangle
    Del miércoles 21 al viernes 23 de marzo

    El miércoles 21 de marzo a las 19:00h. en la Fnac Triangle hablaremos del
    presente y el futuro de los videojuegos con Marta Peirano, periodista
    especializada en tecnología y autora del imprescindible blog La Petite
    Claudine, Jordi Sánchez Navarro, ensayista y profesor de comunicación en la
    UOC, Daniel Sánchez-Crespo, impulsor del Master de Creación de Videojuegos
    de la UPF y diseñador él mismo al frente de los estudios Novarama, y Laura
    Baigorri, experta en vídeo, arte electrónico y cyberactivismo. Con ellos
    hablaremos del futuro de los videojuegos, de la nueva generación de juegos
    masivos multijugador online (MMOG) como ³World of Warcraft², de entornos
    como PlayStation Home o fenómenos como ³Second Life², concepciones del juego
    que tienden más a lo narrativo y explotan la cooperación entre individuos y
    la producción de comunidades. Revisaremos también los videojuegos retro, los
    indies y más experimentales o sus reinterpretaciones en clave artística y
    política, además del nuevo panorama de consolas.

    El jueves 22 de marzo a las 19:00h. celebraremos un encuentro con Gonzo
    Suárez, creador de uno de los principales juegos nacidos en España, el
    célebre ³Commandos², y del esperado ³The Lord of Creatures², de próximo
    lanzamiento. Con él hablaremos del mercado de los videojuegos, de su peso en
    la industria del entretenimiento global y de cómo empezar si uno quiere
    dedicarse a esto.

    El viernes 23 de marzo a las 19:00h. será el turno de los blogs, las webs y
    la prensa especializada en videojuegos. Sobre su papel, su manera de
    afrontar el delirante aluvión de novedades, de las presiones de la industria
    al respecto, y del perfil del lector y del usuario de videojuegos
    charlaremos con Pedro Berruezo, redactor jefe de la revista Xtreme y autor
    del blog Mondo-pixel.com, Pep Sánchez, responsable de MeriStation.com y
    crítico de videojuegos de El País, y un representante de la web Gamerah.com.
    También repasaremos algunas de las novedades de la temporada, de ³Everyday
    Shooter² a ³Spore!².

    Todos los actos serán en la Fnac Triangle (Pza. Catalunya, 4)

    Marzo 05, 2007

    en los 80, estaba el vhs

    terror on tape.jpgAlgunos de ustedes son demasiado jóvenes para haber experimentando lo que estoy a punto de describir y no lo entenderán porque han sido felizmente malcriados por la generosidad de los P2P en la intimidad de sus dormitorios. Pero hubo un tiempo en que los videoclubs eran negocios familiares regentados por un vecino con bigote y se llamaban cosas como Bogart, Cinema y Futura. Había una hija con trenzas y alambres o un hijo gordito con gafas que el domingo hacía los deberes sobre el mostrador. ¡Donde yo te vea! -decía su madre. Y eran los templos donde nosotros, prepúberes amamantados por una televisión donde lo más guarro eran las polis de Corrupción en Miami que siempre iban de putas para infiltrarse en el mundo del hampa, nos congregábamos alrededor de la sección de terror como Mishima delante del San Sebastián de Guido Reni. Arrebatados, ahogados en una confusión extasiada, como si una verdad que el mundo nos ocultaba y que tenía que ver con lo más profundo y lo más terrible de nuestros corazones emergiera naturalmente desde el fondo de los ojos ansiosos, los cuerpos desmembrados y las bellezas cubiertas de sangre que coronaban la estantería.

    La historia que van a leer a continuación habla sobre las compañías que lo hicieron posible.

    En los primeros 80, cuando el video doméstico estaba aun en pañales, hubo una inyección de compañías de video creadas para atender la creciente demanda del mercado de alquiler. Hay que recordar que todo esto era antes de que "tener" un video fuera económicamente rentable, cuando el precio de un sólo VHS estaba bien por encima de los 100 dólares. Alquilar era el único modo de ver aquellas películas en casa, mientras la programacion televisiba cambiaba sus películas de sobremesa, sus superestrenos y su cine de medianoche por talk shows, reposiciones de series para televisión y publicidad. Un montón de compañías se subieron al tren del VHS y crearon sellos para distribuir las películas que el público quería ver. Muchas se fueron de la noche a la mañana, después de sacar uno o dos títulos y comprender que hace falta dinero para ganar dinero. Otras se quedaron años.

    Por favor, apaguen sus teléfonos móviles y no toquen nada o caeremos en un conflicto temporal irresoluble. Mirar estas portadas es como volver con mi mejor amigo a la plaza, donde nos enviaban nuestros padres a por el pan y una botella de soda, y volver a casa silenciosos y agitados, presintiendo quizá una hermandad monstruosa con aquellos actos de violencia inexplicable de la que nos sentíamos incapaces de hablar. Agradeciendo quizá un poco, que no nos dejaran abrir la puerta y confirmar ese presentimiento.

    Ya lo sé, que a algunos de ustedes sí les dejaban. Pero mi madre dice que eso es no tener padres ni nada.

    BOLA EXTRA: 'I was a teenage grindhouse freak', John Patterson recalls how the sticky-floored filmhouses of his youth gave him an education.

    Febrero 24, 2007

    el futuro como metafora

    Mi Antonio, estrella invitada permanente de éste su blog, habla de Ciencia Ficción y de cómo los posmodernos la han desflorado pero no para mancillarla sino para hacerla mujer.

    Lo dejo en reflexiones pero, de aquí en adelante, ya no soy yo sino él:

    "Erase una vez había una princesa pura, virginal, sin mácula alguna que se llamaba Ciencia Ficción. Un día llegó de repente y por las buenas un caballero malvado y tenebroso llamado estudios literarios y así tal cual la violó viciosamente y la dejó echa unos zorros.

    Pero resulta que esta princesa acaso pudo ser una pavisosa en una época de tediosa simplicidad, la de Gernsbank y Campbell, que es básicamente una reunión de adolescentes masturbándose en circulo a ver quién termina antes (como hacen los nacional-liberales patrios). Y luego llego la gente como Asimov y A.C. Clarke, con su aura científica (en realidad paracientífica, de divulgadores en libros y en la tele) y Heinlein, el príncipe del hágalo usted mismo (y según el marxistus maximus Fredric Jameson, el mejor escritor de CF de la historia, helas!). ¿Era virginal la princesita para entonces? Quien sabe. Vamos a creernos que sí.

    Pero luego pasaron cosas. Lem, un judío oriental culto, escribe en Solaris una obra que es imprescindible leer a la luz del sublime kantiano (que de una forma u otra alguien como él había de conocer), y que es interesante comparar con la obra de otro judío oriental contemporáneo, Levinas; llego un tío, Delaney, que terminó dando clases de literatura comparada en Amherst College, que es una institución prestigiosa, y que se sacaba de la manga juguetes metafictivos como Nova y la cosa esa de Dhalgren (que ríete de Gravity's Rainbow) y mencionaba a Derrida y otros sospechosos habituales; Ursula Le Guin, hija de uno de los antropólogos estadounidenses mas importantes de su generación y que se inspira en parte en ese catedrático de Oxford llamado Tolkien, ese tío que para crear a los Ents se inspira en el castigo a los suicidas en el Infierno de Dante y en el primer verso de una elegía anglosajona del siglo décimo sobre las ruinas romanas de Bath; William Gibson, licenciado en literatura inglesa empapado de Pynchon que en el momento en el que describe por primera vez la realidad alternativa del ciberespacio menciona los origami... exactamente igual que hace Proust al describir su entrada en la realidad alternativa de la memoria involuntaria; Kim Stanley Robinson, que estudió con Frederick Jameson; gente como el australiano Damien Broderick, que escribe ficción y tiene un estudio sobre Delaney como ejemplo de CF posmodernista, publicado nada menos que en Routledge y en el que menciona a Derrida y a toda esta gente; Dan Simmons, que usa a Chaucer y a Keats en Hiperión pero sobre todo te da seis pastiches (a veces parodias) de distintos géneros literarios, una de ella (la de Weintraub) un cruce entre la Metamorfosis y el Génesis. Etc.

    Entre los autores de mi tesis tengo a un tío mexicano que estudió semiótica y que me ha obligado a leer a mas Lacan del que querría leer en toda mi vida porque precisamente el titulo de una de sus novelas es un concepto lacaniano y todo va sobre el espejo, el doppelganger, Narciso y su puta madre. Y otro, Carlos Gardini, se gana la vida traduciendo a gente como Derrida o Shakespeare y en sus novelas reescribe figuras centrales del canon "rioplatense" (el Facundo de Sarmiento, el Ariel de Rodo, el Tlon de Borges) y usa la figura del vampiro para meterse con el trauma, lo abyecto y el testimonio en el contexto postdictadura de una forma tan rara que aun no me aclaro.

    ¿Qué quiero decir con todo esto? Que van provocando. Que se visten como putas. Que si hubo un tiempo en el que la CF era de una virginal pureza (yo diría de un insufrible primitivismo), la cosa se ha ido refinando y ahora la ciencia ficción exige las mismas lecturas que la ficción a secas (como si alguna vez hubieran sido cosas diferentes). ¿Que la hermenéutica es una forma de violencia? Po sí. ¿Que no gustan como funcionan los estudios literarios hoy día? Po fale. Pero éso es otra historia, y afecta a toda la literatura. Por tanto, que dejen de contar cuentos para críos de seis años.

    Claro que también pasa otra cosa. Dice Aldiss al principio de su historia del género que solamente alguien que sepa de CF y de literatura universal puede escribir tal historia. Se puede achacar a muchos críticos que no son fans que revelen su desconocimiento de la CF, que metan la pata o que se den al onanismo mental de forma gratuita; pero otra cosa muy diferente es que el lector fan que no lee nada aparte de CF se ponga molesto, celoso, agresivo, porque venga alguien y le eche a estos autores el polvo intenso y merecido que están pidiendo a gritos y que el fan que no ha leído mas que CF, y muchas veces de la menos sofisticada, no puede ni siquiera concebir. La noviecita linda y pura de cuarto de EGB se te ha vuelto todo un zorrón y no te has dado cuenta. Acéptalo y no llores, igual al final hasta lo acabas disfrutando...

    En cuanto a definiciones, la que mas me gusta por concisa y elegante es la que suelta como de pasada Ursula Le Guin: "la literatura que usa el futuro como metáfora". Incompleta y equivocada como todas, pero a su manera perfecta."

    Fin de la cita. He estado a punto de hacerte las notas a pié de página pero me ha podido el sueño. Quizá se atrevan tus fans. A ver Wu. A que no hay güevos.

    Febrero 16, 2007

    me gustas cuando callas porque estas apagado

    natasha.jpgEn el techo de mi apartamento hay uno de esos ventiladores gigantes con dos cordelitos. Como los de las pelis de detectives pero modelo pastel de bodas, en dorado y beige. Vi que se movía un poco y tiré de uno de los cordelitos, pero empezó a moverse más rápido, balanceándose. Entonces le tiré del otro cordelito y empezó a moverse a toda velocidad. Después -ya en panic mode- de varios tirones de uno y otro cordelito, el artefacto está a punto de romper la barrera del sonido. Un momento muy Alicia si no les importa.

    A mi me ponen muy nerviosa los ventiladores. Este es clásico: hace el típico ruidito como de pieza minúscula que se ha soltado del engranaje sin que nadie lo note, liberando una rueda que se va soltando cada vez que las aspas dan una vuelta completa y de la que depende la integridad de todo el sistema. Lo tengo justo encima de la cabeza, cinco hojas de 50 por 10 centímetros giranto a todo trapo. En el único lugar de la casa donde tengo conexión.

    Rayos.

    Febrero 14, 2007

    what doesn't kill you makes you stranger

    valentin.jpg

    Queridos lectores, llegar a Atlanta es como aterrizar en la luna. El día que llegué, el periódico local decía a cuatro columnas: Marta: how safe? En el Pais de las Maravillas que es Georgia Tech puedes hacer prácticamente cualquier cosa siempre y cuando estes "en el sistema" y para estar "en el sistema" hay que hacer cosas de las que no quiero hablar en doce departamentos distintos. Ahora estoy "en el sistema": tengo buzz card, correo de la empresa y una especie de oficina. Pero también tengo una semana de artículos que cerrar y al menos tres de ustedes están asintiendo con la cabeza mientras terminan de leer este párrafo. Queridos jefes, tengan clemencia. Recuerden que voy seis horas por detrás.

    El resto, celebren el día de los enamorados a) intimando con el lado más oscuro de la pasión, b) recibiendo a la tía pródiga, c) repasando la espectacular semana en enlaces de Susannah Breslin o d) arrastrando a su amante a Paris a vivir las horas de amor, horror y extrañeza que se merece.

    ¡Feliz San Valentín!

    Febrero 10, 2007

    metropolitan atlanta rapid transit authority

    El sistema de metro en Atlanta se llama Marta. Mañana lo cojo hacia el que será mi hogar durante cinco semanas largas. Mantengan los dedos bien cruzados.

    Febrero 08, 2007

    los otros

    drozp.jpgDe Sexo en Nueva York sólo vi una temporada y no estoy muy segura de cuál. No es que me ponga medallas: en los últimos tres años he vivido en zagreb, bruselas, copenhague y berlín sin saber croata, francés, danés ni alemán. No tengo tele. Y, de todo lo que ví, hubo algo que me llamó poderosamente la atención. La protagonista escribe una columna sobre su vida sentimental. Y sus novios, ¿no la leen?

    Quiero decir: esta mujer se mosquea con el amor de su vida porque no le dice que la quiere, con un pobre periodista deportivo (creo) porque gana más dinero que él y con otro porque se pelea con su ex. En la segunda cita ya está combinando sus apellidos con los nombres de los hijos que aún no han tenido. ¡Pero no se lo dice! Se calla como una puta y luego va y lo cuenta todo en su columna semanal. Y, como no le llega con sus movidas, también delibera sobre las ajenas, que son los novios, maridos, amantes y fregonas de sus tres amigas chifladas. Toda esta gente, ¿no lee la sección?

    Uno de los mejores blogs de este país dejó de escribirse porque su responsable se echó novia. Nunca me lo dijo pero yo lo sé: mientras estaba soltero, su blog podía permitirse una sinceridad que muchos apreciábamos en silencio, admirados y cobardes, agradeciendo en el fondo que alguien tuviera las agallas de manifestarse así, con todos los dientes, mientras el resto nos dedicábamos a nadar y guardar la ropa. Pero, la mayor parte de las veces, a una relación estable no le basta con el amor verdadero y la dedicación genuína; también requiere las verdades habituales de papel cartón, como que nunca desearemos a otra o que jamás hemos querido tanto ni mejor. Aquel blog dejó de actualizarse y, al cabo de un tiempo, desapareció. No les voy a decir quién, aunque sé que hay un profesor de filosofía en salamanca que vive desde entonces con el corazón roto. Yo misma no me he recuperado del todo. Ojalá volvieras aunque fuera en secreto. Sí, tú. Claro que tú.

    Los novios de la protagonista de Sexo en Nueva York (mi madre dice que tiene cara de perrita pequinesa y yo creo que tiene razón) tienen que leer su columna. Joder, ¡si es lo único que hace! Lo raro es que, al día siguiente, se vean como si nada y discutan sobre lo que ella-quería-decir-cuando-dijo y sobre lo que él quiso-insinuar-cuando-mencionó cuando ya se lo ha explicado a toda la comunidad angloparlante con metaforas, metonimias, anáforas y pleonasmos. Y que, en lugar de agarrarla bien por las raíces y arrastrarla por la quinta avenida hasta que desarrolle las preocupaciones de una persona normal, salgan por la puerta tan desconcertados como llegaron. Ese periódico suyo, ¿no tiene un archivo?

    Este blog es más personal de lo que parece y menos de lo que debería. Hay quien me lee en los blancos y lo sabe muy bien. Rubén dice que no puede entender el escribir sin destrozarse, sin lucha y sin hacerse daño. Pero ¿y los otros?

    Febrero 05, 2007

    espías como nosotros

    modesty.gifHasta hace poco, cuando conocía a alguien interesante, me entregaba furiosamente a mi afición favorita: escribir. Mi diario era un laboratorio en constante ebullición: allí acumulaba anécdotas, detalles, citas, aficiones, tics y toda la información que me pareciera relevante sobre el objeto de mi entusiasmo hasta construir algo parecido a una personalidad que yo pudiera analizar, predecir y, de una manera retorcida y autista, disfrutar sin ser molestada. Desde mi punto de vista, el proceso era impecable: había tablas comparativas, nubes de categorías, árboles genealógicos de conocidos comunes, conjuntos y semiconjuntos que establecían relaciones en su contexto temporal y social. En algún momento de mi vida, alguien señaló que mi manera de relacionarme con la gente que me gustaba era convertirlos en un personaje ficticio para poder prescindir del original. No sólo tenía razón. Hojeando algunos de esos cuadernos antes de meterlos en cajas cuando me fuí de Madrid, me di cuenta de que el parecido entre el personaje y su original era prácticamente inexistente.

    Hoy, por supuesto, está Google. Cuando conozco a alguien interesante en una fiesta, cena o conferencia, me voy a casa y peino la Red con dedicación patológica hasta encontrar el último chicle que haya quedado pegado bajo la esquina mugrienta de una mesa perdida en el rincón oscuro de un bar de carretera en el que nadie recuerda haber estado. No hay foto, colectivo, festival, fanzine, seudónimo, cuenta de flickr, comentario o grupo maquetero que escape a mi radar. Mi peine es muy fino. Si un día me conocen en una fiesta y me seducen con su animada, inteligente e inspiradora conversación, sepan que antes de que llegue el lunes les conoceré mejor que su propia madre.

    Las ventajas son claras. Hace unos años, nuestro acceso a información sobre un fascinante recién llegado estaba limitada al ememento en cuestión y a nuestros puntos de contacto con él (el anfitrión de la fiesta, la organización del evento, la hermana de un amigo...). Y nuestros puntos de contacto son jodidos, se cobran la información con sangre. Preguntar casualmente a alguien por un tercero que has conocido en su mesa es el principio de una larga lista de humillaciones que incluyen una animada discusión acerca de nuestras vicisitudes sentimentales, la ristra de ex, el suculento anecdotario de un pasado de insconsciencia carnal y todo para qué, para saber lo que ellos saben que, normalmente, es muy poco. La investigación pública está necesariamente paralizada por el pudor social y el instinto de supervivencia. Google nos da la oportunidad de recibir información de fuentes que nos son felizmente ajenas y seguir todas las pistas intrépidamente, sin que nadie nos pregunte nada. Sin que nos toqueteen.

    Pero no todo son ventajas. Como explicaba Malcolm Gladwell hace unas semanas, la cantidad inabarcable de datos que produce la Red ya no exige investigación sino un proceso que requiere mucho tiempo, mucho esfuerzo, conocimiento y capacidad crítica, no sólo con la información sino con uno mismo. La mentira estadística de que, a más información, más posiblidad de acierto es más mentira que nunca, porque la naturaleza misma de la información que buscamos es mucho más compleja que eso. Cada nuevo dato modifica en mayor o menor medida el peso de los anteriores, transformando o desestabilizando nuestro objeto de interés de maneras impredecibles. Hay que saber detectar los campos de distorsión de la realidad y hacer los ajustes pertinentes. Es trabajo de profesionales.

    Además, la búsqueda misma sufre de una enfermedad inevitable. Cuando el objeto de mi pasión es académico, la información más relevante -la que tiene más poder de modificación sobre el resto- son las conexiones inesperadas y las contradicciones injustificables. Si es artístico, me interesa la complejidad de su evolución a lo largo del tiempo. Si es amistoso, el proceso es más amable, más suave, y tiene que ver con la ilusión de encontrar lugares comunes con el objeto de mi atención, proyectos compatibles y objetivos paralelos. Las contradicciones cuentan menos, los aciertos, más. Si hay lujuria, la finalidad es incierta y el proceso es compulsivo, una bulimia nerviosa de información que es como un hambre de besos, de arañazos y de habitaciones de hotel destrozadas.

    Ayer me preguntaba hasta qué punto google es más fiable que mi diario como laboratorio de información. Yo creo que no mucho, pero el viaje es tan emocionante que me da completamente igual.

    Febrero 02, 2007

    Si fuera verdad, nos destrozaría