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Agosto 08, 2010La autopista del sur
Gli automobilisti accaldati sembrano nom avere storia… Come realtà, un ingorgo automobilistico impressiona ma non ci dice gran che. Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde y, apenas salidos de Fontainbleau, han tenido que ponerse al paso, detenerse, seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está íntegramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por retrovisor al hombre pálido que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad avícola del matrimonio del Peugeot 203 (detrás del Dauphine de la muchacha) que juega con su niñita y hace bromas y come queso, o sufrir de a ratos los desbordes exasperados de los dos jovencitos del Simca que precede al Peugeot 404, y hasta bajarse en los altos y explorar sin alejarse mucho (porque nunca se sabe en qué momento los autos de más adelante reanudarán la marcha y habrá que correr para que los de atrás no inicien la guerra de las bocinas y los insultos), y así llegar a la altura de un Taunus delante del Dauphine de la muchacha que mira a cada momento la hora, y cambiar unas frases descorazonadas o burlonas con los hombres que viajan con el niño rubio cuya inmensa diversión en esas precisas circunstancias consiste en hacer correr libremente su autito de juguete sobre los asientos y el reborde posterior del Taunus, o atreverse y avanzar todavía un poco más, puesto que no parece que los autos de adelante vayan a reanudar la marcha, y contemplar con alguna lástima al matrimonio de ancianos en el ID Citroën que parece una gigantesca bañadera violeta donde sobrenadan los dos viejitos, él descansando los antebrazos en el volante con un aire de paciente fatiga, ella mordisqueando una manzana con más aplicación que ganas. Sigue leyendo La autopista del Sur, de Julio Cortazar Agosto 02, 2010Libreros
[Antonio] Magliabecchi, librero del Gran Duque de la Toscana, era capaz de dirigirte a cualquier libro en cualquier parte del mundo, con la precisión de un policía metropolitano que te indica el camino a la Catedral de San Pablo o a Picadilly. Es sobre el que se cuentan historias sobre peticiones de libros en estos términos: De ese libro existe una sola copia en el mundo. Está en la Biblioteca del Grand Seignior en Constantinopla y es el séptimo libro del segundo estante de la derecha según se entra. The Book-Hunter, by John Hill Burton (1882) Magliabecchi falleció en 1714 a los 81 años, en el monasterio de Sta. Maria Novella. Antes de morir le pidió al Duque que donara su dinero a los pobres y sus libros a la biblioteca pública. En 1861, la Biblioteca Magliabechiana se unió a la gran colección ducal en el matrimonio que hoy se conoce como La Biblioteca Nazionale Centrale Firenze, en la Piazza dei Cavalleggeri. Tanto la Biblioteca como su contenido sufrieron un golpe fatal el 4 de noviembre de 1966, cuando Florencia se enfrentó a la peor inundación de una historia pasada por agua. De la primera registrada, en 1333, se cuenta que el río se llevó los cuatro puentes de la ciudad. En 1966, el Arno arrasó la ciudad con una ola de cinco metros de altura. Una de las fotos más impactantes de aquel año muestra los más de cien mil preciosos volúmenes de la Biblioteca Nacional flotando en el lodo.
El daño fue tan profundo que miles de originales se perdieron para siempre y muchos otros continúan en quirófano, esperando tecnologías que permitan su recuperación. Pero el salón de lectura fue finalmente restaurado a su gloria original y abrió sus puertas en 1990. El gobierno italiano ha llegado a un acuerdo con Google para digitalizar la colección y evitar futuras pérdidas. MÁS: Some Old-Time Old-World Librarians, By Theodore W. Koch Julio 30, 2010Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera
Qué bello, por cierto, ese literalmente. Todo empezó a raíz de las discrepancias internas entre algunos miembros de la banda en relación a la figura de Fiódor Dostoievski, el célebre escritor ruso cuya influencia en Friedrich Nietzsche fue matizada, según parece, por un grupúsculo de disidentes partidarios del revisionismo literario y de un nuevo enfoque de la novela alejado de la sacralización del psicologismo. “Yo tengo full amigos latin de diferentes tendensias filológicas pero esta webada la disen porque nadie les para bola pobres…hijue… madre… perdon la palabra pero eso es lo q siento… Dostoievski es impresindible para entender el nihilismo son unos webones”, exclamaba uno de los miembros de la banda tras su detención. Lean el resto en las páginas de sociedad del imprescindible El Mundo Today . Julio 23, 2010Dos novelas de vacaciones
Buscaba un extracto traducido de El Príncipe Negro de Iris Murdoch y me he encontrado con que Alejandro Gándara lo coronó Libro del mes antes de desaparecer. Quizá se ha rebelado contra el Dios de lo inmediato y se dedica -como yo- a leer y escribir en el parque. En cualquiera de los casos, deja una cita: Acogemos las catástrofes de nuestros amigos con un placer que realmente no excluye la amistad. Ello obedece en parte, aunque no del todo, a que nos complace sentirnos calificados de auxiliadores. La catástrofe inesperada e incongruente resulta especialmente estimulante. Yo sentía gran afecto tanto por Arnold como por Rachel. Pero existe una hostilidad natural, tribal, entre las personas casadas y las solteras. No soporto las exhibiciones, a menudo instintivas, que hacen las personas casadas a fin de insinuar no sólo que son más afortunadas, sino en cierto aspecto más morales que tú. Por otra parte, y esto apoya su causa, el soltero suele suponer ingenuamente que todos los matrimonios son felices a menos que demuestren lo contrario. Y un extracto de la primera parte. Aunque ninguno es el que yo buscaba y la cita no me gusta, se me ocurre que es un gran libro que llevarse a la playa y que Debolsillo lo vende ligerito, a cuatro perras. Y, los que van sobrados pueden complementar con La Afirmación, de Chris Priest. Siempre que leo uno de los dos quiero tener el otro a mano. En el último minuto he decidido también cambiar esta foto de Iris Murdoch por la de unas amigas de Alex Prager. Espero que a nadie le duela. Junio 18, 2010Coward
Plan for the improvement of the art of paper war, Universal magazine, mayo de 1787. Mayo 18, 2010Bibliotecas llenas de fantasmas
El primero de septiembre de 1932 se publicó en el diario O Século un anuncio para un puesto de conservador-bibliotecario en el Museo Condes de Castro Guimarães en Cascais, una pequeña ciudad costeraa 30 kilómetros de Lisboa. El 16 del mismo mes, Fernando Pessoa envió su candidatura por carta al ayuntamiento. El documento, de seis páginas, se encuentra reproducido en el libro de Maria José de Lancastre Fernando Pessoa, uma fotobiografia, coeditado en 1981 por la Imprensa Nacional-Casa da Moeda y el Centro de Estudos Pessoanos, que compré por quinientos escudos en una librería de Coimbra en noviembre de1983. Sólo había un ejemplar. En los cafés de la ciudad las mesas todavía tenían debajo del tablero un anaquel para poner el sombrero, y recuerdo a una mujer caminando por la calle con una máquina de coser en equilibrio sobre la cabeza. El texto de la carta ha sido reproducido en caracteres demasiado pequeños para que alguien que no lea perfectamente el portugués pueda descifrarlo. Pessoa, cansado de traducir el correo comercial de empresas de importación-exportación de Lisboa por un sueldo que apenas le daba para sobrevivir y emborracharse a diario, aunque sin excesos, tenía ganas de cambiar de vida y, por qué no, de dejar su piso del número 16 de la calle Coelho da Rocha por uno en una pequeña ciudad de la región de Lisboa. En la Fotobiografia, unas cuantas páginas antes de la carta, hay una foto en la que se ve a Pessoa bebiendo un vaso de vino tinto en la vinatería de Abel Ferreira da Fonseca, con unos pequeños toneles de Clarete, Abafado, Moscatel o Ginja detrás. Sigue leyendo el primer capítulo de Bibliotecas llenas de fantasmas, de Jacques Bonnet. El Boomerang tiene algo más. Mayo 13, 2010Los usos de la ficción
Llevo un tiempo encaprichada con varios de los ensayos de Paidós, que en el último año ha publicado las dos Imposturas intelectuales de Alan Sokal, el bellísimo Imágenes del Cosmos de John D. Barrow y, últimamente, El instinto de arte de Denis Dutton, responsable de una de mis webs favoritas. Hace unos días, El Boomerang adelantaba el capítulo VI: Los usos de la ficción: De los doce criterios interculturales para el arte que expuse en el capítulo 3, el último, «la experiencia imaginativa», es posiblemente el más importante. Las obras de arte pueden quedar personificadas como objetos físicos, ya se trate de esculturas de piedra, lienzos pintados, oscuros garabatos de tinta sobre el papel o píxeles en pantallas de ordenador, o bien de las ondas de aire en vibración que producen los instrumentos musicales para activarlos mecanismos del oído interno. Pero en el sentido estricto de objetos de la experiencia estética, las obras de arte no ocurren en el mundo, sino en el teatro de la mente humana. La expresión «teatro de la mente» es una metáfora adecuada, puesto que sugiere dramatismo, montaje de escenarios, actores, y sobre todo la sensación de un mundo fantasioso.
En la Crítica del juicio (1790), Immanuel Kant planteó la teoría del arte más influyente que se publicó desde la época de los griegos hasta la actualidad. Este rico compendio de abstracción generalizada y de comentarios individuales sobre las artes presenta un conjunto entrelazado de ideas que captan las intuiciones humanas básicas sobre las artes, la belleza en la naturaleza, y las respuestas estéticas a ambas. De todos los conceptos fundamentales de la estética de Kant, el único que cuajó en su día y sigue vigente en la teoría estética contemporánea es la idea de desinterés. La foto es The Shelby visita a Cecilia Dean, la atractiva y despótica editora de Visionaire, en tus manos por 300 cucas. Brontë action figuresTengo que abrir una categoría para recoger a todas las damitas victorianas que están siendo resucitadas por esta ola de venganza revivalera y feminista. Ayer Patrick Gyger me envió también este bonito papel Mary Ward, Miss Microscopio 1858 y uno de los tres únicos suscriptores femeninos de la Real Sociedad Astronómica, junto con la gran Mary Sommerville y la Reina Victoria. Marzo 18, 2010A ver si te lo aprendesLa Fundéu BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, señala también que cuando el apodo va acompañado del nombre real, el artículo que lo precede debe ir en minúscula, y todo (artículo y apodo) en cursiva o entre comillas, como en los siguientes ejemplos: Lola Flores, "la Faraona"; José Luis Rodríguez, "el Puma". Gracias Elena Marzo 14, 2010La tía Julia
Julia Urquidi conoció a Mario Vargas Llosa en Lima, ciudad a la que había llegado luego de su primer divorcio. Se casó con Vargas Llosa en 1955. El matrimonio duró ocho años. Posteriormente vivió en Washington y volvió a Bolivia para establecerse en La Paz. Julia recibió con ambivalencia la publicación de la novela, dedicada a ella ("a Julia Urquidi Illanes, a quien tanto debemos yo y esta novela"): agradeció a Mario la novela, reconoció que le gustaban partes de ella, pero también se sintió "amargada" de que pusiera su vida "al descubierto". A principios de los ochenta, cuando se enteró del rodaje de una telenovela basada en La tía Julia y el escribidor, todo cambió: según Julia, la telenovela la presentaba como "una seductora de menores". Eso la motivó a escribir su propia versión de los hechos, Lo que Varguitas no dijo, libro publicado en 1983. El libro se enfocaba más en los años del matrimonio y el divorcio, que no narraba la novela -centrada en el noviazgo prohibido, y en la que el relato de la relación termina con la fuga y el posterior casamiento a espaldas de la familia, en Chincha, una ciudad a doscientos kilómetros de Lima--, y provocó la ruptura entre Julia y Vargas Llosa. Marzo 12, 2010El otro Delibes
De los obituarios que leo -algunos perpetrados sin cariño por becarios maldispuestos para el archivo de moribles- me quedo con el propio texto que dejó Delibes como introducción a sus obras completas y que publica hoy La Información. Advierto que es tristísimo, y que a mí me afectó mucho más que la noticia de su muerte, hace unas horas. En él cuenta que murió como escritor hace doce años en la sala de un quirófano y que acabó como más temía, "incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad". Y que el otro Delibes, el que le sobrevivió, se dedicó a la vida contemplativa. Pero también describe a un hombre que dedicó su vida a su verdadera pasión, y lo hizo con verdadera pasión, hasta que ya no pudo. Ojalá pudiera yo, que me pierdo en la más minúscula de las efervescencias, decir lo mismo.
Después de El hereje No me quejaba. Otros tuvieron menos tiempo. Al fin y al cabo, setenta y ocho años son bastantes para realizar una obra. Le di gracias a Dios, que me permitió terminar El hereje, y me dediqué a la vida contemplativa. Las cosas que intenté no eran serias. Con mi hijo Miguel hicimos un libro sobre el cambio climático, en el que no intervine más que para hacer preguntas propias de un ciudadano preocupado, pero no aporté una sola idea. En Muerte y resurrección de la novela di a la estampa algo que tenía hecho para dar la sensación de que trabajaba, de que aún disponía de una vida activa. Marzo 11, 2010San Francisco Panorama + The Parallel EncyclopediaHoy estuve en Motto, una librería que es nueva en el barrio y allí encontré el periódico de Dave Eggers. Hace poco vi que Mario Tascón twitteaba sobre el San Francisco Panorama diciendo que "si se hicieran así los periódicos tendrían más tiempo de vida asegurado". Y me pareció raro, porque Mario dirige un periódico y no se parece en nada al de Eggers. No será por falta de talento. El de Eggers se vende en casa a 5 dólares la pieza y según el propio Eggers ya ha recuperado la pasta, recordando que si lo hiciera todos los días los costes por ejemplar serían menores. En esta entrevista esta entrevista dice que invitan a todos "a que cojan prestado las ideas que quieran, a que roben lo que quieran. Cualquier cosa para levantar los periódicos". Dave Eggars piensa, como yo, que la crisis de los medios no es de pasta sino de ideas y que el periodico es un formato maravilloso que debe evolucionar, no desaparecer. El San Francisco Panorama es su manera de decirlo.
Pero lo que más me ha gustado de la librería ha sido The Parallel Encyclopedia de Batia Suter, un diccionario visual de sinónimos y antónimos, compuesto de negativos, de 292 páginas. No lo había visto nunca ni había oído hablar de él. Es maravilloso, pero costaba 45 euros y como soy una borrica lo he dejado allí.
Mañana mismo voy a buscarlo.
Marzo 05, 2010La actualidad, los clásicos y yo
Dice Calvino en Por qué leer a los clásicos que todos los verdaderos lectores tienen un libro que es "su" libro. Conozco a un excelente historiador del arte, hombre de vastísimas lecturas, que entre todos los libros ha concentrado su predilección más honda en Las aventuras de Pickwick, y con cualquier pretexto cita frases del libro de Dickens, y cada hecho de la vida lo asocia con episodios pickwickianos. Poco a poco él mismo, el universo, la verdadera filosofía han adoptado la forma de Las aventuras de Pickwick en una identificación absoluta. Y que, muchas veces, lo descubres en la escuela. Mi primera escuela fue El Tesoro de la juventud, donde vienen resumidas las grandes obras de Shakespeare, Dante y Dostoievski y que más tarde me leí enteras en cuanto descubrí la biblioteca de Canillejas. En esa época, de preguntarmelo, mi clásico habría sido sin duda La divina comedia, aunque ahora pienso que me gustaba su mitología sangrienta y que el cielo nunca me lo acabé, porque me parecía un tostón. Después, en el último año de instituto nos hicieron leer dos libros de los que, como hacen sólo los grandes, me cambiaron para siempre: Cinco horas con Mario y San Manuel Bueno mártir. Qué afectado y estúpido me pareció el monólogo de Molly Bloom después de haberme leído el de Carmen. Qué vacío y artificial me parecíó todo el realismo mágico sudamericano, el existencialismo francés y el Sturm und drang alemán después de visitar Valverde de Lucerna y su vida secreta y subacuática. En mi primer año de universidad leí a los Adornos y a los Wigtensteins, que estaban muy en la pomada, pero a los 17 a mí sólo me importaban los iluminados: Genet, Nietzsche y Antonin Artaud, Strindberg y William Blake, Octave Mirabeau, Mishima, Los niños terribles de Cocteau, Ariel de Sylvia Plath. Me obsesioné con Rilke y con La tierra Baldía hasta aprenderme las dos o tres primeras páginas de memoria, aunque traducidas al español. Mi religión era el éxtasis o la nada. Me entraron aires apocalípticos y empecé a escribir poesía. Me colgué con Carson McCullers, con Flannery O'Connor. Me enamoré de una fan de Marguerite Durás y la dejé por un imbécil que citaba a Gonzalo Suarez pensando que citaba a Lord Byron. Un fin de semana tomé demasiado ácido y amanecí en las afueras de Toledo con un desconocido que pintaba retratos de puertas. Poco después me fuí un fin de semana a Londres y descubrí Charing Cross Road. Es necesario decir que Charing Cross Road ya no es lo que era entonces. Volví a Madrid seis meses más tarde con la maleta llena de simbolistas, modernistas, prerafaelitas y confesionales, me cambié de facultad -salté de Periodismo a Filología inglesa- y empecé con los japoneses. Si me hubieran preguntado por "mi libro" entonces, habría dicho Lo bello y lo triste de Kawabata, aunque hoy no me parece tanto. Leí En busca del tiempo perdido, releí a Dostoievski y a Shakespeare, con gran sorpresa de crítica y público. James Joyce ya no me pareció tan mal, pero tampoco tan bien. Poco después dejé la facultad, empecé a escribir por dinero y mi pasión literaria se desvaneció, salvo por la poesía. Empecé a despreciar la ficción y a leer ensayo, historia de la ciencia, entrevistas, biografías. Me gustaron la Estructura de las revoluciones científicas y me enamoré de Walter Benjamin, redescubrí la ciencia ficción y me quedé con el Pynchon del Lote y el Arcoiris. Empecé a coleccionar datos, como todos los listillos de mi generación. Cambié a los iluminados y suicidas por los reflexivos Wallace Stevens y Derek Walcott, que Antonio tan generosa y acertadamente me regaló. Volví a los presocráticos y me colgué con Parménides, convencida de que sólo él y Rilke habían entendido el Universo. Diez años más tarde, si me preguntan cuál es el libro que más quiero de mi biblioteca serían los cuatro volúmenes de El mundo de las matemáticas editado por James Newman, aunque hoy mi principal obsesión es Emerson y pienso que, de tener un libro, sería uno suyo. Después de Londres, a los 20 años, trabajé en un café de Alberto Aguilera donde mis clientes matutinos eran los jubilados del barrio. Uno de ellos, que había sido dentista, recitaba párrafos de La Divina Comedia en italiano. Otro que era experto en nutrición infantil recitaba sonetos de Shakespeare, y el monólogo del fantasma de Hamlet, en inglés. Había un viejito que al segundo carajillo no sabía dónde estaba su casa pero que recitaba a Ciorán y su amigo, un borrachín sin oficio ni ex-oficio, se sabía de memoria las esquinas de Combray. Yo no se recitar casi nada. Hasta me da vergüenza leer en voz alta. Dice David Shields que escribió Reality Hunger porque quería explicarse a sí mismo y a otros por qué había perdido el interés en la ficción. Mucho antes explicaba Ciorán que los afortunados que vivían en el éxtasis, de espaldas a la realidad, no lo eran tanto. "La actualidad -dice en el mismo texto sobre los clásicos- puede ser trivial y mortificante, pero sin embargo es siempre el punto donde hemos de situarnos para mirar hacia adelante o hacia atrás". Para poder leer los libros clásicos hay que establecer desde dónde se los lee. De lo contrario tanto el libro como el lector se pierden en una nube intemporal. Así pues, el máximo «rendimiento» de la lectura de los clásicos lo obtiene quien sabe alternarla con una sabia dosificación de la lectura de actualidad. Pero ayer, mientras leía Reality Hunger, me sentí tan reflejada en sus síntomas que he decidido eliminar de mi vida todos los libros, peliculas y canciones que no vayan a cambiar mi vida para siempre. Porque, aunque la iluminación necesita de la realidad, si comparas la actualidad de Calvino con nuestra dieta de actualidad diaria, incluyendo TV, periódicos, conversaciones, Facebook, Twitter y youtube, es posible que Calvino estuviera hablando de realidad y nosotros, de otra cosa. Porque no quiero morirme sin tener "mi libro". Y, sobre todo, porque todas las generaciones producen cientos de ignorantes ilustrados como David Shields, pero es posible que los viejitos de mi bar sean los últimos de su especie y yo prefiero ser como ellos que acabar como él. La foto es de Anna Wolf. Marzo 03, 2010Contemplation and revelation
De momento, me gusta. No tanto como a Jonathan Lethem o a Coetze. Me gusta también su introducción en The Believer. The world exists. Why recreate it? I want to think about it, try to understand it. What I am is a wisdom junkie, knowing all along that wisdom is, in many ways, junk. I want a literature built entirely out of contemplation and revelation. Who cares about anything else? Not me. MÁS: Lee un extracto del libro y su Autobío en InterLitQ Marzo 02, 2010La física narrativa
Aunque la ciencia haya determinado a día de hoy la existencia de más de tres, todos aprendimos en las clases de física y química del colegio que son tres los estados fundamentales de agregación de la materia que se presentan de modo más habitual para su estudio: sólido, físico y gaseoso. La idea del taller propone la tarea transversal de trasladar las características que sirven para clasificar cada uno de los estados de la materia a los patrones narrativos. Antonio Jimenez Morato y yo fuimos juntos al instituto, pero no le volví a ver hasta la presentación oficial de Contexto, donde me hizo esta foto. Hoy se dedica a leer, a escribir, a Vivir del cuento en las redes y en las ondas y a dar talleres de escritura. A mí los talleres de escritura siempre me parecieron una extrañeza, pero su introducción al últimoes tan simpática y burbujeante que me parece bien repetirla, aunque sea aquí. Siempre que le leo me da pena que ya no seamos vecinos. Febrero 22, 2010Atención, escritores
De los consejos para escritores que firma Margaret Atwood en el Guardian, me gustan especialmente estos dos: no. 7: Nadie te obliga a hacer esto. Lo has elegido tú, así que no lloriquees. no. 9: No te sientes en mitad del bosque. Si te has perdido en el argumento o estás bloqueado, vuelve sobre tus pasos al lugar donde te equivocaste y coge el otro sendero. O cambia el personaje. Cambia el tiempo verbal. Cambia la primera página. La foto es de Kris Graves, Febrero 14, 2010A taste for Ballard
Hoy he decidido abolir San Valentín y constituir el 14 de febrero como un día oficialmente Ballardiano aunque, si leen ustedes los periódicos, convendrán conmigo que todos los días lo son. Esta semana, sin ir más lejos: Clara Darling: A taste for Pornography Larry Gagosian presenta en Londres una exposición de grandes artistas contemporáneos y ballardianos y la llama Crash. Iain Sinclair la reseña e imagina su herencia a doble página en el Guardian de ayer. Alexander McQueen se mata y todo es Muerte, S&M, Violencia y Religión ChatRoulette. Early ChatRoulette users traded anecdotes on comment boards with the eerie intensity of shipwreck survivors, both excited and freaked out by what they’d seen. Katie Price, la princesa de la prensa peluquera británica, fantasea con morir como Lady Di: It wouldn't surprise me if it's a car crash Karl Whitney refrexiona sobre la naturaleza de las autopistas: why did motorways get J.G. Ballard going? Reaparecen Bill Moseley y Nightmare Angel, la adaptación de Crash que Zoe Bertoff no terminó en los 80. Love I, II y III (Thank You S!) Enero 30, 2010Enero 28, 2010Collaborative Futures: un libro a doce manos
La plataforma, por cierto, se llama Booki y no es menos formidable. Es GPL, mucho más fácil que un wiki y está diseñada para colaborar a muchas manos -esto es, a la vez- en libros de cualquier tipo, con un chat que hace a la vez de chivato y de twitter. El libro lo pueden leer, descargar, ampliar, mejorar, compartir, remezclar, distribuir desde aquí. Ha sido un encargo especial de Transmediale y lo presentaremos allí la semana que viene.
Diciembre 13, 2009En Grand Central Station
Y así estaban las cosas cuando, hace tres meses, ocurrieron dos cosas de golpe: presté mi edición a alguien que no la merecía y que no la devolvió, y Periférica lo rescató del olvido con una reedición. Ojalá sea tan excepcional como la de Lumen, porque Elena y Carolina hablarán mañana de ella en ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? MÁS. Manuscritos y portadas | JOHN DEAKIN feat. Elizabeth Smart,1952 Imbécil de la semana
Esta ha sido la Olivetti Lettera 32 de Cormac McCarthy durante 50 años. Y esto es lo que dice Glenn Horowitz, marchante de libros raros, sobre la Olivetti Lettera 32, que ha puesto en subasta en beneficio de una organización científica y vagamente tenebrosa de Santa Fe. When I grasped that some of the most complex, almost otherworldly fiction of the postwar era was composed on such a simple, functional, frail-looking machine, it conferred a sort of talismanic quality to Cormac’s typewriter. It’s as if Mount Rushmore was carved with a Swiss Army knife. Mi parte preferida es la de "frail-looking machine". Y que le llama Cormac. En el New York Times. Noviembre 24, 2009Contra el mundo interpretadoQué precioso y rilkeano texto publica Jose Luis Brea esta semana en Salonkritik. Es por esto que siempre envidié a sus alumnos y compadecí a sus detractores: Qué caos de universo, qué turbulencia magnífica, estallada, como un mälstrom sin centro –o que tuviera cientos de ellos dispersos en los bordes de su mismo embudo, periferia siempre alejándose y siempre cayendo, agujero negro en el que ese torbellino de haces de luz sucumbe como por irradiación excesiva, luminosidad infinitamente entrecruzada, más eco y más presencia de la que vista alguna, mirada alguna, podría soportar. No, no intentemos imaginar cómo las cosas verían a las cosas, qué clase de imágenes serían ellas –para ellas- puras. ¡Quiero leer Una imagen es una imagen es una imagen (tres escenarios)! Noviembre 16, 2009All that is important is right here
La web es un primor y el resto las ilustraciones son muy bonitas. ¿Algún cristiano lo ha leído ya? ¿Se ha editado en castellano? Con lo que ya sé, casi estoy más intrigada por su próximo proyecto: This one’s more of a Balkan-Congo thriller with some Norse saga thrown in for good measure. The protagonist is a telegraph operator from New Jersey who’s got some family issues — he starts chasing this underground society of puppeteers that perform surrealist shows about particle physics for populations under siege. I’m still working out the details, but it should be fun. No illustrations. Maybe strings. Jorge Luis Borges: Del rigor de la cienciaEn aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. Bug eat books
Desde este verano he querido decirlo y no lo he hecho por falta de disciplina, pero cómo me gustan este blog y la diligente lectora que lo escribe. Me gustan especialmente su interés por los rusos decimonónicos, por Eça de Queirós o Andre Gide, toda gente divertida y tan pasada de moda que los amantes de Murakami y de Alessandro Baricco sienten la necesidad de señalarte con el dedo cuando los abres en un café, como si tuvieras tiña o un Vuitton del mercadillo. Ojalá la hubiera conocido cuando estaba yo en mis veinte y me enamoraba de cualquiera que supiera leer. Por su culpa me he apuntado a Good Reads aunque de momento sólo la sigo a ella. Escribió la mejor introducción a David Foster Wallace que he leído en un blog , una guía apasionada que sigue siendo espectacular para todos aquellos que no tengan el gusto. Por ella quisiera leer a Janet Frame y a Yuri Olesha y otros que no recuerdo. Me enternece cuando se inventa anglicismos sin darse cuenta, porque la mala costumbre de eer mucho en otro idioma te hace presa fácil de los false friends. Me gustan sus prejuicios, aunque no los comparto, y que siga evitando a Anna Karenina, aunque parece tenerla ahí, como la espada de Damocles. Me revuelvo en la silla cuando veo que ha leído a Colette, pero el libro equivocado y me pregunto constantemente qué escribirá cuando lea algunos libros queridos, como Los niños terribles o En Grand Central Park me senté y lloré, si es que no lo ha hecho todavía. Alguien debería regalarle esto. Almejitas confusas S.L.
A grandes rasgos, los únicos hombres follables de esta isla son Heathcliff y Aragorn, y me permito recordarles que Heathcliff es un psicótico rabioso y paranoide y que Aragorn es medio elfo y un poco bipolar. ¿Quién le compraba los libros a estas mujeres cuando su tierno superego estaba aún en periodo de gestación? ¿Es que ninguna soñaba ya con acompañar a los inventores mesiánicos de Julio Verne, ser secuestrada por los Corsarios negros de Emilio Salgari o esperar pacientemente a los generales de Marco Aurelio? ¿Con ser la Medea de Ulises, la Josefina de Napoleón? Y, puestos a soñar, ¿no es más perverso y mesmerizante un Voland que cualquier vampiro adolescente? ¿Más peligroso y autodestructivo un Dmitri Karamázov? Entiendo el appeal del diletante a caballo, pero después de dos siglos Darcy me parece tan peligroso como un balancín con cinturón de seguridad. Y vamos hombre por dios. ¿Holden Caulfield? ¿Me toman el pelo? Queridos lectores, ¿a qué personaje literario masculino se tirarían ustedes? Noviembre 15, 2009Genios
Nabokov escribió Sobre un libro llamado Lolita en 1956, un año después de la aparición de la novela. En dicha obra, el autor se choteaba alegremente de los cinco grandes editores norteamericanos que rechazaron su libro por obsceno y escandaloso. Según Nabokov, tenían tres motivos: había un ateo feliz, un matrimonio mixto bendecido por hijos sanos y un adulto que seduce a su hijastra menor de edad. En retrospectiva, a Nabokov le hacía gracia que estos señores citaban a Dante y a su oscura selva en su italiano original pero ponían los ojos en blanco pensando en la pequeña Lo. Lo de Dante era otra cosa, por supuesto. Lo de Machado, Petrarca, Lewis Carroll, Edgar Allan Poe y John Ruskin también. La pedofilia es carne de ensayo, no de novela. Sólo los grandes genios se la pueden permitir. En su día, también Byron nombró a los Genios (en su caso griegos, franceses y alemanes de pompa internacional) para justificar la cosa recurrente que tenía con el incesto y, al parecer, con su media hermana Augusta, una relación que le llevó, en ese orden, a la paternidad, el exilio, la cumbre creativa y la muerte. Dicen que nadie es profeta en su tierra pero lo que dicen lo dice mal. Hay que tenerlos cuadrados para soltarse de todas las manos en tu propio pueblo y qué gasto inútil pasar toda tu vida tratando de reunir el valor. Todo el que tenga ambiciones y no los tenga cuadrados hace bien en huir de su casa cuanto antes. Quisieron Dios y la academia que Nabokov fuera un gran genio y Lolita prosperó. En 2006, Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, cumplió cincuenta dos veces: cincuenta años y cincuenta millones de copias. Uno de los libros más venerados de la literatura contemporánea, escrito en inglés por un emigrante ruso que escapó por los pelos del campo de concentración (su familia no tuvo, ay, tanta suerte) cumplió sus bodas de oro en perfecto estado de salud. Lo que, en estos días, significa domesticado hasta el lugar común, la editorial de moda, la boutique especializada, el remake. Aunque Byron los tuvo cuadrados, tanto dentro como fuera de Inglaterra, su valor tampoco impidió que el incesto se pusiera de moda, igual que las tijeritas después de T.A.T.U. y The L word. En una entrevista para Playboy, Nabokov dijo que lo único relevante que había conseguido su libro era que, a partir de su pulicación, los padres dejaron de llamar a sus hijas Lolita. El nombre, sin embargo, alcanzó una gran popularidad entre los caniches. Noviembre 13, 2009La atracción del abismo
Dino Buzzati: Il colombre Cuando Stefano Roi cumplió los doce años, pidió como regalo a su padre, capitán de barco y patrón de un bonito velero, que lo llevase consigo a bordo. -Cuando sea mayor -dijo-, quiero navegar por los mares como tú. Y mandaré barcos todavía más bonitos y grandes que el tuyo. -Dios te bendiga, hijo mío -respondió su padre. Y como justamente aquel día su carguero debía partir, se llevó al chico consigo. Era un espléndido día de sol; el mar estaba tranquilo. Stefano, que nunca había subido al barco, paseaba feliz por cubierta admirando las complicadas maniobras del aparejo. Y preguntaba esto y lo otro a los marineros, que, sonriendo, se lo explicaban todo. Cuando fue a parar a la toldilla, el chico, picado por la curiosidad, se detuvo a observar una cosa que salía intermitentemente a la superficie a una distancia de unos doscientos o trescientos metros, allí donde estaba la estela de la nave. Aunque el carguero volara ya, empujado por un magnífico viento de popa, aquella cosa mantenía siempre la misma distancia. Y, aunque él no comprendía su naturaleza, tenía algo indefinible que lo atraía intensamente. Al dejar de ver a Stefano por allí, su padre, después de haberlo llamado a grandes voces en vano, abandonó el puente y fue a buscarlo. -Stefano, ¿qué haces ahí plantado? -le preguntó al verlo finalmente en la popa, de pie, absorto en las olas. -Ven a ver, papá. El padre acudió y miró también en la dirección que le indicaba el muchacho, pero no alcanzó a ver nada. -Es una cosa oscura que asoma cada tanto de la estela -dijo-, y que nos sigue. -A pesar de mis cuarenta años -dijo su padre-, creo tener todavía buena vista. Pero no veo nada en absoluto. Como su hijo insistiera, fue en busca del catalejo y exploró la superficie del mar allí donde estaba la estela. Stefano lo vio ponerse pálido. -¿Qué es? ¿Por qué pones esa cara? -Ojalá no te hubiera escuchado -exclamó el capitán-. Ahora temo por ti. Eso que has visto asomar de las aguas y que nos sigue no es una cosa. Es un colombre. Es el pez que los marineros temen más que ningún otro en todos los mares del mundo. Es un escualo terrible y misterioso, más astuto que el hombre. Por motivos que quizá nunca nadie sabrá, escoge a su víctima y, una vez que lo ha hecho, la sigue años y años, la vida entera, hasta que consigue devorarla. Y lo más curioso es esto: que nadie puede verlo si no es la propia víctima y las personas de su misma sangre. -¿Y no es una leyenda? -No. Yo nunca lo había visto. Pero como lo he oído describir tantas veces, en seguida lo he reconocido. Ese hocico de bisonte, esa boca que se abre y se cierra sin cesar, esos dientes espantosos... Stefano, no hay duda, desgraciadamente el colombre te ha elegido y mientras andes por el mar no te dará tregua. Escucha: vamos a volver ahora mismo a tierra, tú desembarcarás y nunca más te separarás de la orilla por ningún motivo. Tienes que prometérmelo. El trabajo del mar no es para ti, hijo mío. Tienes que resignarte. Por otra parte, en tierra también podrás hacer fortuna. Dicho esto, hizo invertir el rumbo inmediatamente, volvió a puerto y, con el pretexto de una inesperada indisposición, desembarcó a su hijo. Luego volvió a partir sin él. Profundamente agitado, el muchacho permaneció en la orilla hasta que la última punta de la arboladura se sumergió detrás del horizonte. Más allá del muelle que cerraba el puerto, el mar quedó completamente desierto. Pero, aguzando la vista, Stefano alcanzó a distinguir un puntito negro que aparecía intermitentemente sobre las aguas: era «su» colombre, que iba lentamente de aquí para allá, empeñado en esperarlo.
Desde entonces se emplearon todos los recursos posibles para alejar al muchacho del deseo del mar. Su padre lo mandó a estudiar a una ciudad del interior distante centenares de kilómetros. Y durante algún tiempo, distraído por su nuevo ambiente, Stefano dejó de pensar en el monstruo marino. Sin embargo, cuando en las vacaciones de verano volvió a casa, lo primero que hizo en cuanto dispuso de un minuto libre fue apresurarse a ir a la punta del muelle para hacer una especie de comprobación aunque en el fondo lo considerase superfluo. Aun admitiendo que toda la historia que le contara su padre fuera verdadera, después de tanto tiempo el colombre sin duda habría renunciado a su asedio. Pero Stefano se quedó allí parado, con el corazón desbocado. A unos doscientos o trescientos metros del muelle, en mar abierto, el siniestro pez iba arriba y abajo con lentitud, sacando de cuando en cuando el hocico del agua y volviéndolo hacia tierra, como si mirase ansiosamente si Stefano Roi aparecía por fin. De esta suerte, la idea de aquella criatura enemiga que lo esperaba noche y día se convirtió para Stefano en una secreta obsesión. E incluso en la lejana ciudad le ocurría despertarse en plena noche víctima de la inquietud. Estaba a salvo, sí, centenares de kilómetros lo separaban del colombre. Y, sin embargo, sabía que más allá de las montañas, más allá de los bosques, más allá de las llanuras, el escualo lo aguardaba. Y que, aunque se trasladara al continente más remoto, el colombre se apostaría en el espejo del mar más cercano con la inexorable obstinación de los instrumentos del destino. Stefano, que era un muchacho serio y diligente, continuó sus estudios con provecho y apenas fue un hombre encontró un empleo digno y bien remunerado en un almacén de la ciudad. Mientras tanto, su padre murió víctima de una enfermedad. Su viuda vendió su magnífico velero y el hijo se halló en posesión de una discreta fortuna. El trabajo, las amistades, las distracciones, los primeros amores: ahora Stefano se había hecho ya su vida, pero, a pesar de todo, el pensamiento del colombre lo perseguía como un espejismo a la vez funesto y fascinante; y, con el paso de los días, en vez de desvanecerse, parecía hacerse más insistente. Grandes son las satisfacciones de la vida laboriosa, holgada y tranquila, pero aún mayor es la atracción del abismo. Apenas había cumplido Stefano veintidós años cuando, tras despedirse de sus amigos y abandonar su empleo, volvió a su ciudad natal y comunicó a su madre su firme intención de seguir el oficio paterno. La mujer, a quien Stefano jamás había hecho mención del misterioso escualo, acogió con júbilo su decisión. En el fondo de su corazón, que su hijo hubiera abandonado el mar por la ciudad siempre le había parecido una puñalada a las tradiciones de la familia. Y Stefano comenzó a navegar, dando prueba de dotes marineras, de resistencia a las fatigas, de ánimo intrépido. Navegaba, navegaba y en la estela de su carguero, de día y de noche, con bonanza y con tempestad, se afanaba el colombre. Él sabía que aquella era su maldición y su condena, pero quizá por eso mismo no tenía fuerzas para apartarse de ella. Y a bordo nadie veía el monstruo excepto él. -¿No ven nada por allí? -preguntaba de cuando en cuando a sus compañeros señalando la estela. -No, no vemos nada. ¿Por qué? -No sé. Me parecía... -¿No habrás visto por casualidad un colombre? -decían ellos entre risas al tiempo que tocaban madera. -¿De qué se ríen? ¿Por qué tocaban madera? -Porque el colombre es un bicho que no perdona. Y si se pusiera a seguir a esta nave, eso querría decir que uno de nosotros estaba perdido. Pero Stefano no cedía. La constante amenaza que iba en pos de él parecía más bien multiplicar su voluntad, su pasión por el mar, su arrojo en los momentos de fatiga y peligro. Una vez se sintió dueño del oficio, con el pequeño caudal que le había dejado su padre adquirió junto con un socio un pequeño vapor de carga, luego se hizo su único propietario y, gracias a una serie de travesías afortunadas, pudo a continuación comprar un verdadero buque mercante y apuntar a metas cada vez más ambiciosas. Pero los éxitos, los millones, no conseguían apartar de su ánimo aquel continuo tormento; y nunca, por otra parte, se le pasó por la cabeza vender y retirarse a tierra para emprender negocios distintos. Navegar, navegar, ése era su único afán. Apenas ponía pie en cualquier puerto después de largas travesías, en seguida lo espoleaba la impaciencia por partir. Sabía que allá lo esperaba el colombre y que el colombre era sinónimo de perdición. Era inútil. Un impulso indomable lo arrastraba de un océano a otro sin descanso.
Hasta que de pronto un día Stefano reparó en que se había hecho viejo, viejísimo; y ninguno de los que lo rodeaban sabía explicarse por qué, siendo rico como era, no dejaba por fin la azarosa vida del mar. Viejo, y amargamente infeliz, porque toda su existencia se había gastado en aquella especie de loca fuga a través de los mares para escapar de su enemigo. Pero para él siempre había sido más fuerte que la dicha de una vida holgada y tranquila la tentación del abismo. Y una tarde, mientras su magnífica nave se hallaba fondeada frente al puerto donde había nacido, se sintió próximo a morir. Entonces llamó a su segundo oficial, en quien tenía mucha confianza, y le instó a que no se opusiera a lo que pensaba hacer. El otro se lo prometió por su honor. Una vez seguro de esto, Stefano reveló al segundo oficial, que lo escuchaba turbado, la historia del colombre que durante casi cincuenta años lo había seguido sin cesar inútilmente. -Me ha seguido de un confín a otro del mundo -dijo- con una fidelidad que ni el amigo más noble habría podido mostrar. Ahora me voy a morir. También él, ahora, estará terriblemente viejo y cansado. No puedo traicionarlo. Dicho esto, se despidió, hizo arriar un bote y, después de hacer que le dieran un arpón, partió. -Ahora voy a su encuentro -anunció-. Es justo que no lo defraude. Pero lucharé con las fuerzas que me quedan. Con débiles golpes de remo se alejó del barco. Oficiales y marineros lo vieron desaparecer a lo lejos, sobre el plácido mar, envuelto en las sombras de la noche. En el cielo, como una hoz, lucía la luna. No tuvo que esforzarse mucho. Súbitamente, el horrible hocico del colombre emergió al lado de la barca. -Aquí me tienes por fin -dijo Stefano-. ¡Ahora es cosa nuestra! Y, reuniendo sus últimas energías, levantó el arpón para lanzarlo. -Ah -se quejó con voz suplicante el colombre-, qué largo camino hasta encontrarte. También yo estoy destrozado por la fatiga. Cuánto me has hecho nadar. Y tú huías, huías. Y nunca has comprendido nada. -¿Por qué? -dijo Stefano picado en su orgullo. -Porque no te he seguido por todo el mundo para devorarte, como tú pensabas. El único encargo que me dio el rey del mar fue entregarte esto. Y el escualo sacó la lengua, tendiendo al viejo capitán una esfera fosforescente. Stefano la cogió entre los dedos y miró. Era una perla de tamaño desmesurado. Reconoció en ella la famosa Perla del Mar que procura a quien la posee fortuna, poder, amor y paz de espíritu. Pero ahora era ya demasiado tarde. -Ay de mí -dijo meneando tristemente la cabeza-. Qué horrible malentendido. Lo único que he conseguido es desperdiciar mi existencia; y he arruinado la tuya. -Adiós, hombre infeliz -respondió el colombre. Y se sumergió en las aguas negras para siempre.
Dos meses más tarde, empujado por la resaca, un bote arribó a una áspera escollera. Fue avistado por algunos pescadores que, movidos por la curiosidad, se acercaron. En el bote, todavía sentado, había un blanco esqueleto; y, entre sus dedos descarnados, sujetaba un pequeño guijarro redondo. El colombre es un pez de grandes dimensiones, espantoso a la vista, sumamente raro. Dependiendo de los mares y de los pueblos que habitan las orillas, recibe también el nombre de kolomber, kahloubrha, kalonga, kalu-balu, chalung-gra. Curiosamente, los naturalistas desconocen su existencia. Hay quien sostiene que no existe. Noviembre 06, 2009La hermana de Eloísa
Aquel relato se publicó en Argentina en 1955 en un volumen de 76 páginas al que daba título y que incluía otros dos cuentos de cada uno de los autores (La escritura del Dios y El fin, de Borges, y El doctor Sotiropoulos y El abra, de Levinson). Una vez agotado, nunca volvió a reeditarse. Jamás se publicó en España y tampoco fue incluido en el tomo de Obras completas en colaboración del autor de El Aleph. En definitiva, que este Borges oculto verá la luz, pero un poco como Cantalicio Luna llegando a Buenos Aires. Como publican un parrafito de nada y alguno se quedará picajoso, aquí dejo lo demás: La hermana de Eloísa I Habían pasado unos quince años, pero cuando Jiménez me dijo que había tenido que ir a Burzaco para planear la edificación de un chalet por cuenta de un tal Antonio Ferrari, mi primer pensamiento fue para Eloísa Ferrari, cuya imagen de pronto surgió ante mí, inmediata y casi dolorosa. Sólo después pude sorprenderme de que aquel excelente don Antonio, que pasaba la vida en el café proyectando negocios vagos y vanos, hubiera conseguido, al fin, redondear la suma que significa la construcción de la casa propia. El hecho me resultó tan insólito que para no pensar en algo peor, pensé en una herencia. Jiménez, mientras tanto, seguía explicándome que se trataba de un gran chalet y que los Ferrari eran muy exigentes. Por lo pronto, no íbamos a repetir en Burzaco el tipo 14 de bungalow californiano, ni el 5 en piedra de Mar del Plata, que, innumerablemente multiplicados, ya conoce y acaso habita el lector. Jiménez, mi socio, era constructor; la obra exigía un arquitecto. Alcé los ojos al diploma que colgaba en la pared, enmarcado en ébano; ese papel con su sello azul y su letra caligráfica me serviría para ver de nuevo a Eloísa, al cabo de los años. II Sería a todas luces absurdo negar espíritu progresista a los vecinos de la línea General Roca, pero sinceramente, al ver desfilar las estaciones y los pueblos desde la ventanilla del tren, tuve que deplorar la docilidad con que muchos se dejan convencer por firmas poco escrupulosas, que anteponen lo vistoso a lo sólido, y aun a lo práctico. Claro está que no todos los propietarios obran así; al pasar por Lanús, me di el gusto de saludar el bungalow tipo 14 que edificamos vez pasada para el farmacéutico Roverano y que hubo que refaccionar después de las últimas lluvias, con buena utilidad para nuestra caja. Las torres de la capilla evangélica en Lomas de Zamora fueron para mí otro motivo de legítima satisfacción: el reverendo Mannteufel tuvo la deferencia de consultarnos y nuestras sugestiones, por cierto, no cayeron en saco roto. ¡Se resolvió ipso facto el problema del drenaje de las cañerías! A mediados de la semana siguiente, tuve otra conversación con don Antonio. Fue copiosa, rica y estéril; soy del todo incapaz de reconstruir esa obra maestra de postergación y de vaguedad. A1 principio, yo estaba francamente encantado: mis sugestiones no eran sólo aprobadas por don Antonio, sino admiradas y amplificadas. Así, en etapas sucesivas, se encaró la posibilidad de adquirir terrenos vecinos, de construir una pileta de natación con sus vestuarios correspondientes, de dotar a la finca de un reloj de sol, de invernáculos, de una gran pajarera, de un frontón de pelota vasca, de una gruta con cascada y de un laberinto. Proyectamos también, para los fondos, un jardín italiano escalonado, con cabezas yacentes de emperadores. No juraría que se habló de un busto ecuestre del pagador Chiclana, desaparecido en la guerra del Paraguay, pero nada era imposible, esa tarde. Noviembre 02, 2009The Rosebery letters
Son cartas a su mejor amigo desde la universidad, más tarde Rev. Canon Hodgson. Las primeras cartas corresponden a su huída de Inglaterra por segunda y última vez y debieron de cogerle calentito, ya que huye de sus deudas, de la ruina y de su mujer, que le quiso declarar loco y después le acusó de maltrato, crueldad, incesto y sodomía. Las últimas, siete años más tarde, hablan de su conspiración para liberar Grecia de los Turcos. Hasta que no se libere ese 15% desconocido, nos tenemos que conformar con lo que sigue. Byron, Autograph letters to Francis Hodgson, 1808-1821 PROVENANCE
Byron's Letters and Journals, ed. Leslie A. Marchand, 13 vols (London, 1973-94) CATALOGUE NOTE
Byron's letters to a close friend and "brother minstrel". The two men met at Cambridge - Francis Hodgson (1781-1852), was a fellow at King's when Byron was up at Trinity - where literary interests brought them together in 1807: Byron was impressed in particular by Hodgson's translation of Juvenal and the two men were soon fast friends. By the time of their earliest correspondence (two of these letters date from late 1808), their relationship was firmly established. Byron opens his first letter with the obsequies for his favourite dog ("...Boatswain is to be buried in a vault waiting for myself, I have also written an epitaph..."), before turning to literary subjects, mutual friends, and his wish for Hodgson to visit him at Newstead Abbey. Three letters (16 July 1809-4 July 1810) in the series date from Byron's grand tour. He writes happily from Portugal ("...the inhabitants have few vices except Lice and sodomy..."), where he has been conversing with monks in bad Latin and refining his knowledge of Portuguese obscenities. His pleasure and excitement at travel ("...anything is better than England...") continue to be vividly displayed in letters from Constantinople. "I shall begin by telling you", he opens one letter, "that I swam from Sestos to Abydos, I do this that you may be impressed with proper respect for me the performer, for I plume myself on this atchievement". This letter goes on to describe Ali Pasha, a man who was to fire Byron's imagination and "a fine portly person with two hundred women and as many boys, many of the last I saw and very pretty creatures they were". No less than ten of the letters date from a relatively short period from September 1811 to February 1812, following Byron's return to England and the death of his mother, and preceding the publication of Childe Harold. By this time the conventionally pious Hodgson had determined to take Holy Orders and, concerned for his friend's soul, he began an earnest campaign to convert Byron to religious orthodoxy. This elicited detailed replies from Byron which introduced a new seriousness to his letters. When Hodgson recommended the reading of various Christian apologia, Byron countered by suggesting a perusal of Malthus. He also offered trenchant criticism of Christianity: "...the Basis of your religion is injustice, the Son of God the pure, the immaculate, the innocent is sacrificed for the Guilty, this proves his heroism, but no more does away Man's guilt, than a schoolboy's volunteering to be flogged for another would exculpate the dunce from negligence, or preserve him from the Rod..." Byron was at Newstead Abbey in the autumn of 1811 "writing notes for my Quarto" [i.e. Childe Harold] and providing memorable praise of local pleasures: "...I am plucking up my spirits, & have begun to gather my little sensual comforts together, Lucy is extracted from Warwickshire, some very bad faces have been warned off the premises, & more promising substituted in their stead, the partridges are plentiful, hares finishes, pheasants not quite so good, & the girls on the manor just coming into season..." One of these "more promising" faces was Susan Vaughan, whom Byron soon took his lover. The affair did not last long, however, and in two largely unpublished letters that reveal the callous side of his character Byron provided Hodgson with a detailed account of its conclusion – another servant revealed a letter showing Vaughan's affection for another man and she was summarily dismissed – and its aftermath ("...she descended from her apartment 'fierce as ten furies' attacked R. till he was covered with blood, tried to throw herself into one of the filthy pieces of water in & about the premises, & when the letters came away, was still threatening perdition, 'thunder, horror guts & death'... I presume she will rave herself quiet...") She may have lost her livelihood and reputation, but Byron nonetheless cast himself as the victim of the affair, sighing to Hodgson that "I can't blame the girl, but my own vanity in believing that 'such a thing as I am' could be loved." His melancholy thoughts turned to memories of John Edleston, who had died in 1811 ("...I believe the only human being that ever loved me in truth & entirely, was of or belonging to Cambridge, & in that no change can ever take place...") 1811-12 was a highly productive time for Byron's poetry, and these letters include quotations from 'Minerva's Curse' and requests for help with Greek, then, on 16 February 1812, Byron sent his friend a proof copy of Childe Harold. Other subjects in these letters from this period include Byron's somewhat reluctant involvement in Hodgson's love-life (he was enamoured of the same woman as Robert Bland, a mutual friend and another Anglican minister), Byron's desire to leave England, Thomas Moore, literary feuds, and his speeches in the Lords. Byron's letters became more sporadic after he woke up famous following the publication of Childe Harold, but he provided crucial financial help to Hodgson during his last years in England and continued to write to him with literary and personal news. In January 1813 he refers wearily to the wrath of Lady Caroline Lamb ("...The 'Agnus' is furious you can have no idea of the horrible & absurd things she has said & done since (really from the best motives) I withdrew my homage...") and an undated and unpublished fragment refers elliptically to another lover, perhaps Lady Oxford ("...I am still in 'palatia Circe's' I being no Ulysses cannot tell into what animal I may be converted, as you are aware of the turn of both parties your conjectures will be very correct I dare say - & seriously - I am very much attached...") The final letters date from several years after Byron quit England. In December 1820 Byron wrote to renew their correspondence after five years. He paints a lively picture of life in Ravenna and the lives of mutual friends but, knowing the letter will be opened by the Austrian authorities, is somewhat evasive about his involvement in revolutionary politics ("...what I have been doing would but little interest you, as it regards another country - and another people...") and signs with a deliberately illegible squiggle. His final letter is somewhat more open about his political engagements, but these last letters are particularly engaged with literary affairs. He writes angrily about the denigration of Pope ("...It is my intention to take up the Cudgels in that controversy - and to do my best to keep the Swan of Thames in his true [place]. - This comes of Southey and Turdsworth [and] such renegado rascals..."), refers to Beppo and Marino Faliero, discusses the various translations of his own work, and criticises Hodgson's concept of a tragic hero as being necessarily a good man. Many of Hodgson's letters from Byron were published during the nineteenth century in such works as Thomas Moore's Letters and Journals of Lord Byron (1830) and Hodgson's own posthumous Memoirs (1878), but in expurgated form (some of these letters have Hodgson's notes to Moore on passages to be omitted). however, these letters have not been consulted by scholars since the 1880s and approximately 15 percent of the content - including many of the more controversial passages - apparently remains unpublished. The current collection comprises somewhat under half of the known letters by Byron to Hodgson (50 are listed in Byron's Letters and Journals). The remaining correspondence is widely dispersed, and includes items closely related to the current collection: a poem ('To Mrs M.C.') that accompanied his letter of 27 November 1808 is now in the Harry S. Dickey Collection at Johns Hopkins University Library; the address leaf missing from the letter of 28 January 1812 was in the Edgcumbe collection (Phillips, 10 June 1993, lot 404); and included in this lot is a transcript of a letter of 6 June 1813 with a note that the original had been given by Elizabeth Hodgson "Mr Coleridge" - it was more recently found in the Schram collection (Christie's, 3 July 2007, lot 27). Septiembre 20, 2009The perils of having a patron
None of the cruelties exercised by wealth and power upon indigence and dependence is more mischievous in its consequences, or more frequently practised with wanton negligence, than the encouragement of expectations which are never to be gratified, and the elation and depression of the heart by needless vicissitudes of hope and disappointment. En plena posesión de sus facultades, Samuel Johnson acaba de cumplir 300. MÁS centenarios: Brunel, Locke and Stephenson: the engineering giants who shaped our world Septiembre 19, 2009Las tres Marías borrachas
In America William Faulkner and Scott Fitzgerald were the Paris and Britney of their day, caught in the funhouse mirror of fame, their careers a vivid tabloid mash-up of hospitalisations and electroshock therapies. “When I read Faulkner I can tell when he gets tired and does it on corn just as I used to be able to tell when Scott would hit it beginning with ‘Tender is the Night’,” said Hemingway, playing the Amy Winehouse role of denier-in-chief. He kept gloating track of his friends’ decline, all the while nervously checking out books on liver damage from the library; by the end, said George Plimpton, Hemingway’s liver protruded from his belly “like a long fat leech”. El articulo, que habla de los peligros de estar sobrio, es a la vez triste y desternillante y me ha parecido entender que llama a Bukowsky el Ozzy Osbourne del mundo literario . Pero a mi, a quien todas las asociaciones, grupos, listas generacionales, colectivos y frentes organizados acaban pareciéndome un grupo de ayuda cristiano, lo que más me gusta es Fitzgerald cuando dice: I was never a joiner. Raped at 13OB: Podrías describir tu proceso poético? ¿Cómo se escribe un poema de Rachel McKibbens? El resto de la entrevista, en Latino Poetry (thanks Jessa!) Agosto 02, 2009NatashaEn las escaleras Natasha se cruzó con su vecino de la puerta de al lado, el Barón Wolfe. Subía con una leve fatiga las escaleras de madera lavada, acariciando la barandilla y silbando suavemente para sí. Esta semana, El Pais publica Natasha, un relato que Vladimir Nabokov escribió durante unas vacaciones de verano en Berlin, en 1921, archivado hasta hace dos años en la Biblioteca del Congreso estadounidense, y custodiado por el heredero-dragón de la saga, el muy travieso Dimitri Nabokov. MÁS. ¿Le sirvo un poco más de té, señor Nabokov? | Lolita | La decisión de Dimitri Julio 26, 2009Hills Like White ElephantsBy Ernest Hemingway The hills across the valley of the Ebro were long and white. On this siode there was no shade and no trees and the station was between two lines of rails in the sun. Close against the side of the station there was the warm shadow of the building and a curtain, made of strings of bamboo beads, hung across the open door into the bar, to keep out flies. The American and the girl with him sat at a table in the shade, outside the building. It was very hot and the express from Barcelona would come in forty minutes. It stopped at this junction for two minutes and went to Madrid. 'It's pretty hot,' the man said. 'Let's drink beer.' 'Dos cervezas,' the man said into the curtain. 'Big ones?' a woman asked from the doorway. 'Yes. Two big ones.' The woman brought two glasses of beer and two felt pads. She put the felt pads and the beer glass on the table and looked at the man and the girl. The girl was looking off at the line of hills. They were white in the sun and the country was brown and dry. 'They look like white elephants,' she said. 'I've never seen one,' the man drank his beer. 'No, you wouldn't have.' 'I might have,' the man said. 'Just because you say I wouldn't have doesn't prove anything.' The girl looked at the bead curtain. 'They've painted something on it,' she said. 'What does it say?' 'Anis del Toro. It's a drink.' 'Could we try it?' The man called 'Listen' through the curtain. The woman came out from the bar. 'Four reales.' 'We want two Anis del Toro.' 'With water?' 'Do you want it with water?' 'I don't know,' the girl said. 'Is it good with water?' 'It's all right.' 'You want them with water?' asked the woman. 'Yes, with water.' 'It tastes like liquorice,' the girl said and put the glass down. 'That's the way with everything.' 'Yes,' said the girl. 'Everything tastes of liquorice. Especially all the things you've waited so long for, like absinthe.' 'Oh, cut it out.' 'You started it,' the girl said. 'I was being amused. I was having a fine time.' 'Well, let's try and have a fine time.' 'All right. I was trying. I said the mountains looked like white elephants. Wasn't that bright?' 'That was bright.' 'I wanted to try this new drink. That's all we do, isn't it - look at things and try new drinks?' 'I guess so.' The girl looked across at the hills. 'They're lovely hills,' she said. 'They don't really look like white elephants. I just meant the colouring of their skin through the trees.' 'Should we have another drink?' 'All right.' The warm wind blew the bead curtain against the table. 'The beer's nice and cool,' the man said. 'It's lovely,' the girl said. 'It's really an awfully simple operation, Jig,' the man said. 'It's not really an operation at all.' The girl looked at the ground the table legs rested on. 'I know you wouldn't mind it, Jig. It's really not anything. It's just to let the air in.' The girl did not say anything. 'I'll go with you and I'll stay with you all the time. They just let the air in and then it's all perfectly natural.' 'Then what will we do afterwards?' 'We'll be fine afterwards. Just like we were before.' 'What makes you think so?' 'That's the only thing that bothers us. It's the only thing that's made us unhappy.' The girl looked at the bead curtain, put her hand out and took hold of two of the strings of beads. 'And you think then we'll be all right and be happy.' 'I know we will. Yon don't have to be afraid. I've known lots of people that have done it.' 'So have I,' said the girl. 'And afterwards they were all so happy.' 'Well,' the man said, 'if you don't want to you don't have to. I wouldn't have you do it if you didn't want to. But I know it's perfectly simple.' 'And you really want to?' 'I think it's the best thing to do. But I don't want you to do it if you don't really want to.' 'And if I do it you'll be happy and things will be like they were and you'll love me?' 'I love you now. You know I love you.' 'I know. But if I do it, then it will be nice again if I say things are like white elephants, and you'll like it?' 'I'll love it. I love it now but I just can't think about it. You know how I get when I worry.' 'If I do it you won't ever worry?' 'I won't worry about that because it's perfectly simple.' 'Then I'll do it. Because I don't care about me.' 'What do you mean?' 'I don't care about me.' 'Well, I care about you.' 'Oh, yes. But I don't care about me. And I'll do it and then everything will be fine.' 'I don't want you to do it if you feel that way.' The girl stood up and walked to the end of the station. Across, on the other side, were fields of grain and trees along the banks of the Ebro. Far away, beyond the river, were mountains. The shadow of a cloud moved across the field of grain and she saw the river through the trees. 'And we could have all this,' she said. 'And we could have everything and every day we make it more impossible.' 'What did you say?' 'I said we could have everything.' 'No, we can't.' 'We can have the whole world.' 'No, we can't.' 'We can go everywhere.' 'No, we can't. It isn't ours any more.' 'It's ours.' 'No, it isn't. And once they take it away, you never get it back.' 'But they haven't taken it away.' 'We'll wait and see.' 'Come on back in the shade,' he said. 'You mustn't feel that way.' 'I don't feel any way,' the girl said. 'I just know things.' 'I don't want you to do anything that you don't want to do -' 'Nor that isn't good for me,' she said. 'I know. Could we have another beer?' 'All right. But you've got to realize - ' 'I realize,' the girl said. 'Can't we maybe stop talking?' They sat down at the table and the girl looked across at the hills on the dry side of the valley and the man looked at her and at the table. 'You've got to realize,' he said, ' that I don't want you to do it if you don't want to. I'm perfectly willing to go through with it if it means anything to you.' 'Doesn't it mean anything to you? We could get along.' 'Of course it does. But I don't want anybody but you. I don't want anyone else. And I know it's perfectly simple.' 'Yes, you know it's perfectly simple.' 'It's all right for you to say that, but I do know it.' 'Would you do something for me now?' 'I'd do anything for you.' 'Would you please please please please please please please stop talking?' He did not say anything but looked at the bags against the wall of the station. There were labels on them from all the hotels where they had spent nights. 'But I don't want you to,' he said, 'I don't care anything about it.' 'I'll scream,' the girl siad. The woman came out through the curtains with two glasses of beer and put them down on the damp felt pads. 'The train comes in five minutes,' she said. 'What did she say?' asked the girl. 'That the train is coming in five minutes.' The girl smiled brightly at the woman, to thank her. 'I'd better take the bags over to the other side of the station,' the man said. She smiled at him. 'All right. Then come back and we'll finish the beer.' He picked up the two heavy bags and carried them around the station to the other tracks. He looked up the tracks but could not see the train. Coming back, he walked through the bar-room, where people waiting for the train were drinking. He drank an Anis at the bar and looked at the people. They were all waiting reasonably for the train. He went out through the bead curtain. She was sitting at the table and smiled at him. 'Do you feel better?' he asked. 'I feel fine,' she said. 'There's nothing wrong with me. I feel fine.' Junio 15, 2009Invisibles
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel. En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un año de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respondían, robaba el pan y no me decapitaban. He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. En una cámara de bronce, ante el pañuelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el río de los deleites, el pánico. Heráclides Póntico refiere con admiración que Pitágoras recordaba haber sido Pirro y antes Euforbo y antes algún otro mortal; para recordar vicisitudes análogas yo no preciso recurrir a la muerte ni aun a la impostura. La Loteria en Babilonia, JL Borges Entonces me juzgaron culpable, me declararon invisible por espacio de un año, a partir del 11 de mayo del año de gracia de 2104, y me llevaron a una habitación oscura situada bajo el tribunal para imprimirme la marca en la frente antes de dejarme libre. Ver al hombre invisible, Robert Silverberg Yo no soy superior
Junio 11, 2009¿A qué huelen los libros? (vol. II)
¡Albricias! Los tristes e-books que viven atrapados, como Jean-Baptiste Grenouille, en un cuerpo desprovisto de olores podrán disfrazar su ineficacia con uno de los aromas literarios que propone The Smell of Books. La interesante gama de fragancias incluye un eau de toilette para volúmenes victorianos, una nube de ácaros polvorientos para los amantes de Shakespeare y lo que imagino como un embriagador puñetazo a libro nuevo -pegamento, papel blanco y tinta barata- para sus Zafones, Boynes y Larssons digitales. Quiero pensar que Eau, You Have Cats huele como la Shakespeare & Company y no como la casa de las señoras a las que visité una vez y que vivían con 28 gatos. Aunque a mi todo esto me recuerda poderosamente a aquel número de Superlópez en que desarrollan el spray de chuletón... Mayo 31, 2009Yukio Mishima: PatriotismoMishima hizo una única y reveladora incursión en el cine, en la que fue director, guionista y protagonista y en la que, como no podía ser de otra manera, se desnuda, enseña la chocolatina y se entrega a un ritual por desentrañamiento con una geisha bellisima e impávida. Aunque su viuda destruyó todas las copias de Patriotismo (Yûkoku) tras la muerte de Mishima en noviembre de 1970, alguien salvó el negativo, y la cinta se recuperó 35 años más tarde. Como ustedes saben sin duda, el seppuku es un suicidio doloroso, sucio y propenso al desastre. Es código samurai y no basta con pincharse; hay que hacerse un siete en el vientre y quedarse a la mitad es una deshonra tan enorme que en general es mejor no intentarlo. Aunque Mishima cumplió con un proceso para el que sin duda llevaba décadas preparándose, su muerte quedó finalmente manchada por la deshonra cuando el mariquita de su amante y asistente Masakatsu Morita fue incapaz de acabar el trabajo y decapitarlo con el sable del siglo XVII que le había dado el escritor. Tuvo qe venir un tercero y rematar al pobre hombre que agonizaba malamente con las tripas colgando en el despacho de un comandante al que acababan de secuestrar para un golpe de estado. Muy excelente corrección de Pellicer en los comentarios:Según el bushido, quien incurrió en deshonra fue Morita, no Mishima. Y la ceremonia, pese a la casquería, quedó inmaculada. El puesto de ayudante en los seppuku era muy poco apreciado por los samuráis pues, como se dice en el Hagakure, "el ayudante nunca encuentra el reconocimiento ya que el acto sublime pertenece al ejecutante del seppuku. Sin embargo, suele suceder que el ayudante, por su falta de destreza, quede deshonrado para siempre ante los demás". Tal era así, que en muchas ocasiones el puesto se ofrecia a algún samurái que no caía demasiado bien al suicida (la oferta era irrechazable según el bushido) En todo caso, la torpeza del ayudante nunca deslucía la actuación del suicida. Lo que dejó bastante en entredicho la figura de Mishima como intelectual fue la completa inutilidad de su complot.
Mayo 26, 2009Brilliant Books
The Brilliant Book is the sort of book written by a big thinker who comes to capture the American spirit while armed only with his own brilliance. Y así sigue. Cuando dice lo de Torcqueville casi parece Antony Lane...
Alexis de Tocqueville introduced the genre and ruined it by actually being brilliant. In the 19th century Brilliant authors came with their superior European sensibilities. In the 1980s, Jean Baudrillard came armed with Theory and set the modern standard by dropping puerile paradoxes from coast to coast: “Americans believe in facts, but not in facticity.” Brilliant! “Here in the most conformist society the dimensions are immoral. It is this immorality that makes distance light and the journey infinite, that cleanses the muscles of their tiredness.” Brilliant!
Mayo 24, 2009Cortazar inédito
Hoy en El Pais, bajo el proverbial lametón de cojones a la curiosa mezcla de hombre teórico y tipo de acción que habita hoy el Reina Sofía, hay cuatrro textos de los que Aurora Bernárdez encontró manuscritos hace tres años entre las cosas de su difunto marido, y cuya totalidad publica Alfaguara esta semana que entra bajo el título Papeles inesperados. Se trata de tres Cronopios y la historia poco corriente -no sabría si inacabada o de final abrupto- de un chantaje accidental y descacharrante, que podría dar lugar a una estupenda comedia del horror castizo en manos del Vigalondo de Código 7 y las 7:35, si tuviera tiempo y ganas. Copio un fragmento: Era un concierto excelente y me asombró la técnica de Ricci, su manera inconcebible de transformar el violín en una especie de pájaro de fuego, de cohete sideral, de kermesse enloquecida. Me acuerdo muy bien del momento: la gente se había quedado como paralizada con el remate esplendoroso de uno de los caprichos, y Ricci, casi sin solución de continuidad, atacaba el siguiente. Entonces yo pensé en mi tía, por una de esas absurdas distracciones que nos atacan en lo más hondo de la atención, y en ese mismo instante saltó la segunda cuerda del violín. Cosa muy desagradable, porque Ricci tuvo que saludar, salir del escenario y regresar con cara de pocos amigos, mientras en el público se perdía esa tensión que todo intérprete conjura y aprovecha. El pianista atacó su parte, y Ricci volvió a tocar el capricho. Pero a mí me había quedado una sensación confusa y obstinada a la vez, una especie de problema no resuelto, de elementos disociados que buscaban concatenarse. Distraído, incapaz de volver a entrar en la música, analicé lo sucedido hasta el momento en que había empezado a desasosegarme, y concluí que la culpa parecía ser de mi tía, de que yo hubiera pensado en mi tía en mitad de un capricho de Paganini. En ese mismo instante se cayó la tapa del piano, con un estruendo que provocó el horror de la sala y la total dislocación del concierto. Salí a la calle muy perturbado y me fui a tomar un café, pensando que no tenía suerte cuando se me ocurría divertirme un poco. [Sigue leyendo el Manuscrito hallado junto a una mano en El Pais]
Por otro, me maravilla la solidez inmediata con la que entramos en la obra de Bacon mirando los restos de su estudio y la pila de documentos íntimos -sus cuadernos de pintura, sus recortes de periódico y manuales de lucha- juntos en una habitación. Mayo 21, 2009El reino de las sombras
Anoche visité el Reino de las Sombras. Si supierais cuan extraño es estar allí. Es un mundo sin sonido, sin color. Allí, todo - la tierra, los árboles, la gente, el agua y el aire - está sumergido en un gris monótono… No es la vida, sino su sombra… Y todo ello en un extraño silencio en el que no se oye el chirriar de las ruedas, ni los pasos, ni las palabras. Ni una sola nota de esa intrincada sinfonía que siempre acompaña a los movimientos de las personas Qué texto más iluminador para acompañar a Lo Siniestro de Freud. Yo lo he leído en el Libro de Fantasmas de la editorial 451, una edición irregular pero atípica de Juan Sebastián Cárdenas con un bellísimo fotograma del Solaris de Tarkovski en la portada, Allí dicen que es la primera traducción al castellano, aunque yo lo he encontrado también aquí. El texto completo (la Red tiene caminos misteriosos) lo podrán leer después del salto, con el programa que tanto impresionó a Gorki.
Ayer viajé al reino de las sombras. Es una región inconcebiblemente extraña, despojada de sonidos y colores. Todo, la tierra, los árboles, las personas, el aire, el agua, está pintado en grisalla. Se ven ojos grises en rostros grises. Un sol plomizo brilla en un cielo gris, y las hojas de los árboles son de un gris ceniciento. La vida se reduce allí a una sombra, y el movimiento, a un fantasma silencioso. Estoy a punto de verme tratado de loco o de simbolista, y me veo obligado a explicarme. Esto ocurrió en el café Aumont, donde mostraban el cinematógrafo, las imágenes animadas de los hermanos Lumiére. Este espectáculo me causó una impresión tan compleja y singular que, incapaz de pintar su infinita diversidad, me conformaré con evocar su naturaleza lo más fielmente posible. Apagada la sala, una imagen grisácea surge en la pantalla, como la sombra empalidecida de un grabado malo. Una calle de París. En ella reconoce uno, en una inmovilidad petrificada, coches, edificios, personas en diferentes poses. Todo es gris, incluso el cielo. Esta imagen trivial no despierta ninguna curiosidad entre el público, que ya ha visto representadas innumerables arterias parisienses. Pero, de repente, con una extraña vacilación, la imagen se anima. Los coches se ponen en marcha y, amenazadores, ruedan derechos hacia el espectador sentado en la oscuridad. Al fondo aparecen siluetas indistintas, que crecen a ojos vista a medida que se acercan. Delante, unos niños juegan con un perro, los peatones cruzan la calle zigzagueando entre los vehículos, los ciclistas pasan y vuelven a pasar. Todo es pura vida, urgencia, movimiento. Todo se mueve y luego se desvanece. Pero esta actividad se pierde en un silencio extraño; no se oye ni el fragor de las calles, ni el eco de los pasos, ni el de las conversaciones. Nada, ni una sola nota de la complicada sinfonía que acompaña los movimientos humanos. En silencio, el viento agita el follaje color ceniza. En silencio, seres grises se deslizan por el suelo gris, condenados al mutismo eterno, privados por un castigo cruel de los colores de la vida. Sus gestos llenos de energía son vivos, hasta el punto de que resulta difícil seguirlos, pero la vida ha abandonado sus sonrisas, y su risa es muda, a pesar de la hilaridad que contrae sus rostros grisáceos. La vida surge ante nuestros ojos, apagada, sin voz, sombría y lamentable, con sus múltiples colores desteñidos. Es un espectáculo terrible. Y, sin embargo, no es un teatro de sombras. Uno piensa en esas ciudades que un fantasma, una maldición, un espíritu maligno, han sumido en un sueño eterno. Parece que Merlín el Encantador nos enseña una de sus malas pasadas: ha hechizado una calle, reduciendo sus edificios imponentes, desde el techo a los cimientos, a un tamaño insignificante, empequeñeciendo proporcionalmente a las personas y privándolas de la palabra, y ha difuminado los colores del cielo y de la tierra hasta fundirlos en una grisalla uniforme. Después, ha cogido su creación grotesca y la ha plantado en una sala de restaurante con las luces apagadas. Hay unos chasquidos, y todo desaparece de pronto. Surge un tren que, como una flecha, se lanza directamente sobre el espectador. ¡Cuidado! Abalanzándose en la oscuridad, se dispone a transformarle a uno en un saco de piel mutilada, lleno de picadillo humano y huesos rotos, y teme uno que destruya esta sala, esta casa donde abundan el vicio, las mujeres y la música, donde el vino corre a raudales, y no deje tras de sí más que ruinas y polvo. Pero, en realidad, no es más que un tren fantasma. Mayo 04, 2009Ocurrió cerca de su casa
La noticia no es tal, porque ocurrió hace dos años. Pero si yo no me enteré entonces quizá ustedes tampoco y yo no pierdo nada con decirlo y ustedes se llevan la perra gorda sabiendo que la prehistoria Brutta reposa en el Rapidshare. Los enlaces, después del salto. Mondo Brutto Número 0 (PDF) Mondo Brutto Número 1 (CBR) Gracias PC! Mayo 02, 2009Manda a tus libros de viaje
Yo pensaba llevar mis cajas de libros que no necesito a la librería de una amiga, pero el destino los ha puesto mirando a Paraguay. Tienen hasta las 8 de la tarde. Marzo 28, 2009¿A qué huelen los libros?
Si tienen algun libro viejo y se les ha oscurecido, con ese color tostado uniforme de los libros que envejecen bien, ábranlo por cualquier página y entierren allí la nariz. ¿No huele a vainilla? El motivo, según descubrí hace unas semanas, es la Lignina. La Lignina es el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal. Su trabajo es, a grandes rasgos, darle firmeza a la madera para que los árboles permanezcan erguidos más allá de los dos metros de alto y no los devoren los microorganismos y enzimas. Es, en definitiva, un endurecedor. Según leo, las empresas papeleras gestionan la cantidad de lignina de acuerdo a sus necesidades: mucha para el cartón y el papel de embalar, que deben ser resistentes y pueden ser de color marrón; menos para los periódicos (que total caducan en un día) y muy poca lignina para los libros, para que se conserven blancos el mayor tiempo posible. Cuando la lignina se oxida, pasan dos cosas. La primera es que el papel amarillea, por eso nuestros libros viejos están tostados por los bordes y más blancos por el centro. La segunda es el olor. Aparentemente, la lignina es prima hermana de la vainillina, estrella de la industria perfumera desde que fuera sintetizada por Ferdinand Tiemann y Wilhelm Haarmann en 1874 a partir de la savia de pino. Por eso cuando entramos en una biblioteca llena de libros antiguos, entre el polvo y la madera, podemos oler la vainilla, el perfume favorito de los amantes de los libros y un reclamo natural que te hace querer quedarte en esos lugares maravillosos para siempre. Lo libros nuevos tienen poca lignina; algunos no tienen ninguna y por eso cada vez amarillean menos y huelen siempre igual de mal. Y también por eso este blog existe y se llama La Petite Claudine. Mi edición de las Claudines de Colette (Ediciones G.P., 1968) ya olía a vainilla cuando un viejito de la feria del libro antiguo me la regaló. Desde entonces, lo tengo siempre cerca y me lo llevo a todas partes para olerlo cuando necesito sentirme más cerca de casa. Marzo 25, 2009Upon seen the absence of original sin in creative academic discourse
John Campbell medita sobre la la nueva biografía de Flannery O'Connor y sobre el retorcido arte de la biografía en general. Gracias Jessa! Marzo 24, 2009Happy Ada Lovelace Day!!
Cuando le dije a mi padre que estaba escribiendo sobre Ada, me miró con desdén y me dijo entre dientes: ¿y no perderías menos el tiempo investigando a Mary Sommerville, que al menos hizo algo que se puede explicar sin metáforas? Después de dos años, me ha dado la razón: Ada hizo muy poco, pero lo que hizo fue tan importante, tan clarividente y tan necesario que merece la pena recordarla tanto como recordamos a su padre. Por eso hoy por fin se ha declarado el Día Internacional de Ada Lovelace. La fiesta lleva reunidos a más de 1500 bloggers, varios periódicos avispados y lovelacianos. Y una servidora, que se ha enterado casi tarde, pero se ha enterado gracias a Honor, que está en todos lados a la vez y es tan bella y generosa por dentro como por fuera. Por si los enlaces que incluyo no despiertan su interés: Ada Lovelace, nacida Ada Byron (Byron de ese Byron), escribió las primeras líneas de código para una máquna que no llegó a ver completada, la máquina analítica de Charles Babbage, en 1843, Ya entonces, Lady Lovelace llegó a imaginar lo imposible; que una máquina podría componer música, generar gráficos y convertirse en la herramienta más revolucionaria de la comunidad científica. Cuando el Departamento de Defensa americano desarrolló su primer lenguaje de programación, en 1979, lo bautizó Ada en su honor. Desde entonces Ada se ha convertido en una verdadera celebridad, gracias a su intervención post-mortem en algunas novelas de corriente cyber/steampunk (Bruce Sterling, Neil Stephenson, Thomas Pynchon, etc) y, en ciertos círculos, en la Sylvia Plath de la programación, santo y mártir de la causa feminista. No para mi: sus cualidades -al contrario que las de Mary Sommerville- fueron cuidadosamente regadas y formidablemnete alentadas por todos aquellos que tuvieron un papel en su vida, desde su señora madre que la obligó a estudiar matemáticas para enderezar sus potenciales genes poéticos hasta su marido, que se ocupó del cuidado y la educación de sus hijos para dejarla estudiar con los mejores científicos de la época que acuñó la palabra científico, posiblemente la más brillante de la historia de Inglaterra. Y nada de todo eso la hace menos interesante sino más. Como su padre, Ada Lovelace murió joven y enloquecida, después de vivir una vida de extremos y reinventar el lenguaje metafórico para hacer bailar una máquina imaginaria. Por eso y porque era bonita, inteligente y valiente, Feliz Día de Ada Lovelace a todos ustedes también. Enero 28, 2009Adios, conejo
John Updike ha muerto. El pais publica la última entrevista que le hizo: El azote de la clase media | NYT: ALyrical Writer of the Middle-Class Man | The Guardian: American Splendor | Newyorker: Remembering Updike | National Post: A rich run remembered | Washington Post: The Realist Martin Amis: He took the novel onto another plane of intimacy | Troy Patterson: Rabbit at test | Edmundo Paz Soldán: La radiante esperanza Enero 27, 2009Punto de fuga
Como yo soy una señorita y ya me he arrojado a sus metafóricos brazos en otra ocasión, el articulo me quedó un poco marica. A el le va a dar mucha vergüenza, pero ustedes sabrán entender y perdonar. Me ocurre que todos los días, al despertar, reparo en que lo he descomprendido todo. De pronto ya no entiendo las profesiones de servicios, los trámites ni la diplomacia del tipo que sea. Me levanto como nuevo, novísimo, pero con un grave problema de verosimilitud que me dispone a reírme hasta de la madre que me parió. Lo hizo con El Misterio de los intervalos de silencio (hoy "Warning: main(/home/blogia/error.php") y con Imbécil y Desnudo, hasta donde sabemos sus dos únicos blogs. Por suerte para nosotros, el último no cayó en el olvido sino en manos de Ediciones Leteo, con portada flagrante de Santiago Sequeiros y un prólogo de Sergi Puertas que, según él, fue quien propició la repesca. En el articulo no he dicho que el sentido individual y fragmentado de cada uno de aquellos posts se convierte, cuando todos juntos, en algo muy distinto y más total. Que ahora entiendo por qué acabó cuando acabó y por qué lo hizo como lo hizo -aquel día me sentí como si me hubiera dejado y tuvimos nuestra primera y única discusión- y me reafirmo en mi convicción: Rubén Lardín es el más grande escritor de mi generación. Aunque sea un cabrón y una zorra desagradecida. En ADN.es también publicamos un extracto que ha elegido el homenajeado: Te vas a morir dando besos. Diciembre 15, 2008A teenage Sontag
Aunque probablemente nunca lea ese libro, me encanta descubrir este material con el que cualquier adolescente consumido por la adicción a aprender se identificará sin parar. Su credo (I believe that a) there is no personal God or life after death b) that the most desirable thing in the world is freedom to be true to oneself i.e. honesty c) that the only difference between human beings is intelligence), su disciplina inocente (- don't gossip, don't brag, don't complain, bathe regularly, write more, eat less) y su laborioso proceso de autocreación. Sam Anderson está indignado. And yet here she is, at 15, a steaming vat of molten adolescence—possibly the most eloquently self-dramatizing teen of all time. She stays up all night reading André Gide (“Gide and I have attained such perfect intellectual communion,” she writes, “that I experience the appropriate labor pains for every thought he gives birth to!”), uses the word aye unironically, and nearly wears the needle off her turntable playing Mozart records. She compiles epic lists for self-improvement: books to read, difficult vocabulary, central beliefs (“the only difference between human beings is intelligence”). She strains mightily against the philistinism of middle-class life with her mother and stepfather: “Wasted the evening with Nat. He gave me a driving lesson and then I accompanied him and pretended to enjoy a Technicolor blood-and-thunder movie.” When she gets to Berkeley she reads poetry aloud and walks around with friends speaking “brilliantly” (her description) about “everything from Bach cantatas to Mann’s Faustus to pragmatism to hyperbolic functions to the Cal Labor School to Einstein’s theory of curved space.” Cuánta intención en ese "her description". Y qué simpática me cae la Sontag, por primera vez. MÁS. Wake Up, Little Susie | The Book of Lists | I create myself | Todo Sontag en el NY Review of Books Más en LPC. She was a servant Diciembre 12, 2008The W. Ross Ashby Digital Archive
Recién estrenado, incluye todos sus diarios de investigación (en la foto) y mucho más material interesante. Peticiones, felicitaciones, comentarios, bugs y etc., a Paul Brown. MÁS. The Influencers Noviembre 17, 2008¿Defuncionamos la Ciencia Ficción?
Probablemente, la pregunta que más titulares ha hecho en los medios que leo, si olvidamos la de Qué atrocidad debería cometer Obama para perder estas elecciones y si Raquel Mosquera debería haber muerto por fin. Lo del New Scientist es un especial y si supieran mis amables lectores lo increíblemente coñazo que es montar un especial en un editor, sabrán que merecería su atención aunque sólo fuera por eso. Por suerte, tiene más méritos. Aquí, el artículo de la Discordia de Marcus Chown, Is science fiction dying?, repite lo de siempre de si la tecnología ha matado la ciencia ficción, si nos hemos quedado sin futuros y si alguna vez tuvo algo que ver con el futuro anyway. Más interesante y divertido, las respuestas de unas cuantas estrellas del papel. Margaret Atwood, por ejemplo, dice que es demasiado vieja para llegar a ninguna conclusión y William Gibson, que la CF no tienefuturo porque ahora mismo sólo existe el ahora. Kim Stanley Robinson dice que la CF es la única ficción realista posible, Nick Sagan dice que se ha vendido al capitalismo y que la nostalgia tira más y Ursula K. Le Guin dice que qué bobada de pregunta y que si no tenemos nada mejor en qué pensar. Con la de hambre que hay en el mundo. Stephen Baxter yadayadayada... En el panel sobre Ballard, recuerdo que Agustín Fernández Mallo dijo que Ballard no podía ser ciencia ficción porque escribía demasiado bien. Por la cara que pusieron algunos, yo creo que la cosa está más despierta que nunca... Ilustración, por Nikki Farquharson Octubre 29, 2008The girl who wanted to be god
Cuando te ganas la vida en un periódico, suele ser malo escribir sobre alguien que te importa tanto desde hace tanto tiempo que podrías prepararle el desayuno sin equivocarte con la mermelada, el café o la cantidad de azúcar. Alguien que te importa como te importaba Michael Knight cuando tenías once años, pero sin la despreocupación de la infancia, que le quita hierro a casi todo y no es ridícula sino precoz y saludable. Pero justo antes de irme a BCN ocurrió que Bartleby presentaba la colección de poemas completa de Sylvia Plath, por primera vez en español. Así que lo hice. Jose Luis dice que es el comienzo más literario que he escrito jamás por dinero. Sylvia Plath (Boston, 1932) publicó su primer poema a los nueve años, una cosa cortita "acerca de lo que yo veo y escucho en las calientes noches de verano". El último, Edge, lo envió al Observer el mismo día que se suicidó, el lunes 11 de febrero de 1963. Tenía 31 años, dos niños en el piso de arriba y el manuscrito de un poemario que empezaba con la palabra "amor" y acababa con "primavera", que dejó cuidadosamente atado sobre la mesa con instrucciones precisas para su publicación. Aquí, el resto del artículo, apto para no plathófilos. Si lo hubiera hecho aquí, habría que oirme. Noten por favor que va acompañado de tres poemas que no estaban en Ariel (publicado hace años por Hiperión, en castellano) y que he seleccionado por razones pura y exclusivamente fetichistas; además de unas notas de su traductor, el poeta gallego Xoán Abeleira y un poema que escribió sobre Sylvia, muchos años antes de comenzar esta edición. Y fotos, porque no soy de piedra. Vagamente relacionado, posiblemente interesante. Editores: la nueva generación es una cosa que organiza el Caixa Fórum el próximo 6 de noviembre dentro del ciclo de diálogos La edición se reinventa. La cosa es que a este último, dedicado al recambio generacional del mundo del libro, viene Lee Brackstone, director de Faber & Faber. ¡Faber & Faber! También estarán Marco Cassini, director de Minimum Fax y Julián Viñuales, director de Global Rythm Press. A las 19.30 h. I believe in the death of emotions
Lo único malo fue que mi mesa coincidió con Dave Eggers y me lo perdí. A cambio tuve el placer de conocer al ballardiano Toby Litt, a Marcial Souto -a quien todos los que no leen a Ballard en V.O. probablemente le deben una cena cara- y a Agustín Fernández Mallo, a quien no conocía y del que tanto oí hablar. Todo lo demás, excelente, incluída la exposición. De toda, hay tres cosas que me gustan especialmente y que, si van sin tiempo, no deben despreciar. La primera es el credo de la entrada, que así escuchado me recordó de pronto al de Baz Luhrman, Everybody's Free (To Wear Sunscreen). Hay también una cinta de Crash antes de Crash que el mismo Ballard protagonizó, no sólo antes de la peli de Cronenberg sino antes de su propio libro, cuando la historia era sólo una partícula de la Exhibición de atrocidades. ¡Yo ni sabía que existía! Finalmente, en pantalla grande y justo antes de la sala de libros, Supergego. Es mi favorita, una batería de preguntas de sí o no destinada, claramente, a descubrir si Ballard es un replicante. Fijensé en la última pregunta, tan reveladora. También le hice fotos a un señor junto a su móvil, que contenía una de las minipelículas del festival de Ballardian seleccionadas para la última sala de la expo. Creo que aún sigue allí. Barcelona, muy fantástica y agotadora, como siempre. Jordi, me debes un catálogo. Septiembre 18, 2008David Foster Wallace, In Memoriam
Encontraron el cadáver de David Foster Wallace, el niño milagro de las letras norteamericanas, el pasado viernes por la noche en su casa de Claremont, Los Ángeles. El escritor, de 46 años, estaba de baja de su taller de escritura creativa en la Universidad de Pomona. Lo encontró su mujer, cuando volvió a casa sobre las nueve de la noche. Según revela el parte policial, se había ahorcado. El fin de semana escribí esto, con prisa, aunque debería haberlo hecho Antonio, siempre el más David Foster Wallaciano de los cuatro. Más interesante, sin duda, las recopilaciones de sus textos que podemos encontrar aquí, aquí y allí. MÁS. Sam Anderson Remembers David Foster Wallace | McSweeneys también (gracias!) | DFW en el NYTimes Julio 22, 2008Ballardianos, todos
Edía B ha llegado: el CCCB inaugura JG Ballard. Autopsia del nuevo milenio, un viaje por su vida, su obra, sus temas constantes y predicciones, conducido en todo momento por la sabia mano de Jordi Costa. Mientras tanto, no muy lejos de allí, ADN disecciona a JG Ballard -también en fotos, capa a capa- y Antonio nos recuerda que la ciencia ficción no se apaga sino todo lo contrario, que no era sobre el futuro y que se puede hacer ciencia ficción sin escribir en inglés. Encantados, todos. Julio 03, 2008El hombre que soñó el mañana
Si un visionario es alguien capaz de anticiparse a los problemas y sugerir soluciones con décadas de adelanto, es indudable que Richard Buckminster Fuller lo era; desde el cambio climático a la desaparición de los recursos naturales y energéticos, nuestras grandes crisis sin resolver ya le preocupaban hace casi ochenta años. Fue además uno de los primeros en afirmar que el ordenador sería una herramienta que cambiaría el mundo. Sigue leyendo Buckminster Fuller: el hombre que soñó el mañana. Mayo 25, 2008Kay Nielsen
Haciendo limpieza de enlaces, decidí seguir un consejo clásico de renovación de armario: deshazte de todo aquello que no te hayas puesto en el último año. Los enlaces a páginas muertas han desaparecido, también aquellas que no visito ni echo de menos. Entre las nuevas adquisiciones está el archivo de animación, hoy featuring Las doce princesas bailarinas de Kay Nielsen (via), uno de los grandes ilustradores de primeros de siglo junto con Arthur Rackham y Edmund Dulac, de herencia pre-rafaelita y un aire a Aubrey Beardsley, pero en tecnicolor.
Ponto llegó el hijo de un rey. Fue bien recibido y, por la noche, lo condujeron a la habitación contigua a la de las princesas, donde éstas ya yacían. Allí estaba el príncipe sentado esperando para ver dónde iban a bailar, y, se dejó la puerta de la habitación abierta para que no pudiera pasar nada sin que él lo oyera. Pero el hijo del rey pronto se durmió y, cuando despertó por la mañana, se encontró con que todas las princesas habían estado bailando, ya que las suelas de sus zapatos estaban llenas de agujeros. Lo mismo sucedió durante la segunda y tercera noches, así que el rey ordenó que le cortaran la cabeza. A él le siguieron muchos otros, todos ellos corrieron la misma suerte: perdieron sus vidas del mismo modo que su predecesor. Pero sucedió que llegó al reino un antiguo soldado al que habían herido en una batalla y ya no podía luchar. Mientras atravesaba el bosque se encontró una anciana que le preguntó hacia dónde se dirigía. “Apenas sé hacia dónde me dirijo ni qué he de hacer” dijo el soldado “pero creo que me gustaría intentar averiguar dónde bailan las princesas y así convertirme algún día en rey”. “Bueno” dijo la anciana “ésa no es una tarea muy difícil. Sólo has de estar atento y no beber el vino que te ofrecerá una de las princesas por la noche y, tan pronto como ésta se marche, has de hacerte el dormido”. < 2 > A continuación, la anciana le regaló una capa y dijo: “En cuanto te pongas esta capa serás invisible y entonces podrás seguir a las princesas allá a donde vayan”. Cuando el soldado escuchó todos estos buenos consejos, se decidió a probar suerte. Así que se presentó ante el rey y le dijo que deseaba asumir la tarea. El soldado fue tan bien recibido como todos los anteriores y el rey ordenó que le dieran delicadas ropas reales. Cuando llegó la noche lo condujeron a la habitación exterior. Justo antes de irse a dormir, la mayor de las princesas le llevó una copa de vino, pero el soldado tiró la bebida sin que ésta se diera cuenta y tuvo cuidado de no beber ni una sola gota. Entonces se recostó en su cama y, después de unos minutos, comenzó a roncar escandalosamente como si estuviera profundamente dormido. Cuando las doce princesas oyeron sus ronquidos rieron enérgicamente. La mayor de ellas dijo: “¡Este tipo debería haber hecho algo más inteligente que venir a perder la vida de esta manera!” Entonces se levantaron, abrieron sus cajones, sacaron sus delicados vestidos, se vistieron frente al espejo y saltaron y brincaron como si estuvieran deseosas de bailar. Pero la más joven dijo: “No sé por qué, pero aunque vosotras estéis tan contentas yo estoy preocupada; estoy segura de que vamos a tener algún contratiempo”. “Inocentona…” dijo la mayor “siempre estás asustada; ¿has olvidado ya cuántos hijos de reyes nos han vigilado en vano? Y, por lo que respecta a este soldado, aunque no le hubiera dado el brebaje para dormir, estoy segura de que hubiera caído de todas formas”. Cuando estuvieron arregladas, fueron a ver al soldado; pero éste seguía roncando y no movía ni un solo dedo, así que pensaron que estaban a salvo. Entonces la mayor volvió a su cama y dio una palmada. La cama se hundió en el suelo y se abrió una trampilla. El soldado vio como una a una se metían por la trampilla, pegó un salto y, pensando que no tenía ni un minuto que perder, se puso la capa que le había dado la anciana y las siguió. Sin embargo, a mitad de las escaleras pisó sin querer el vestido de la princesa más joven, y ésta les grito a las hermanas: “Algo va mal. Alguien me ha agarrado del vestido”.
< 3 > “¡Qué criatura más tonta!” dijo la mayor, “no es nada más que un clavo de la pared”. Siguieron bajando y al final de las escaleras llegaron a una preciosa arboleda, donde las hojas de los árboles eran de plata y tenían un brillo y destello preciosos. El soldado quiso llevarse alguna prueba de aquel lugar, así que rompió una ramita y así se oyó un gran estruendo. Entonces la hija más joven dijo otra vez” Estoy segura de que no va todo bien… ¿es que no habéis oído ese ruido? Esto nunca antes había pasado”. Pero la mayor dijo: “Ese ruido los han hecho nuestros príncipes, que están gritando de alegría por nuestra llegada”. Llegaron a otra arboleda donde las hojas de los árboles eran de oro y después a una tercera donde eran de brillantes diamantes. El soldado arrancó una rama de cada una de las arboledas y cada una de las veces hizo mucho ruido, lo que hizo que la hermana pequeña temblara de miedo. Pero aún así, la mayor siguió diciendo que sólo eran los príncipes, que estaban gritando de alegría. Siguieron su camino hasta que llegaron a un gran lago. En las orilla había doces pequeños botes capitaneados por doce hermosos príncipes que parecían estar esperando a las princesas. Cada una de las princesas se subió a un bote y el soldado se subió al bote de la princesa más joven. Mientras navegaban por el lago, el príncipe que estaba en el bote con la princesa más joven y con el soldado dijo: “No se por qué, pero a pesar de que remo con todas mis fuerzas no consigo ir tan rápido como siempre y me agoto más que nunca: el bote parece hoy muy pesado”. “Eso es por el bochorno” dijo a la princesa, “yo también tengo mucho calor”. Al otro lado del lago se levantaba un magnífico castillo iluminado de donde fluía una alegre música de trompas y trompetas. Allí desembarcaron y cada príncipe bailó con su princesa; y el soldado, que aún era invisible, también bailó con ellos. Cuando alguna de las princesas tenía una copa de vino en la mano, el soldado se la bebía rápidamente, así que cuando se la iba a llevar a la boca ya estaba vacía. Esto también asustó muchísimo a la hermana pequeña, pero la mayor la silenció de nuevo. < 4 > El baile continuó hasta las 3 de la mañana, y a esa hora todos sus zapatos estaban ya desgastados, así que se vieron obligadas a irse. Los príncipes las llevaron de vuelta (pero esta vez el soldado se puso en el bote de la princesa más mayor), y ya e tierra firme se despidieron los unos de los otros y las princesas prometieron volver a la noche siguiente. Cuando llegaron a las escaleras, el soldado adelantó a las princesas y se acostó. Y cuando las doce cansadas princesas llegaron arriba le oyeron roncar en su cama y dijeron “Estamos a salvo”. Después se desvistieron, recogieron sus delicados vestidos, se quitaron los zapatos y se fueron a la cama. A la mañana siguiente el soldado no dijo nada de lo que había pasado, resuelto a ver más de esta extraña aventura y volvió a seguirla la segunda y tercera noche. Todo sucedió como la primera noche: las princesas bailaron hasta que sus zapatos se despedazaron y entonces volvieron a casa. La tercera noche el soldado se llevó una de las copas de oro como prueba de dónde había estado. Cuando llegó el momento en que tenía que revelar el secreto, lo llevaron ante el rey junto con las tres ramas y la copa de oro y las doce princesas se quedaron detrás de la puerta para escuchar lo que dijera. El rey le preguntó: “¿Dónde bailan mis doce hijas cada noche?” El soldado respondió: “Con doce príncipes en un castillo subterráneo” Y entonces le contó al rey todo lo que había pasado y le enseñó las tres ramas y la copa de oro. El rey hizo llamar a las princesas y les preguntó si lo que el soldado contaba era cierto y, viendo que no serviría para nada negarlo, confesaron todo. Así que el rey le preguntó al soldado que princesa prefería para convertir en su esposa y el soldado contestó: “ya que no soy muy joven, elijo a la mayor” – ese mismo día se casaron y el soldado fue elegido como heredero al trono. Mayo 23, 2008I am nobody
Who are you? How dreary to be somebody!
Marzo 28, 2008Por un puñado de links
But too much information has been the staple of books for girls ever since the first fictional confession of a period or a crush. These girls might be hookers, but otherwise they are as they have always been, their hookerdom a simple extension—psychologically unexplored—of that right to live and talk dirty which 1960s feminism conferred on the modern woman. Y dice que Jean Genet jamás creyó que la autora de Historia de O fuera una mujer porque ninguna mujer entiende el sexo degenerado. Qué bellísimo Genet y qué ingenuidad deliciosa. Pauline Reage escribió la Historia para calentar a un amante casado pero mucho más para calentarse sola. Pero Jean Genet es uno de los escritores más bellos de la historia de las letras y por eso no hay malicia ni contradicción. Hace unas semanas lo describí a un neófito como el Mishima francés y todavía me remuerde la conciencia. A las cinco de la mañana, yo debería estar callada mirando peceras en algún bar Lo cuenta Louis Menand en el New Yorker y otros en el LA Times, el Washington Post y el Globe Mail. Ilustrando, la primera parte de un foto ensayo: Slate repasa La arquitectura de Edward Hopper. Marzo 25, 2008La Maison de Verre
En 1927, un ginecólogo francés y su señora buscaban una casa en el distrito de Saint Germain de Paris, que era donde se congregaba la gente de posibles, para que hiciera la doble función de hogar y consulta. Cuando vieron el 31 de la calle Saint Guillaume, una casa de varias plantas encajada de aquella manera en un patio del bloque, la casa estaba en tal estado que tanto el doctor como el arquitecto decidieron tirarla abajo y construir una nueva en su lugar. Por desgracia para ellos -por suerte para nosotros- las circunstancias salieron a su encuentro: una vieja del tercero se negaba a trasladarse. Tras deshechar el soborno y el asesinato - me gusta imaginarla como la vieja de los caniches de Un pez llamado Wanda -, empezaron a pensar cómo resolver los dos problemas que tenían: demoler los dos primeros pisos sin alterar los demás y llevar luz natural a la casa, que era estrecha y tenía muy mala disposición.
Alfonso Díaz Segura lo cuenta en un magnífico artículo: Con anterioridad a la Maison de Verre, otras arquitecturas habían buscado potenciar las cualidades del vidrio; así, tenemos la biblioteca de la Escuela de Arte de Glasgow, célebre obra de Mackintosh, la fachada posterior de la LoosHaus en Viena de Adolf Loos, o el Pabellón de Cristal de Bruno Taut. En todas ellas el cerramiento, incluso por su forma de subdividir la superficie vidriada en pequeños cuadrados, anticipan iconográficamente la fachada de la Maison de Verre, aunque sin la audacia de cubrir por completo la superficie con vidrio. Kenneth Frampton atribuye a la relación de Chareau con discípulos de Hoffman y con Adolf Loos el germen del uso del vidrio en fachada. Especialmente la conexión de Loos con la arquitectura japonesa, en la que se usaba paneles de papel de arroz para subdividir espacios, parece que influyó en obras como el Loos Bar, la casa en la MichaelerPlatz o la casa para Tristan Tzara. Y según el crítico inglés, la estrecha relación de Loos y Gabriel Guevrekian con Chareau en París, en los años 20, supuso una influencia clara en la posterior articulación de materiales y la concepción del interior de la Maison de Verre. Aunque el proyecto sería espejo de los procesos y materiales de construcción industriales -prefabricación total, rapidez del montaje, la posibilidad de recuperación total-, el prototipo le salió al doctor por un ojo de la cara: cuatro millones de francos y cuatro años de trabajo. "La casa -comentó Chareau jocosamente- era un modelo artesanal con ambiciones de normalización". Hoy pertenece a la historia de la arquitectura y a un nuevo inquilino, que también es doctor pero en arquitectura. La invocó hace poco Vila-Matas en otro artículo precioso para El País donde, como bonus track, menciona un libro que promete ser interesante: Casa, del escritor peruano Enrique Prochazka. La trama -dice Vila-Matas- adopta apariencias de ciencia-ficción: Hal, famoso arquitecto, despierta sin recordar sus últimos 15 años. Repentinamente desdoblado y espectador de su propia condición, debe asumir que ha olvidado su más inmediato pasado y que ha de acostumbrarse a vivir en la casa diseñada por él mismo bajo los principios de una audaz teoría arquitectónica, única y extraña. Llama entonces a un psiquiatra. "Saber quién soy implica descubrir por qué diseñé esta Casa". Y empieza con una inquietante cita de César Vallejo: Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. MÁS: The Best House in Paris + Galería | plano de la Maison de Verre | multimedia file no.: 00000092 | A Serious Point of Departure Marzo 22, 2008El mundo en veinte tomos
Hacia 1930, cuando nadie era capaz de imaginar que un disco con aspecto de oblea llegaría a albergar una biblioteca entera, apareció la más famosa enciclopedia para niños del siglo XX. Se llamaba El Tesoro de la Juventud, y aún hoy la evocan con nostalgia muchos octogenarios que dedicaron largas horas a descubrir el mundo a través de sus 7.172 páginas. Pero no solo ellos. Como El Tesoro de la Juventud era parte fundamental de toda colección doméstica de libros que se respetara, también sus hijos y sus nietos leyeron, hurgaron u hojearon la enciclopedia. Es frecuente encontrar tomos que contienen garabatos a lápiz, trozos secos de mermelada o subrayados de tres generaciones. Yo soy la prueba de que Daniel Samper Pizano tiene razón: El Tesoro de la Juventud es el objeto más valioso que ha habido en mi vida. Mi padre la heredó de mi abuelo, igual que mi abuelo la heredó del suyo y, con ella, yo aprendí a leer. Y a hacer caleidoscopios, a leer la estrellas, a reconocer pájaros extintos y a navegar. Descubrí las Alicias, el magnetismo, los viajes de Simbad, la vida de las grandes civilizaciones, las maravillas del mundo antiguo, la Divina Comedia, los prerafaelitas. Aprendí todo sobre la electricidad, la mitología griega, la historia de los grandes descubrimientos y los números romanos. Aprendí, podría decirse, todo lo que sé. Fue una pasión solitaria. Mis amigos, españoles hijos de españoles, no tenían el Tesoro en su casa; debido a la anacrónica licencia que recuerda Daniel por la que "Esta obra no podrá sin su permiso ser reimpresa en España y sus posesiones de Ultramar" (sic). Mi padre, además, no dejaba que nadie tocara esos libros salvo él y yo (con las manos limpias). Años más tarde, cuando empezó a crecer mi propia biblioteca, me moría de gusto al encontrar referencias suyas en la Lolita de Nabokov o algunos cuentos de Cortazar, donde se menciona con la misma naturalidad con la que hoy se menciona la RAE o la Enciclopedia Británica, porque justificaban mi entusiasmo. Cuando volví a Madrid hace ahora casi un año, me encontré en vivo y en directo con un cuadro que había descubierto en uno de sus tomos y que me había arrebatado tan poderosamente durante toda mi infancia que fue como encontrarme con un viejo amigo imaginario. Y así fue que, sin aviso ni decoro, aterroricé a mi marido, a cuatro parejas de canadienses y a un japones indefensos llorando como una plañidera neurasténica en la exposición de Patinir. La mayor parte de las ilustraciones del Tesoro son en blanco y negro; era la primera vez en mi vida que lo veía en color. La siguiente vez que volví a ver a mis padres me fui derecha a la estantería para enseñarselo a Julian y justificar el numerito del Prado, que sin duda le había dado mucho que pensar. Al pie de la foto decía: El Gigante Offero se hallaba una noche a la orilla de una impetuosa corriente, cuando se le acercó un niño para que le pasase al otro lado. Después que le hubo pasado díjole el niño: "Yo soy Cristo y por cuanto has sido bueno para con el débil y has llevado a Cristo sobre tis hombros, te llamarás Cristóbal". Esto es, "el que lleva a Cristo". Julian ojeó unos volúmenes y, con gran generosidad, sentenció: de aquí es de donde vienen todos tus proyectos, tus diarios y, finalmente, tu blog. Desde entonces miro a La Petite con más cariño y trato de seducir a mi padre para que me de el Tesoro, que me corresponde, si no por derecho de primogénita, al menos por amor. Queridos lectores. Si se encuentran algun día los 20 tomos de El Tesoro de la Juventud en una librería, un garaje o una buhardilla mohosa, compren, secuestren o roben y después corran sin mirar atrás. Cueste lo que cueste, será lo mejor que hayan hecho en su vida. Ahora mismo, abriéndo un tomo al azar: "El profesor Oersted que hizo desviar la aguja imanada de su dirección Norte-Sur...". Nota. Querido Daniel, te sacaré de esa duda insoportable que te desvela. CÓMO ESCAPÓ DE LA MUERTE EL BUFÓN DE UN REY Estaba el bufón en su celda (según se ha dicho en la página 3983), y miraba con gran atención el trozo de cuerda, que deseaba fuese elástico para que pudiese dar de sí hasta tocar el suelo. Una feliz idea asaltó su mente: destejerla. Al ver cuán sólidos y gruesos eran sus ramales, se dijo: "La desharé y, uniendo uniendo unos cabos con otros, tendré una cuerda lo suficientemente larga". Puso, pues, manos a la obra, y cuando hubo separado todos los ramales, los empalmó, recordando lo que había visto hacer a los marineros en los barcos. Unió las puntas fuertemente, y viendo que las empalmaduras resistían y que la nueva cuerda era fuerte, aunque delgada, esperó a que llegase la noche. Ya previamente había arrancado uno de los barrotes de la ventana, y así, atando un extremo de la cuerda a otro de los hierros de arriba, deslizóse por la abertura y se descolgó hasta el foso. Al contacto con el agua advirtió que había calculado exáctamente el largo de la cuerda. Uno o dos minutos más tarde, trepando por las paredes del foso, recuperaba la libertad. Marzo 14, 2008Las cenizas del día
Con ánimo de jugar un poco, Charlotte Raven imagina qué habría surgido de un encuentro entre Annie Leibovitz y DH Lawrence:
What would Leibovitz have done with DH Lawrence? My favourite picture from the early era shows an anxious and decidedly unsexy DH, in need of a shave and a background to display him to better advantage. The chief photographer of the magazine since its relaunch in the early 80s is famous for her set-ups - photographic contrivances that play with elements of the subject's public persona. In the early days, these tended to be rather literal-minded - the Blues Brothers with blue faces; Bette "The Rose" Midler on a bed of roses. Sigue leyendo Prints of darkness en el Guardian. Marzo 05, 2008La decisión de Dimitri
En una caja de seguridad en un banco suizo hay cincuenta tarjetas de biblioteca escritas a mano por ambas caras. La buena noticia es que las escribió Vladimir Nabokov, uno de los novelistas más importantes del siglo XX. La mala, que antes de morir pidió que fueran destruídas. Después de semanas de discutir con unos y con otros sobre este peliagudo asunto, he escrito el artículo sin llegar a ninguna conclusión. Pero no ha sido en vano: me he enterado de qué va Laura y de una historia interesante, quizá apócrifa, posiblemente no. Uno de los muchos esfuerzos que hizo Nabokov para publicar la historia de un intelectual que se casa con una viuda y se beneficia a su hijastra antes de que tenga su primer periodo en la puritana norteamérica de los años 50, fue enviar el manuscrito a Katharine White, entonces editora del Newyorker, por si podía echarle una mano o darle algún contacto. Había una condición necesaria: nadie más que ella y su marido podrían ponerle el ojo encima. Cuál sería su sorpresa cuando, unos meses más tarde la revista publicó la historia de una viuda y su hija compitiendo por el amor de un hombre maduro, llamada Lolita y firmada por Dorothy Parker. Por si no saben cómo termina esta historia, Nabokov acabó en la misma casa que Laurence Durrell, Henry Miller y Jean Genet, Olympia Press, con los consiguientes retortijones legales por indecencia y otras cosas indignas. Lolita se publicó finalmente en los Estados Unidos en agosto de 1958. Dotty le hizo una de las primeras críticas, y la puso requetebien. Nabokov en LPC: ¿Le sirvo un poco más de té, señor Nabokov? | Lo-li-ta | Nice girls don't do that Febrero 21, 2008Febrero 08, 2008180 años después de Julio Verne
Sus editores españoles no se han acordado pero nosotros sí. Para celebrar el 180 aniversario del nacimiento de Verne, Carmen ha escrito un Retrato del Verne desconocido y Javi le ha dado un repaso a sus adaptaciones cinematográficas. Los dos artículos son de mucho reirse, principalmente porque Verne tenía un gran sentido del humor. Y no le gustaba que le comprararan con Welles. En una entrevista de la época, Verne afirmaba que, mientras él partía de descubrimientos científicos, Wells se apoyaba en la imaginación. "Yo voy a la luna en una bala que dispara un cañón. Aquí no hay invento. Él (por Wells) va a Marte en una nave construida con un metal al margen de las leyes de la gravedad. Eso está muy bien, pero muéstreme ese metal, permítame fabricarlo". Pero dejen que les confiese una cosa. En menos de tres días hemos conseguido colar dos pulpos, diez vampiros y un San Sebastián en la página de cultura de ADN. A veces me da vergüenza que me paguen por esto. Febrero 04, 2008J. G. Ballard, de Shanghai al neo-barbarismo
Hoy se publicaba Miracles of Life, la autobiografía de JG Ballard. La tercera, última y definitiva porque, ustedes ya lo saben, Ballard se va. La reciente Bomb Mission de Hiroshima y el recuerdo de su infancia en un campo de concentración japonés leyendo historietas de Flash Gordon y Buck Rogers darían lugar a una literatura de ciencia-ficción post-apocalíptica, elusiva y ambigua en sus naturalezas muertas y sus geografías psicológicas, de tradición futurista pero aguardando al presente para derivar, a partir de obras como La exhibición de atrocidades o la trilogía urbana que conformarían Rascacielos, La isla de cemento y Crash, en un corpus clarividente capaz de explicar un mundo del que todos somos culpables. En ADN hemos publicado dos cosas, el artículo de Rubén Lardín y el recuerdo de un recuerdo, el video que hizo la BBC de su vuelta a Shanghai, por primera vez desde 1946. Me he puesto tontorrona y lo he llamado Memorias de Asia. Entre las cosas que no hemos publicado está el primer capítulo de esa biografía que arranca, precisamente, con ese viaje de ese video. Y la Autopsia del nuevo milenio que llega este verano al CCCB, de mano de Jordi Costa el próximo enero. Pero hay más cosas. En Elástico: Otra vez Ballard | JG Ballard: la clase media es el nuevo proletariado Y en general: El (otro) extracto de Miracles of Life | Fictions Of Every Kind | Ballardian: la web definitiva | Ballard al Tubo Enero 18, 2008Edith Wharton es la nueva Jane Austen
Hay quien dice que el periodo más fascinante de la historia de Inglaterra, que es la época previctoriana donde se acuñó la palabra científico, se creó el primer ordenador y se construyó el palacio de Cristal, se puede estudiar a conciencia leyendo a Dickens y a Jane Austen. Del mismo modo, para entender el Nueva York de principios del siglo pasado, necesitan Edith Wharton. Agotada Jane Austen para las editoriales y el cine, Wharton vuelve con la fuerza de cien mil caballos. Carmen ha escrito un artículo estupendo sobre la transición: Tiempo de releer a Edith Wharton. Además: Irving Penn: El artista y su laboratorio y Cuando Gutemberg descubrió América, la historia de la primera imprenta de sudamérica. Enero 10, 2008She was a servant
David Rieff habla de su madre, Susan Sontag: "My mother loved science, and believed in it (as she believed in reason) with a fierce, unwavering tenacity bordering on religiosity. There was a sense in which reason was her religion. She was also always a servant of what she admired, and I am certain that her admiration for science (as a child, the life of Madame Curie had been the first of her models) and above all for physicians helped her maintain her conviction -- and again, this, too, was probably an extrapolation from childhood -- that somewhere out there was something better than what was at hand, whether the something in question was a new life or a new medical treatment." Me gusta especialmente que utilice la palabra servant y la manera en que, como ocurre con los que son esclavos por amor, en lugar de humillar a su receptor, lo haga más bello que ninguna otra palabra en el mundo. Me recuerda a una película que vi de pequeña -una película muy mala, muy mala- en la que Nastasia Kinski le decía a un amante despreciado que la mayor ofensa se la hacía él a ella y no ella a él, porque al menos él había encontrado algo por lo que merecía la pena humillarse pero ella no, y esa era su miseria. Por suerte, a algunas nos queda Madame Curie. Enero 07, 2008The Future of Reading (A Play in Six Acts)
Act I: The act of buying When someone buys a book, they are also buying the right to resell that book, to loan it out, or to even give it away if they want. Everyone understands this.
[I]f he lent her his computer, she might read his books. Aside from the fact that you could go to prison for many years for letting someone else read your books, the very idea shocked him at first. Like everyone, he had been taught since elementary school that sharing books was nasty and wrong…
Noviembre 13, 2007El viejo arte de la visualización de datos
Ayer, después de ver a JL y a Ben Fry en el simposio de Medialab sobre visualización de datos, me llevé uno de los libros de la biblioteca del centro para escribir mi pequeña pieza sobre Visualizar. Todos los libros de Edward Tufte son preciosos pero lo que más me impresionó de The Beautiful Evidence fue el mapa de Minard con la marcha napoleónica de 1812 desde que cruzan la frontera rusa hasta que vuelven a Polonia. El mapa es de 1869 y, como decía finalmente en el artículo, tiene tres elementos que en realidad son dos: la línea que representa al ejército francés (marrón a la ida, negra a la vuelta) y la temperatura. Noviembre 11, 2007Norman Mailer, 1923-2007
Mi anécdota favorita de Norman Mailer es, por supuesto, aquella en la que acuchilló a su segunda mujer, Adele, con un cortaplumas después de una noche de alcohol y parranda porque le llamó maricón. Ella nunca le denunció y, como era una bruja con escoba, todos dieron por hecho que le había comparando con otro hombre y que lo menos que te puede pasar cuando te follas a otro y encima te chuleas, es que te claven un cortaplumas en el corazón. Y mi libro favorito es El negro blanco aunque, si Mailer nunca hubiera existido, lo que más echaría en falta sería The Village Voice, el periódico que fundó In 1955 junto con Ed Fancher, el primer amante de Adele, donde escribió A column for slow readers. El Village, por cierto, está de luto dos veces; el martes pasado murió su legendario fotógrafo, Fred McDarrah, a los 81 años. MÁS: NYT: Norman Mailer, Towering Writer With Matching Ego, Dies at 84 | LAT: Norman Mailer, 84; provocative, prolific novelist and essayist | Nation: Norman Mailer Brawled With Bush to the Bitter End | Guardian | Telegraph | Salon: Remembrances of Norman Mailer by Marlon Brando, Liz Smith, Irving Howe, Diana Trilling, Edward Abbey, Germaine Greer and other notables | Chic Trib | BBC | Boston Globe | NPR | Time | NYT Y MÁS: The Rise of Mailerism | The Last dance: las memorias de Adele | Norman Mailer, a dissenting view | Foto de familia con Norris Church, su última, bellísima, mujer. Noviembre 09, 2007No te enteraste de nada
Alguien debería hacer un blog con estas cosas. Me parece coherente que el PSOE y el PP se disputen la bandera española y la defensa de la monarquía y que se entreguen al potlach electoralista de rivalizar sobre quién de los dos debilita más la democracia en favor de la unidad de España. Pero por eso mismo me extraña verme en la tesitura de tener que disputar a un miembro relevante de la ejecutiva del PSOE el patrimonio político y moral del mítico programa de TVE La Bola de Cristal, del que fui guionista entre 1984 y 1988. El disgusto que me ha producido la lectura del artículo de Leire Pajín Iraola (Publico, 30 de octubre), sólo puede compararse al que ella sentiría si, despabilada la memoria, fuese capaz de recordar el legado del que con tanta ligereza se reclama heredera: por debajo de la música de Alaska y Radio Futura, escucharía cosas que le pondrían los ‘baudios’ de punta y le harían ‘rebobinarse’ de terror, por evocar precisamente el lenguaje de los Electroduendes. Aunque tanto la directora del programa (Lolo Rico) como sus otros guionistas (Carlo Frabetti, Carlos Fernández Liria e Isabel Alba) comparten sin duda mi desazón por el malentendido de Leire Pajín, me ceñiré a la voz de la bruja Avería y sus compinches eléctricos, porque es la mía y porque está recogida y puede ser consultada en dos volúmenes de título muy significativo, ¡Viva el mal! ¡Viva el capital! y ¡Viva la CIA! ¡Viva la economía!, a los que la dirigente socialista puede acudir para comprobar que no me inspiraba precisamente en el programa de su partido. Cuando cayó en mis manos la edición de ¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital! con los guiones del programa, yo tenía ya unos 20 años y me quedé asombrada de la transparencia del discurso que había en él. Leyendo La generación de la bruja Avería me ha vuelto a pasar lo mismo. La Bola de Cristal clamaba por un mundo nuevo tras 40 años de franquismo, pero por eso mismo no dejó nunca de satirizar las políticas del PSOE. La jocunda bruja Avería, cruce fantástico de Santiago Carrillo y José María Cuevas, fundió y gripó con su rayo a toda clase de inocentes bajo las figuras más variadas (militar, mafiosa, funcionaria, reina, incluso Dios), pero fue la mayor parte del tiempo la presidenta de la República Electrovoltaica de Tetrodia, de cuyo Gobierno formaban parte Narciso Radar, ministro de Misiles y Humanismo, e Invatios Barriobaudios, ministro de Expiación y Vergüenza Ajena. Todos recordarán el seudónimo que usaban Radar y Barriobaudios cuando formaban parte de la realidad y del Gobierno de Felipe González. Y yo que creía haber perdido la inocencia en un hostal de la calle La Palma. Malcolm Gladwell ha vueltoDice que estaba escribiendo un libro (sigh) y que volverá a escribir con regularidad en el New Yorker. Ha vuelto con un artículo sobre los criminólogos especialistas en perfilar a los asesinos en serie. A propósito o no, el artículo mismo es una autopsia llena de humor negro. Conocemos a los héroes del género, aprendemos las claves de su disciplina y nos maravillamos con su generosidad y sus capacidades sobrenaturales. ¿Cómo supo que iría así vestido? ¿De dónde saco lo de que era tartamudo? The traditional detective story begins with the body and centers on the detective’s search for the culprit. Leads are pursued. A net is cast, widening to encompass a bewilderingly diverse pool of suspects: the butler, the spurned lover, the embittered nephew, the shadowy European. That’s a Whodunit. In the profiling genre, the net is narrowed. The crime scene doesn’t initiate our search for the killer. It defines the killer for us. The profiler sifts through the case materials, looks off into the distance, and knows. Aprendemos que el escenario de un crimen dice tanto de la personalidad de su autor como la decoración de su sala de estar y que hay dos tipos de criminales: el ordenado es creativo, detallista y cinematográfico, elige a sus víctimas cuidadosamente y lo limpia todo antes de irse; el patético es el que se carga a cualquiera y de cualquier manera, dejándolo todo hecho un sindiós. Mi madre siempre se cabreaba conmigo cuendo me bebía un zumo o un batido o algo realmente rico de un sólo trago. Me decía "no lo estás disfrutando". Según esta división, pergreñada por dos especialistas del FBI tras entrevistarse con 36 criminales, mi madre sería el asesino ordenado y el asesino patético sería yo. Y ahí estamos cuando, de repente, Gladwell da un giro inesperado. Y demuestra dos cosas: que su obsesión por el trabajo persistente y cuidadoso versus el golpe de genio y los grandes protagonistas sigue intacto y que, del mismo modo que es capaz de defender al CEO de Enron después de arruinar su propia empresa o a la directora de teatro que le plagió, no tiene piedad con los fanfarrones y los sobrados. Y hasta aquí puedo leer. PD. Apuesto a que su nuevo libro tiene que ver con los secretos, el caso Enron y la verdad en la era de la sobreinformación. Al menos eso espero. Noviembre 01, 2007Octubre 31, 2007No salgas de casa
Javier Pulido y yo nos hemos hecho un pequeño mano a mano con el especial de Halloween: Cinco motivos para no salir de casa en Halloween y Diez relatos para morirse (de miedo). Nos faltan los comics, pero tenemos que dejar algo para mañana. Tampoco le hicimos demasiado caso al Don Juan, a pesar mío. ¿Qué más se nos ha olvidado? ¿Alguien ha leído a Thomas Ligotti? Octubre 25, 2007Ciencia Ficción y Fantasía
Adam Gopnik dice que en los sesenta "había un millón de sitios donde escribir ciencia ficción... los editores estaban hambrientos de publicarlo y los lectores de discutirlo". De hecho, en los años sesenta muchos escritores de ciencia ficción, viendo que su audiencia decaía, se desviaron hacia la pornografía, que acababa de ser legalizada por la Corte Suprema en 1957. Octubre 20, 2007The influencers
To be a truly famous scientist, you need to have a hit single. Einstein had E = mc2. Newton had the apple and gravity. Even the lesser rock-star scientists have one shining achievement for which they're known -- such as Niels Bohr's theory of the atom. Esta es la crítica de Dark Hero of the Information Age, la biografía de Norbert Wiener que Basic Books publicó el año pasado y que me acabo de comprar por seis euritos en Scheltema. Wiener es, como sabrán si leen el resto de la crítica, el padre de la Cibernética, un campo fundamental para el desarrollo de disciplinas como, por ejemplo, la Inteligencia Artificial y la Teoría de la Información. También me he comprado Fatal Atraction, sobre el desarrollo del magnetismo (de magia negra a disciplina científica) durante la Ilustración y, quizá más interesante, When Computers were human, una historia de lo que podría llamarse "los obreros del código", aquellos que podrían haberse hecho un nombre en los anales de la ciencia y que, por circunstancias, acabaron convertidos en calculadoras humanas para la gloria de otros. La abuela del autor fue una de ellos. El libro es circular, como Anna Karenina: empieza con la llegada del cometa Halley en 1758 y los astrónomos franceses tratando de calcular su órbita y acaba con un UNIVAC calculando esa misma órbita en la repesca de1986. Por el camino, pasa por la revolución francesa, la máquina analítica, la Gran Depresión y los inicios de la era de la Información. Y, finalmente, I bought Andy Warhol, el libro sobre el mercado del arte en el NY de los 80 que me ha recomendado mi amigo Javier. No corran a por él porque pronto estará en las librerías españolas; me ha dicho un pajarito que una nueva, flamante y desquiciada editorial lo va a traducir de inmediato. Estoy contenta porque apenas he podido abrir un sólo libro desde que volví a Madrid. Y cuidado: Abada está reeditando las obras de Walter Benjamin. Una colección preciosa. Octubre 17, 2007Amsterdam mon amour!
Si encuentran una, encuentran todas: están una detrás de otra. La primera es la mejor, la segunda la más famosa y en la última, que es una especie de Casa del Libro con mejor selección y millones de títulos en ingles, siempre hay saldos. Y cuando digo saldos, digo saldos: hace dos navidades me compré más de veinte libros maravillosos por dos y tres euros cada uno. Entre ellos, los cuatro volúmenes de El Mundo de las Matemáticas de James Newman. The World of Mathematics no es una enciclopedia sino una colección de ensayos con pequeños prefacios de Newman. Confieso que yo no me di cuenta de lo que me llevaba hasta que, una vez en casa, los miré con más cuidado. Es uno de esos trabajos insólitos de amor puro, como la Historia de la Literatura Universal de Riquer y Valverde (que, por cierto, acaban de reeditar), que ocurren una vez en la vida y, una vez caen en tus manos, ya no puedes vivir sin ellos. La selección de ensayos es exquisita. Un lector decía en Amazon: Imagine reading Descartes on Cartesian coordinates, Whitehead on mathematical logic, Weyl on symmetry, Dedekind on irrational numbers, Russell on number theory, Heisenberg on the uncertainty principle, Turing on computer intelligence, Boole on set theory, and Eddington on group theory. Imagínate. Newman escribió, junto con Ernest Nagel, un libro sobre el Teorema de la incompletud de Kurt Gödel que inspiró, a su vez, Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, que también es uno de mis libros favoritos de los últimos años. Sé que existe una edición del Mundo de las Matemáticas en seis volúmenes traducida al español. Si la encuentran, no dejen de decirmelo: me encantaría regalarsela a mi padre. Octubre 05, 2007La literatura peruana, hoyLa feria del Libro Líber 2007 tuvo a la literatura peruana como invitada de honor. A pesar de algunos premios recientes en narrativa como a Alonso Cueto, Santiago Roncagliolo o Jaime Bayly , y algunos reconocimientos internacionales a poetas como Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Antonio Cisneros, José Watanabe y Arturo Corcuera, la literatura peruana sigue siendo una gran desconocida en el mundo editorial en castellano. Las cosas buenas de tener una sección de cultura: con la excusa del Liber, le pedí a Ivan Thays para que nos hiciera un breve repaso al estado total de la literatura de su país. Podeis leer el resto aquí. Muchas gracias Ivan. Eres maravilloso. Más sobre la literatura peruana: El Perú se está mudando, por Santiago Roncagliolo | La flota inexistente o las ideologías navales de la literatura, por Fernando Rivera Septiembre 30, 2007El ninguneo de la RAE a los cantes y bailes flamencosMucho se habla de que el DRAE es un mal diccionario, y si nos ceñimos al ámbito del flamenco, no podemos sino estar de acuerdo con los que así opinan.[1] Primero, porque de los cincuenta y tantos nombres de cantes y bailes flamencos, la RAE recoge sólo la mitad; segundo, porque la Academia no sigue un criterio uniforme a la hora de definir estos términos; y tercero, porque las definiciones que ofrece son insuficientes y poco esclarecedoras. No es extraño, pues, que muchos se hayan quejado del errático comportamiento lexicográfico que sigue la Real Academia Española al elaborar su diccionario general.[2] Imaginen por un momento a un japonés aficionado al flamenco —y les aseguro que hay muchos— que, después de asistir a un tablao de Tokio, llega a su casa y se va al DRAE en línea para saber algo más de los cantes y bailes que figuran escritos en su folleto. Imaginen que busca tangos y se topa con que es ¡un baile argentino!; imaginen que busca luego milonga y resulta que es ¡otro baile argentino!; imaginen que —un poco mosqueado ya— busca rumba y comprueba con estupor que lo que acaba de oír en el tablao es ¡un son cubano!; imaginen por último que busca guajira, y se encuentra —ya con la boca abierta de par en par— con que es ¡otro son cubano! Díganme, ¿pensaría nuestro aficionado nipón que la Academia ha hecho bien en no incluir las acepciones flamencas de estas palabras en el DRAE, o diría al estilo de Obélix: «¡Están locos estos hispanos!»? Sigue leyendo ¿Hasta cuándo, Academia, hasta cuándo? en Addenda y Corrigenda. La lista de Cronenberg
Amazon pidió a Cronenberg que les hablara de sus cosas favoritas. Más inteligente y menos egomaníaco que Lynch, ésto fue lo que contestó: Pensé que sería más interesante si hiciera una lista de las cosas que he visto y he leído para preparar "Eastern Promises" que soltar un puñado de cosas que me gustan. Entre ellas están "The Mark of Cain" de Alix Lambert, un complemento a los libros de tatuajes rusos que todavía no está en DVD. Es un documental muy valiente sobre la subcultura de tatuajes en las cárceles rusas. No tengo ni idea de cómo han podido hacerlo pero da miedo, es precioso y corta la respiración. Y así fue: aquí está la biblioteca que arropó Eastern Promises con comentarios del director. Incluye Stalker, de Tarkovsky (A difficult but rewarding pseudo-sci-fi movie which manages to be more revealing of Russia in 1979 than any documentary), Los Poseídos de Dostoevsky (... like an transparent egg in which one can see the Stalinist era preparing to hatch) y Black Earth de Andrew Meier (Scary, depressing, shocking and beautiful). Me encantan las listas. Aquí está la previa de Javier Pulido a Eastern Promises, presentada hace unos días en San Sebastián. Pero me gusta especialmente lo que dice Anthony Lane de que Cronenberg ha encontrado a su musa, que no es Naomi Watts sino el impenetrable Viggo Mortensen: Viggo Mortensen, who starred in “A History of Violence,” appears here in a very different role, and it may be that the director has found his muse. Mortensen, armed with those scary chiselled cheekbones and deep-set, easily wounded eyes, delivers just the ratio of machine to mortal that Cronenberg requires—the Dietrich to his von Sternberg, you might say. "La Dietrich para su von Sternberg". A ver quién mejora eso. Septiembre 18, 2007El país tenebroso
El Círculo de Bellas Artes abre la temporada con una exposición tenebrosa del escritor, traductor de Kafka y dibujante polaco Bruno Schulz. El país tenebroso se completa con la obra plástica de tres de sus predecesores polacos, Wojciech Weiss, Witold Wojtkiewicz y Stanislaw Ignacy Witkiewicz, la de un artista contemporáneo que se inspira en él, Jan Lebenstein, y la de algunos de los artistas europeos que influyeron a Schulz, como Francisco de Goya, el belga Félicien Rops o el británico Aubrey Beardsley. Más, aquí.
Septiembre 05, 200750 años "On the Road"
El 5 de septiembre de 1957 se publicó la primera edición de En el Camino, de Jack Kerouac. En ADN.es le hemos dedicado un sentido homenaje. Carlos ha escrito sobre la generación Beat, Elena ha hablado con Jorge Herralde de Anagrama, Jesús García de Visor y con Mariano Antolín Rato, escritor-traductor de la generación beat en España sobre la posiblidad de un Kerouac español y Miqui Otero habla de sus ediciones, desde la primera (un rollo de papel de 36 metros de largo- a la última, la gran reedición 50 aniversario. Nos quedamos sin música. Pero en LPC podemos con todo. ¡Feliz 50 aniversario Beat! Agosto 21, 200750 años En el camino
Kerouac, 50 años. The best-selling novels of 1957 included “Peyton Place” by Grace Metalious and “On the Road” by Jack Kerouac. Both were cultural touchstones: “Peyton Place” as a precursor of the modern soap opera and “On the Road” as a clarion call for the Beat generation and, later, as an underground bible of the 1960s and ’70s. El NYT ha recuperado la portada que el mismo Kerouac propuso a la editorial -y que fué rechazada gracias al cielo- y apunta a una página que recoje un aluvión de On the Roads en todos los idiomas. Yo, que prefiero con mucho Los Subterráneos, tengo dos. Y me gusta comprobar que la española es, por una vez, de las más bonitas del mundo. MAS: La primera edición (no te olvides de leer la primera página) | La segunda edición | The Beat Museum | Más aniversario: repitiendo la hazaña, 50 años después 50 herederos a dedo
Un buen manifesto necesita generar violencia porque demanda un cambio. Al mismo tiempo, el creador del manifesto necesita carisma, sentido del humor y, por supuesto, ilusión. En los 60, los Situacionistas predecían que todo el mundo sería un artista, mientras que Yves Klein declaraba que el cielo era su mejor obra. "Hay que acabar con los pájaros" -escribió en 1961. Estropeaban su azul. La conclusión final es que, en el siglo XXI, hay tantos manifestos como personas y que, como no les dio tiempo a llamarnos a todos, han pedido a 50 arquitectos que propongan su propio manifesto. Teniendo en cuenta lo disparatado de un manifesto de encargo (igual es un chiste de esos de arquitecto tan posmoderno que no lo cojo), no es de extrañar que lo más emocionante sea la introducción (de la que tan generosamente les he traducido un trozo). Pero tiene momentos. Pasen y lean. Julio 03, 2007truman
En la primavera de 1975 Truman Capote publicó en la revista Esquire su relato La Côte Basque, que iba a formar parte de su libro Answered prayers. El título lo tomó del restaurante homónimo de la calle 55 Este que hasta bien entrados los años 80 fue el centro de reunión de la beautiful people neoyorquina de la época de la mano de su propietario, Henry Soulé, antiguo maître francés que anteriormente había regentado Le Pavillon, donde hizo famoso su timbal de marisco ligado con patata, condimentado con estragón, con mucho estragón y coronado de caviar. Sigue leyendo Truman le dice a Cecil (via). BOLA EXTRA: The Other Side of the Wind Mayo 11, 2007RAM_love
Yo sé que esa última explicación no le va a gustar a Jose Luis y le pido disculpas de antemano. No sé si dan vino en la presentación. Si no, les recomiendo cariñosamente que suban por atocha hasta la calle San Eugenio y entren en la Vinícola Mentridiana. Todo está rico allí. Hasta las camareras. Actualización. Si mi pequeña maldad -fundamentalmente injusta aunque no del todo falsa- tenía como propósito inconsciente arrancar unas palabras al autor en exclusiva para éste, su blog, ya podemos decir eso de me encanta que los planes salgan bien. Mi ensayo trata de un cambio epocal que instituye como más característico un tipo de dinámicas de gestión de la producción de conocimiento –y las formaciones narrativas y de imaginario en que ello cristaliza- que no opera ya con la forma tradicionalmente característica de la memoria-almacén (como lo hace el archivo o el disco duro: pero también la universidad, el museo, el arte, el urbanismo en la constitución de la ciudad …) sino con la forma más característica de las memorias de proceso. Es decir, entrelazando datos. Con el libro en la mano tengo que reconocer que su descripción se ajusta más a la realidad que la mía y que es justo y necesario que sea así. Aunque, como he dicho más abajo, lo que me jode es su irritante costumbre de ser siempre más optimista que yo. Me hace sentir orusca y apocalíptica. Mayo 10, 2007Harland Miller![]() Harland Miller pertenece a una raza casi extinta de artista: los que tienen sentido del humor. Jarvis Cocker le entrevista en el Guardian acerca de sus maliciosas recreaciones de los clásicos de Penguin mientras Gordon Burn les hace la pista extra de explicaciones por detrás. Dichas explicaciones son del tipo, I remember the first time I came across the Hemingway painting I'm So Fucking Hard - it was propped against the wall in a studio, an appropriately imposing object, about 6ft by 4ft - I laughed out loud. Ditto its companion painting, Dirty Northern Bastard, attributed to DH Lawrence. Also Not Bi-curious by Norman Mailer. I could go on. En esa foto Harland Miller se parece de hecho a Jude Law. Mayo 07, 2007El cumpleaños de la niña musa
Fué el pasado cuatro de mayo y yo no me acordé, pero Miguel Esquirol sí lo hizo: Alicia, la que persiguió al conejo blanco, que atravesó el espejo, que soñó con la reina de corazones, no es la misma Alice Liddell que se dejó fotografiar y que escuchó maravillada las historias casi mágicas que un día le contó a ella y a sus hermanas este matemático escritor navegando por el río Támesis. Ni las ilustraciones originales de Carroll ni las que se hicieron internacionalmente famosas de Tenniel la usaron como modelo, pero no podemos evitar encontrárnosla como un reflejo engañoso, una de las tantas paradojas del país del espejo, repetida la una en la otra. Sigue leyendo Multiples Alicias. La adaptación pop a la famosa foto de Alice como niñita pordiosera es de Clive James. las afinidades poéticas
A mí me parece interesante porque estoy completamente desconectada de la producción poética actual en castellano y, navegando entre los perfiles, espero encontrar a alguien cuyos libritos me quiera comprar cuando vuelva a Madrid. Manuel comenta también como, por muy poetas que sean, no se escapan de la política del "yo te cito si tú me citas" pero en este caso parece benévola porque los citados ya han aparecido y lo importante del experimento es que haya nuevos nombres en la lista. Otra cosa es que el amiguismo no conduce a la calidad y que muchos poetas de la lista son malos de cojones. Pero para eso están el lector y la implacable ruedecita del ratón. Abril 28, 2007los clásicos de siempre, con la mitad de calorías
Donde Allen Lane revolucionó el mercado editorial en la inglaterra de los años 30 creando ediciones asequibles para que los no-privilegiados tuvieran acceso a los clásicos, la editorial norteamericana Orion Group y su director Malcolm Edwards lanza la serie Compact Editions para que nadie se castigue en exceso. La vida es demasiado corta para leer todos los libros que querrías leer, hay libros que no vamos a leer jamás. Y el mundo sería un lugar mejor si les quitamos lo que les sobra. Por si no quieren seguir el link, se lo resumo deprisa: con lo de "hay libros", Malcolm Edwards se refiere a Anna Karenina, La Feria de las Vanidades, David Copperfield, Middlemarch, Moby Dick, Jane Eyre y el resto de un grupo de títulos popularmente conocido como "los clásicos". Con "lo que les sobra" se refiere al 40%. La iluminación llegó por sorpresa el día que descubrieron que había gente en la oficina cuya cultura literaria tenía algunas "lagunas". Generosamente, Edwards dijo que no pasaba nada porque él no se había leído Middlemarch y, aunque había intentado tragarse Moby Dick varias veces, lo había dado por imposible. Después alguien dijo que se había leído La Feria de las Vanidades más o menos en diagonal y todos se rieron y siguieron trabajando, pero sintiéndo que lo hacían en un mundo más relajado y amable. Los dos libros, por cierto, son de lectura obligatoria en los programas de educación secundaria. Se entiende que para entrar a trabajar en Orion Group, haber acabado el bachillerato se valora pero hasta cierto punto. Son gente razonable. Además de razonables, en Orion son gente seria y a la iluminación le siguió una encuesta. La investigación -explica Edwards - confirmó que los lectores habituales piensan que los clásicos son largos, lentos y, honestamente, aburridos. Esto se supone que no se debe decir pero creo que una de las razones por las que Jane Austen es tan popular es porque sus libros no son tan largos. Alguien en Orion Books sabía sumar y ésto era uno más uno: a la mayoría de la gente le gusta decir que ha leido los clásicos pero no tanto como para leer a los clásicos, que tienen fama de coñazo y algunos suben a las 700 páginas. La razón por la que todo el mundo dice haber leído a Jane Austen no es porque sus libros sean cortos sino porque, en los últimos diez años, ha habido más adaptaciones de Austen en la pequeña y gran pantalla que capítulos de Dallas. Pero a los "lectores habituales" -que imagino fans de Alessandro Baricco, Como Agua para Chocolate y/o El código da Vinci- les gusta salir del cine idiciendo que el libro es mucho mejor. Para ellos -y aprovechando que los autores de los clásicos crian malvas desde hace tiempo y sus derechos también- Orion Group ha creado la serie Compact Editions: ¡clásicos con la mitad de calorías! Los primeros seis títulos de la serie Compact Editions de clásicos editados al 40% saldrán el próximo mes de junio a un precio de £6.99 (unos 10€) e incluyen Anna Karenina, La Feria de las Vanidades, El Molino del Floss, David Copperfield, Moby Dick y Esposas e hijas. Le seguirán en septiembre Casa desolada, Middlemarch, Jane Eyre, El conde de Montecristo, Norte y Sur y Retrato de una dama. MÁS. Julia Stiles será Esther Greenwood en la adaptación cinematográfica de La Campana de Cristal, única novela de Sylvia Plath, donde se relata en detalle su descenso a los infiernos de la depresión, su primer intento de suicidio y su tratamiento con electroshock en una clínica privada de los años cincuenta. La coproductora ha dicho que no quieren una película depresiva y que estará llena de humor. En Gawker tienen algunas sugerencias. Abril 23, 2007Feliz día del libro: LA IMPRESIÓN BAJO DEMANDA
Me estaba guardando esta sabrosa campaña de libros con pelígro público que Antonio le cogió al Pez para compartir con ustedes mi especial sobre la edición digital de libros. LA IMPRESIÓN BAJO DEMANDA Y EL FUTURO DE LA INDUSTRIA EDITORIAL Lulú es la compañía de Impresión bajo demanda (POD) más famosa en la Red. Su servicio consiste en imprimir libros en tiradas pequeñas para usuarios sin respaldo editorial, pero con el acabado profesional de una edición tradicional. Se basan en las técnicas de impresión digital, que permite producir un sólo libro al mismo precio que cien. Cuando llegó a España a finales del año pasado, lo hizo con la promesa de reinventar el mundo editorial del mismo modo que la Red ha reinventado la industria de la música. Pero la literatura no es música y los libros no son CDs. ¿Cuál es el futuro de la industria del libro? ¿A quién le interesa convertirse en su propio editor? De Guttemberg a la imprenta digital. Tradicionalmente, hay dos formas de imprimir un libro: en tipografía y en offset. La tipografía es más antigua y consiste en hacer un grabado sobre planchas metálicas que se entinta y se prensa sobre el papel. En offset, se hace una copia del libro en película fotográfica de alto contraste llamada fotolito. Las planchas de impresión, formadas por pequeñas letras deben construirse a mano y la impresión se hace sobre pliegos, que se pliegan (como indica su nombre) en cuadernillos de 32, 48 o 24 páginas. Los pliegos -que pueden ser de diverso grosor, peso y textura- son caros. Y, aunque el offset permite más flexibilidad que la tipografía y abarata sensiblemente los costes, los dos procesos requieren una inversión importante. Los editores necesitan hacer una tirada mínima de mil o dos mil ejemplares para justificar el gasto. Y, una vez hecha la tirada, tienen que deshacerse de ella. En un mercado tan saturado como el de los libros, es prácticamente imposible. La impresión digital, sin embargo, no requiere inversión inicial: el original se deja preparado para su impresión y permanece en formato digital hasta que se solicita una copia. Es como imprimir un libro con una impresora doméstica; no hay que componer planchas ni fotolitos ni comprar un papel especial, se imprime página por página, se recorta y se pega. El precio por ejemplar es mínimo y la misma máquina puede producir dos libros completamente distintos en menos de quince minutos con una calidad más que aceptable. La capacidad de imprimir una sola copia en lugar de una tirada mínima de mil -explica Kevin Kelly, escritor, fotógrafo y fundador de la revista Wired- cambia radicalmente la economía del libro a favor de aquellos con más entusiasmo que dinero. Cualquiera puede colocar un libro en el mercado sin tener que empeñar la casa. Pero eso no significa que cualquier pueda hacer un libro de éxito. [*Este artículo fue publicado -editado e ilustrado- en Consumer hace unas semanas. ] La autoedición: no tan fácil. Bob Young, fundador de Lulú, decía que su intención era facilitar la publicación de un libro, simplificándolo hasta el punto de ser tan sencillo como crear un blog en Internet. Pero, como explica Jose Antonio Millán, escritor, filólogo y autoeditor, cualquiera que cuestione la necesidad de intermediarios en el sector del libro debería empezar desde abajo y conocer bien la cadena de montaje. La cadena tradicional de producción de un libro es complicada e incluye un gran número de profesionales especializados: el corrector de estilo, que se encarga de limpiar el texto de errores ortográficos, sintácticos e incongruencias de la narración; los maquetadores, que lo preparan para su puesta en página; los diseñadores, que componen los elementos visuales del libro, desde la portada a la tipografía, pasando por el tamaño, peso y tipo de papel... Entre el archivo Word de creación de un autor y el libro compaginado -explica Millán- hay un montón de trabajo, que el autoeditor debe poder (y saber) hacer. El resultado final depende mucho de todo el trabajo previo a la impresión. Lulú, como muchas otros servicios de autoedición, ofrece un software específico para la maquetación del original y una serie de vídeos demostrativos y consejos para el usuario, aunque la mayor parte están en inglés. Es importante darse cuenta de que Lulú sólo fabrica el libro; nadie se pondrá en contacto con el autor si la maquetación es deficiente, el texto se corta por falta de margen o está lleno de incongruencias. Lo más inteligente es pedir unidades de prueba y retocar hasta que el resultado nos parezca satisfactorio. Lulú permite modificar el original tantas veces como haga falta, con la única condición de que se compre al menos un libro de cada versión. Otra opción es acudir a profesionales. Lulú ofrece una lista de empresas para las tareas que normalmente haría una editorial, aunque se contratan por separado y no son baratas. Los precios por editar, revisar, maquetar y limpiar contenidos giran en torno a los 100-200 dólares; diseñar la portada puede costar de 75 a 2000 dólares y los servicios de maquetación (básicamente, convertir el original en un PDF terminado para publicación con todos los requerimientos específicos de Lulu) cuesta entre 50 y 750 dólares. Antes de contratar la más barata, conviene consultar los fotos y contrastar las experiencias de otros usuarios porque, como en todo, lo barato puede salir caro. O buscar un diseñador local de quien se tengan referencias directas.
Un ISBN de Lulú cuesta 89,95 euros. El código incluye en número de identificación del libro pero también el del editor, lo que significa que, a efectos fiscales, Lulú se ha convertido en nuestra editorial. A partir de ese momento y, con el libro en la mano, la próxima preocupación del autor es colocarlo y venderlo. O, en términos editoriales, la distribución y promoción. El oficio de venderse. A un autoeditor desconocido le resultará difícil colocar su libro en la mesa o el escaparate de una librería en la calle. Los libreros confían en el criterio de la editorial y de la distribuidora a la hora de colocar títulos en la mesa de novedades. El escritor novel tiene que conformarse con las librerías online y los recursos que tiene a mano. Por suerte, estamos en la Era de la Información y su mejor aliado es la Red. Una empresa editorial grande promociona sus libros de muchas maneras distintas: enviar ediciones a aquellas publicaciones donde podrían ser reseñados, organizan eventos y lecturas con presencia del autor... para un autoeditor, enviar ejemplares es una opción excesivamente costosa, puesto que los tiene que comprar de antemano e invertir un dinero que no va a recuperar. Por otra parte, su libro tiene que competir con los de las grandes editoriales por la atención de críticos y revistas. A no ser que se trate de un tema particularmente extravagante o provocador, lleva todas las de perder. Lo mejor es estudiar su mercado y hacer uso de las herramientas que ofrece la Red para disparar el boca a boca. La mejor manera de promocionarse es poner el libro en la Red con una licencia flexible que permita su distribución. La Red es el paraíso del boca a boca. Con fenómenos como la blogosfera, los videojuegos multijugador online, los foros especializados y los agregadores de noticias como Digg o Menéame, las posiblidades de promoción son muchas. Crear un blog en torno al libro es una práctica corriente que funciona con éxito en todo e |