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Junio 15, 2009

Invisibles

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Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel. En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un año de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respondían, robaba el pan y no me decapitaban. He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. En una cámara de bronce, ante el pañuelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el río de los deleites, el pánico. Heráclides Póntico refiere con admiración que Pitágoras recordaba haber sido Pirro y antes Euforbo y antes algún otro mortal; para recordar vicisitudes análogas yo no preciso recurrir a la muerte ni aun a la impostura.

La Loteria en Babilonia, JL Borges

Entonces me juzgaron culpable, me declararon invisible por espacio de un año, a partir del 11 de mayo del año de gracia de 2104, y me llevaron a una habitación oscura situada bajo el tribunal para imprimirme la marca en la frente antes de dejarme libre.

Dos rufianes pagados por el municipio se encargaron del trabajo. Uno de ellos me arrojó sobre la silla, mientras el otro alzaba el hierro de marcar.

—No te dolerá nada —dijo aquel mono babeante al ponerme la marca en la frente. Y en efecto, noté cierto frescor y eso fue todo.

—Y ahora, ¿qué ocurre? —pregunté.

Pero no hubo respuesta y ambos se alejaron de mí, saliendo de la habitación sin decir una palabra. La puerta quedó abierta. Estaba libre para marcharme o para quedarme y pudrirme allí si lo deseaba. Nadie me hablaría ni me miraría más de una vez, sólo lo suficiente para ver la señal en mi frente. Yo era invisible.

Ver al hombre invisible, Robert Silverberg

Yo no soy superior
a mi hermano
pero sonrío,
porque voy por las calles
y sólo yo no existo,
la vida corre
como todos los ríos,
yo soy el único
invisible


El hombre invisible
, Pablo Neruda

Junio 11, 2009

¿A qué huelen los libros? (vol. II)

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¡Albricias! Los tristes e-books que viven atrapados, como Jean-Baptiste Grenouille, en un cuerpo desprovisto de olores podrán disfrazar su ineficacia con uno de los aromas literarios que propone The Smell of Books. La interesante gama de fragancias incluye un eau de toilette para volúmenes victorianos, una nube de ácaros polvorientos para los amantes de Shakespeare y lo que imagino como un embriagador puñetazo a libro nuevo -pegamento, papel blanco y tinta barata- para sus Zafones, Boynes y Larssons digitales.

Quiero pensar que Eau, You Have Cats huele como la Shakespeare & Company y no como la casa de las señoras a las que visité una vez y que vivían con 28 gatos. Aunque a mi todo esto me recuerda poderosamente a aquel número de Superlópez en que desarrollan el spray de chuletón...

Una vez lo compren, ¡a ver cómo lo usan! Según el fabricante pueden causar alucinaciones y no sirven para revivir un libro de verdad desodorizado. Y un consejo personal de esta su casa: si usted mismo quisiera oler como una manada de libros, no descargue ninguna de estas latas contra su propia persona; en su lugar pruebe Dzing! de Lártisan antes de que lo saquen de catálogo. Creo que es cosa inminente.

MÁS. ¿A qué huelen los libros?

Mayo 31, 2009

Yukio Mishima: Patriotismo

Mishima hizo una única y reveladora incursión en el cine, en la que fue director, guionista y protagonista y en la que, como no podía ser de otra manera, se desnuda, enseña la chocolatina y se entrega a un ritual por desentrañamiento con una geisha bellisima e impávida. Aunque su viuda destruyó todas las copias de Patriotismo (Yûkoku) tras la muerte de Mishima en noviembre de 1970, alguien salvó el negativo, y la cinta se recuperó 35 años más tarde.

Como ustedes saben sin duda, el seppuku es un suicidio doloroso, sucio y propenso al desastre. Es código samurai y no basta con pincharse; hay que hacerse un siete en el vientre y quedarse a la mitad es una deshonra tan enorme que en general es mejor no intentarlo. Aunque Mishima cumplió con un proceso para el que sin duda llevaba décadas preparándose, su muerte quedó finalmente manchada por la deshonra cuando el mariquita de su amante y asistente Masakatsu Morita fue incapaz de acabar el trabajo y decapitarlo con el sable del siglo XVII que le había dado el escritor. Tuvo qe venir un tercero y rematar al pobre hombre que agonizaba malamente con las tripas colgando en el despacho de un comandante al que acababan de secuestrar para un golpe de estado.

Muy excelente corrección de Pellicer en los comentarios:Según el bushido, quien incurrió en deshonra fue Morita, no Mishima. Y la ceremonia, pese a la casquería, quedó inmaculada.

El puesto de ayudante en los seppuku era muy poco apreciado por los samuráis pues, como se dice en el Hagakure, "el ayudante nunca encuentra el reconocimiento ya que el acto sublime pertenece al ejecutante del seppuku. Sin embargo, suele suceder que el ayudante, por su falta de destreza, quede deshonrado para siempre ante los demás".

Tal era así, que en muchas ocasiones el puesto se ofrecia a algún samurái que no caía demasiado bien al suicida (la oferta era irrechazable según el bushido)

En todo caso, la torpeza del ayudante nunca deslucía la actuación del suicida. Lo que dejó bastante en entredicho la figura de Mishima como intelectual fue la completa inutilidad de su complot.


I

El veintiocho de febrero de 1936, al tercer día del incidente del 26 de febrero, el teniente Shinji Takeyama, del batallón de transportes, profundamente perturbado al saber que sus colegas más cercanos estaban en connivencia con los amotinados, e indignado ante la inminente perspectiva del ataque de las tropas imperiales contra tropas imperiales, tomó su espada de oficial y ceremoniosamente se vació las entrañas en la habitación de ocho tatami de su residencia privada en la sexta manzana de Aoba-cho, en el distrito Yotsuya. Su esposa, Reiko, lo siguió clavándose un puñal hasta morir.

La nota de despedida del teniente consistía en una sola frase: "¡Vivan las Fuerzas Imperiales!" La de su esposa, luego de implorar el perdón de sus padres por precederlos en el camino a la tumba, concluía: "Ha llegado el día para la mujer de un soldado". Los últimos momentos de esta heroica y abnegada pareja hubieran hecho llorar a los dioses. Es menester destacar que la edad del teniente era de treinta y un años; la de su esposa, veintitrés.

Hacía sólo dieciocho meses que se habían casado.


II

Los que contemplaron el retrato conmemorativo del novio y de la novia no dejaron de admirar, quizás tanto como quienes habían asistido a la boda, el elegante porte de la pareja.

El teniente, de pie junto a su esposa, estaba majestuoso en su uniforme militar. Su mano derecha descansaba sobre el puño de la espada y con la izquierda sostenía la gorra de oficial. Su expresión severa traducía claramente la integridad de su juventud.

En cuanto a la belleza de la novia, envuelta en sus blancas vestiduras, sería difícil encontrar las palabras adecuadas para describirla. Había sensualidad y refinamiento en sus ojos, en las finas cejas y en los labios llenos. Una mano, tímidamente asomada a la manga del vestido, sostenía un abanico, y las puntas de los dedos, agrupados delicadamente, eran como el capullo de una flor de luna.

Luego de consumado el suicidio, muchos tomaron la fotografía y se entregaron a tristes reflexiones acerca de las maldiciones que suelen recaer sobre las uniones sin tacha. Quizás fuera sólo efecto de la imaginación, pero, al observar el retrato, parecía casi que los dos jóvenes, ante el biombo dorado, contemplaran, con absoluta claridad, la muerte que los aguardaba.

Gracias a los buenos oficios de su mediador, el teniente general Ozeki, habían podido instalarse en su nuevo hogar de Aoba-cho, en Yotsuya. En realidad aquel nuevo hogar no era sino una vieja casona alquilada, de tres dormitorios y con un pequeño jardín detrás. Utilizaban la habitación del piso superior, de ocho tatami, como dormitorio y habitación de huésped, pues el resto de la casa no recibía la luz del sol.

No tenían sirvientes y Reiko cuidaba del hogar en ausencia de su marido.

El viaje de boda quedó postergado por coincidir con una época de emergencia nacional. El teniente y su esposa pasaron la primera noche de casados en la vieja casa. Muy tieso, sentado sobre el piso y con su espada frente a él, Shinji había hecho escuchar a su esposa un discurso de corte militar antes de llevarla al lecho nupcial. Una mujer que contraía matrimonio con un soldado debía saber y aceptar sin vacilaciones el hecho de que la muerte de su marido podría llegar en cualquier momento. Quizás al día siguiente. No importaba cuándo. ¿Estaba ella conforme con aceptarlo? Reiko se puso de pie y, abriendo la vitrina, tomó de ella su más preciado bien, un puñal regalado por su madre. Se comprendieron perfectamente sin necesidad de palabras y el teniente no puso nunca más a prueba la resolución de su mujer.

Durante los primeros meses que siguieron a la boda, la belleza de Reiko se hizo cada día más radiante. Brillaba, serena, como la luna después de la lluvia.

Como ambos estaban dotados de cuerpos sanos y vigorosos, su relación era apasionada y no se limitaba a las horas de la noche. En más de una ocasión, al volver a su hogar directamente del campo de maniobras, y aún con el uniforme salpicado de barro, el teniente había poseído a su mujer en el suelo, apenas abierta la puerta de la casa. Reiko le correspondía con el mismo ardor. En aproximadamente un mes, contando con la noche de bodas, Reiko conoció la absoluta felicidad, y el teniente, al comprobarlo, se sintió también muy feliz.

El cuerpo de Reiko era blanco y puro, y de sus pechos turgentes emanaba un rechazo firme y casto que, cuando gozaba, se mudaba en la mas íntima y acogedora tibieza. Aun en los momentos de mayor intimidad se mantenían extraordinariamente serios. Conservaban sus corazones sobrios y austeros en medio de las más embriagadoras demostraciones de pasión.

El teniente recordaba a su mujer durante el día en los cortos periodos de descanso entre su entrenamiento y su retorno al hogar, y Reiko no olvidaba a su marido en ningún momento. Cuando estaban separados, les bastaba con mirar solamente la fotografía de su casamiento para ratificar una vez más su felicidad. A Reiko no le sorprendía en lo mas mínimo que un hombre que había sido un extraño hasta algunos meses atrás se hubiese convertido en el sol alrededor del cual giraban su vida y su mundo.

Esta relación tenía una base moral y seguía fielmente el mandato de los Principios de la Educación en los que se estipula que "la armonía reinará entre el marido y la mujer". Reiko no encontró jamás la ocasión de contradecir a su marido, y el teniente no tuvo motivo alguno para reñir a su mujer.

En el nicho, debajo de la escalera, junto a la tablilla del Gran Santuario Ise, habían colocado fotografías de sus Majestades Imperiales, y cada mañana, antes de partir hacia sus obligaciones, el teniente y su mujer se detenían frente a ese lugar santificado y juntos se inclinaban en una profunda reverencia.

La ofrenda de agua se renovaba cada mañana y la rama sagrada de sakasi estaba siempre verde y fresca. Sus vidas se deslizaban bajo la solemne protección de los dioses y estaban colmadas de una felicidad intensa que hacía vibrar cada fibra de sus cuerpos.

III

Aun cuando la casa de Saito, Señor del Sello Privado, se hallaba en la vecindad, nadie escuchó allí el tiroteo de la mañana del 26 de febrero. Aquel fue un ruidoso toque de atención en el amanecer nevado e interrumpió bruscamente el sueño del teniente. Saltó inmediatamente de la cama y, sin pronunciar palabra, vistió el uniforme, se ajustó la espada que le tendía su mujer y se precipitó hacia la calle cubierta de nieve en el oscuro amanecer. No regresó a su hogar hasta la noche del día veintiocho.

Algo más tarde, Reiko escuchó por la radio las noticias sobre aquella súbita erupción de violencia. Vivió los dos días siguientes en completa y tranquila soledad tras las puertas cerradas.

Reiko había leído la presencia de la muerte en el rostro de su marido al marcharse a toda prisa bajo la nieve. Si Shinji no regresaba, su propia decisión era también muy firme. Moriría con él.

Se dedicó, entonces, a ordenar sus pertenencias personales. Eligió su mejor conjunto de kimonos como recuerdo para sus amigas de colegio y escribió un nombre y una dirección sobre el rígido papel en el que los había doblado uno por uno.

Como su marido le recordaba constantemente que no hay que pensar en el mañana, Reiko ni siquiera había escrito un diario, y se encontraba, ahora, en la imposibilidad de releer los pasajes en los que hubiera dado testimonio de su felicidad. Sobre la radio se destacaban un perrito de porcelana, un conejo, una ardilla, un oso y un zorro. Tampoco faltaban allí un jarrón y un recipiente para el agua. Estos objetos constituían la única colección de Reiko. Sin embargo, de nada serviría regalarlos como recuerdos. Tampoco sería apropiado pedir específicamente que fueran incluidos en su ataúd. Mientras estos objetos desfilaban por su mente, Reiko tuvo la sensación de que los animalitos parecían cada vez más tristes y desamparados.

Tomó la ardilla en su mano y la observó. Fue entonces cuando, con sus pensamientos puestos en un reino mucho más alejado que estos afectos infantiles, vio en la lontananza los principios, vitales como el sol, que personificaba su marido. Estaba pronta y feliz de terminar sus días en compañía de aquel hombre deslumbrante, pero en ese momento de soledad se permitió refugiarse con el inocente afecto por aquellas bagatelas. Ya había pasado el tiempo en que realmente las había amado.

Ahora solamente acariciaba su recuerdo y el lugar que ocuparan en su corazón se había colmado definitivamente con pasiones más intensas.

Reiko jamás había supuesto que las turbadoras emociones de la carne fueran sólo un placer. La baja temperatura de febrero y el contacto con la gélida porcelana de la ardilla habían entumecido sus dedos. Sin embargo, bajo los dibujos simétricos de su acicalado kimono meisen podía sentir, cuando recordaba los poderosos brazos del teniente, una cálida humedad que, desde su piel, desafiaba al frío.

No experimentaba absolutamente ningún temor por la muerte que rondaba en la cercanía. Mientras esperaba sola en su casa, Reiko no dudaba que la angustia y la congoja que estaría experimentando su marido en aquellos momentos la llevarían, con tanta certeza como su intensa pasión, a una muerte agradable. Sentía en lo más hondo que su cuerpo podría disolverse con facilidad y convertirse en una sola cosa con el pensamiento de su marido.

A través de las informaciones de la radio, escuchó los nombres de varios colegas de su marido mencionados entre los insurgentes. Éstas eran noticias de muerte. Se preguntaba ansiosamente, a medida que la situación se hacía más difícil, por qué no se emitía una Ordenanza Imperial. El movimiento, que en un principio había parecido ser un intento de restaurar el honor nacional, se había convertido gradualmente en algo llamado motín. El regimiento no había dado ningún comunicado y se suponía que, en cualquier momento, podría comenzar la lucha en las calles aún cubiertas de nieve.

El veintiocho, a la caída del sol, furiosos golpes estremecieron a Reiko. Bajó precipitadamente las escaleras, y mientras, con dedos inexpertos, tiraba del pasador, la silueta apenas delineada tras los vidrios cubiertos de escarcha, no emitía sonido alguno. Sin embargo, no dudó de la presencia de su marido. Nunca antes había tenido tanta dificultad en abrir la puerta .Cuando finalmente pudo lograrlo, se encontró frente al teniente enfundado en un capote color kaki y con las botas de campaña salpicadas de barro.

Reiko no comprendió por qué Shinji cerró la puerta y corrió nuevamente el pasador.

-Bienvenido a casa -la joven ejecuta una profunda reverencia a la cual su marido no responde. Se había quitado la espada y comenzaba a desembarazarse del capote. Ella quiso ayudarlo. La chaqueta, que estaba fría y húmeda y había perdido el olor a estiércol que tenía normalmente cuando se la exponía al sol, le pesaba en el brazo. La colgó de una percha y sosteniendo la espada y el cinturón de cuero entre sus mangas, esperó a que su marido se quitase las botas. Luego, lo siguió hasta el cuarto de estar: la habitación de seis tatami.

Bajo la clara luz de la lámpara, el rostro barbudo y agotado de su marido era casi irreconocible. Las mejillas hundidas habían perdido su brillo y elasticidad.

En circunstancias normales hubiera cambiado su ropa por otra de casa, y la hubiera urgido a servir la comida de inmediato. En cambio, aquella noche se sentó frente a la mesa vistiendo el uniforme y con la cabeza hundida sobre el pecho.

Reiko se abstuvo de preguntar si debía preparar la comida.

-Yo no sabía nada -dijo el hombre al cabo de un silencio-. No me pidieron que me uniera a ellos .Quizás no lo hicieron al saberme recién casado. Kano, Homma y, también, Yamaguchi.

Reiko evocó los rostros de los alegres oficiales jóvenes, amigos de su marido, que habían ido a aquella casa en calidad de invitados.

-Quizás mañana se publique una Ordenanza Imperial. Supongo que serán juzgados como rebeldes. Estaré a cargo de la unidad con órdenes de atacarlos... No puedo hacerlo. Sería simplemente imposible -guardó un corto silencio-. Me han dispensado de las guardias y estoy autorizado para volver a casa por una noche. Mañana, a primera hora, deberé unirme al ataque sin proferir una réplica. No puedo hacerlo, Reiko...

Reiko estaba sentada, muy tiesa, con los ojos bajos.

Comprendía muy claramente que su marido hablaba en términos de muerte. El teniente estaba resuelto y, aun cuando todavía planteaba el dilema, en su mente ya no cabían vacilaciones.

Sin embargo, en el silencio que se estableció entre ambos, todo quedó claro con la misma transparencia de un cauce alimentado por el deshielo.

Ya en su casa después de la larga prueba de dos días y contemplando el rostro de su hermosa mujer, el teniente experimentó, por primera vez, una verdadera paz interior. Había intuido de inmediato que su mujer conocía la resolución que ocultaban sus palabras.

-Bien, entonces... -el teniente abrió, grandes, los ojos. Pese al cansancio, su mirada era fuerte y transparente y no la apartó de su esposa-. Esta noche me abriré el estómago.

Reiko no vaciló.

-Estoy preparada -dijo-, permíteme acompañarte.

El teniente se sintió casi hipnotizado por la mirada implorante de su esposa. Sus palabras comenzaron a fluir rápida y fácilmente, como expresadas en delirio.

Otorgó su aprobación a aquella empresa vital en una forma descuidada y negligente que parecía escapar a su entendimiento.

-Bien. Nos iremos juntos. Pero, antes, quiero que seas testigo de mi muerte.

Ya de acuerdo, sus corazones se vieron inundados por una repentina felicidad.

Reiko estaba profundamente conmovida por la confianza que depositaba en ella su marido. Era vital para el teniente que no se cometieran irregularidades en su muerte. Por esta razón era necesario un testigo. Y el haber elegido para tal fin a su mujer, demostraba una profunda y absoluta confianza. En segundo lugar, y esto era aun más importante, aunque había rogado a Reiko que muriera con él, ni siquiera intentaba matar a su esposa primero, sino que dejaba aquel momento librado al criterio de ella, para cuando él ya no estuviera allí, verificándolo todo. Si el teniente hubiera abrigado la menor sospecha, cumpliendo el pacto de los suicidas, hubiera preferido matarla primero.

Cuando Reiko dijo: "Permíteme acompañarte", el teniente apreció en estas palabras el fruto final de las enseñanzas impartidas a su mujer desde la noche del casamiento. La había educado en forma tal que, llegado el momento, respondía en los exactos términos que correspondían. Era éste un halago a la confianza en sí mismo que alimentaba Shinji... No era ni tan romántico ni tan presuntuoso como para creer que esas palabras eran dichas espontáneamente, sólo por amor.

Sus corazones estaban tan inundados de felicidad, que no podían dejar de sonreír. Reiko se sentía nuevamente en la noche de bodas. Ante sus ojos no existían ni el dolor ni la muerte. Sólo creía ver un ilimitado espacio abierto hacia vastos horizontes.

-El agua está caliente. ¿Te darás un baño ahora?

-Sí, por supuesto.

-¿Y la comida...?

Las palabras fueron pronunciadas en un tono tan tranquilo y doméstico, que, por una fracción de segundo, el teniente creyó haber sido juguete de una alucinación.

-No creo que sea necesario. ¿Podrás calentar un poco de sake?

-Como quieras.

Reiko se levantó y al tomar del ropero un vestido tanzan para después del baño, atrajo deliberadamente la atención de su marido sobre los cajones vacíos. El teniente observó el interior del mueble. Leyó las direcciones sobre los regalos recordatorios. No hubo pena en él frente a la heroica determinación de Reiko. Como un marido a quien su joven esposa enseña con orgullo sus compras pueriles, el teniente, inundado de afecto, abrazó a su mujer cariñosamente por la espalda y le besó el cuello.

Reiko sintió la aspereza de aquel rostro sin afeitar. Esta sensación encerraba para ella toda la alegría del mundo, y ahora -sintiendo que iba a perderla para siempre- contenía una frescura mas allá de toda experiencia. Cada momento parecía contener una infinita fuerza vital. Los sentidos se despertaron en todo su cuerpo.

Aceptando las caricias de Shinji, Reiko se alzó sobre la punta de los pies y dejó que aquella vitalidad atravesara su cuerpo.

-Primero, el baño, y luego, después de tomar sake... Prepara las camas arriba, ¿quieres?

El teniente susurró algo en el oído de su mujer, y ella asintió silenciosamente.

El teniente se quitó apresuradamente el uniforme y se dirigió al baño.

Al escuchar el suave rugido del agua, Reiko llevó carbón hasta el cuarto de estar y empezó a calentar el sake.

Tomó el tanzen, un fajín y su ropa interior. Se dirigió al baño para controlar el calor del agua. En medio de una nube de vapor, el teniente se afeitaba con las piernas cruzadas en el suelo. Ella pudo distinguir los músculos de su fuerte espalda húmeda que respondían a los movimientos de sus brazos.

Nada sugería algún acontecimiento anormal. Reiko se ocupaba diligentemente de sus tareas y preparaba platos improvisados.

Sus manos no temblaban y se mostraba más eficiente y desenvuelta que de costumbre. De tanto en tanto sentía extrañas palpitaciones en el centro del pecho, pero eran como luces distantes. Tenían un momento de gran intensidad y luego se desvanecían sin dejar huellas. Omitiendo esto, no parecía ocurrir nada fuera de lo habitual.

Mientras se afeitaba en el baño, el teniente sintió que su cuerpo tibio se libraba milagrosamente de la desesperada fatiga de aquellos días de incertidumbre y se llenaba de una agradable expectativa pese a la muerte que lo aguardaba. Podía oír vagamente los ruidos habituales con que su mujer cumplía sus quehaceres, y un saludable deseo físico, postergado durante dos días, se presentó nuevamente.

El teniente confiaba en que no había habido impureza en el goce experimentado mientras resolvían morir.

Ambos habían sentido en aquel momento, aun cuando no de una manera clara y consciente, que esos placeres permisibles estaban nuevamente bajo la protección del Bien y del Poder Divino. Los protegía una moralidad total e intachable. Al mirarse a los ojos descubrieron en su interior una muerte honorable, estaban de nuevo a salvo tras las paredes de acero que nadie podría destruir, enfundados en la impenetrable coraza de la Belleza y la Verdad.

El teniente podía entonces considerar su patriotismo y las urgencias de su carne como un todo.

Acercó más aun la cara al oscuro y agrietado espejo de pared y se afeitó cuidadosamente. Aquel era el rostro que presentaría a la muerte y era importante que no tuviera imperfecciones. Sus mejillas, recién afeitadas, irradiaban nuevamente el brillo de la juventud y parecían iluminar la opacidad del espejo. Sintió que había cierta elegancia en la asociación de la muerte con aquella cara sana y radiante.

Sería su rostro de difunto. En realidad ya había dejado a medias de pertenecerle para convertirse en el busto de un soldado muerto. A título de experimento, cerró fuertemente los ojos y todo quedó envuelto en la oscuridad. Ya no era una criatura viviente.

Al salir del baño, con un tenue reflejo azulado bajo la tersa piel de las mejillas, se sentó junto al brasero de carbón. Advirtió que, pese a hallarse ocupada, Reiko había encontrado el tiempo necesario para retocar su cara. Su rostro estaba fresco y sus labios húmedos. Era imposible encontrar en ella el menor rastro de tristeza, y al observar aquella demostración de la personalidad apasionada de su mujer, el teniente pensó que había elegido la esposa que le correspondía.

Tan pronto como hubo vaciado su taza de sake, se la ofreció a Reiko, quien nunca lo había probado. La joven bebió un sorbo, tímidamente.

-Ven aquí-dijo el teniente.

Reiko se acercó a su marido, y mientras él la abrazaba ella se sintió profundamente conmovida, como si la tristeza, la alegría y el poderoso sake se mezclaran dentro de ella.

El teniente contemplo las facciones de su esposa. Era el último rostro que vería en este mundo. Lo estudió minuciosamente con los ojos de un viajero despidiéndose de espléndidos paisajes.

Reiko tenía una cara de rasgos regulares, sin ser fríos, y de labios suaves. El teniente, que no se cansaba de contemplarla, la besó en la boca. Y repentinamente, sin que se alterara su belleza por el llanto, las lágrimas comenzaron a brotar lentamente bajo las largas pestañas y corrieron como hilos brillantes por sus mejillas.

Luego Shinji quiso subir al dormitorio, pero ella le suplicó que le diera tiempo a tomar su baño. El teniente subió, pues, solo, y se acostó con los brazos y las piernas abiertas en la habitación entibiada por la estufa de gas. El tiempo que transcurrió esperando a su mujer no fue más largo de lo habitual.

Colocó las manos bajo la cabeza y observó las vigas del techo. ¿Esperaba la muerte? ¿Un salvaje éxtasis de los sentidos? Ambas cosas parecían sobreponerse, como si el objeto del deseo físico fuera la muerte propia.

El teniente nunca había gozado de una libertad tan absoluta.

Un coche frenó y pudo escuchar el chirrido de las ruedas patinando sobre la nieve apilada en los bordes de la calle. La bocina repercutió en las paredes cercanas. Al percibir esos ruidos, Shinji pensó que aquella casa se levantaba como una isla solitaria en el océano de una sociedad ocupada incansablemente en los mismos asuntos de siempre. A su alrededor se extendía desordenadamente el país por el cual estaba sufriendo y a punto de dar la vida. No sabía ni le importaba si aquella gran nación reconocería su sacrificio. En su campo de batalla no existía la gloria. Era la trinchera del espíritu.

Los pasos de Reiko resonaron en la escalera. Crujían los empinados escalones de la antigua morada y estos sonidos inundaron al teniente de gratos recuerdos. En cuantas ocasiones los había escuchado desde la cama. Al reflexionar en que ya no volvería a percibirlos, se concentró en ellos tratando de que cada rincón de aquel tiempo precioso se colmara con el ruido de las suaves pisadas de la vieja escalera. Tales instantes parecieron transformarse en joyas rutilantes de luz interior.

Reiko tenia un fajín sobre el yukata y su rojo estaba atenuado por la media luz. El teniente quiso asirla y la mano de Reiko corrió en su ayuda. El fajín cayó al suelo.

Ella estaba de pie frente a él, vistiendo su yukata.

El hombre hundió las manos en las aberturas laterales bajo las mangas y la abrazó intensamente. El roce de sus dedos sobre la piel desnuda, sentir que las axilas se cerraban suavemente sobre sus manos, encendió aun más su pasión y, pocos instantes más tarde, ambos yacían desnudos frente al brillante fuego de la estufa.

No pronunciaron palabra alguna, pero sus cuerpos y sus corazones se inflamaron al saber que aquel sería el último encuentro. Era como si las palabras "ÚLTIMA VEZ" hubieran sido estampadas con pinceladas invisibles sobre cada centímetro de sus cuerpos.

El teniente atrajo a su mujer y la besó con vehemencia. Sus lenguas exploraron las bocas, adentrándose en su interior suave y húmedo, y fue como si las aún desconocidas agonías de la muerte templaran sus sentidos como el acero al rojo vivo. Los lejanos dolores finales habían refinado su percepción amorosa.

-Es la ultima vez que voy a verte -murmuró el teniente-. Déjame mirar... -y tomando la lámpara en su mano, dirigió un haz de luz sobre el cuerpo extendido de Reiko.

Ella había cerrado los ojos. La luz de la lámpara destacaba la majestuosidad de su carne blanca. El teniente con un dejo de egocentrismo, se alegró pensando en que jamás vería esa belleza derrumbándose frente a la muerte.

El teniente contempló sin apuro aquel inolvidable espectáculo. Acariciaba la sedosa cabellera, palmeaba suavemente el bello rostro y besaba todos los puntos donde se detenía su mirada. La frente alta tenía una serena frescura, los ojos cerrados se orlaban de largas pestañas bajo las cejas finamente dibujadas y el brillo de los dientes se entreveía por los labios llenos y regulares... Todo ello configuraba en la mente del teniente la visión de una máscara mortuoria verdaderamente radiante y una y otra vez apretó sus labios contra la blanca garganta donde la mano de Reiko no tardaría en descargar su certero golpe. El cuello enrojeció bajo los besos y volviendo suavemente a los labios de su amada, apoyó su boca sobre ellos con el fluctuante movimiento de un pequeño bote. Cerrando los ojos, el mundo se convertirá, así, en una mecedora.

La boca del teniente seguía fielmente el recorrido de sus ojos. Los pechos altos y turgentes, terminados como capullos de cerezo silvestre, se endurecían al contacto de sus labios. Los brazos emergían malsanamente a ambos lados, afinándose hacia las muñecas, pero sin perder su redondez ni simetría.

Los dedos delicados eran aquellos que habían sostenido el abanico durante la ceremonia nupcial. A medida que el teniente los besaba, se retraían como avergonzados. El hueco natural de esa curva entre el pecho y el estómago tenía en sus líneas no sólo la sugestión de la tersura, sino la fuerza de la elasticidad y anunciaba las ricas curvas que se extendían hasta las caderas. La riqueza y la blancura del vientre y las caderas eran como la leche contenida en un recipiente amplio. El hoyo sombreado del ombligo podía haber sido la huella de una gota de agua recién caída allí. Donde las sombras se hacían más intensas, el vello crecía apretado, dulce y sensible, y a medida que la excitación aumentaba en aquel cuerpo que había dejado de mostrarse pasivo, un aroma de flores ardientes se hacia cada vez más penetrante.

Reiko habló, por fin, con voz trémula:

-Muéstrame... Déjame mirar por última vez...

Shinji no había escuchado nunca de labios de su mujer un ruego tan firme y definido. Era como si su modestia ya no podía ocultar algo que, ahora, se libraba de las trabas que la oprimían. El teniente se recostó sumisamente para someterse a los requerimientos de su mujer. Ella alzó ágilmente su cuerpo blanco y tembloroso y ardiendo en un inocente deseo de devolverle todo cuanto había hecho por ella, puso los dedos sobre los ojos de Shinji y los cerró suavemente.

Repentinamente inundada de ternura, con las mejillas encendidas por el vértigo de la emoción, Reiko abrazó la cabeza rapada del teniente y el pelo afeitado lastimó su pecho. Aflojando el abrazo, contempló luego el rostro varonil de su marido. Las cejas severas, los ojos cerrados, el espléndido puente de la nariz, los labios bien dibujados y firmes. Reiko comenzó a besarlos, se detuvo en la ancha base del cuello, en los hombros fuertes y erguidos, en el pecho poderoso con sus círculos gemelos semejantes a escudos de ásperos pezones. Un olor dulce y melancólico se desprendía de las axilas profundamente sombreadas por la carne abundante del pecho y de los hombros. En cierto modo, la esencia de la muerte joven estaba contenida en aquella dulzura. La piel desnuda del teniente relucía como un campo de cebada y podía observar los músculos en relieve convergiendo sobre el abdomen alrededor del ombligo pequeño y modesto.

Al mirar el estómago firme y joven, púdicamente cubierto por un vello vigoroso, Reiko pensó que pronto iba a ser cruelmente lacerado por la espada y, reclinando la cabeza, rompió en sollozos y lo cubrió con sus besos.

Al sentir las lágrimas de su mujer, el teniente se sintió capaz de afrontar valerosamente las más crueles agonías del suicidio. Resulta fácil imaginar a qué éxtasis llegaron después de aquellos tiernos intercambios. El teniente se incorporó y rodeó con un potente abrazo a su mujer, cuyo cuerpo estaba exhausto luego de tantas lágrimas y aflicciones. Juntaron sus caras apasionadamente, restregando las mejillas. El cuerpo de Reiko temblaba. Sus pechos húmedos estaban fuertemente apretados y cada milímetro de aquellos cuerpos jóvenes y hermosos se habían compenetrado tanto con el otro que parecía imposible que se separaran jamás.

Reiko gritó.

Desde las altura se sumergieron en el abismo, y, de allí, una vez más hasta embriagantes alturas. El teniente jadeaba como el portador de un estandarte...

Al terminarse su ciclo, surgía inmediatamente una nueva ola de placer y, juntos, sin muestras de fatiga, se elevaron nuevamente hasta la cima misma de un nuevo movimiento jadeante.

IV

Cuando Shinji se volvió finalmente no fue por cansancio. No quería agotar la considerable fuerza física que necesitaría para llevar a cabo el suicidio. Ademas, hubiera lamentado enturbiar la dulzura de aquellos últimos momentos abusando de esos goces.

Reiko, con su habitual complacencia, siguió el ejemplo de su marido. Los dos yacían desnudos, con los dedos entrelazados, mirando fijamente el oscuro cielo raso. La habitación estaba caldeada por la estufa y en la noche silenciosa no se escuchaba el trafico callejero. Ni siquiera llegaba hasta ellos el fragor de los trenes y autobuses de la estación Yotsuya, que se perdía en el parque densamente arbolado frente a la ancha carretera que bordea el Palacio Akasaka. Resultaba difícil pensar en la tensión existente en el barrio donde las dos facciones del Ejercito Imperial se preparaban para la lucha.

Deleitándose en su propio calor, los jóvenes rememoraron en silencio los éxtasis recientes. Revivieron cada momento de la pasada experiencia, recordaron el gusto de los besos nunca agotados, el contacto de la piel desnuda, tanta embriagante felicidad .Pero ya entonces, el rostro de la muerte acechaba desde las vigas del techo. Aquellos habían sido los últimos placeres de los que sus cuerpos no disfrutarían nunca más. Ambos pensaron que, aun cuando vivieran hasta una edad avanzada, no volverían a disfrutar de un goce tan intenso.

También se desprenderían sus dedos entrelazados. Hasta los dibujos de las oscuras vetas de la madera, desaparecerían pronto. Era posible detectar el avance de la muerte. En aquel momento ya no cabían dudas. Era menester tener el coraje necesario, salirle al encuentro y atraparla.

-Podemos prepararnos -dijo el teniente.

La determinación que encerraban sus palabras era inconfundible, pero tampoco había habido nunca tan cálidas y tiernas inflexiones en su voz.

Varias tareas los aguardaban. El teniente, que no había ayudado nunca a guardar las camas, empujó la puerta corrediza del armario, alzó el colchón y lo depositó dentro de él.

Reiko apagó la estufa y la luz. En ausencia del teniente lo había aseado todo cuidadosamente, y ahora aquella habitación de ocho tatami presentaba la apariencia de una sala lista para recibir a importantes invitados.

-Aquí bebieron Kano y Homma y Noguchi...

-Sí, eran todos grandes bebedores.

-Nos reuniremos pronto con ellos en el otro mundo. Se burlarán de nosotros cuando adviertan que te llevo conmigo.

Al bajar la escalera, el teniente se volvió para contemplar la limpia y tranquila habitación iluminada por la lámpara. En su mente flotaba el recuerdo de los jóvenes oficiales que allí habían bebido y bromeado inocentemente. Nunca había imaginado, entonces, que en aquella habitación se abriría el estómago.

El matrimonio se ocupó despacio y serenamente de sus respectivos preparativos en las dos habitaciones de la planta baja. El teniente fue primero al retrete, y luego, al baño a lavarse. Mientras tanto, Reiko doblaba y guardaba la bata acolchada de su marido; ordenaba la túnica del uniforme, los pantalones y un taparrabos blanco recién cortado; disponía unas hojas de papel sobre la mesa del comedor para las notas de despedida. Luego, tomó la caja que contenía los instrumentos para escribir, y comenzó a raspar la tableta para hacer tinta. Ya había decidido el contenido de su última misiva.

Los dedos de Reiko apretaron fuertemente las frías letras doradas de la tableta y el agua del tintero se tiñó inmediatamente como si una oscura nube hubiera pasado sobre él. Todo aquello no era sino una solemne preparación para la muerte. La rutina doméstica o una forma de pasar el tiempo hasta que llegara el momento del enfrentamiento definitivo. Una inexplicable oscuridad brotaba del olor de la tinta al espesarse.

El teniente salió del baño. Vestía el uniforme sobre la piel. Sin pronunciar una palabra, tomó asiento frente a la mesa y, empuñando el pincel, permaneció indeciso frente al papel que tenía delante.

Reiko tomó un kimono de seda blanca y, a su vez, entró en el baño. Cuando reapareció en la habitación, ligeramente maquillada, la misiva ya estaba terminada. El teniente la había colocado bajo la lámpara .Las gruesas pinceladas solo decían:

"¡Vivan las fuerzas imperiales! - Teniente del ejército, Takeyama Shinji."

El teniente observó en silencio los controlados movimientos con que los dedos de su mujer manejaban el pincel.

Con sus respectivas esquelas en la mano -la espada del teniente ajustada sobre su costado y la pequeña daga de Reiko dentro de la faja de su kimono blanco-, ambos permanecieron frente al santuario, rezando en silencio. Luego, apagaron todas las luces de la planta baja. Mientras subían, el teniente volvió la cabeza y observó la llamativa silueta de su mujer que, toda vestida de blanco y los ojos bajos, iba tras él.

Acomodaron las notas de despedida una junto a la otra en la alcoba de la planta baja.

Por un momento pensaron en descolgar el pergamino, pero como había sido escrito por su mediador el teniente general Ozzeki y consistía en dos caracteres chinos que significaban "Sinceridad", lo dejaron donde estaba. Pensaron que, aunque se manchara con sangre, el teniente general no se ofendería.

Shinji tomó asiento de espaldas a la habitación y, muy erguido, colocó su espada frente a él. Reiko se sentó frente a él, a un tatami de distancia. El toque de pintura en sus labios parecía aun más seductor sobre el severo fondo blanco.

Se miraron intensamente a los ojos a través de la distancia de un tatami que los separaba. La espada del teniente casi tocaba sus rodillas. Al verla, Reiko recordó la primera noche de casada, y se sintió abrumada de tristeza.

Finalmente, el teniente habló con voz ronca:

-Como no voy a tener quién me ayude, me haré un corte profundo. Puede que sea desagradable. Por favor, no te asustes. La muerte es algo horrible de presenciar, en cualquier circunstancia. No debes dejarte atemorizar, ¿comprendes?

Reiko asintió con una profunda inclinación de cabeza.

Al mirar la figura esbelta de su mujer, el teniente experimentó una extraña excitación. Estaba por llevar a cabo un acto que requería toda su capacidad de soldado, algo que exigía una resolución similar al coraje que se necesita para entrar en combate. Sería una muerte no menos importante ni de menor calidad que si hubiera muerto en el frente de batalla.

Por unos instantes el pensamiento llevó al teniente a elaborar una rara fantasía. Una muerte solitaria en el campo de lucha, una muerte frente a los ojos de su hermosa esposa... Una dulzura sin límites lo invadió al experimentar la sensación de que iba a morir en aquellas dos dimensiones, conjugando la imposible unión de ambas.

"Este debe ser el pináculo de la buena fortuna", pensó. El hecho de que aquellos hermosos ojos observaran cada minuto de su muerte, equivaldría a ser llevado al más allá en alas de una brisa fragante y sutil.

Presentía en aquella circunstancia una suerte de merced especial, vedada a los demás, a él solo dispensada. El teniente creyó ver en su radiante esposa, ataviada como una novia, el compendio de todo lo amado por lo cual iba, ahora, a entregar la vida. La Casa Imperial, la Nación, la bandera del Ejército. Todas ellas eran presencias que, como su esposa, lo observaban atentamente con ojos transparentes y firmes. Reiko también contemplaba a su marido que tan pronto habría de morir, pensando que jamás había visto algo tan maravilloso en el mundo.

El uniforme siempre le sentaba bien, pero ahora, mientras se enfrentaba a la muerte con cejas severas y labios firmemente apretados, irradiaba lo que podría llamarse una esplendorosa belleza varonil.

-Es hora de partir -dijo, por fin.

Reiko dobló su cuerpo hasta el suelo en una profunda reverencia. No podía alzar el rostro. No quería arruinar su maquillaje con las lágrimas que le resultaban imposibles de contener.

Cuando finalmente alzó la mirada, vio borrosamente, a través de las lágrimas, que su marido había enroscado una venda blanca alrededor de su espada ahora desenvainada; sólo dejaba en la punta doce o quince centímetros de acero al desnudo.

Apoyando la espada en el tatami que tenía frente a él, el teniente se alzó sobre las rodillas, se sentó nuevamente con las piernas cruzadas y desabrochó el cuello del uniforme. Sus ojos no verían ya a su mujer. Lentamente, se desprendió uno por uno los botones chatos de metal. Observó primero su pecho oscuro y, luego, su estómago. Desató el cinturón y se desabrochó los pantalones. Tomó el taparrabos con ambas manos y lo tiró hacia abajo para dejar más libre al estómago. Luego empuñó la espada con la venda blanca en su filo, mientras que, con la mano izquierda, masajeaba su abdomen. Conservaba la mirada baja.

Para verificar el filo, el teniente abrió la parte izquierda del pantalón, dejando parte del muslo a la vista, y deslizó el filo sobre la piel. La sangre brotó inmediatamente de la herida y varias gotas brillaron a la luz.

Era la primera vez que Reiko veía la sangre de su marido y experimentó violentas palpitaciones en el pecho. Observó el rostro del teniente y vio que estudiaba con calma su propia sangre. Pese a que aquel era un consuelo superficial, Reiko sintió cierto alivio.

Los ojos del hombre se fijaron en ella con una mirada penetrante como la de un halcón. Colocando la espada frente a él, se alzó ligeramente sobre sus músculos e inclinó la parte superior del cuerpo sobre la punta de la espada. La excesiva tensión que presentaba la tela del uniforme, indicaba a las claras que estaba reuniendo todas sus fuerzas. Se proponía asestar un profundo golpe en la parte izquierda del estómago y su grito agudo traspasó el silencio de la habitación.

Pese al esfuerzo, el teniente tuvo la sensación de que era otro quien había golpeado su estómago como con una gruesa barra de hierro. Durante algunos segundos su cabeza giró vertiginosamente y no recordó cuánto había sucedido. Los doce o quince centímetros de punta desnuda habían desaparecido completamente en su carne, y el vendaje blanco, fuertemente sujeto por su puño cerrado, le presionaba directamente el estómago.

Recuperó la conciencia. Pensó que el filo debía haber atravesado las paredes del abdomen. Su respiración era dificultosa, el pecho le palpitaba violentamente y en alguna zona remota, aparentemente desligada de su persona, un dolor terrible e insoportable se alzaba en forma avasalladora como si la tierra se abriera para vomitar un cauce de rocas hirvientes. El dolor se acercó, de pronto, a una velocidad vertiginosa. El teniente se mordió el labio inferior y sofocó un lamento instintivo.

"¿Es esto el seppuku?", pensó.

Experimentaba una sensación de caos total, como si el cielo se hubiera desplomado sobre él y todo el universo girara como bajo el efecto de una enorme borrachera. Su fuerza de voluntad y coraje, que tan fuertes se manifestaran antes de la incisión, se habían reducido, ahora, a una fibra de acero del grosor de un cabello. Lo asaltó la incómoda sensación de que tendría que avanzar asido a esa fibra con toda su desesperación.

Algo humedecía su puño y, bajando la mirada, vio que, tanto su mano como el paño que envolvía la hoja, estaban empapados en sangre. También su taparrabos estaba teñido de un rojo intenso. Le pareció increíble que en medio de aquella agonía, las cosas visibles pudieran ser todavía vistas y las cosas existentes, existir.

Reiko luchó por no correr al lado de su esposo al observar la mortal palidez que invadía sus rasgos después de clavarse la espada. Sucediera lo que sucediera, su misión era la de observar. Ser testigo. Tal era la obligación contraída con el hombre amado. Frente a ella, a un tatami de distancia, podía ver cómo su marido se mordía los labios para ahogar el dolor.

Reiko no contaba con ningún medio para rescatarlo a él.

La transpiración brillaba en su frente. Shinji cerró los ojos para abrirlos luego, nuevamente, como quien hace un experimento. Su mirada había perdido todo brillo y los suyos parecían los ojos inocentes y vacíos de un animalito.

La agonía que se desarrollaba frente a Reiko la quemaba como un implacable sol de verano, pero era algo totalmente alejado de la pena que parecía estar partiéndola en dos.

El dolor crecía con regularidad. Reiko sentía que su marido se había convertido en un ser de un mundo aparte, en un hombre íntegramente disuelto en el dolor, en un prisionero en una jaula de sufrimiento, y mientras pensaba, comenzó a sentir como si alguien hubiera levantado una cruel muralla de cristal entre ellos.

Desde su matrimonio, la existencia de su marido se había convertido en la suya propia, y cada respiración de Shinji parecía pertenecer a Reiko. En cambio, ahora, mientras que la existencia de su marido en el dolor era una realidad viviente, Reiko no podía encontrar en su pena ninguna prueba concluyente de su propia existencia.

Usando solamente la mano derecha, el teniente comenzó a cortarse el vientre de un lado a otro. Pero a medida que la hoja se enredaba en las entrañas, era rechazada hacia fuera por la blanda resistencia que encontraba allí. El teniente comprendió que sería menester usar ambas manos para mantener la punta profundamente hundida en su cuerpo. Tiró hacia un costado, pero el corte no se produjo con la facilidad que había esperado. Concentró toda la energía de su cuerpo en la mano derecha y tiró nuevamente. El corte se agrandó ocho o diez centímetros.

El dolor se extendió como una campana que sonara en forma salvaje. O como mil campanas tocando al unísono con cada respiración y con cada latido, estremeciendo todo su ser. El teniente no podía contener los gemidos. Pero la hoja ya se había abierto camino hasta debajo del ombligo. Al advertirlo, Shinji sintió un renovado coraje.

El volumen de la sangre no había dejado de aumentar y ahora manaba por la herida como originado por el latir del pulso. La estera estaba empapada de sangre que seguía renovándose con aquella que chorreaba de los pliegues del pantalón kaki del teniente. Una salpicadura, semejante a un pájaro, voló hacia Reiko y manchó la falda de su kimono de seda blanca. Cuando el teniente pudo, por fin, desplazar la espada hacia el costado derecho, ésta ya cortaba superficialmente y era posible contemplar su punta desnuda resbalándose de sangre y grasa. Atacado súbitamente por terribles vómitos, el teniente gritó roncamente. Los vómitos volvieron aun más horrendo el dolor, y el estómago, que hasta aquel momento se había mantenido firme y compacto, explotó de repente, dejando que las entrañas reventaran por la herida abierta. Ignorantes del sufrimiento de su dueño, las entrañas de Shinji causaban una impresión de salud y desagradable vitalidad que las hacía escurrirse blandamente y desparramándose sobre la estera. La cabeza del hombre se abatió, sus hombros se estremecieron y un fino hilo de saliva goteó de su boca. Las insignias doradas brillaban a la luz.

Todo estaba lleno de sangre. El teniente estaba empapado de ella hasta las rodillas, y ahora se sentaba en una posición encogida y desamparada con una mano en el piso. Un olor acre inundaba la habitación. La cabeza del hombre colgaba en el vacío y su cuerpo se sacudía en interminables arcadas. La hoja de la espada, expulsada de sus entrañas, estaba totalmente expuesta y aun sostenida por la mano derecha del teniente.

Sería difícil imaginar una visión más heroica que la del teniente reuniendo sus fuerzas y echando la cabeza hacia atrás. La violencia del movimiento hizo que la cabeza del teniente chocara contra uno de los pilares de la alcoba.

Hasta aquel momento, Reiko había permanecido sentada con la mirada baja, como encandilada por el flujo de la sangre que avanzaba hacia sus rodillas, pero el golpe la sorprendió y tuvo que alzar la vista.

El rostro del teniente no era el del hombre con vida. Los ojos estaban vacíos, la piel lívida, las mejillas y los labios tenían el color de la tierra seca. Sólo la mano derecha se movía aun sosteniendo laboriosamente la espada. Se agitó convulsamente en el aire, como la mano de un títere, y luchó por dirigir la punta de la espada hasta la base del cuello.

Reiko contempló cómo su marido intentaba este último, conmovedor y fútil esfuerzo. Brillando de sangre y grasa, la punta se descargaba una y otra vez sobre la garganta. Siempre fallaba. No le quedaban fuerzas para guiarla y sólo chocaba contra las insignias del cuello del uniforme que se había cerrado nuevamente y protegía la garganta.

Reiko no soportó aquella visión por más tiempo. Intentó ir en ayuda de Shinji, pero le resultaba imposible ponerse en pie. Se arrastró de rodillas y su falda se tiñó de un rojo intenso. Se colocó detrás de su marido y lo ayudó abriendo solamente el cuello del uniforme. La hoja vacilante tomó finalmente contacto con la piel desnuda de la garganta. Reiko tuvo la sensación de haber empujado a su marido hacia adelante.

No fue así. El teniente había dado una última demostración de fortaleza. Echó su cuerpo violentamente contra la hoja y el filo perforó su cuello, apareciendo luego por la nuca. El teniente permaneció inmóvil mientras un tremendo chorro de sangre lo inundaba todo.

V

Reiko descendió lentamente la escalera. Sus medias estaban resbalosas de sangre. En la habitación superior reinaba ahora la más absoluta calma.

Encendió las luces de la planta baja, verificó los quemadores y la llave principal del gas. Echó agua sobre el carbón humeante y semiapagado del brasero. Se detuvo frente al espejo de la habitación de cuatro tatami, y medio alzó su falda. Las manchas de sangre parecían un alegre dibujo estampado en la parte inferior de su kimono blanco. Al instalarse frente al espejo, sintió la fría humedad de la sangre de su marido en los muslos y tuvo un estremecimiento. Se entretuvo largamente en el baño. Aplicó una generosa capa de rouge sobre sus mejillas y también abundante pintura en los labios. Este maquillaje ya no estaba destinado a agradar a su marido. Se maquillaba para el mundo que estaba a punto de abandonar. Había algo espectacular y magnífico en los toques de su pincel. Al levantarse, advirtió que la sangre había mojado la estera dispuesta frente al espejo. Reiko no lo tuvo ya en cuenta.

La joven se detuvo al pisar el corredor de cemento que llevaba a la galería. Su marido había cerrado el pestillo de la puerta la noche anterior en un acto de preparación a la muerte, y durante un instante se sumió en la consideración de un simple problema, ¿dejaría el cerrojo echado? De hacerlo así, podrían transcurrir varios días antes de que los vecinos advirtieran el suicidio. A Reiko no le agradó la idea de dos cadáveres descomponiéndose antes de ser descubiertos. Después de todo, sería mejor dejar la puerta abierta...

Abrió el cerrojo y dejó la puerta de vidrios escarchados ligeramente entreabierta. El viento helado se coló de inmediato en la habitación. Nadie pasaba por la calle, era medianoche y las estrellas resplandecían tan frías como el hielo.

Reiko dejó la puerta entornada y subió las escaleras. Durante varios minutos caminó de un lado a otro. La sangre ya se había secado en sus medias .De pronto, un olor peculiar llegó hasta ella.

El teniente yacía, boca abajo, en un mar de sangre. La punta de la espada, que sobresalía de su nuca, parecía haberse hecho más prominente aun. Reiko anduvo negligentemente entre la sangre y se sentó al lado del cadáver de su marido. Lo observó atentamente. Tenía la mejilla apoyada en la alfombra, los ojos estaban muy abiertos, como si algo hubiera despertado su atención. Ella alzó la cabeza, la apoyó sobre su manga y, limpiándose la sangre de los labios, lo besó por ultima vez.

Luego tomó del armario una bata blanca y un cordón. Para evitar que su falda se desordenara, envolvió la manta alrededor de su cintura y la sujetó firmemente con el cordón.

Reiko se sentó muy cerca de Shinji. Extrajo la daga de su faja, examinó el brillo opaco de la hoja y la acercó a su lengua. El gusto del acero bruñido era ligeramente dulce.

Reiko no perdió tiempo. Pensó que el dolor que la había separado de su marido moribundo iba a formar ahora parte de su propia experiencia. Sólo vislumbró ante sí el gozo de penetrar en un reino que el amado Shinji ya había hecho suyo.

Había percibido algo inexplicable en la fisonomía agonizante de su marido. Algo nuevo. Le sería dado, pues, resolver el enigma.

Reiko sintió que, por fin, también podría participar de la verdadera y amarga dulzura del gran principio moral en que había creído el teniente.

Empujó entonces la punta de la daga contra la base de su garganta. La empujó fuertemente. La herida resultó poco profunda. Le ardía la cabeza y sus manos temblaban de forma incontrolable. Forzó la hoja hacia un costado y una sustancia caliente le anudó la boca. Todo se tiñó de rojo frente a sus ojos como el fluir de un río de sangre. Reunió todas sus fuerzas y hundió aun más profundamente la daga en su garganta.


Mayo 26, 2009

Brilliant Books

donkey-elephant-1.jpgLo recorté para Antonio, aunque imagino se que ya lo habrá leído en el New York Times: David Brooks agarra la historia de América según el profesor Schama y escribe una de las críticas más graciosas y despiadadas que he leído en mucho tiempo, además de radiografiar un virus editorial que no solo acosa a La Tierra de la Libertad.

The Brilliant Book is the sort of book written by a big thinker who comes to capture the American spirit while armed only with his own brilliance.

He usually comes during an election year so he can observe the spectacle of the campaign and peer into the nation’s exposed soul. He visits the stationsof officially prescribed American exotica. He will enjoya moment of soulful rapture at a black church. He will venture out to an evangelical megachurch (and combine condescension with self-congratulationby bravely announcing to the world that these people are more human than you’d think). He will swing by and be brilliant in rambunctious Texas. He’ll be brilliant in the farm belt, brilliant in Las Vegas, reverential in Selma and profound in Malibu.

Along the way, his writing will outstrip his reportage. And as his inability to come up with anything new to say about this country builds, his prose will grow more complex, emotive, gothic, desperate, overheated and nebulous until finally, about two-thirds of the way through, there will be a prose-poem of pure meaninglessness as his brilliance finally breaks loose from the tethers of observation and oozes across the page in a great, gopping goo of pure pretension.

These are the moments we Brilliant Book aficionados live for.

Y así sigue. Cuando dice lo de Torcqueville casi parece Antony Lane...


Alexis de Tocqueville introduced the genre and ruined it by actually being brilliant. In the 19th century Brilliant authors came with their superior European sensibilities. In the 1980s, Jean ­Baudrillard came armed with Theory and set the modern standard by dropping puerile paradoxes from coast to coast: “Americans believe in facts, but not in facticity.” Brilliant! “Here in the most conformist society the dimensions are immoral. It is this immorality that makes distance light and the journey infinite, that cleanses the muscles of their tiredness.” Brilliant!

Today, Brilliant writers seem to come with camera crews, and they seem to do much of their reporting while the crews set up their visuals. I enjoyed Bernard-Henri Lévy’s meditation a few years ago, and now the great historian Simon Schama has entered the field.

Schama was born in Britain and makes documentaries for the BBC, but he has spent more time in the United States than most Brilliant authors, having taught at Harvard and now Columbia. But this is very much an outsider’s book, and if Schama doesn’t come from a strictly European perspective, let’s just say he comes from the realm of enlightened High Thinking that exists where The New York Review of Books reaches out and air-­kisses The London Review of Books.

His book is called “The American Future: A History” (which is a puerile paradox before you even open the cover), and it has nothing whatsoever to do with the American future.

Schama toured the country in an election year and went to a few rallies — Obama, Clinton. McCain, Romney. He did the megachurch thing, apparently coming away with the impression that the Christian Coalition is still a vibrant organization. He measured the sensibilities of his candidates and found, as you’d expect, that Barack Obama was very much to his liking.

The modern reportage is pretty thin, and as you are reading these pas­sages your main interest is in figuring out how he is going to segue from the present, which is his service to the publishing industry, to the past, where his real talent lies. How is he going to get from, say, John McCain to the 18th-century botanist Billy Bartram? These transitions require great effort and hence arouse great interest.

Once safely in history and liberated from the insufferable demands of the Brilliant Book genre, Schama is of course quite good. His specialty is finding interesting midlevel characters from the buried mounds of history and telling their stories. In the first great chunk of the book, he tells the stories of the Meigses, a fascinating military family that has passed down the twin ideals of service and civilization from generation to generation.

By Schama’s account, in the early 18th century “a young Meigs” was rebuffed by the young woman he hoped to marry. He was mounting his horse to ride away when the woman relented and cried out, “Return Jonathan Meigs.” He therefore named his first son Return Jonathan Meigs, and before long Return Jonathan became a hero in the Revolutionary War.

Montgomery Meigs, a descendant, became quartermaster general for the Union Army during the Civil War — his “righteous anger translated into cold efficiency,” as Schama writes. He and his wife, Louisa, lost a son in the war, and mourned him fiercely.

“He seems to have left his footprints everywhere in this house, traces of his hand in books or work of some kind I encounter every day,” Louisa wrote. “He has left such a void, such an aching void in Mont’s heart and mine that we must go down to our graves sorrowing. . . . Mont never dwells on this sorrow, he seldom speaks of our dear boy. I know it pains him to do so but he could not find indulgence for his grief as I do but it has entered his inmost soul.”

There are many fine characters like that in the book: Jerena Lee, a black woman who traveled the country and delivered 692 sermons in 1835 alone; George White, who managed a choir in the 1870s to raise money for Fisk University; Grace Abbott, who worked with Jane Addams at Hull House in Chicago and published a groundbreaking book on immigration as the United States entered World War I.

These gripping portraits are grouped in broad categories — war, religion, race —but Schama has no argument to promote, just stories to tell and a sensibility to exude. My major complaint with Schama’s history is that he reduces everything to pat morality plays, with the forces of enlightened Right Thinking squaring off against the villainous forces of reaction. Pro-immigrant activists are saints, and anti-immigrant restrictionists are villains. Peace-loving Jeffersonians are enlightened, and hawkish Hamiltonians are power-mad.

Surely it is an oversimplification to call Douglas MacArthur “the incarnation of Hamilton.” Surely, it’s a little simplistic to portray Theodore Roosevelt purely as a bully-boy warmonger and Andrew Jackson as an early Bull Connor. They were both more complicated than that.

But one is prone to forgive Schama these prejudices. If you’re making a documentary, then each incident has to be in the form of a “60 Minutes” episode, with good guys and bad guys. It is only natural that his evaluations would reflect the standard sensibilities of his milieu.

Besides, he’s a man trapped in the most punishing of literary cages. Jacques Barzun once observed that of all the books it is impossible to write, the most impossible is a book trying to capture the spirit of America (I first read this truth when I was three-quarters of the way through my own attempt). Schama has assigned himself a mission impossible. No one should wish a Brilliant Book upon any other human. And at least we can say that while Simon Schama, the Man of Brilliance, comes away from this book bruised and limping, at least Simon Schama the outstanding historian still survives.


David Brooks is an Op-Ed columnist for The Times.

Mayo 24, 2009

Cortazar inédito

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Hoy en El Pais, bajo el proverbial lametón de cojones a la curiosa mezcla de hombre teórico y tipo de acción que habita hoy el Reina Sofía, hay cuatrro textos de los que Aurora Bernárdez encontró manuscritos hace tres años entre las cosas de su difunto marido, y cuya totalidad publica Alfaguara esta semana que entra bajo el título Papeles inesperados.

Se trata de tres Cronopios y la historia poco corriente -no sabría si inacabada o de final abrupto- de un chantaje accidental y descacharrante, que podría dar lugar a una estupenda comedia del horror castizo en manos del Vigalondo de Código 7 y las 7:35, si tuviera tiempo y ganas.

Copio un fragmento:

Era un concierto excelente y me asombró la técnica de Ricci, su manera inconcebible de transformar el violín en una especie de pájaro de fuego, de cohete sideral, de kermesse enloquecida. Me acuerdo muy bien del momento: la gente se había quedado como paralizada con el remate esplendoroso de uno de los caprichos, y Ricci, casi sin solución de continuidad, atacaba el siguiente. Entonces yo pensé en mi tía, por una de esas absurdas distracciones que nos atacan en lo más hondo de la atención, y en ese mismo instante saltó la segunda cuerda del violín. Cosa muy desagradable, porque Ricci tuvo que saludar, salir del escenario y regresar con cara de pocos amigos, mientras en el público se perdía esa tensión que todo intérprete conjura y aprovecha. El pianista atacó su parte, y Ricci volvió a tocar el capricho. Pero a mí me había quedado una sensación confusa y obstinada a la vez, una especie de problema no resuelto, de elementos disociados que buscaban concatenarse. Distraído, incapaz de volver a entrar en la música, analicé lo sucedido hasta el momento en que había empezado a desasosegarme, y concluí que la culpa parecía ser de mi tía, de que yo hubiera pensado en mi tía en mitad de un capricho de Paganini. En ese mismo instante se cayó la tapa del piano, con un estruendo que provocó el horror de la sala y la total dislocación del concierto. Salí a la calle muy perturbado y me fui a tomar un café, pensando que no tenía suerte cuando se me ocurría divertirme un poco.

[Sigue leyendo el Manuscrito hallado junto a una mano en El Pais]


Aun no se qué pensar de esta fiebre de lo inédito. Por un lado me retuerzo pensando qué sería de mí si alguien cogiera las porquerías que jamás publiqué ni publicaría -artículos que se me pudrieron por el camino, poemas sobre alguno de los imbéciles de los que me enamoré antes de los 20- y me las echara encima como una manta de hormigón armado. Me entristece que la viuda del pobre Bolaño se haya lanzado en brazos de Andrew Wylie, el Chacal, en lugar de cumplir con los deseos del difunto y dejarlo todo en manos de Echevarría y la venebable Carmen Balcells.

Por otro, me maravilla la solidez inmediata con la que entramos en la obra de Bacon mirando los restos de su estudio y la pila de documentos íntimos -sus cuadernos de pintura, sus recortes de periódico y manuales de lucha- juntos en una habitación.

Mayo 21, 2009

El reino de las sombras

img-front.jpgLeyendo libros que se acumulaban en mi mesilla me he topado con un artículo maravilloso que debería haber estado en mi libro de autómatas, por razones que solo se revelarán durante la lectura del mismo. Maximo Gorky visita el programa de los hermanos Lumière en Nizhny-Novgorod, la feria rusa que organiza el empresario victoriano Charles Aumont y escribe un texto que publicaría tres días más tarde, el 4 de julio de 1896, bajo el seudónimo I.M. Pacatus: Anoche visité el reino de las sombras.

Anoche visité el Reino de las Sombras. Si supierais cuan extraño es estar allí. Es un mundo sin sonido, sin color. Allí, todo - la tierra, los árboles, la gente, el agua y el aire - está sumergido en un gris monótono… No es la vida, sino su sombra… Y todo ello en un extraño silencio en el que no se oye el chirriar de las ruedas, ni los pasos, ni las palabras. Ni una sola nota de esa intrincada sinfonía que siempre acompaña a los movimientos de las personas

Qué texto más iluminador para acompañar a Lo Siniestro de Freud.

Yo lo he leído en el Libro de Fantasmas de la editorial 451, una edición irregular pero atípica de Juan Sebastián Cárdenas con un bellísimo fotograma del Solaris de Tarkovski en la portada, Allí dicen que es la primera traducción al castellano, aunque yo lo he encontrado también aquí.

El texto completo (la Red tiene caminos misteriosos) lo podrán leer después del salto, con el programa que tanto impresionó a Gorki.


EL REINO DE LAS SOMBRAS
por Maximo Gorki (4 de julio de 1896)

Ayer viajé al reino de las sombras. Es una región inconcebiblemente extraña, despojada de sonidos y colores. Todo, la tierra, los árboles, las personas, el aire, el agua, está pintado en grisalla. Se ven ojos grises en rostros grises. Un sol plomizo brilla en un cielo gris, y las hojas de los árboles son de un gris ceniciento. La vida se reduce allí a una sombra, y el movimiento, a un fantasma silencioso.

Estoy a punto de verme tratado de loco o de simbolista, y me veo obligado a explicarme. Esto ocurrió en el café Aumont, donde mostraban el cinematógrafo, las imágenes animadas de los hermanos Lumiére. Este espectáculo me causó una impresión tan compleja y singular que, incapaz de pintar su infinita diversidad, me conformaré con evocar su naturaleza lo más fielmente posible. Apagada la sala, una imagen grisácea surge en la pantalla, como la sombra empalidecida de un grabado malo. Una calle de París. En ella reconoce uno, en una inmovilidad petrificada, coches, edificios, personas en diferentes poses. Todo es gris, incluso el cielo. Esta imagen trivial no despierta ninguna curiosidad entre el público, que ya ha visto representadas innumerables arterias parisienses. Pero, de repente, con una extraña vacilación, la imagen se anima. Los coches se ponen en marcha y, amenazadores, ruedan derechos hacia el espectador sentado en la oscuridad. Al fondo aparecen siluetas indistintas, que crecen a ojos vista a medida que se acercan. Delante, unos niños juegan con un perro, los peatones cruzan la calle zigzagueando entre los vehículos, los ciclistas pasan y vuelven a pasar. Todo es pura vida, urgencia, movimiento. Todo se mueve y luego se desvanece.

Pero esta actividad se pierde en un silencio extraño; no se oye ni el fragor de las calles, ni el eco de los pasos, ni el de las conversaciones. Nada, ni una sola nota de la complicada sinfonía que acompaña los movimientos humanos. En silencio, el viento agita el follaje color ceniza. En silencio, seres grises se deslizan por el suelo gris, condenados al mutismo eterno, privados por un castigo cruel de los colores de la vida. Sus gestos llenos de energía son vivos, hasta el punto de que resulta difícil seguirlos, pero la vida ha abandonado sus sonrisas, y su risa es muda, a pesar de la hilaridad que contrae sus rostros grisáceos. La vida surge ante nuestros ojos, apagada, sin voz, sombría y lamentable, con sus múltiples colores desteñidos.

Es un espectáculo terrible. Y, sin embargo, no es un teatro de sombras. Uno piensa en esas ciudades que un fantasma, una maldición, un espíritu maligno, han sumido en un sueño eterno. Parece que Merlín el Encantador nos enseña una de sus malas pasadas: ha hechizado una calle, reduciendo sus edificios imponentes, desde el techo a los cimientos, a un tamaño insignificante, empequeñeciendo proporcionalmente a las personas y privándolas de la palabra, y ha difuminado los colores del cielo y de la tierra hasta fundirlos en una grisalla uniforme. Después, ha cogido su creación grotesca y la ha plantado en una sala de restaurante con las luces apagadas.

Hay unos chasquidos, y todo desaparece de pronto. Surge un tren que, como una flecha, se lanza directamente sobre el espectador. ¡Cuidado! Abalanzándose en la oscuridad, se dispone a transformarle a uno en un saco de piel mutilada, lleno de picadillo humano y huesos rotos, y teme uno que destruya esta sala, esta casa donde abundan el vicio, las mujeres y la música, donde el vino corre a raudales, y no deje tras de sí más que ruinas y polvo. Pero, en realidad, no es más que un tren fantasma.

Mayo 04, 2009

Ocurrió cerca de su casa

mesa-nacional-m-b.gifSi un día entran en casa de un conocido y descubren una colección completa de Mondo Bruttos, sepan que estan ustedes ante un individuo al que no le gusta prestar nada. Es un hecho que si prestas un Mondo Brutto anterior al 97, jamás vuelve a tus manos. ¡Y ya no se pueden comprar! Por eso era tan buena noticia que Fruno se haya comprado un scanner y no le guste prestar; así los que perdimos nuestros ejemplares buenos podemos llorar sobre la pantalla y las nuevas generaciones descubrir que hubo una vez un MB que acabó para siempre con nuestra inocencia.

La noticia no es tal, porque ocurrió hace dos años. Pero si yo no me enteré entonces quizá ustedes tampoco y yo no pierdo nada con decirlo y ustedes se llevan la perra gorda sabiendo que la prehistoria Brutta reposa en el Rapidshare.

Los enlaces, después del salto.

Mondo Brutto Número 0 (PDF)

Mondo Brutto Número 1 (CBR)

Mondo Brutto Número 2 (PDF)

Mondo Brutto Número 3 (PDF)

Mondo Brutto Número 4 (PDF)

Mondo Brutto Número 5 (PDF)

Mondo Brutto Número 6 (PDF)

Mondo Brutto Número 7 (PDF)

Mondo Brutto Número 8 (PDF)

Mondo Brutto Número 9 (CBR)

Mondo Brutto Número 11 (PDF)

Mondo Brutto Número 13 Parte 1, Parte 2, Parte 3. (RAR EN 3 partes)

Mondo Brutto Número 14 (PDF)

Mondo Brutto Número 15 (CBR)

Mondo Brutto Número 16 (PDF)

Gracias PC!

Mayo 02, 2009

Manda a tus libros de viaje

Paraguay.C532.jpgUno de los grandes proyectos que quedó sin acabar en nuestra sección de adn.es era un tema de reciclaje: los libros. ¿Qué haces con los libros que tu ya no necesitas pero otros sí? Lo fácil es venderlos por eBay, Amazon o en una tienda especializada. O, si tienes pocos, soltarlos en el Bookcrossing. O, si tienes muchos, llevarlos al contenedor de papel para que al menos se reencarnen en cartones. Pero, ¿y si los quieres regalar? Paradojicamente, es más sencillo poner en circulación la ropa usada que los libros leídos; ni siquiera las bibliotecas aceptan libros de segunda mano porque no tienen sitio para los nuevos, mucho menos para quince ediciones de Cien años de Soledad, por muy lectura obligada que sea.

Yo pensaba llevar mis cajas de libros que no necesito a la librería de una amiga, pero el destino los ha puesto mirando a Paraguay.

Tienen hasta las 8 de la tarde.

Marzo 28, 2009

¿A qué huelen los libros?

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Si tienen algun libro viejo y se les ha oscurecido, con ese color tostado uniforme de los libros que envejecen bien, ábranlo por cualquier página y entierren allí la nariz. ¿No huele a vainilla? El motivo, según descubrí hace unas semanas, es la Lignina.

La Lignina es el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal. Su trabajo es, a grandes rasgos, darle firmeza a la madera para que los árboles permanezcan erguidos más allá de los dos metros de alto y no los devoren los microorganismos y enzimas. Es, en definitiva, un endurecedor. Según leo, las empresas papeleras gestionan la cantidad de lignina de acuerdo a sus necesidades: mucha para el cartón y el papel de embalar, que deben ser resistentes y pueden ser de color marrón; menos para los periódicos (que total caducan en un día) y muy poca lignina para los libros, para que se conserven blancos el mayor tiempo posible.

Cuando la lignina se oxida, pasan dos cosas. La primera es que el papel amarillea, por eso nuestros libros viejos están tostados por los bordes y más blancos por el centro. La segunda es el olor. Aparentemente, la lignina es prima hermana de la vainillina, estrella de la industria perfumera desde que fuera sintetizada por Ferdinand Tiemann y Wilhelm Haarmann en 1874 a partir de la savia de pino. Por eso cuando entramos en una biblioteca llena de libros antiguos, entre el polvo y la madera, podemos oler la vainilla, el perfume favorito de los amantes de los libros y un reclamo natural que te hace querer quedarte en esos lugares maravillosos para siempre.

Lo libros nuevos tienen poca lignina; algunos no tienen ninguna y por eso cada vez amarillean menos y huelen siempre igual de mal. Y también por eso este blog existe y se llama La Petite Claudine. Mi edición de las Claudines de Colette (Ediciones G.P., 1968) ya olía a vainilla cuando un viejito de la feria del libro antiguo me la regaló. Desde entonces, lo tengo siempre cerca y me lo llevo a todas partes para olerlo cuando necesito sentirme más cerca de casa.

Marzo 25, 2009

Upon seen the absence of original sin in creative academic discourse

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John Campbell medita sobre la la nueva biografía de Flannery O'Connor y sobre el retorcido arte de la biografía en general.

Gracias Jessa!

Marzo 24, 2009

Happy Ada Lovelace Day!!

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Cuando le dije a mi padre que estaba escribiendo sobre Ada, me miró con desdén y me dijo entre dientes: ¿y no perderías menos el tiempo investigando a Mary Sommerville, que al menos hizo algo que se puede explicar sin metáforas? Después de dos años, me ha dado la razón: Ada hizo muy poco, pero lo que hizo fue tan importante, tan clarividente y tan necesario que merece la pena recordarla tanto como recordamos a su padre. Por eso hoy por fin se ha declarado el Día Internacional de Ada Lovelace.

La fiesta lleva reunidos a más de 1500 bloggers, varios periódicos avispados y lovelacianos. Y una servidora, que se ha enterado casi tarde, pero se ha enterado gracias a Honor, que está en todos lados a la vez y es tan bella y generosa por dentro como por fuera.

Por si los enlaces que incluyo no despiertan su interés: Ada Lovelace, nacida Ada Byron (Byron de ese Byron), escribió las primeras líneas de código para una máquna que no llegó a ver completada, la máquina analítica de Charles Babbage, en 1843, Ya entonces, Lady Lovelace llegó a imaginar lo imposible; que una máquina podría componer música, generar gráficos y convertirse en la herramienta más revolucionaria de la comunidad científica. Cuando el Departamento de Defensa americano desarrolló su primer lenguaje de programación, en 1979, lo bautizó Ada en su honor.

Desde entonces Ada se ha convertido en una verdadera celebridad, gracias a su intervención post-mortem en algunas novelas de corriente cyber/steampunk (Bruce Sterling, Neil Stephenson, Thomas Pynchon, etc) y, en ciertos círculos, en la Sylvia Plath de la programación, santo y mártir de la causa feminista. No para mi: sus cualidades -al contrario que las de Mary Sommerville- fueron cuidadosamente regadas y formidablemnete alentadas por todos aquellos que tuvieron un papel en su vida, desde su señora madre que la obligó a estudiar matemáticas para enderezar sus potenciales genes poéticos hasta su marido, que se ocupó del cuidado y la educación de sus hijos para dejarla estudiar con los mejores científicos de la época que acuñó la palabra científico, posiblemente la más brillante de la historia de Inglaterra. Y nada de todo eso la hace menos interesante sino más.

Como su padre, Ada Lovelace murió joven y enloquecida, después de vivir una vida de extremos y reinventar el lenguaje metafórico para hacer bailar una máquina imaginaria. Por eso y porque era bonita, inteligente y valiente, Feliz Día de Ada Lovelace a todos ustedes también.

Enero 28, 2009

Adios, conejo

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John Updike ha muerto.
¿Has leído a John Updike?

El pais publica la última entrevista que le hizo: El azote de la clase media | NYT: ALyrical Writer of the Middle-Class Man | The Guardian: American Splendor | Newyorker: Remembering Updike | National Post: A rich run remembered | Washington Post: The Realist

Martin Amis: He took the novel onto another plane of intimacy | Troy Patterson: Rabbit at test | Edmundo Paz Soldán: La radiante esperanza

FOTOS: John Updike: A life in pictures

Enero 27, 2009

Punto de fuga

imbecilydesnudo.jpgAyer, mientras escribía sobre el libro de Rubén, me di cuenta del problema: siempre que alguno de los colegas quiere decirle algo bonito le llama cosas como 'mostro' o 'cabrón', por desprenderse -intuyo- de una posible sombra homoerótica que oscurezca futuros encuentros.

Como yo soy una señorita y ya me he arrojado a sus metafóricos brazos en otra ocasión, el articulo me quedó un poco marica. A el le va a dar mucha vergüenza, pero ustedes sabrán entender y perdonar.

Me ocurre que todos los días, al despertar, reparo en que lo he descomprendido todo. De pronto ya no entiendo las profesiones de servicios, los trámites ni la diplomacia del tipo que sea. Me levanto como nuevo, novísimo, pero con un grave problema de verosimilitud que me dispone a reírme hasta de la madre que me parió.

Entre muchos otros, Rubén Lardín tiene el talento de hacer que lo difícil parezca sencillo. Como usar palabras como salubérrima y flâneur sin sonar pretencioso, mezclarlo con preñadas, cojones y culos sin perder la delicadeza y acabar todo lo que empieza con una pirueta espectacular sin sudar la camiseta.

Iluminado sin perder la cordura, romántico sin sentimentalismos, Rubén Lardín podría ser la vergüenza del género literario patrio si no lo despreciara lo suficiente como para dedicarse a otras cosas, como el fanzineo, el cine y el guión (ha conseguido colar su nombre en las páginas del New York Times después de convertirse en el Señor Lobo de El orfanato). Y, por descontado, si no se empeñara en asesinar a sus hijos más narrativos cuando empiezan a mostrar síntomas de popularidad.

Lo hizo con El Misterio de los intervalos de silencio (hoy "Warning: main(/home/blogia/error.php") y con Imbécil y Desnudo, hasta donde sabemos sus dos únicos blogs. Por suerte para nosotros, el último no cayó en el olvido sino en manos de Ediciones Leteo, con portada flagrante de Santiago Sequeiros y un prólogo de Sergi Puertas que, según él, fue quien propició la repesca.

"Yo no soy un poeta underground, eso que quede claro -dijo entonces, por aclarar. -Yo no tengo nada que ver con la poesía, no me jodan las pelotas". En cualquier caso, el niño pesa 256 páginas, destila amor al cómic, al cine, a las señoras y a Clint Eastwood y es lectura obligatoria para todo aquel que dedicara su adolescencia a leer traducciones de Martin Amis y Paul Auster en lugar de a Paco Umbral en su vibrante original, que fue lo que hizo él.

La puesta de largo tendrá lugar el próximo miercoles 28 de enero a las 19:00 en la Fnac Triangle de Barcelona y el 3 de febrero en la Fnac de callao, en Madrid, con la presencia estelar del autor y apadrinado por Daniel Fernandez y Nacho Vigalondo, respectivamente.

En el articulo no he dicho que el sentido individual y fragmentado de cada uno de aquellos posts se convierte, cuando todos juntos, en algo muy distinto y más total. Que ahora entiendo por qué acabó cuando acabó y por qué lo hizo como lo hizo -aquel día me sentí como si me hubiera dejado y tuvimos nuestra primera y única discusión- y me reafirmo en mi convicción: Rubén Lardín es el más grande escritor de mi generación. Aunque sea un cabrón y una zorra desagradecida.

En ADN.es también publicamos un extracto que ha elegido el homenajeado: Te vas a morir dando besos.

Diciembre 15, 2008

A teenage Sontag

teenagesontag.jpgCon tanta foto inédita que sale a la luz, con tantos nuevos detalles sobre su relación, Susan Sontag y Annie Leibovitz se habían convertido en una de esas parejas de The L word, tan cool, tan carismáticas, tan famosas y -al menos en el caso de Sontag antes de que la destrozara la leucemia- tan chic. Y era bien raro, teniendo en cuenta lo mucho que se esforzó la propia Sontag en disfrazar su relación, ver las fotos privadas de ella en el sofá, de ella enferma, de ella en la intimidad. Personalmente, me irritaba el destape. Ahora que publican el primer volumen de sus diarios (1947-1963), editados por su hijo, el escándalo es bien diferente: ¡Susan Sontag fue adolescente! Qué enfadados están sus adoradores. Qué intolerable saber que antes de ser el icono inconformista del Partisan Review fue pretenciosa, melodramática, patética y banal.

Aunque probablemente nunca lea ese libro, me encanta descubrir este material con el que cualquier adolescente consumido por la adicción a aprender se identificará sin parar. Su credo (I believe that a) there is no personal God or life after death b) that the most desirable thing in the world is freedom to be true to oneself i.e. honesty c) that the only difference between human beings is intelligence), su disciplina inocente (- don't gossip, don't brag, don't complain, bathe regularly, write more, eat less) y su laborioso proceso de autocreación. Sam Anderson está indignado.

And yet here she is, at 15, a steaming vat of molten adolescence—possibly the most eloquently self-dramatizing teen of all time. She stays up all night reading André Gide (“Gide and I have attained such perfect intellectual communion,” she writes, “that I experience the appropriate labor pains for every thought he gives birth to!”), uses the word aye unironically, and nearly wears the needle off her turntable playing Mozart records. She compiles epic lists for self-improvement: books to read, difficult vocabulary, central beliefs (“the only difference between human beings is intelligence”). She strains mightily against the philistinism of middle-class life with her mother and stepfather: “Wasted the evening with Nat. He gave me a driving lesson and then I accompanied him and pretended to enjoy a Technicolor blood-and-thunder movie.” When she gets to Berkeley she reads poetry aloud and walks around with friends speaking “brilliantly” (her description) about “everything from Bach cantatas to Mann’s Faustus to pragmatism to hyperbolic functions to the Cal Labor School to Einstein’s theory of curved space.”

Cuánta intención en ese "her description". Y qué simpática me cae la Sontag, por primera vez.

MÁS. Wake Up, Little Susie | The Book of Lists | I create myself | Todo Sontag en el NY Review of Books

Más en LPC. She was a servant

Diciembre 12, 2008

The W. Ross Ashby Digital Archive

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Recién estrenado, incluye todos sus diarios de investigación (en la foto) y mucho más material interesante. Peticiones, felicitaciones, comentarios, bugs y etc., a Paul Brown.

MÁS. The Influencers

Noviembre 17, 2008

¿Defuncionamos la Ciencia Ficción?

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Probablemente, la pregunta que más titulares ha hecho en los medios que leo, si olvidamos la de Qué atrocidad debería cometer Obama para perder estas elecciones y si Raquel Mosquera debería haber muerto por fin. Lo del New Scientist es un especial y si supieran mis amables lectores lo increíblemente coñazo que es montar un especial en un editor, sabrán que merecería su atención aunque sólo fuera por eso.

Por suerte, tiene más méritos. Aquí, el artículo de la Discordia de Marcus Chown, Is science fiction dying?, repite lo de siempre de si la tecnología ha matado la ciencia ficción, si nos hemos quedado sin futuros y si alguna vez tuvo algo que ver con el futuro anyway.

Más interesante y divertido, las respuestas de unas cuantas estrellas del papel. Margaret Atwood, por ejemplo, dice que es demasiado vieja para llegar a ninguna conclusión y William Gibson, que la CF no tienefuturo porque ahora mismo sólo existe el ahora. Kim Stanley Robinson dice que la CF es la única ficción realista posible, Nick Sagan dice que se ha vendido al capitalismo y que la nostalgia tira más y Ursula K. Le Guin dice que qué bobada de pregunta y que si no tenemos nada mejor en qué pensar. Con la de hambre que hay en el mundo. Stephen Baxter yadayadayada...

En el panel sobre Ballard, recuerdo que Agustín Fernández Mallo dijo que Ballard no podía ser ciencia ficción porque escribía demasiado bien. Por la cara que pusieron algunos, yo creo que la cosa está más despierta que nunca...

Ilustración, por Nikki Farquharson

Octubre 29, 2008

The girl who wanted to be god

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Cuando te ganas la vida en un periódico, suele ser malo escribir sobre alguien que te importa tanto desde hace tanto tiempo que podrías prepararle el desayuno sin equivocarte con la mermelada, el café o la cantidad de azúcar. Alguien que te importa como te importaba Michael Knight cuando tenías once años, pero sin la despreocupación de la infancia, que le quita hierro a casi todo y no es ridícula sino precoz y saludable. Pero justo antes de irme a BCN ocurrió que Bartleby presentaba la colección de poemas completa de Sylvia Plath, por primera vez en español. Así que lo hice. Jose Luis dice que es el comienzo más literario que he escrito jamás por dinero.

Sylvia Plath (Boston, 1932) publicó su primer poema a los nueve años, una cosa cortita "acerca de lo que yo veo y escucho en las calientes noches de verano". El último, Edge, lo envió al Observer el mismo día que se suicidó, el lunes 11 de febrero de 1963. Tenía 31 años, dos niños en el piso de arriba y el manuscrito de un poemario que empezaba con la palabra "amor" y acababa con "primavera", que dejó cuidadosamente atado sobre la mesa con instrucciones precisas para su publicación.

Ariel y otros poemas fue publicado por su marido el poeta inglés Ted Hughes en 1965, pero alteró el orden, añadió dos poemas y eliminó otros cinco, por motivos medio editoriales, medio personales. Hoy es uno de los libros de poemas más vendidos de la segunda mitad del siglo XX. La selección de Poemas escogidos, editada y prologada por Hughes en 1981 y en 1982, recibió el primer Pulitzer de literatura concedido a una obra póstuma.

El volumen que estos días publica Bartleby es la edición española de su Poesía completa, que conserva el prólogo de Hugues con dos añadidos sobre el original: las impagables notas del traductor, Xoán Abeleira, que señalizan y desentrañan la obra de Plath con un cuidado y rigor exquisitos y el Ariel original.

Aquí, el resto del artículo, apto para no plathófilos. Si lo hubiera hecho aquí, habría que oirme. Noten por favor que va acompañado de tres poemas que no estaban en Ariel (publicado hace años por Hiperión, en castellano) y que he seleccionado por razones pura y exclusivamente fetichistas; además de unas notas de su traductor, el poeta gallego Xoán Abeleira y un poema que escribió sobre Sylvia, muchos años antes de comenzar esta edición. Y fotos, porque no soy de piedra.

Vagamente relacionado, posiblemente interesante. Editores: la nueva generación es una cosa que organiza el Caixa Fórum el próximo 6 de noviembre dentro del ciclo de diálogos La edición se reinventa. La cosa es que a este último, dedicado al recambio generacional del mundo del libro, viene Lee Brackstone, director de Faber & Faber. ¡Faber & Faber! También estarán Marco Cassini, director de Minimum Fax y Julián Viñuales, director de Global Rythm Press. A las 19.30 h.

I believe in the death of emotions

ibelieve.jpegMe disculpo de antemano con todos aquellos amigos a los que no avisé, pero ya saben qué vida esta. Hace unos días participé en un evento que despertó la envidia cochina del resto de Elásticos, gracias a la generosidad, fe y posiblemente demencia prematura de Jordi Costa: Kosmópolis. Me quité una espina muy grande que llevaba clavada desde la primera edición, cuando quedé al borde de entrevistar a William Gibson porque una urgencia de las malas me hizo subirme al primer avión. Y así, hasta ahora, por si la mala suerte.

Lo único malo fue que mi mesa coincidió con Dave Eggers y me lo perdí. A cambio tuve el placer de conocer al ballardiano Toby Litt, a Marcial Souto -a quien todos los que no leen a Ballard en V.O. probablemente le deben una cena cara- y a Agustín Fernández Mallo, a quien no conocía y del que tanto oí hablar. Todo lo demás, excelente, incluída la exposición.

De toda, hay tres cosas que me gustan especialmente y que, si van sin tiempo, no deben despreciar. La primera es el credo de la entrada, que así escuchado me recordó de pronto al de Baz Luhrman, Everybody's Free (To Wear Sunscreen). Hay también una cinta de Crash antes de Crash que el mismo Ballard protagonizó, no sólo antes de la peli de Cronenberg sino antes de su propio libro, cuando la historia era sólo una partícula de la Exhibición de atrocidades. ¡Yo ni sabía que existía!

Finalmente, en pantalla grande y justo antes de la sala de libros, Supergego. Es mi favorita, una batería de preguntas de sí o no destinada, claramente, a descubrir si Ballard es un replicante.

Fijensé en la última pregunta, tan reveladora. También le hice fotos a un señor junto a su móvil, que contenía una de las minipelículas del festival de Ballardian seleccionadas para la última sala de la expo. Creo que aún sigue allí. Barcelona, muy fantástica y agotadora, como siempre.

Jordi, me debes un catálogo.

Septiembre 18, 2008

David Foster Wallace, In Memoriam

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Encontraron el cadáver de David Foster Wallace, el niño milagro de las letras norteamericanas, el pasado viernes por la noche en su casa de Claremont, Los Ángeles. El escritor, de 46 años, estaba de baja de su taller de escritura creativa en la Universidad de Pomona. Lo encontró su mujer, cuando volvió a casa sobre las nueve de la noche. Según revela el parte policial, se había ahorcado.

El fin de semana escribí esto, con prisa, aunque debería haberlo hecho Antonio, siempre el más David Foster Wallaciano de los cuatro.

Más interesante, sin duda, las recopilaciones de sus textos que podemos encontrar aquí, aquí y allí.

MÁS. Sam Anderson Remembers David Foster Wallace | McSweeneys también (gracias!) | DFW en el NYTimes

Julio 22, 2008

Ballardianos, todos

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Edía B ha llegado: el CCCB inaugura JG Ballard. Autopsia del nuevo milenio, un viaje por su vida, su obra, sus temas constantes y predicciones, conducido en todo momento por la sabia mano de Jordi Costa.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, ADN disecciona a JG Ballard -también en fotos, capa a capa- y Antonio nos recuerda que la ciencia ficción no se apaga sino todo lo contrario, que no era sobre el futuro y que se puede hacer ciencia ficción sin escribir en inglés.

Encantados, todos.

Julio 03, 2008

El hombre que soñó el mañana

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Si un visionario es alguien capaz de anticiparse a los problemas y sugerir soluciones con décadas de adelanto, es indudable que Richard Buckminster Fuller lo era; desde el cambio climático a la desaparición de los recursos naturales y energéticos, nuestras grandes crisis sin resolver ya le preocupaban hace casi ochenta años. Fue además uno de los primeros en afirmar que el ordenador sería una herramienta que cambiaría el mundo.

Sin embargo, prácticamente nada de lo que este futurista utópico imaginó llegó a materializarse. La gran mayoría de sus proyectos, desde los coches con tres ruedas a los edificios ligerísimos transportados por zeppelins o ciudades submarinas, fracasaron estrepitosamente o nunca llegaron a ver la luz. Incluso los que sí tuvieron éxito, como sus célebres cúpulas geodésicas, parecen hoy reliquias olvidadas de otro tiempo, fósiles de un futuro que nunca se hizo realidad.

¿Por qué nos fascina entonces todavía su figura, y por qué se mencionan sus ideas una y otra vez en el trabajo de los mejores científicos, artistas y diseñadores de nuestro tiempo? Veinticinco años después de su muerte, el Whitney de Nueva York explora la vigencia de su legado en Buckminster Fuller: Starting with the Universe, una ambiciosa exposición que intenta determinar cuánto tuvo de genio y cuánto de charlatán.

Sigue leyendo Buckminster Fuller: el hombre que soñó el mañana.

MAS: El decálogo de Buckminster Fuller

Mayo 25, 2008

Kay Nielsen

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Haciendo limpieza de enlaces, decidí seguir un consejo clásico de renovación de armario: deshazte de todo aquello que no te hayas puesto en el último año. Los enlaces a páginas muertas han desaparecido, también aquellas que no visito ni echo de menos.

Entre las nuevas adquisiciones está el archivo de animación, hoy featuring Las doce princesas bailarinas de Kay Nielsen (via), uno de los grandes ilustradores de primeros de siglo junto con Arthur Rackham y Edmund Dulac, de herencia pre-rafaelita y un aire a Aubrey Beardsley, pero en tecnicolor.

kaynielsen01.jpgLas doce Princesas bailarinas
Había una vez un rey que tenía doce hermosas hijas. Todas ellas dormían en una habitación con doce camas y, cuando se iban a la cama, las puertas se cerraban con llave. Sorprendentemente, cada mañana, sus zapatos aparecían tan desgastados como si hubieran bailado durante toda la noche. Nadie era capaz de descubrir qué era lo que pasaba ni dónde habían estado las princesas. Así que el rey hizo saber a todo el reino que la persona que descubriera el misterio y averiguara dónde bailaban sus hijas cada noche, podría desposar a la princesa que más le gustara y sería nombrado rey después de que él muriera. Pero aquél que lo intentara y no lo lograra después de tres días con sus tres noches, sería ejecutado.

Ponto llegó el hijo de un rey. Fue bien recibido y, por la noche, lo condujeron a la habitación contigua a la de las princesas, donde éstas ya yacían. Allí estaba el príncipe sentado esperando para ver dónde iban a bailar, y, se dejó la puerta de la habitación abierta para que no pudiera pasar nada sin que él lo oyera. Pero el hijo del rey pronto se durmió y, cuando despertó por la mañana, se encontró con que todas las princesas habían estado bailando, ya que las suelas de sus zapatos estaban llenas de agujeros.

Lo mismo sucedió durante la segunda y tercera noches, así que el rey ordenó que le cortaran la cabeza.

A él le siguieron muchos otros, todos ellos corrieron la misma suerte: perdieron sus vidas del mismo modo que su predecesor.

Pero sucedió que llegó al reino un antiguo soldado al que habían herido en una batalla y ya no podía luchar. Mientras atravesaba el bosque se encontró una anciana que le preguntó hacia dónde se dirigía.

“Apenas sé hacia dónde me dirijo ni qué he de hacer” dijo el soldado “pero creo que me gustaría intentar averiguar dónde bailan las princesas y así convertirme algún día en rey”.

“Bueno” dijo la anciana “ésa no es una tarea muy difícil. Sólo has de estar atento y no beber el vino que te ofrecerá una de las princesas por la noche y, tan pronto como ésta se marche, has de hacerte el dormido”.

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A continuación, la anciana le regaló una capa y dijo: “En cuanto te pongas esta capa serás invisible y entonces podrás seguir a las princesas allá a donde vayan”. Cuando el soldado escuchó todos estos buenos consejos, se decidió a probar suerte. Así que se presentó ante el rey y le dijo que deseaba asumir la tarea.

El soldado fue tan bien recibido como todos los anteriores y el rey ordenó que le dieran delicadas ropas reales. Cuando llegó la noche lo condujeron a la habitación exterior.

Justo antes de irse a dormir, la mayor de las princesas le llevó una copa de vino, pero el soldado tiró la bebida sin que ésta se diera cuenta y tuvo cuidado de no beber ni una sola gota. Entonces se recostó en su cama y, después de unos minutos, comenzó a roncar escandalosamente como si estuviera profundamente dormido.

Cuando las doce princesas oyeron sus ronquidos rieron enérgicamente. La mayor de ellas dijo: “¡Este tipo debería haber hecho algo más inteligente que venir a perder la vida de esta manera!” Entonces se levantaron, abrieron sus cajones, sacaron sus delicados vestidos, se vistieron frente al espejo y saltaron y brincaron como si estuvieran deseosas de bailar.

Pero la más joven dijo: “No sé por qué, pero aunque vosotras estéis tan contentas yo estoy preocupada; estoy segura de que vamos a tener algún contratiempo”.

“Inocentona…” dijo la mayor “siempre estás asustada; ¿has olvidado ya cuántos hijos de reyes nos han vigilado en vano? Y, por lo que respecta a este soldado, aunque no le hubiera dado el brebaje para dormir, estoy segura de que hubiera caído de todas formas”.

Cuando estuvieron arregladas, fueron a ver al soldado; pero éste seguía roncando y no movía ni un solo dedo, así que pensaron que estaban a salvo.

Entonces la mayor volvió a su cama y dio una palmada. La cama se hundió en el suelo y se abrió una trampilla. El soldado vio como una a una se metían por la trampilla, pegó un salto y, pensando que no tenía ni un minuto que perder, se puso la capa que le había dado la anciana y las siguió.

Sin embargo, a mitad de las escaleras pisó sin querer el vestido de la princesa más joven, y ésta les grito a las hermanas: “Algo va mal. Alguien me ha agarrado del vestido”.

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“¡Qué criatura más tonta!” dijo la mayor, “no es nada más que un clavo de la pared”.

Siguieron bajando y al final de las escaleras llegaron a una preciosa arboleda, donde las hojas de los árboles eran de plata y tenían un brillo y destello preciosos. El soldado quiso llevarse alguna prueba de aquel lugar, así que rompió una ramita y así se oyó un gran estruendo. Entonces la hija más joven dijo otra vez” Estoy segura de que no va todo bien… ¿es que no habéis oído ese ruido? Esto nunca antes había pasado”.

Pero la mayor dijo: “Ese ruido los han hecho nuestros príncipes, que están gritando de alegría por nuestra llegada”.

Llegaron a otra arboleda donde las hojas de los árboles eran de oro y después a una tercera donde eran de brillantes diamantes. El soldado arrancó una rama de cada una de las arboledas y cada una de las veces hizo mucho ruido, lo que hizo que la hermana pequeña temblara de miedo. Pero aún así, la mayor siguió diciendo que sólo eran los príncipes, que estaban gritando de alegría.

Siguieron su camino hasta que llegaron a un gran lago. En las orilla había doces pequeños botes capitaneados por doce hermosos príncipes que parecían estar esperando a las princesas.

Cada una de las princesas se subió a un bote y el soldado se subió al bote de la princesa más joven. Mientras navegaban por el lago, el príncipe que estaba en el bote con la princesa más joven y con el soldado dijo: “No se por qué, pero a pesar de que remo con todas mis fuerzas no consigo ir tan rápido como siempre y me agoto más que nunca: el bote parece hoy muy pesado”.

“Eso es por el bochorno” dijo a la princesa, “yo también tengo mucho calor”.

Al otro lado del lago se levantaba un magnífico castillo iluminado de donde fluía una alegre música de trompas y trompetas. Allí desembarcaron y cada príncipe bailó con su princesa; y el soldado, que aún era invisible, también bailó con ellos. Cuando alguna de las princesas tenía una copa de vino en la mano, el soldado se la bebía rápidamente, así que cuando se la iba a llevar a la boca ya estaba vacía. Esto también asustó muchísimo a la hermana pequeña, pero la mayor la silenció de nuevo.

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El baile continuó hasta las 3 de la mañana, y a esa hora todos sus zapatos estaban ya desgastados, así que se vieron obligadas a irse. Los príncipes las llevaron de vuelta (pero esta vez el soldado se puso en el bote de la princesa más mayor), y ya e tierra firme se despidieron los unos de los otros y las princesas prometieron volver a la noche siguiente.

Cuando llegaron a las escaleras, el soldado adelantó a las princesas y se acostó. Y cuando las doce cansadas princesas llegaron arriba le oyeron roncar en su cama y dijeron “Estamos a salvo”. Después se desvistieron, recogieron sus delicados vestidos, se quitaron los zapatos y se fueron a la cama.

A la mañana siguiente el soldado no dijo nada de lo que había pasado, resuelto a ver más de esta extraña aventura y volvió a seguirla la segunda y tercera noche.

Todo sucedió como la primera noche: las princesas bailaron hasta que sus zapatos se despedazaron y entonces volvieron a casa. La tercera noche el soldado se llevó una de las copas de oro como prueba de dónde había estado.

Cuando llegó el momento en que tenía que revelar el secreto, lo llevaron ante el rey junto con las tres ramas y la copa de oro y las doce princesas se quedaron detrás de la puerta para escuchar lo que dijera.

El rey le preguntó: “¿Dónde bailan mis doce hijas cada noche?”

El soldado respondió: “Con doce príncipes en un castillo subterráneo” Y entonces le contó al rey todo lo que había pasado y le enseñó las tres ramas y la copa de oro.

El rey hizo llamar a las princesas y les preguntó si lo que el soldado contaba era cierto y, viendo que no serviría para nada negarlo, confesaron todo.

Así que el rey le preguntó al soldado que princesa prefería para convertir en su esposa y el soldado contestó: “ya que no soy muy joven, elijo a la mayor” – ese mismo día se casaron y el soldado fue elegido como heredero al trono.

Mayo 23, 2008

I am nobody

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Who are you?
Are you nobody, too?
Then there's a pair of us — don't tell!
They'd banish us, you know.

How dreary to be somebody!
How public, like a frog
To tell your name the livelong day
To an admiring bog!


I am nobody, by Emily Dickinson
Foto, by Mortem Bjarnhof
Post, by Clara Darling

Marzo 28, 2008

Por un puñado de links

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  • Larry Salander, galerista newyorquino, expresa sus dudas razonables sobre el mercado del arte contemporáneo: "Being with Rembrandt is like making love. And being with Warhol is like fucking".
  • Prada Prostitutes:
    But too much information has been the staple of books for girls ever since the first fictional confession of a period or a crush. These girls might be hookers, but otherwise they are as they have always been, their hookerdom a simple extension—psychologically unexplored—of that right to live and talk dirty which 1960s feminism conferred on the modern woman.

    Y dice que Jean Genet jamás creyó que la autora de Historia de O fuera una mujer porque ninguna mujer entiende el sexo degenerado. Qué bellísimo Genet y qué ingenuidad deliciosa. Pauline Reage escribió la Historia para calentar a un amante casado pero mucho más para calentarse sola. Pero Jean Genet es uno de los escritores más bellos de la historia de las letras y por eso no hay malicia ni contradicción. Hace unas semanas lo describí a un neófito como el Mishima francés y todavía me remuerde la conciencia. A las cinco de la mañana, yo debería estar callada mirando peceras en algún bar

  • Darkness vissible, William Styron habla de la fragilidad exquisita del suicida de la que nadie supo tanto como Sylvia Plath. It is like quicksand: hopeless from the start.
  • Y, finalmente, The Great Comic-Book Scare and How it Changed America es la descacharrante historia de cuando los comics acabaron con la juventud y la inocencia de toda una nación.

    Lo cuenta Louis Menand en el New Yorker y otros en el LA Times, el Washington Post y el Globe Mail.

  • Ilustrando, la primera parte de un foto ensayo: Slate repasa La arquitectura de Edward Hopper.

    Marzo 25, 2008

    La Maison de Verre

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    En 1927, un ginecólogo francés y su señora buscaban una casa en el distrito de Saint Germain de Paris, que era donde se congregaba la gente de posibles, para que hiciera la doble función de hogar y consulta. Cuando vieron el 31 de la calle Saint Guillaume, una casa de varias plantas encajada de aquella manera en un patio del bloque, la casa estaba en tal estado que tanto el doctor como el arquitecto decidieron tirarla abajo y construir una nueva en su lugar. Por desgracia para ellos -por suerte para nosotros- las circunstancias salieron a su encuentro: una vieja del tercero se negaba a trasladarse.

    Tras deshechar el soborno y el asesinato - me gusta imaginarla como la vieja de los caniches de Un pez llamado Wanda -, empezaron a pensar cómo resolver los dos problemas que tenían: demoler los dos primeros pisos sin alterar los demás y llevar luz natural a la casa, que era estrecha y tenía muy mala disposición.

    De ese problema y su solución viene su nombre: La Casa de Vidrio. Decidieron "insertar" la nueva casa en la vieja y hacerla de hierro y vidrio, en un proyecto que pondría a prueba todas las teorías de la arquitectura de vanguardia de la época, a manos de Pierre Chareau (decorador), Bernard Bijvoet (arquitecto) y Louis Dalbet (herrero).

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    Alfonso Díaz Segura lo cuenta en un magnífico artículo:

    Con anterioridad a la Maison de Verre, otras arquitecturas habían buscado potenciar las cualidades del vidrio; así, tenemos la biblioteca de la Escuela de Arte de Glasgow, célebre obra de Mackintosh, la fachada posterior de la LoosHaus en Viena de Adolf Loos, o el Pabellón de Cristal de Bruno Taut. En todas ellas el cerramiento, incluso por su forma de subdividir la superficie vidriada en pequeños cuadrados, anticipan iconográficamente la fachada de la Maison de Verre, aunque sin la audacia de cubrir por completo la superficie con vidrio. Kenneth Frampton atribuye a la relación de Chareau con discípulos de Hoffman y con Adolf Loos el germen del uso del vidrio en fachada. Especialmente la conexión de Loos con la arquitectura japonesa, en la que se usaba paneles de papel de arroz para subdividir espacios, parece que influyó en obras como el Loos Bar, la casa en la MichaelerPlatz o la casa para Tristan Tzara. Y según el crítico inglés, la estrecha relación de Loos y Gabriel Guevrekian con Chareau en París, en los años 20, supuso una influencia clara en la posterior articulación de materiales y la concepción del interior de la Maison de Verre.

    Aunque el proyecto sería espejo de los procesos y materiales de construcción industriales -prefabricación total, rapidez del montaje, la posibilidad de recuperación total-, el prototipo le salió al doctor por un ojo de la cara: cuatro millones de francos y cuatro años de trabajo. "La casa -comentó Chareau jocosamente- era un modelo artesanal con ambiciones de normalización".

    Hoy pertenece a la historia de la arquitectura y a un nuevo inquilino, que también es doctor pero en arquitectura. La invocó hace poco Vila-Matas en otro artículo precioso para El País donde, como bonus track, menciona un libro que promete ser interesante: Casa, del escritor peruano Enrique Prochazka. La trama -dice Vila-Matas- adopta apariencias de ciencia-ficción:

    Hal, famoso arquitecto, despierta sin recordar sus últimos 15 años. Repentinamente desdoblado y espectador de su propia condición, debe asumir que ha olvidado su más inmediato pasado y que ha de acostumbrarse a vivir en la casa diseñada por él mismo bajo los principios de una audaz teoría arquitectónica, única y extraña. Llama entonces a un psiquiatra. "Saber quién soy implica descubrir por qué diseñé esta Casa".

    Y empieza con una inquietante cita de César Vallejo: Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba.

    MÁS: The Best House in Paris + Galería | plano de la Maison de Verre | multimedia file no.: 00000092 | A Serious Point of Departure

    Marzo 22, 2008

    El mundo en veinte tomos

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    Hacia 1930, cuando nadie era capaz de imaginar que un disco con aspecto de oblea llegaría a albergar una biblioteca entera, apareció la más famosa enciclopedia para niños del siglo XX. Se llamaba El Tesoro de la Juventud, y aún hoy la evocan con nostalgia muchos octogenarios que dedicaron largas horas a descubrir el mundo a través de sus 7.172 páginas. Pero no solo ellos. Como El Tesoro de la Juventud era parte fundamental de toda colección doméstica de libros que se respetara, también sus hijos y sus nietos leyeron, hurgaron u hojearon la enciclopedia. Es frecuente encontrar tomos que contienen garabatos a lápiz, trozos secos de mermelada o subrayados de tres generaciones.

    (...)ETJ estaba dividido en catorce secciones o 'libros' que se entremezclaban a lo largo de los veinte tomos; mis favoritos eran entonces Juegos y pasatiempos, 'Los Por qué', 'Narraciones interesantes' y 'Poesía'. Pienso que hoy dedicaría más tiempo a 'Los países y sus costumbres', 'Hechos heroicos', 'Historia de los libros célebres' y 'Cosas que debemos saber', sección dedicada a hechos interesantes y actualidades de la ciencia y la tecnología. Muchas de estas últimas cosas que debemos saber son ya tan sabidas o anacrónicas que solo conviene recordarlas en calidad de piezas históricas, como el capítulo admirativo dedicado a los aviones biplanos o las maravillas de un tren capaz de viajar a 96 kilómetros por hora.

    Yo soy la prueba de que Daniel Samper Pizano tiene razón: El Tesoro de la Juventud es el objeto más valioso que ha habido en mi vida. Mi padre la heredó de mi abuelo, igual que mi abuelo la heredó del suyo y, con ella, yo aprendí a leer. Y a hacer caleidoscopios, a leer la estrellas, a reconocer pájaros extintos y a navegar. Descubrí las Alicias, el magnetismo, los viajes de Simbad, la vida de las grandes civilizaciones, las maravillas del mundo antiguo, la Divina Comedia, los prerafaelitas. Aprendí todo sobre la electricidad, la mitología griega, la historia de los grandes descubrimientos y los números romanos. Aprendí, podría decirse, todo lo que sé.

    Fue una pasión solitaria. Mis amigos, españoles hijos de españoles, no tenían el Tesoro en su casa; debido a la anacrónica licencia que recuerda Daniel por la que "Esta obra no podrá sin su permiso ser reimpresa en España y sus posesiones de Ultramar" (sic). Mi padre, además, no dejaba que nadie tocara esos libros salvo él y yo (con las manos limpias). Años más tarde, cuando empezó a crecer mi propia biblioteca, me moría de gusto al encontrar referencias suyas en la Lolita de Nabokov o algunos cuentos de Cortazar, donde se menciona con la misma naturalidad con la que hoy se menciona la RAE o la Enciclopedia Británica, porque justificaban mi entusiasmo.

    Cuando volví a Madrid hace ahora casi un año, me encontré en vivo y en directo con un cuadro que había descubierto en uno de sus tomos y que me había arrebatado tan poderosamente durante toda mi infancia que fue como encontrarme con un viejo amigo imaginario. Y así fue que, sin aviso ni decoro, aterroricé a mi marido, a cuatro parejas de canadienses y a un japones indefensos llorando como una plañidera neurasténica en la exposición de Patinir. La mayor parte de las ilustraciones del Tesoro son en blanco y negro; era la primera vez en mi vida que lo veía en color.

    La siguiente vez que volví a ver a mis padres me fui derecha a la estantería para enseñarselo a Julian y justificar el numerito del Prado, que sin duda le había dado mucho que pensar. Al pie de la foto decía:

    El Gigante Offero se hallaba una noche a la orilla de una impetuosa corriente, cuando se le acercó un niño para que le pasase al otro lado. Después que le hubo pasado díjole el niño: "Yo soy Cristo y por cuanto has sido bueno para con el débil y has llevado a Cristo sobre tis hombros, te llamarás Cristóbal". Esto es, "el que lleva a Cristo".

    Julian ojeó unos volúmenes y, con gran generosidad, sentenció: de aquí es de donde vienen todos tus proyectos, tus diarios y, finalmente, tu blog. Desde entonces miro a La Petite con más cariño y trato de seducir a mi padre para que me de el Tesoro, que me corresponde, si no por derecho de primogénita, al menos por amor.

    Queridos lectores. Si se encuentran algun día los 20 tomos de El Tesoro de la Juventud en una librería, un garaje o una buhardilla mohosa, compren, secuestren o roben y después corran sin mirar atrás. Cueste lo que cueste, será lo mejor que hayan hecho en su vida. Ahora mismo, abriéndo un tomo al azar: "El profesor Oersted que hizo desviar la aguja imanada de su dirección Norte-Sur...".

    Nota. Querido Daniel, te sacaré de esa duda insoportable que te desvela.

    CÓMO ESCAPÓ DE LA MUERTE EL BUFÓN DE UN REY

    Estaba el bufón en su celda (según se ha dicho en la página 3983), y miraba con gran atención el trozo de cuerda, que deseaba fuese elástico para que pudiese dar de sí hasta tocar el suelo. Una feliz idea asaltó su mente: destejerla. Al ver cuán sólidos y gruesos eran sus ramales, se dijo: "La desharé y, uniendo uniendo unos cabos con otros, tendré una cuerda lo suficientemente larga". Puso, pues, manos a la obra, y cuando hubo separado todos los ramales, los empalmó, recordando lo que había visto hacer a los marineros en los barcos. Unió las puntas fuertemente, y viendo que las empalmaduras resistían y que la nueva cuerda era fuerte, aunque delgada, esperó a que llegase la noche. Ya previamente había arrancado uno de los barrotes de la ventana, y así, atando un extremo de la cuerda a otro de los hierros de arriba, deslizóse por la abertura y se descolgó hasta el foso. Al contacto con el agua advirtió que había calculado exáctamente el largo de la cuerda. Uno o dos minutos más tarde, trepando por las paredes del foso, recuperaba la libertad.

    Marzo 14, 2008

    Las cenizas del día

    DHLawrence.JPGHace unos días, el Guardian se choteaba un poco de los aires de grandeza de Vanity Fair, de su editor Graydon Carter y de su fotógrafo insignia, a cuenta de la exposición de retratos de la National Gallery londinense, que mezcla fotos de los Cruise con las de James Joyce, Josephine Baker, Susan Sontag.

    Con ánimo de jugar un poco, Charlotte Raven imagina qué habría surgido de un encuentro entre Annie Leibovitz y DH Lawrence:

    What would Leibovitz have done with DH Lawrence? My favourite picture from the early era shows an anxious and decidedly unsexy DH, in need of a shave and a background to display him to better advantage. The chief photographer of the magazine since its relaunch in the early 80s is famous for her set-ups - photographic contrivances that play with elements of the subject's public persona. In the early days, these tended to be rather literal-minded - the Blues Brothers with blue faces; Bette "The Rose" Midler on a bed of roses.

    I pictured her telling DH of the two options she had envisaged. The cover image would feature him naked from the waist up. If he was OK with it, she was planning to duct-tape his mouth, to represent censorship. His triumph against the forces of repression would be indicated by a raised eyebrow, representing self-expression. For the inside spread, he would pose as Mellors the gamekeeper with a brace of live pheasant and Virginia Woolf as his Lady Chatterley.

    Sigue leyendo Prints of darkness en el Guardian.

    Marzo 05, 2008

    La decisión de Dimitri

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    En una caja de seguridad en un banco suizo hay cincuenta tarjetas de biblioteca escritas a mano por ambas caras. La buena noticia es que las escribió Vladimir Nabokov, uno de los novelistas más importantes del siglo XX. La mala, que antes de morir pidió que fueran destruídas.

    Después de semanas de discutir con unos y con otros sobre este peliagudo asunto, he escrito el artículo sin llegar a ninguna conclusión. Pero no ha sido en vano: me he enterado de qué va Laura y de una historia interesante, quizá apócrifa, posiblemente no.

    Uno de los muchos esfuerzos que hizo Nabokov para publicar la historia de un intelectual que se casa con una viuda y se beneficia a su hijastra antes de que tenga su primer periodo en la puritana norteamérica de los años 50, fue enviar el manuscrito a Katharine White, entonces editora del Newyorker, por si podía echarle una mano o darle algún contacto.

    Había una condición necesaria: nadie más que ella y su marido podrían ponerle el ojo encima. Cuál sería su sorpresa cuando, unos meses más tarde la revista publicó la historia de una viuda y su hija compitiendo por el amor de un hombre maduro, llamada Lolita y firmada por Dorothy Parker.

    Por si no saben cómo termina esta historia, Nabokov acabó en la misma casa que Laurence Durrell, Henry Miller y Jean Genet, Olympia Press, con los consiguientes retortijones legales por indecencia y otras cosas indignas. Lolita se publicó finalmente en los Estados Unidos en agosto de 1958.

    Dotty le hizo una de las primeras críticas, y la puso requetebien.

    Nabokov en LPC: ¿Le sirvo un poco más de té, señor Nabokov? | Lo-li-ta | Nice girls don't do that

    Febrero 21, 2008

    Ballard on Ballard

    Ballard habla con Hari Kunzru sobre Miracles of Life (via).

    Febrero 08, 2008

    180 años después de Julio Verne

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    Sus editores españoles no se han acordado pero nosotros sí. Para celebrar el 180 aniversario del nacimiento de Verne, Carmen ha escrito un Retrato del Verne desconocido y Javi le ha dado un repaso a sus adaptaciones cinematográficas.

    Los dos artículos son de mucho reirse, principalmente porque Verne tenía un gran sentido del humor. Y no le gustaba que le comprararan con Welles.

    En una entrevista de la época, Verne afirmaba que, mientras él partía de descubrimientos científicos, Wells se apoyaba en la imaginación. "Yo voy a la luna en una bala que dispara un cañón. Aquí no hay invento. Él (por Wells) va a Marte en una nave construida con un metal al margen de las leyes de la gravedad. Eso está muy bien, pero muéstreme ese metal, permítame fabricarlo".

    Pero dejen que les confiese una cosa. En menos de tres días hemos conseguido colar dos pulpos, diez vampiros y un San Sebastián en la página de cultura de ADN.

    A veces me da vergüenza que me paguen por esto.

    Febrero 04, 2008

    J. G. Ballard, de Shanghai al neo-barbarismo

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    Hoy se publicaba Miracles of Life, la autobiografía de JG Ballard. La tercera, última y definitiva porque, ustedes ya lo saben, Ballard se va.

    La reciente Bomb Mission de Hiroshima y el recuerdo de su infancia en un campo de concentración japonés leyendo historietas de Flash Gordon y Buck Rogers darían lugar a una literatura de ciencia-ficción post-apocalíptica, elusiva y ambigua en sus naturalezas muertas y sus geografías psicológicas, de tradición futurista pero aguardando al presente para derivar, a partir de obras como La exhibición de atrocidades o la trilogía urbana que conformarían Rascacielos, La isla de cemento y Crash, en un corpus clarividente capaz de explicar un mundo del que todos somos culpables.

    De acuerdo con el diccionario inglés Collins, el adjetivo Ballardian evoca una modernidad distópica, "un paisajismo inhóspito creado por el hombre y los efectos psicológicos del desarrollo tecnológico, social o medioambiental". Pero el escritor siempre ha precisado que esa distopía no es más que la superficie de su obra y que su verdadero motor ha sido siempre el optimismo.

    En ADN hemos publicado dos cosas, el artículo de Rubén Lardín y el recuerdo de un recuerdo, el video que hizo la BBC de su vuelta a Shanghai, por primera vez desde 1946. Me he puesto tontorrona y lo he llamado Memorias de Asia.

    Entre las cosas que no hemos publicado está el primer capítulo de esa biografía que arranca, precisamente, con ese viaje de ese video. Y la Autopsia del nuevo milenio que llega este verano al CCCB, de mano de Jordi Costa el próximo enero. Pero hay más cosas.

    En Elástico: Otra vez Ballard | JG Ballard: la clase media es el nuevo proletariado

    Y en general: El (otro) extracto de Miracles of Life | Fictions Of Every Kind | Ballardian: la web definitiva | Ballard al Tubo

    Enero 18, 2008

    Edith Wharton es la nueva Jane Austen

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    Hay quien dice que el periodo más fascinante de la historia de Inglaterra, que es la época previctoriana donde se acuñó la palabra científico, se creó el primer ordenador y se construyó el palacio de Cristal, se puede estudiar a conciencia leyendo a Dickens y a Jane Austen. Del mismo modo, para entender el Nueva York de principios del siglo pasado, necesitan Edith Wharton.

    Agotada Jane Austen para las editoriales y el cine, Wharton vuelve con la fuerza de cien mil caballos. Carmen ha escrito un artículo estupendo sobre la transición: Tiempo de releer a Edith Wharton.

    Además: Irving Penn: El artista y su laboratorio y Cuando Gutemberg descubrió América, la historia de la primera imprenta de sudamérica.

    Enero 10, 2008

    She was a servant

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    Sontag por Cartier-bresson, 1972

    David Rieff habla de su madre, Susan Sontag:

    "My mother loved science, and believed in it (as she believed in reason) with a fierce, unwavering tenacity bordering on religiosity. There was a sense in which reason was her religion. She was also always a servant of what she admired, and I am certain that her admiration for science (as a child, the life of Madame Curie had been the first of her models) and above all for physicians helped her maintain her conviction -- and again, this, too, was probably an extrapolation from childhood -- that somewhere out there was something better than what was at hand, whether the something in question was a new life or a new medical treatment."

    Me gusta especialmente que utilice la palabra servant y la manera en que, como ocurre con los que son esclavos por amor, en lugar de humillar a su receptor, lo haga más bello que ninguna otra palabra en el mundo.

    Me recuerda a una película que vi de pequeña -una película muy mala, muy mala- en la que Nastasia Kinski le decía a un amante despreciado que la mayor ofensa se la hacía él a ella y no ella a él, porque al menos él había encontrado algo por lo que merecía la pena humillarse pero ella no, y esa era su miseria. Por suerte, a algunas nos queda Madame Curie.

    Enero 07, 2008

    The Future of Reading (A Play in Six Acts)

    Anthony Quayle, Arthur Miller, Mary Ure and Peter Brook.jpg
    De izquierda a derecha: Anthony Quayle, Arthur Miller, Mary Ure y Peter Brook

    Act I: The act of buying

    When someone buys a book, they are also buying the right to resell that book, to loan it out, or to even give it away if they want. Everyone understands this.
    Jeff Bezos, Open letter to Author’s Guild, 2002

    You may not sell, rent, lease, distribute, broadcast, sublicense or otherwise assign any rights to the Digital Content or any portion of it to any third party, and you may not remove any proprietary notices or labels on the Digital Content. In addition, you may not, and you will not encourage, assist or authorize any other person to, bypass, modify, defeat or circumvent security features that protect the Digital Content.
    Amazon, Kindle Terms of Service, 2007


    Act II: The act of giving

    [I]f he lent her his computer, she might read his books. Aside from the fact that you could go to prison for many years for letting someone else read your books, the very idea shocked him at first. Like everyone, he had been taught since elementary school that sharing books was nasty and wrong…
    Richard Stallman, The Right to Read

    [Y]ou can’t give them as gifts, and due to restrictive antipiracy software, you can’t lend them out or resell them.
    Newsweek, The Future of Reading


    Sigue leyendo The Future of Reading (A Play in Six Acts)

    MÁS: El futuro de la industria del libro I y II

    Noviembre 13, 2007

    El viejo arte de la visualización de datos

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    Ayer, después de ver a JL y a Ben Fry en el simposio de Medialab sobre visualización de datos, me llevé uno de los libros de la biblioteca del centro para escribir mi pequeña pieza sobre Visualizar.

    Todos los libros de Edward Tufte son preciosos pero lo que más me impresionó de The Beautiful Evidence fue el mapa de Minard con la marcha napoleónica de 1812 desde que cruzan la frontera rusa hasta que vuelven a Polonia.

    El mapa es de 1869 y, como decía finalmente en el artículo, tiene tres elementos que en realidad son dos: la línea que representa al ejército francés (marrón a la ida, negra a la vuelta) y la temperatura.

    Noviembre 11, 2007

    Norman Mailer, 1923-2007

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    Mi anécdota favorita de Norman Mailer es, por supuesto, aquella en la que acuchilló a su segunda mujer, Adele, con un cortaplumas después de una noche de alcohol y parranda porque le llamó maricón. Ella nunca le denunció y, como era una bruja con escoba, todos dieron por hecho que le había comparando con otro hombre y que lo menos que te puede pasar cuando te follas a otro y encima te chuleas, es que te claven un cortaplumas en el corazón.

    Y mi libro favorito es El negro blanco aunque, si Mailer nunca hubiera existido, lo que más echaría en falta sería The Village Voice, el periódico que fundó In 1955 junto con Ed Fancher, el primer amante de Adele, donde escribió A column for slow readers.

    El Village, por cierto, está de luto dos veces; el martes pasado murió su legendario fotógrafo, Fred McDarrah, a los 81 años.

    MÁS: NYT: Norman Mailer, Towering Writer With Matching Ego, Dies at 84 | LAT: Norman Mailer, 84; provocative, prolific novelist and essayist | Nation: Norman Mailer Brawled With Bush to the Bitter End | Guardian | Telegraph | Salon: Remembrances of Norman Mailer by Marlon Brando, Liz Smith, Irving Howe, Diana Trilling, Edward Abbey, Germaine Greer and other notables | Chic Trib | BBC | Boston Globe | NPR | Time | NYT

    Y MÁS: The Rise of Mailerism | The Last dance: las memorias de Adele | Norman Mailer, a dissenting view | Foto de familia con Norris Church, su última, bellísima, mujer.

    Noviembre 09, 2007

    No te enteraste de nada

    brujaaveria.gifHoy en Público, Santiago Alba Rico le ha hecho un Annie Hall a Leire Pajín después de leer su columna La generación de ‘La bola de cristal’.

    Alguien debería hacer un blog con estas cosas.

    Me parece coherente que el PSOE y el PP se disputen la bandera española y la defensa de la monarquía y que se entreguen al potlach electoralista de rivalizar sobre quién de los dos debilita más la democracia en favor de la unidad de España. Pero por eso mismo me extraña verme en la tesitura de tener que disputar a un miembro relevante de la ejecutiva del PSOE el patrimonio político y moral del mítico programa de TVE La Bola de Cristal, del que fui guionista entre 1984 y 1988. El disgusto que me ha producido la lectura del artículo de Leire Pajín Iraola (Publico, 30 de octubre), sólo puede compararse al que ella sentiría si, despabilada la memoria, fuese capaz de recordar el legado del que con tanta ligereza se reclama heredera: por debajo de la música de Alaska y Radio Futura, escucharía cosas que le pondrían los ‘baudios’ de punta y le harían ‘rebobinarse’ de terror, por evocar precisamente el lenguaje de los Electroduendes. Aunque tanto la directora del programa (Lolo Rico) como sus otros guionistas (Carlo Frabetti, Carlos Fernández Liria e Isabel Alba) comparten sin duda mi desazón por el malentendido de Leire Pajín, me ceñiré a la voz de la bruja Avería y sus compinches eléctricos, porque es la mía y porque está recogida y puede ser consultada en dos volúmenes de título muy significativo, ¡Viva el mal! ¡Viva el capital! y ¡Viva la CIA! ¡Viva la economía!, a los que la dirigente socialista puede acudir para comprobar que no me inspiraba precisamente en el programa de su partido.

    Cuando cayó en mis manos la edición de ¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital! con los guiones del programa, yo tenía ya unos 20 años y me quedé asombrada de la transparencia del discurso que había en él. Leyendo La generación de la bruja Avería me ha vuelto a pasar lo mismo.

    La Bola de Cristal clamaba por un mundo nuevo tras 40 años de franquismo, pero por eso mismo no dejó nunca de satirizar las políticas del PSOE. La jocunda bruja Avería, cruce fantástico de Santiago Carrillo y José María Cuevas, fundió y gripó con su rayo a toda clase de inocentes bajo las figuras más variadas (militar, mafiosa, funcionaria, reina, incluso Dios), pero fue la mayor parte del tiempo la presidenta de la República Electrovoltaica de Tetrodia, de cuyo Gobierno formaban parte Narciso Radar, ministro de Misiles y Humanismo, e Invatios Barriobaudios, ministro de Expiación y Vergüenza Ajena. Todos recordarán el seudónimo que usaban Radar y Barriobaudios cuando formaban parte de la realidad y del Gobierno de Felipe González.

    Y yo que creía haber perdido la inocencia en un hostal de la calle La Palma.

    Malcolm Gladwell ha vuelto

    Dice que estaba escribiendo un libro (sigh) y que volverá a escribir con regularidad en el New Yorker. Ha vuelto con un artículo sobre los criminólogos especialistas en perfilar a los asesinos en serie.

    A propósito o no, el artículo mismo es una autopsia llena de humor negro. Conocemos a los héroes del género, aprendemos las claves de su disciplina y nos maravillamos con su generosidad y sus capacidades sobrenaturales. ¿Cómo supo que iría así vestido? ¿De dónde saco lo de que era tartamudo?

    The traditional detective story begins with the body and centers on the detective’s search for the culprit. Leads are pursued. A net is cast, widening to encompass a bewilderingly diverse pool of suspects: the butler, the spurned lover, the embittered nephew, the shadowy European. That’s a Whodunit. In the profiling genre, the net is narrowed. The crime scene doesn’t initiate our search for the killer. It defines the killer for us. The profiler sifts through the case materials, looks off into the distance, and knows.

    “Generally, a psychiatrist can study a man and make a few reasonable predictions about what the man may do in the future—how he will react to such-and-such a stimulus, how he will behave in such-and-such a situation,” Brussel writes. “What I have done is reverse the terms of the prophecy. By studying a man’s deeds, I have deduced what kind of man he might be.” Look for a middle-aged Slav in a double-breasted suit. Profiling stories aren’t Whodunits; they’re Hedunits.

    Aprendemos que el escenario de un crimen dice tanto de la personalidad de su autor como la decoración de su sala de estar y que hay dos tipos de criminales: el ordenado es creativo, detallista y cinematográfico, elige a sus víctimas cuidadosamente y lo limpia todo antes de irse; el patético es el que se carga a cualquiera y de cualquier manera, dejándolo todo hecho un sindiós. Mi madre siempre se cabreaba conmigo cuendo me bebía un zumo o un batido o algo realmente rico de un sólo trago. Me decía "no lo estás disfrutando". Según esta división, pergreñada por dos especialistas del FBI tras entrevistarse con 36 criminales, mi madre sería el asesino ordenado y el asesino patético sería yo.

    Y ahí estamos cuando, de repente, Gladwell da un giro inesperado. Y demuestra dos cosas: que su obsesión por el trabajo persistente y cuidadoso versus el golpe de genio y los grandes protagonistas sigue intacto y que, del mismo modo que es capaz de defender al CEO de Enron después de arruinar su propia empresa o a la directora de teatro que le plagió, no tiene piedad con los fanfarrones y los sobrados.

    Y hasta aquí puedo leer.

    PD. Apuesto a que su nuevo libro tiene que ver con los secretos, el caso Enron y la verdad en la era de la sobreinformación. Al menos eso espero.

    Noviembre 01, 2007

    Things do not explode

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    The fail, they fade

    Octubre 31, 2007

    No salgas de casa

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    Javier Pulido y yo nos hemos hecho un pequeño mano a mano con el especial de Halloween: Cinco motivos para no salir de casa en Halloween y Diez relatos para morirse (de miedo).

    Nos faltan los comics, pero tenemos que dejar algo para mañana. Tampoco le hicimos demasiado caso al Don Juan, a pesar mío. ¿Qué más se nos ha olvidado? ¿Alguien ha leído a Thomas Ligotti?

    MAS: happy halloween' 06 | Feliz noche de todos los santos

    Octubre 25, 2007

    Ciencia Ficción y Fantasía

    PhilipDick.jpgEl Newyorker es tan, tan bueno, que a veces lo mejor no es que Adam Gopnik escriba sobre Philip K. Dick sino que, un par de números más tarde, alguien mande carta al editor con una historia inesperada:

    Adam Gopnik dice que en los sesenta "había un millón de sitios donde escribir ciencia ficción... los editores estaban hambrientos de publicarlo y los lectores de discutirlo". De hecho, en los años sesenta muchos escritores de ciencia ficción, viendo que su audiencia decaía, se desviaron hacia la pornografía, que acababa de ser legalizada por la Corte Suprema en 1957.

    Un editor de ciencia ficción con éxito, William Hamling, abrió un negocio de pornografía en los años 50 y contrató a todos los escritores de ciencia ficción que conocía: Harlan Ellison, Robert Silverberg y Marion Zimmer Bradley, junto con los novelistas Lawrence Block, Donald E. Westlake y Hal Dresner.

    El coraje de Philip K. Dick no fue resistir la tentación de escribir literatura y acabar siendo un "Doctorow" sino resistir la tentación de unirse a sus colegas en la carrera del porno. Y le habría ido bien: la capacidad para crear elaboradas, y a veces increíbles fantasías parece traducirse especialmente bien de un género al otro.

    Octubre 20, 2007

    The influencers

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    To be a truly famous scientist, you need to have a hit single. Einstein had E = mc2. Newton had the apple and gravity. Even the lesser rock-star scientists have one shining achievement for which they're known -- such as Niels Bohr's theory of the atom.

    But there's another kind of scientist who never breaks through, usually because while his discovery is revolutionary it's also maddeningly hard to summarize in a simple sentence or two. He never produces a catchy hit single. He's more like a back-room influencer: his work inspires dozens of other innovators who absorb the idea, produce more easily comprehensible innovations and become more famous than their mentor could have dreamed. Find an influencer, and you'll find a deeply bitter man.

    Esta es la crítica de Dark Hero of the Information Age, la biografía de Norbert Wiener que Basic Books publicó el año pasado y que me acabo de comprar por seis euritos en Scheltema. Wiener es, como sabrán si leen el resto de la crítica, el padre de la Cibernética, un campo fundamental para el desarrollo de disciplinas como, por ejemplo, la Inteligencia Artificial y la Teoría de la Información.

    También me he comprado Fatal Atraction, sobre el desarrollo del magnetismo (de magia negra a disciplina científica) durante la Ilustración y, quizá más interesante, When Computers were human, una historia de lo que podría llamarse "los obreros del código", aquellos que podrían haberse hecho un nombre en los anales de la ciencia y que, por circunstancias, acabaron convertidos en calculadoras humanas para la gloria de otros. La abuela del autor fue una de ellos.

    El libro es circular, como Anna Karenina: empieza con la llegada del cometa Halley en 1758 y los astrónomos franceses tratando de calcular su órbita y acaba con un UNIVAC calculando esa misma órbita en la repesca de1986. Por el camino, pasa por la revolución francesa, la máquina analítica, la Gran Depresión y los inicios de la era de la Información.

    Y, finalmente, I bought Andy Warhol, el libro sobre el mercado del arte en el NY de los 80 que me ha recomendado mi amigo Javier. No corran a por él porque pronto estará en las librerías españolas; me ha dicho un pajarito que una nueva, flamante y desquiciada editorial lo va a traducir de inmediato.

    Estoy contenta porque apenas he podido abrir un sólo libro desde que volví a Madrid. Y cuidado: Abada está reeditando las obras de Walter Benjamin. Una colección preciosa.

    Octubre 17, 2007

    Amsterdam mon amour!

    newman.jpg Estoy pasando mi primer día de descanso en tres semanas en el Mediamatic de Amsterdam y acaba de dejar de llover. De momento, no tengo muchos planes, salvo acercarme mañana a mis librerías favoritas: el American Book Center, el Atheneum Bookstore y Scheltema.

    Si encuentran una, encuentran todas: están una detrás de otra. La primera es la mejor, la segunda la más famosa y en la última, que es una especie de Casa del Libro con mejor selección y millones de títulos en ingles, siempre hay saldos. Y cuando digo saldos, digo saldos: hace dos navidades me compré más de veinte libros maravillosos por dos y tres euros cada uno. Entre ellos, los cuatro volúmenes de El Mundo de las Matemáticas de James Newman.

    The World of Mathematics no es una enciclopedia sino una colección de ensayos con pequeños prefacios de Newman. Confieso que yo no me di cuenta de lo que me llevaba hasta que, una vez en casa, los miré con más cuidado. Es uno de esos trabajos insólitos de amor puro, como la Historia de la Literatura Universal de Riquer y Valverde (que, por cierto, acaban de reeditar), que ocurren una vez en la vida y, una vez caen en tus manos, ya no puedes vivir sin ellos.

    La selección de ensayos es exquisita. Un lector decía en Amazon:

    Imagine reading Descartes on Cartesian coordinates, Whitehead on mathematical logic, Weyl on symmetry, Dedekind on irrational numbers, Russell on number theory, Heisenberg on the uncertainty principle, Turing on computer intelligence, Boole on set theory, and Eddington on group theory.

    Imagínate. Newman escribió, junto con Ernest Nagel, un libro sobre el Teorema de la incompletud de Kurt Gödel que inspiró, a su vez, Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, que también es uno de mis libros favoritos de los últimos años.

    Sé que existe una edición del Mundo de las Matemáticas en seis volúmenes traducida al español. Si la encuentran, no dejen de decirmelo: me encantaría regalarsela a mi padre.

    Octubre 05, 2007

    La literatura peruana, hoy

    La feria del Libro Líber 2007 tuvo a la literatura peruana como invitada de honor. A pesar de algunos premios recientes en narrativa como a Alonso Cueto, Santiago Roncagliolo o Jaime Bayly , y algunos reconocimientos internacionales a poetas como Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Antonio Cisneros, José Watanabe y Arturo Corcuera, la literatura peruana sigue siendo una gran desconocida en el mundo editorial en castellano.

    La imagen de una literatura de énfasis realista es la primera que se viene a la mente de los lectores, amparados sobre todo en la celebridad de autores como Mario Vargas Llosa , Alfredo Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro. Además, la presencia de una fractura entre el mundo occidental y el mundo andino también es otra imagen recurrente, en especial pensando en autores como José María Arguedas o Ciro Alegría.

    Sin embargo, para quienes siguen más de cerca la literatura peruana es innegable que su naturaleza actual es la dispersión. Muchas voces, muchos estilos, muchos temas. La pluralidad ha logrado vencer al monolítico realismo social y a la poesía de denuncia; la pluralidad incluso ha desplazado a la "tolerancia" de quienes difícilmente aceptan que autores que clasifican de "experimentales" o "esteticistas" surjan con fuerza en medio de una literatura realista.

    Las cosas buenas de tener una sección de cultura: con la excusa del Liber, le pedí a Ivan Thays para que nos hiciera un breve repaso al estado total de la literatura de su país. Podeis leer el resto aquí.

    Muchas gracias Ivan. Eres maravilloso.

    Más sobre la literatura peruana: El Perú se está mudando, por Santiago Roncagliolo | La flota inexistente o las ideologías navales de la literatura, por Fernando Rivera

    Septiembre 30, 2007

    El ninguneo de la RAE a los cantes y bailes flamencos

    Mucho se habla de que el DRAE es un mal diccionario, y si nos ceñimos al ámbito del flamenco, no podemos sino estar de acuerdo con los que así opinan.[1] Primero, porque de los cincuenta y tantos nombres de cantes y bailes flamencos, la RAE recoge sólo la mitad; segundo, porque la Academia no sigue un criterio uniforme a la hora de definir estos términos; y tercero, porque las definiciones que ofrece son insuficientes y poco esclarecedoras. No es extraño, pues, que muchos se hayan quejado del errático comportamiento lexicográfico que sigue la Real Academia Española al elaborar su diccionario general.[2] Imaginen por un momento a un japonés aficionado al flamenco —y les aseguro que hay muchos— que, después de asistir a un tablao de Tokio, llega a su casa y se va al DRAE en línea para saber algo más de los cantes y bailes que figuran escritos en su folleto. Imaginen que busca tangos y se topa con que es ¡un baile argentino!; imaginen que busca luego milonga y resulta que es ¡otro baile argentino!; imaginen que —un poco mosqueado ya— busca rumba y comprueba con estupor que lo que acaba de oír en el tablao es ¡un son cubano!; imaginen por último que busca guajira, y se encuentra —ya con la boca abierta de par en par— con que es ¡otro son cubano! Díganme, ¿pensaría nuestro aficionado nipón que la Academia ha hecho bien en no incluir las acepciones flamencas de estas palabras en el DRAE, o diría al estilo de Obélix: «¡Están locos estos hispanos!»?

    Sigue leyendo ¿Hasta cuándo, Academia, hasta cuándo? en Addenda y Corrigenda.

    La lista de Cronenberg

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    Amazon pidió a Cronenberg que les hablara de sus cosas favoritas. Más inteligente y menos egomaníaco que Lynch, ésto fue lo que contestó:

    Pensé que sería más interesante si hiciera una lista de las cosas que he visto y he leído para preparar "Eastern Promises" que soltar un puñado de cosas que me gustan. Entre ellas están "The Mark of Cain" de Alix Lambert, un complemento a los libros de tatuajes rusos que todavía no está en DVD. Es un documental muy valiente sobre la subcultura de tatuajes en las cárceles rusas. No tengo ni idea de cómo han podido hacerlo pero da miedo, es precioso y corta la respiración.

    Y así fue: aquí está la biblioteca que arropó Eastern Promises con comentarios del director. Incluye Stalker, de Tarkovsky (A difficult but rewarding pseudo-sci-fi movie which manages to be more revealing of Russia in 1979 than any documentary), Los Poseídos de Dostoevsky (... like an transparent egg in which one can see the Stalinist era preparing to hatch) y Black Earth de Andrew Meier (Scary, depressing, shocking and beautiful).

    Me encantan las listas. Aquí está la previa de Javier Pulido a Eastern Promises, presentada hace unos días en San Sebastián. Pero me gusta especialmente lo que dice Anthony Lane de que Cronenberg ha encontrado a su musa, que no es Naomi Watts sino el impenetrable Viggo Mortensen:

    Viggo Mortensen, who starred in “A History of Violence,” appears here in a very different role, and it may be that the director has found his muse. Mortensen, armed with those scary chiselled cheekbones and deep-set, easily wounded eyes, delivers just the ratio of machine to mortal that Cronenberg requires—the Dietrich to his von Sternberg, you might say.

    "La Dietrich para su von Sternberg". A ver quién mejora eso.

    Septiembre 18, 2007

    El país tenebroso

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    El Círculo de Bellas Artes abre la temporada con una exposición tenebrosa del escritor, traductor de Kafka y dibujante polaco Bruno Schulz.

    El país tenebroso se completa con la obra plástica de tres de sus predecesores polacos, Wojciech Weiss, Witold Wojtkiewicz y Stanislaw Ignacy Witkiewicz, la de un artista contemporáneo que se inspira en él, Jan Lebenstein, y la de algunos de los artistas europeos que influyeron a Schulz, como Francisco de Goya, el belga Félicien Rops o el británico Aubrey Beardsley.

    Más, aquí.


    Septiembre 05, 2007

    50 años "On the Road"

    kerouac.jpg

    El 5 de septiembre de 1957 se publicó la primera edición de En el Camino, de Jack Kerouac. En ADN.es le hemos dedicado un sentido homenaje.

    Carlos ha escrito sobre la generación Beat, Elena ha hablado con Jorge Herralde de Anagrama, Jesús García de Visor y con Mariano Antolín Rato, escritor-traductor de la generación beat en España sobre la posiblidad de un Kerouac español y Miqui Otero habla de sus ediciones, desde la primera (un rollo de papel de 36 metros de largo- a la última, la gran reedición 50 aniversario.

    Nos quedamos sin música. Pero en LPC podemos con todo. ¡Feliz 50 aniversario Beat!

    Agosto 21, 2007

    50 años En el camino

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    Kerouac, 50 años.

    The best-selling novels of 1957 included “Peyton Place” by Grace Metalious and “On the Road” by Jack Kerouac. Both were cultural touchstones: “Peyton Place” as a precursor of the modern soap opera and “On the Road” as a clarion call for the Beat generation and, later, as an underground bible of the 1960s and ’70s.

    El NYT ha recuperado la portada que el mismo Kerouac propuso a la editorial -y que fué rechazada gracias al cielo- y apunta a una página que recoje un aluvión de On the Roads en todos los idiomas.

    Yo, que prefiero con mucho Los Subterráneos, tengo dos. Y me gusta comprobar que la española es, por una vez, de las más bonitas del mundo.

    MAS: La primera edición (no te olvides de leer la primera página) | La segunda edición | The Beat Museum | Más aniversario: repitiendo la hazaña, 50 años después

    50 herederos a dedo

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    Un buen manifesto necesita generar violencia porque demanda un cambio. Al mismo tiempo, el creador del manifesto necesita carisma, sentido del humor y, por supuesto, ilusión. En los 60, los Situacionistas predecían que todo el mundo sería un artista, mientras que Yves Klein declaraba que el cielo era su mejor obra. "Hay que acabar con los pájaros" -escribió en 1961. Estropeaban su azul.

    Sin embargo, los manifestos del canon arquitecónico han sido documentos más bien piadosos, exentos de humor. Crimen y Ornamento, de Adolf Loos (1908) se llevó toda la diversión -junto con los elementos decorativos- del edificio, mientras que Hacia una nueva arquitectura (1923) y La Carta de Atenas (1933) de Le Corbusier predicaban la pureza - el orden normalizado sobre el caos. En ambos casos, sus visiones encontraron una realización plena.

    En los 70, Aprendiendo de Las Vegas de Venturi Scott Brown y Delirante Nueva York (un manifesto retroactivo) de Rem Koolhaas celebraron los frutos del capitalismo rampante y su contemporaneidad. Pero había una grieta en la forma después de la Visión de Inglaterra del príncipe Carlos (1989), seguida de cerca por Unabomber (1995) y el manifesto Stuckista (1999), que establecía que sólo la pintura era arte. De pronto parecía que los manifestos habían sido apropiados por asesinos o, lo que es todavía peor, reaccionatios. ¡Retarguardistas!

    La conclusión final es que, en el siglo XXI, hay tantos manifestos como personas y que, como no les dio tiempo a llamarnos a todos, han pedido a 50 arquitectos que propongan su propio manifesto. Teniendo en cuenta lo disparatado de un manifesto de encargo (igual es un chiste de esos de arquitecto tan posmoderno que no lo cojo), no es de extrañar que lo más emocionante sea la introducción (de la que tan generosamente les he traducido un trozo).

    Pero tiene momentos. Pasen y lean.

    Julio 03, 2007

    truman

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    En la primavera de 1975 Truman Capote publicó en la revista Esquire su relato La Côte Basque, que iba a formar parte de su libro Answered prayers. El título lo tomó del restaurante homónimo de la calle 55 Este que hasta bien entrados los años 80 fue el centro de reunión de la beautiful people neoyorquina de la época de la mano de su propietario, Henry Soulé, antiguo maître francés que anteriormente había regentado Le Pavillon, donde hizo famoso su timbal de marisco ligado con patata, condimentado con estragón, con mucho estragón y coronado de caviar.

    Dos décadas antes, a principios del otoño de 1955, Ann y William Woodward habían acudido a una fiesta en Manhattan organizada por la duquesa de Windsor, la malvada Wallys.

    Sigue leyendo Truman le dice a Cecil (via).

    BOLA EXTRA: The Other Side of the Wind

    Mayo 11, 2007

    RAM_love

    cultura_ram.jpgEn un rato (a las19:30) se presenta el último libro de Jose Luis Brea en la librería del Reina Sofía de Madrid. Cultura_Ram habla de cómo nosotros y nuestra existencia vital, intelectual y emocional hemos derivado de ROM a RAM o, para entendernos, de memoria de almacenamiento a memoria de proceso. O, para entendernos todavía un poco mejor, algo que tiene que ver con el hecho de que nos estamos volviendo gilipollas de tanto almacenar enlaces y guardar índices y asociar conceptos con colores, bolitas, tartas y nubes en la W2.0 sin que ninguna de esas circunvalaciones tenga contenido real.

    Yo sé que esa última explicación no le va a gustar a Jose Luis y le pido disculpas de antemano. No sé si dan vino en la presentación. Si no, les recomiendo cariñosamente que suban por atocha hasta la calle San Eugenio y entren en la Vinícola Mentridiana. Todo está rico allí. Hasta las camareras.

    Actualización. Si mi pequeña maldad -fundamentalmente injusta aunque no del todo falsa- tenía como propósito inconsciente arrancar unas palabras al autor en exclusiva para éste, su blog, ya podemos decir eso de me encanta que los planes salgan bien.

    Mi ensayo trata de un cambio epocal que instituye como más característico un tipo de dinámicas de gestión de la producción de conocimiento –y las formaciones narrativas y de imaginario en que ello cristaliza- que no opera ya con la forma tradicionalmente característica de la memoria-almacén (como lo hace el archivo o el disco duro: pero también la universidad, el museo, el arte, el urbanismo en la constitución de la ciudad …) sino con la forma más característica de las memorias de proceso. Es decir, entrelazando datos.

    La inteligencia –que siempre ha sido algo un poco distinto de la memoria almacén: digamos su forma activada, justamente su forma RAM- siempre ha tenido que ver con eso justamente, con el potencial de entrelazar datos, signos, espacios, valencias. Como en los teatros de la memoria de Camillo o Bruno, o las artes de la agudeza de Gracián.

    Con el libro en la mano tengo que reconocer que su descripción se ajusta más a la realidad que la mía y que es justo y necesario que sea así. Aunque, como he dicho más abajo, lo que me jode es su irritante costumbre de ser siempre más optimista que yo. Me hace sentir orusca y apocalíptica.

    Mayo 10, 2007

    Harland Miller

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    Harland Miller pertenece a una raza casi extinta de artista: los que tienen sentido del humor. Jarvis Cocker le entrevista en el Guardian acerca de sus maliciosas recreaciones de los clásicos de Penguin mientras Gordon Burn les hace la pista extra de explicaciones por detrás. Dichas explicaciones son del tipo,

    I remember the first time I came across the Hemingway painting I'm So Fucking Hard - it was propped against the wall in a studio, an appropriately imposing object, about 6ft by 4ft - I laughed out loud. Ditto its companion painting, Dirty Northern Bastard, attributed to DH Lawrence. Also Not Bi-curious by Norman Mailer. I could go on.

    En esa foto Harland Miller se parece de hecho a Jude Law.

    Mayo 07, 2007

    El cumpleaños de la niña musa

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    Fué el pasado cuatro de mayo y yo no me acordé, pero Miguel Esquirol sí lo hizo:

    Alicia, la que persiguió al conejo blanco, que atravesó el espejo, que soñó con la reina de corazones, no es la misma Alice Liddell que se dejó fotografiar y que escuchó maravillada las historias casi mágicas que un día le contó a ella y a sus hermanas este matemático escritor navegando por el río Támesis. Ni las ilustraciones originales de Carroll ni las que se hicieron internacionalmente famosas de Tenniel la usaron como modelo, pero no podemos evitar encontrárnosla como un reflejo engañoso, una de las tantas paradojas del país del espejo, repetida la una en la otra.

    Existen muchas fotografías de Alice, con sus hermanas, disfrazadas de pequeñas - beldades orientales, mostrando un pequeñísimo hombro desnudo en una fotografía casi impúdica, e incluso una Alice joven, con amplio vestido y peinado, o seria y ausente mirando a la cámara con una mano a la cintura. Pero mi fotografía favorita es la que decora este texto, con vestido y amplias mangas, zapatos de charol, en un entorno vegetal y revelando una mirada poderosa que está a punto de estallar en una sonrisa pero que aguanta, paciente al fotógrafo, cuestionándole con la mirada, comportándose seria pero sin poder evitar que los mundos fantásticos que recorrió se le asomen por los ojos.

    Sigue leyendo Multiples Alicias. La adaptación pop a la famosa foto de Alice como niñita pordiosera es de Clive James.

    las afinidades poéticas

    pescatypewriter.jpgLas afinidades electivas es un blog de poesía, un experimento, un club exclusivo y un manual. Allí hay perfiles de poetas contemporáneos y sólo se entra por invitación: un invitado da una lista de sus contemporáneos favoritos y estos son invitados y cada uno ofrece su lista y así hasta que sólo queden fuera los que no tienen amigos. Lo he visto en el blog de Manuel Vilas (poeta), que también comenta:


    El fenómeno de este blog permite ver la vitalidad del género, la vitalidad de la poesía, en la medida de que en ese blog debe de haber ya más de cien poetas en el listado, no me he molestado en contarlos, tal vez sean ya doscientos. Permite intuir también que en la poesía española hay un discurso “oficial” y otro “subterráneo” y este último se ha alojado, como no podía ser de otra forma, en Internet. El discurso oficial o institucional es de sobras conocido, porque es el defendido por la crítica, por los periodistas, por los editores, por los profesores, por los premios importantes, por todo el ramo profesional del ejercicio de la poesía “de pestigio” en España. Lo que este blog alimenta es una especie de democratización general del gusto literario. Esto tiene su parte buena y su parte mala. Es un blog “asambleario” frente a la realidad “aristocratizante” de la organización social de la poesía española culta y de prestigio. Este “asamblearismo democratizante” lo ha permitido Internet, claro, en una de sus piruetas tecno-políticas. Porque este blog tiene a mi juicio más calado político que literario.

    A mí me parece interesante porque estoy completamente desconectada de la producción poética actual en castellano y, navegando entre los perfiles, espero encontrar a alguien cuyos libritos me quiera comprar cuando vuelva a Madrid. Manuel comenta también como, por muy poetas que sean, no se escapan de la política del "yo te cito si tú me citas" pero en este caso parece benévola porque los citados ya han aparecido y lo importante del experimento es que haya nuevos nombres en la lista. Otra cosa es que el amiguismo no conduce a la calidad y que muchos poetas de la lista son malos de cojones. Pero para eso están el lector y la implacable ruedecita del ratón.

    Abril 28, 2007

    los clásicos de siempre, con la mitad de calorías

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    Donde Allen Lane revolucionó el mercado editorial en la inglaterra de los años 30 creando ediciones asequibles para que los no-privilegiados tuvieran acceso a los clásicos, la editorial norteamericana Orion Group y su director Malcolm Edwards lanza la serie Compact Editions para que nadie se castigue en exceso. La vida es demasiado corta para leer todos los libros que querrías leer, hay libros que no vamos a leer jamás. Y el mundo sería un lugar mejor si les quitamos lo que les sobra.

    Por si no quieren seguir el link, se lo resumo deprisa: con lo de "hay libros", Malcolm Edwards se refiere a Anna Karenina, La Feria de las Vanidades, David Copperfield, Middlemarch, Moby Dick, Jane Eyre y el resto de un grupo de títulos popularmente conocido como "los clásicos". Con "lo que les sobra" se refiere al 40%.

    La iluminación llegó por sorpresa el día que descubrieron que había gente en la oficina cuya cultura literaria tenía algunas "lagunas". Generosamente, Edwards dijo que no pasaba nada porque él no se había leído Middlemarch y, aunque había intentado tragarse Moby Dick varias veces, lo había dado por imposible. Después alguien dijo que se había leído La Feria de las Vanidades más o menos en diagonal y todos se rieron y siguieron trabajando, pero sintiéndo que lo hacían en un mundo más relajado y amable. Los dos libros, por cierto, son de lectura obligatoria en los programas de educación secundaria. Se entiende que para entrar a trabajar en Orion Group, haber acabado el bachillerato se valora pero hasta cierto punto. Son gente razonable.

    Además de razonables, en Orion son gente seria y a la iluminación le siguió una encuesta. La investigación -explica Edwards - confirmó que los lectores habituales piensan que los clásicos son largos, lentos y, honestamente, aburridos. Esto se supone que no se debe decir pero creo que una de las razones por las que Jane Austen es tan popular es porque sus libros no son tan largos.

    Alguien en Orion Books sabía sumar y ésto era uno más uno: a la mayoría de la gente le gusta decir que ha leido los clásicos pero no tanto como para leer a los clásicos, que tienen fama de coñazo y algunos suben a las 700 páginas. La razón por la que todo el mundo dice haber leído a Jane Austen no es porque sus libros sean cortos sino porque, en los últimos diez años, ha habido más adaptaciones de Austen en la pequeña y gran pantalla que capítulos de Dallas. Pero a los "lectores habituales" -que imagino fans de Alessandro Baricco, Como Agua para Chocolate y/o El código da Vinci- les gusta salir del cine idiciendo que el libro es mucho mejor.

    Para ellos -y aprovechando que los autores de los clásicos crian malvas desde hace tiempo y sus derechos también- Orion Group ha creado la serie Compact Editions: ¡clásicos con la mitad de calorías! Los primeros seis títulos de la serie Compact Editions de clásicos editados al 40% saldrán el próximo mes de junio a un precio de £6.99 (unos 10€) e incluyen Anna Karenina, La Feria de las Vanidades, El Molino del Floss, David Copperfield, Moby Dick y Esposas e hijas. Le seguirán en septiembre Casa desolada, Middlemarch, Jane Eyre, El conde de Montecristo, Norte y Sur y Retrato de una dama.

    MÁS. Julia Stiles será Esther Greenwood en la adaptación cinematográfica de La Campana de Cristal, única novela de Sylvia Plath, donde se relata en detalle su descenso a los infiernos de la depresión, su primer intento de suicidio y su tratamiento con electroshock en una clínica privada de los años cincuenta. La coproductora ha dicho que no quieren una película depresiva y que estará llena de humor. En Gawker tienen algunas sugerencias.

    Abril 23, 2007

    Feliz día del libro: LA IMPRESIÓN BAJO DEMANDA

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    Me estaba guardando esta sabrosa campaña de libros con pelígro público que Antonio le cogió al Pez para compartir con ustedes mi especial sobre la edición digital de libros.

    LA IMPRESIÓN BAJO DEMANDA Y EL FUTURO DE LA INDUSTRIA EDITORIAL

    Lulú es la compañía de Impresión bajo demanda (POD) más famosa en la Red. Su servicio consiste en imprimir libros en tiradas pequeñas para usuarios sin respaldo editorial, pero con el acabado profesional de una edición tradicional. Se basan en las técnicas de impresión digital, que permite producir un sólo libro al mismo precio que cien. Cuando llegó a España a finales del año pasado, lo hizo con la promesa de reinventar el mundo editorial del mismo modo que la Red ha reinventado la industria de la música. Pero la literatura no es música y los libros no son CDs. ¿Cuál es el futuro de la industria del libro? ¿A quién le interesa convertirse en su propio editor?

    De Guttemberg a la imprenta digital. Tradicionalmente, hay dos formas de imprimir un libro: en tipografía y en offset. La tipografía es más antigua y consiste en hacer un grabado sobre planchas metálicas que se entinta y se prensa sobre el papel. En offset, se hace una copia del libro en película fotográfica de alto contraste llamada fotolito. Las planchas de impresión, formadas por pequeñas letras deben construirse a mano y la impresión se hace sobre pliegos, que se pliegan (como indica su nombre) en cuadernillos de 32, 48 o 24 páginas. Los pliegos -que pueden ser de diverso grosor, peso y textura- son caros. Y, aunque el offset permite más flexibilidad que la tipografía y abarata sensiblemente los costes, los dos procesos requieren una inversión importante. Los editores necesitan hacer una tirada mínima de mil o dos mil ejemplares para justificar el gasto. Y, una vez hecha la tirada, tienen que deshacerse de ella. En un mercado tan saturado como el de los libros, es prácticamente imposible.

    La impresión digital, sin embargo, no requiere inversión inicial: el original se deja preparado para su impresión y permanece en formato digital hasta que se solicita una copia. Es como imprimir un libro con una impresora doméstica; no hay que componer planchas ni fotolitos ni comprar un papel especial, se imprime página por página, se recorta y se pega. El precio por ejemplar es mínimo y la misma máquina puede producir dos libros completamente distintos en menos de quince minutos con una calidad más que aceptable. La capacidad de imprimir una sola copia en lugar de una tirada mínima de mil -explica Kevin Kelly, escritor, fotógrafo y fundador de la revista Wired- cambia radicalmente la economía del libro a favor de aquellos con más entusiasmo que dinero. Cualquiera puede colocar un libro en el mercado sin tener que empeñar la casa. Pero eso no significa que cualquier pueda hacer un libro de éxito.

    [*Este artículo fue publicado -editado e ilustrado- en Consumer hace unas semanas. ]

    La autoedición: no tan fácil. Bob Young, fundador de Lulú, decía que su intención era facilitar la publicación de un libro, simplificándolo hasta el punto de ser tan sencillo como crear un blog en Internet. Pero, como explica Jose Antonio Millán, escritor, filólogo y autoeditor, cualquiera que cuestione la necesidad de intermediarios en el sector del libro debería empezar desde abajo y conocer bien la cadena de montaje. La cadena tradicional de producción de un libro es complicada e incluye un gran número de profesionales especializados: el corrector de estilo, que se encarga de limpiar el texto de errores ortográficos, sintácticos e incongruencias de la narración; los maquetadores, que lo preparan para su puesta en página; los diseñadores, que componen los elementos visuales del libro, desde la portada a la tipografía, pasando por el tamaño, peso y tipo de papel... Entre el archivo Word de creación de un autor y el libro compaginado -explica Millán- hay un montón de trabajo, que el autoeditor debe poder (y saber) hacer. El resultado final depende mucho de todo el trabajo previo a la impresión.

    Lulú, como muchas otros servicios de autoedición, ofrece un software específico para la maquetación del original y una serie de vídeos demostrativos y consejos para el usuario, aunque la mayor parte están en inglés. Es importante darse cuenta de que Lulú sólo fabrica el libro; nadie se pondrá en contacto con el autor si la maquetación es deficiente, el texto se corta por falta de margen o está lleno de incongruencias. Lo más inteligente es pedir unidades de prueba y retocar hasta que el resultado nos parezca satisfactorio. Lulú permite modificar el original tantas veces como haga falta, con la única condición de que se compre al menos un libro de cada versión.

    Otra opción es acudir a profesionales. Lulú ofrece una lista de empresas para las tareas que normalmente haría una editorial, aunque se contratan por separado y no son baratas. Los precios por editar, revisar, maquetar y limpiar contenidos giran en torno a los 100-200 dólares; diseñar la portada puede costar de 75 a 2000 dólares y los servicios de maquetación (básicamente, convertir el original en un PDF terminado para publicación con todos los requerimientos específicos de Lulu) cuesta entre 50 y 750 dólares. Antes de contratar la más barata, conviene consultar los fotos y contrastar las experiencias de otros usuarios porque, como en todo, lo barato puede salir caro. O buscar un diseñador local de quien se tengan referencias directas.


    El ISBN: el autor se convierte en editor.El ISBN (International Standard Book Number) es la matrícula que necesitan los libros para poder circular legalmente por el mercado. Sin matrícula, el libro es el equivalente al vaso de limonada que venden los niños en la películas americanas: no nos hace falta licencia pero limitamos nuestras posiblidades a la página de Lulú y a nuestra propia casa. Obtener el ISBN es gratuito y se puede solicitar al Ministerio de Cultura por Internet. Lo malo es que, para solicitar uno, hay que ser una editorial. Según cifras de José María Barandiarán, consultor del sector del libro, 1.700 editoriales de las 2.056 que se constituyeron en 2005 corresponden a la figura del autor-editor. Pero la creación de una empresa editorial en España tiene costes y obligaciones y el autor tendría que hacer pedidos a Lulu y dejárselos a una distribuidora o librería de España. Si queremos vender nuestro ejemplar por la Red, lo más fácil es comprarle uno a Lulú.

    Un ISBN de Lulú cuesta 89,95 euros. El código incluye en número de identificación del libro pero también el del editor, lo que significa que, a efectos fiscales, Lulú se ha convertido en nuestra editorial. A partir de ese momento y, con el libro en la mano, la próxima preocupación del autor es colocarlo y venderlo. O, en términos editoriales, la distribución y promoción.

    El oficio de venderse. A un autoeditor desconocido le resultará difícil colocar su libro en la mesa o el escaparate de una librería en la calle. Los libreros confían en el criterio de la editorial y de la distribuidora a la hora de colocar títulos en la mesa de novedades. El escritor novel tiene que conformarse con las librerías online y los recursos que tiene a mano. Por suerte, estamos en la Era de la Información y su mejor aliado es la Red.

    Una empresa editorial grande promociona sus libros de muchas maneras distintas: enviar ediciones a aquellas publicaciones donde podrían ser reseñados, organizan eventos y lecturas con presencia del autor... para un autoeditor, enviar ejemplares es una opción excesivamente costosa, puesto que los tiene que comprar de antemano e invertir un dinero que no va a recuperar. Por otra parte, su libro tiene que competir con los de las grandes editoriales por la atención de críticos y revistas. A no ser que se trate de un tema particularmente extravagante o provocador, lleva todas las de perder. Lo mejor es estudiar su mercado y hacer uso de las herramientas que ofrece la Red para disparar el boca a boca. La mejor manera de promocionarse es poner el libro en la Red con una licencia flexible que permita su distribución.

    La Red es el paraíso del boca a boca. Con fenómenos como la blogosfera, los videojuegos multijugador online, los foros especializados y los agregadores de noticias como Digg o Menéame, las posiblidades de promoción son muchas. Crear un blog en torno al libro es una práctica corriente que funciona con éxito en todo el mundo porque crea comunidad en torno al libro y alimenta la curiosidad con noticias relacionadas y actualizadas. Un buen blog sobre un buen libro atraerá la atención de muchos. Y, aunque visiten la página una sola vez, están más cerca de comprar el libro de lo que estaban antes porque saben que existe.

    Una vez existe, poner el libro en la Red para que otros lo distribuyan, es una forma inteligente de ganar lectores sin perder compradores. Para empezar, el sólo hecho de hacerlo ya es noticia. Cory Doctorov es conocido en el mercado de ciencia ficción por su popular weblog Boing Boing y por ser uno de los pocos autores que regala sus libros en Internet. Si el libro es lo suficientemente interesante, un lector interesado acabara comprándolo, porque leer en pantalla es engorroso e imprimirlo sale casi tan caro como comprar el original. Y aquellos que lo lean sin comprarlo, no lo habrían comprado si sólo existiera en las tiendas, pero conocerán el libro. Y están más cerca de recomendarlo o regalarlo de lo que estaban antes.

    En su página web, Lulú no sólo permite sino que recomienda esta opción:

    No te preocupes en perder ventas una vez creada la licencia. Aunque la gente puede hacer copias de tu trabajo y distribuirlo, esas copias no son de la misma calidad que la de tu libro creado por Lulu. Si a la gente le gusta tu trabajo, es muy probable que prefieran comprar el libro. También ten en cuenta que casi cualquier archivo es susceptible de ser duplicado. Es casi imposible evitar esto. Intentar evitarlo hace que la persona que quiera comprar tu libro en formato de descarga para leerlo le suponga una molestia. Lo que realmente tienes que tener en cuenta es que lo más importante es que tu libro salga a la luz y lo lea la mayor gente posible en vez de intentar protegerlo porque así harás que lo lean menos personas.

    EL PRECIO
    Al coste de producción del libro, que cambia según el formato, número de páginas, etc., Lulú se lleva una comisión del 20% del beneficio del autor. Según la empresa, esto te deja un 80% de beneficio total a ti, el creador. En las prácticas de la publicación tradicional es raro que el autor vea ni siquiera un 20% del total de beneficios. Como apunta Jose Antonio Millán, eso no es del todo cierto; Lulú saca también un beneficio en los costes de producción, no sólo en el 20% del royalty.

    Este especial sigue por aquí

    Feliz dia del libro: EL FUTURO DE LA INDUSTRIA DEL LIBRO (y II)

    De cómo la impresión por demanda no sólo abre puertas a los escritores independientes, también es un salvavidas para la industria editorial

    Uno de los problemas más acuciantes de la industria editorial son los libros devueltos y el espacio que ocupan. No es sólo el alto coste relativo de cada unidad física (papel, sobre todo) -explica Santos López Seco, subdirector de la editoorial Aguilar- sino las dificultades, por el volumen, de almacenamiento y distribución.

    Un almacén universal, una impresora en cada esquina. Comparado con otros países europeos, el número de puntos de venta de libros en España es bastante pequeño. Sin embargo, nuestro país está entre los que más libros publica, por lo que el mercado se satura rápido y muchas cajas de novedades son devueltas a las editoriales sin abrir. El ciclo es cada vez más corto; un libro del que no se ha vende ningún ejemplar en 20 días se devuelve a la casa editorial y se queda allí a merced de pedidos individuales. David Trías, de la editorial Plaza & Janés, lo describía de manera explícita al diario El Mundo hace unos años: un libro entra en la mesa de novedades por la derecha. Cuando llega el siguiente es desplazado hacia la izquierda y así, sucesivamente, hasta que se cae al suelo. Después, el mercado es caprichoso. A veces un libro que no vendió nada en su momento recibe un premio o se lleva a la gran pantalla o hay otro libro sobre el mismo tema que le pega un empujón. Entonces las ediciones almacenadas vuelven por la puerta grande y hay posibilidades de reedición. Pero estos casos son los raros. Lo normal es que los libros devueltos se queden en el almacén ocupando mucho espacio.

    En un mercado tan competitivo, lo natural sería una industria estrictamente conservadora, lo que está en contra de la naturaleza misma del negocio editorial. Hasta ahora, las empresas tenían que compensar las pérdidas con productos seguros - autores consagrados y traducciones de títulos que han dado el campanazo en otros países- o morir en el intento. Si fabricas más libros de los que el mercado está dispuesto a admitir en un momento dado, pierdes un montón de dinero -explica Santos. -Pero si no los fabricas puedes dejar desatendida una demanda pequeña, quizá, pero interesante. La impresión bajo demanda permite a las empresas correr riesgos con autores noveles y títulos minoritario, además de mantener libros de catálogo que en otras circunstancias estarían fuera de edición. Ahí tiene su lugar la edición bajo demanda -termina Santos- que muchos grupos editoriales estudian para mantener vivo un fondo que de otra manera estaría cadáver.

    [Viene de aquí]

    Uno de sus defensores más entusiastas de la Impresión bajo Demanda ha sido Jason Epstein, director editorial de Random House y fundador del legendario New York Review of Books junto con su esposa Barbara. Epstein es una leyenda: fue pionero en la introducción del libro de bolsillo en América durante los años 50, un paso que cambió radicalmente la industria editorial. La "Revolución de bolsillo" de los 50, de la que formé parte no tuvo nada de revolucionaria; -contaba en su ensayo El Futuro de los Libros - simplemente introducimos un nuevo formato a una cadena de servicios que ya existía. La verdadera revolución será aquella que multiplique el mercado de libros y un rendimiento sin precedentes por parte del editor. Para Epstein, esa revolución tiene nombre y apellidos. Se llama Espresso Book Machine.

    SU LIBRO, GRACIAS
    The Espresso Book Machine (la máquina expreso de libros) es una fábrica de libros sin trabajadores, una planta de impresión de dos metros y medio de largo por la mitad de alto que puede imprimir, alinear, pegar, cortar y terminar un libro cada cuatro minutos sin intervención humana de ningún tipo. Puede producir diez libros diferentes al mismo tiempo y con el mismo coste que diez copias del mismo libro. Puede fabricar libros en cualquier idioma, con la espina a izquierda o derecha y con sus correspondientes tapas a todo color, con un máximo de 550 páginas.

    En el futuro que imagina Epstein, los lectores podrán seleccionar cualquier libro jamás escrito (en Amazon, Google Books o una base de datos equivalente) y encargarlo en cualquier idioma en que haya sido publicado desde su propio ordenadores. Los libros no viajarán en paquete postal de un lugar a otro sino que serán descargados a la Expresso Book Machine más cercana a su casa e impresos individualmente en la calidad y el formato que le resulte más conveniente.

    Este sistema obedece a dos verdades de nuestro tiempo. La primera es que los lectores compran cada vez menos ediciones del mismo libro pero que cada vez se interesan más por títulos minoritarios y material especializado. La segunda es que el papel impreso sigue siendo el formato más agradable, legible, barato y duradero que existe. La industria editorial lleva años experimentando con maneras de vender sus catálogos online a usuarios dispuestos a leer en la pantalla de su ordenador o sus dispositivos portátiles. Los proveedores de música venden canciones que sus clientes se descargan directamente sobre su iPod. Para que la industria pueda hacer negocio de esta manera -termina- tendrán que construir miles de máquinas. Ese es precisamente el propósito de su proyecto, que se llama On Demand Books.

    On Demand Books tiene ya dos clientes de categoría: el Banco Mundial de Washington y la Biblioteca de Alejandría en Egipto, pero su gran proyecto es una gran biblioteca de contenidos -The Espresso Book Machine Network- . El contenido de nuestra librería -explica desde la página del proyecto- estará almacenado en distintas localizaciones y será accesible desde numerosos recursos. Aceptará una gran variedad de formatos y respetará las licencias y derechos de cada original.

    MAS: As Environmentalism Grows, Online Publishers Go Green.

    unesco: aprovechando que el pisuerga pasa por caja...

    c82b2f050a94835e2c1a09da750580c7AfficheUnesco200.gif ... han decidido convertir el día del libro en "El Día del Libro y del Copyright":

    El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña (España), donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro.

    El éxito de esta iniciativa depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta fiesta mundial.

    Me gustaría, pero no me lo he inventado. Está todo aquí. (via)

    feliz dia del libro: dirty books

    dirtbooks.jpg

    Dirty Books, de Martin Konrad, es una serie limitada de libros que fueron rechazados (quemados, prohibidos, vilipendiados, criminalizados, destruídos) por la censura en el momento de su publicación.

    Based on concepts 'dirty' and 'book'. series of books as reminder of ongoing censorship and restrictions on intellectual freedom.

    Cover with information on censorship of specific book. first amendment of bill of rights to united states constitution as background. physical references to past and ongoing book treatments: burning, tearing apart, locking away, danger of reading, hiding.

    MAS: Maud Newton, uno de mis bloggers literarios favoritos, recuerda los cargos contra Madame Bovary y analiza cómo un libro obsceno se convierte en un clásico

    Marzo 15, 2007

    Commonplace Book

    This book consists of ideas, images, & quotations hastily jotted down for possible future use in weird fiction. Very few are actually developed plots—for the most part they are merely suggestions or random impressions designed to set the memory or imagination working. Their sources are various—dreams, things read, casual incidents, idle conceptions, & so on.
    —H. P. Lovecraft

    Presented to R. H. Barlow, Esq., on May 7, 1934—in exchange for an admirably neat typed copy from his skilled hand.


    1 Demophon shivered when the sun shone upon him. (Lover of darkness = ignorance.)

    2 Inhabitants of Zinge, over whom the star Canopus rises every night, are always gay and without sorrow. [x]

    3 The shores of Attica respond in song to the waves of the Aegean. [x]

    4 Horror Story
    Man dreams of falling—found on floor mangled as tho’ from falling from a vast height. [x]

    5 Narrator walks along unfamiliar country road,—comes to strange region of the unreal.

    6 In Ld Dunsany’s “Idle Days on the Yann”
    The inhabitants of the antient Astahan, on the Yann, do all things according to antient ceremony. Nothing new is found.

    “Here we have fetter’d and manacled Time, who wou’d otherwise slay the Gods.” [x]


    7 Horror Story
    The sculptured hand—or other artificial hand—which strangles its creator. [x]

    8 Hor. Sto.
    Man makes appt. with old enemy. Dies—body keeps appt.

    9 Dr. Eben Spencer plot. [x]

    10 Dream of flying over city. [Celephaïs]

    11 Odd nocturnal ritual. Beasts dance and march to musick. [x]

    12 Happenings in interval between preliminary sound and striking of clock—ending—

    “it was the tones of the clock striking three”. [x]

    13 House and garden—old—associations. Scene takes on strange aspect.

    14 Hideous sound in the dark.

    15 Bridge and slimy black waters. [Fungi—The Canal]

    16 The walking dead—seemingly alive, but—. [x]

    17 Doors found mysteriously open and shut etc.—excite terror.

    18 Calamander-wood—a very valuable cabinet wood of Ceylon and S. India, resembling rosewood.

    19 Revise 1907 tale—painting of ultimate horror.

    20 Man journeys into the past—or imaginative realm—leaving bodily shell behind.

    21 A very ancient colossus in a very ancient desert. Face gone—no man hath seen it.

    22 Mermaid Legend—Encyc. Britt. XVI—40.

    23 The man who would not sleep—dares not sleep—takes drugs to keep himself awake. Finally falls asleep—and something happens. Motto from Baudelaire p. 214. [Hypnos]

    24 Dunsany—Go-By Street
    Man stumbles on dream world—returns to earth—seeks to go back—succeeds, but finds dream world ancient and decayed as though by thousands of years.


    1919

    25 Man visits museum of antiquities—asks that it accept a bas-relief he has just made—old and learned curator laughs and says he cannot accept anything so modern. Man says that

    ‘dreams are older than brooding Egypt or the contemplative Sphinx or garden-girdled Babylonia’

    and that he had fashioned the sculpture in his dreams. Curator bids him shew his product, and when he does so curator shews horror. Asks who the man may be. He tells modern name. “No—before that” says curator. Man does not remember except in dreams. Then curator offers high price, but man fears he means to destroy sculpture. Asks fabulous price—curator will consult directors.

    Add good development and describe nature of bas-relief. [Cthulhu]

    26 Dream of ancient castle stairs—sleeping guards—narrow window—battle on plain between men of England and men of yellow tabards with red dragons. Leader of English challenges leader of foe to single combat. They fight. Foe unhelmeted, but there is no head revealed. Whole army of foe fades into mist, and watcher finds himself to be the English knight on the plain, mounted. Looks at castle, and sees a peculiar concentration of fantastic clouds over the highest battlements.

    27 Life and Death
    Death—its desolation and horror—bleak spaces—sea-bottom—dead cities. But Life—the greater horror! Vast unheard-of reptiles and leviathans—hideous beasts of prehistoric jungle—rank slimy vegetation—evil instincts of primal man—Life is more horrible than death.

    28 The Cats of Ulthar
    The cat is the soul of antique Ægyptus and bearer of tales from forgotten cities of Meroë and Ophir. He is the kin of the jungle’s lords, and heir to the secrets of hoary and sinister Africa. The Sphinx is his cousin, and he speaks her language; but he is more ancient than the Sphinx, and remembers that which she hath forgotten.

    29 Dream of Seekonk—ebbing tide—bolt from sky—exodus from Providence—fall of Congregational dome.

    30 Strange visit to a place at night—moonlight—castle of great magnificence etc. Daylight shews either abandonment or unrecognisable ruins—perhaps of vast antiquity.

    31 Prehistoric man preserved in Siberian ice. (See Winchell—Walks and Talks in the Geological field—p. 156 et seq.)

    32 As dinosaurs were once surpassed by mammals, so will man-mammal be surpassed by insect or bird—fall of man before the new race. [x]

    33 Determinism and prophecy. [x]

    34 Moving away from earth more swiftly than light—past gradually unfolded—horrible revelation.

    35 Special beings with special senses from remote universes. Advent of an external universe to view.

    36 Disintegration of all matter to electrons and finally empty space assured, just as devolution of energy to radiant heat is known. Case of acceleration—man passes into space.

    37 Peculiar odour of a book of childhood induces repetition of childhood fancy.

    38 Drowning sensations—undersea—cities—ships—souls of the dead. Drowning is a horrible death.

    39 Sounds—possibly musical—heard in the night from other worlds or realms of being.

    40 Warning that certain ground is sacred or accursed; that a house or city must not be built upon it—or must be abandoned or destroyed if built, under penalty of catastrophe.

    41 The Italians call Fear La figlia della Morte—the daughter of Death. [x]

    42 Fear of mirrors—memory of dream in which scene is altered and climax is hideous surprise at seeing oneself in the water or a mirror. (Identity?) [Outsider?]

    43 Monsters born living—burrow underground and multiply, forming race of unsuspected daemons.

    44 Castle by pool or river—reflection fixed thro’ centuries—castle destroyed, reflection lives to avenge destroyers weirdly.

    45 Race of immortal Pharaohs dwelling beneath pyramids in vast subterranean halls down black staircases.

    46 Hawthorne—unwritten plot

    Visitor from tomb—stranger at some publick concourse followed at midnight to graveyard where he descends into the earth.

    47 From Arabia Encyc. Britan. II—255

    Prehistoric fabulous tribes of Ad in the south, Thamood in the north, and Tasm and Jadis in the centre of the peninsula. “Very gorgeous are the descriptions given of Irem, the City of Pillars (as the Koran styles it) supposed to have been erected by Shedad, the latest despot of Ad, in the regions of Hadramaut, and which yet, after the annihilation of its tenants, remains entire, so Arabs say, invisible to ordinary eyes, but occasionally and at rare intervals, revealed to some heaven-favoured traveller.” // Rock excavations in N.W. Hejaz ascribed to Thamood tribe.

    48 Cities wiped out by supernatural wrath.

    49 AZATHOTH—hideous name. [x]

    50 Phleg′-e-thon—

    a river of liquid fire in Hades. [x]

    51 Enchanted garden where moon casts shadow of object or ghost invisible to the human eye.

    52 Calling on the dead—voice or familiar sound in adjacent room.

    53 Hand of dead man writes.

    54 Transposition of identity.

    55 Man followed by invisible thing.

    56 Book or MS. too horrible to read—warned against reading it—someone reads and is found dead. Haverhill incident.

    57 Sailing or rowing on lake in moonlight—sailing into invisibility.

    58 A queer village—in a valley, reached by a long road and visible from the crest of the hill from which that road descends—or close to a dense and antique forest.

    59 Man in strange subterranean chamber—seeks to force door of bronze—overwhelmed by influx of waters.

    60 Fisherman casts his net into the sea by moonlight—what he finds.

    61 A terrible pilgrimage to seek the nighted throne of the far daemon-sultan Azathoth.

    62 Live man buried in bridge masonry according to superstition—or black cat.

    63 Sinister names—Nasht—Kaman-Thah. [x]

    64 Identity—reconstruction of personality—man makes duplicate of himself. [x]

    65 Riley’s fear of undertakers—door locked on inside after death.

    66 Catacombs discovered beneath a city (in America?).

    67 An impression—city in peril—dead city—equestrian statue—men in closed room—clattering of hooves heard from outside—marvel disclosed on looking out—doubtful ending.

    68 Murder discovered—body located—by psychological detective who pretends he has made walls of room transparent. Works on fear of murderer.

    69 Man with unnatural face—oddity of speaking—found to be a mask—Revelation.

    70 Tone of extreme phantasy
    Man transformed to island or mountain. [x]

    71 Man has sold his soul to devil—returns to family from trip—life afterward—fear—culminating horror—novel length.

    72 Hallowe’en incident—mirror in cellar—face seen therein—death (claw-mark?).

    73 Rats multiply and exterminate first a single city and then all mankind. Increased size and intelligence.

    74 Italian revenge—killing self in cell with enemy—under castle. [used by FBL, Jr.]

    75 Black Mass under antique church.

    76 Ancient cathedral—hideous gargoyle—man seeks to rob—found dead—gargoyle’s jaw bloody.

    77 Unspeakable dance of the gargoyles—in morning several gargoyles on old cathedral found transposed.

    78 Wandering thro’ labyrinth of narrow slum streets—come on distant light—unheard-of rites of swarming beggars—like Court of Miracles in Notre Dame de Paris.

    79 Horrible secret in crypt of ancient castle—discovered by dweller.

    80 Shapeless living thing forming nucleus of ancient building.

    81 Marblehead—dream—burying hill—evening—unreality. [x] [Festival?]

    82 Power of wizard to influence dreams of others.


    1920

    83 Quotation
    “. . . a defunct nightmare, which had perished in the midst of its wickedness, and left its flabby corpse on the breast of the tormented one, to be gotten rid of as it might.”—Hawthorne

    84 Hideous cracked discords of bass musick from (ruin’d) organ in (abandon’d) abbey or cathedral. [Red Hook]

    85 “For has not Nature, too, her grotesques—the rent rock, the distorting lights of evening on lonely roads, the unveiled structure of man in the embryo, or the skeleton?”

    Pater—Renaissance (da Vinci).

    86 To find something horrible in a (perhaps familiar) book, and not to be able to find it again.

    87 Borellus says, “that the Essential Salts of animals may be so prepared and preserved, that an ingenious man may have the whole ark of Noah in his own Study, and raise the fine shape of an animal out of its ashes at his pleasure; and that by the like method from the Essential Salts of humane dust, a Philosopher may, without any criminal necromancy, call up the shape of any dead ancestor from the dust whereinto his body has been incinerated.” [Charles Dexter Ward]

    88 Lonely philosopher fond of cat. Hypnotises it—as it were—by repeatedly talking to it and looking at it. After his death the cat evinces signs of possessing his personality. N.B. He has trained cat, and leaves it to a friend, with instructions as to fitting a pen to its right fore paw by means of a harness. Later writes with deceased’s own handwriting.

    89 Lone lagoons and swamps of Louisiana—death daemon—ancient house and gardens—moss-grown trees—festoons of Spanish moss.


    1922?

    90 Anencephalous or brainless monster who survives and attains prodigious size.

    91 Lost winter day—slept over—20 yrs. later. Sleep in chair on summer night—false dawn—old scenery and sensations—cold—old persons now dead—horror—frozen?


    1922?

    92 Man’s body dies—but corpse retains life. Stalks about—tries to conceal odour of decay—detained somewhere—hideous climax. [Cool Air]

    93 A place one has been—a beautiful view of a village or farm-dotted valley in the sunset—which one cannot find again or locate in memory.

    94 Change comes over the sun—shews objects in strange form, perhaps restoring landscape of the past.

    95 Horrible Colonial farmhouse and overgrown garden on city hillside—overtaken by growth. Verse “The House” as basis of story. [Shunned House]

    96 Unknown fires seen across the hills at night.

    97 Blind fear of a certain woodland hollow where streams writhe among crooked roots, and where on a buried altar terrible sacrifices have occur’d—Phosphorescence of dead trees. Ground bubbles.

    98 Hideous old house on steep city hillside—Bowen St.—beckons in the night—black windows—horror unnam’d—cold touch and voice—the welcome of the dead.


    1923

    99 Salem story—the cottage of an aged witch—wherein after her death are found sundry terrible things.

    100 Subterranean region beneath placid New England village, inhabited by (living or extinct) creatures of prehistoric antiquity and strangeness.

    101 Hideous secret society—widespread—horrible rites in caverns under familiar scenes—one’s own neighbour may belong. [x]

    102 Corpse in room performs some act—prompted by discussion in its presence. Tears up or hides will, etc.

    103 Sealed room—or at least no lamp allowed there. Shadow on wall. [x]

    104 Old sea tavern now far inland from made land. Strange occurrences—sound of lapping of waves—

    105 Vampire visits man in ancestral abode—is his own father.

    106 A thing that sat on a sleeper’s chest. Gone in morning, but something left behind.


    1923

    107 Wall paper cracks off in sinister shape—man dies of fright. [x] [Rats in Walls]

    108 Educated mulatto seeks to displace personality of white man and occupy his body.

    109 Ancient negro voodoo wizard in cabin in swamp—possesses white man.

    110 Antediluvian—Cyclopean ruins on lonely Pacific island. Centre of earthwide subterranean witch cult.

    111 Ancient ruin in Alabama swamp—voodoo.

    112 Man lives near graveyard—how does he live? Eats no food. [x]

    113 Biological-hereditary memories of other worlds and universes. Butler—God Known and Unk. p. 59. [Belknap]

    114 Death lights dancing over a salt marsh.

    115 Ancient castle within sound of weird waterfall—sound ceases for a time under strange conditions.

    116 Prowling at night around an unlighted castle amidst strange scenery.

    117 A secret living thing kept and fed in an old house.


    1924

    118 Something seen at oriel window of forbidden room in ancient manor house.

    119 Art note—fantastick daemons of Salvator Rosa or Fuseli (trunk-proboscis).

    120 Talking bird of great longevity—tells secret long afterward.

    121 Photius tells of a (lost) writer named Damascius, who wrote

    “Incredible Fictions”
    “Tales of Daemons”
    “Marvellous Stories of Appearances from the Dead”.

    122 Horrible things whispered in the lines of Gauthier de Metz (13th cen.) “Image du Monde”.

    123 Dried-up man living for centuries in cataleptic state in ancient tomb.

    124 Hideous secret assemblage at night in antique alley—disperse furtively one by one—one seen to drop something—a human hand—

    125 Man abandon’d by ship—swimming in sea—pickt up hours later with strange story of undersea region he has visited—mad??

    126 Castaways on island eat unknown vegetation and become strangely transformed.

    127 Ancient and unknown ruins—strange and immortal bird who speaks in a language horrifying and revelatory to the explorers.

    128 Individual, by some strange process, retraces the path of evolution and becomes amphibious.

     Dr. insists that the particular amphibian from which man descends is not like any known to palaeontology. To prove it, indulges in (or relates) strange experiment.


    1925

    129 Marble Faun p. 346—strange and prehistorick Italian city of stone.

    130 N.E. region call’d “Witches’ Hollow”—along course of a river. Rumours of witches’ sabbaths and Indian powwows on a broad mound rising out of the level where some old hemlocks and beeches formed a dark grove or daemon-temple. Legends hard to account for. Holmes—Guardian Angel.

    131 Phosphorescence of decaying wood—called in New England “fox-fire”.

    132 Mad artist in ancient sinister house draws things. What were his models? Glimpse. [Pickman’s Model]

    133 Man has miniature shapeless Siamese twin—exhib. in circus—twin surgically detached—disappears—does hideous things with malign life of his own. [HSW—Cassius]

    134 Witches’ Hollow novel? Man hired as teacher in private school misses road on first trip—encounters dark hollow with unnaturally swollen trees and small cottage (light in window?). Reaches school and hears that boys are forbidden to visit hollow. One boy is strange—teacher sees him visit hollow—odd doings—mysterious disappearance or hideous fate.

    135 Hideous world superimposed on visible world—gate through—power guides narrator to ancient and forbidden book with directions for access.

    136 A secret language spoken by a very few old men in a wild country leads to hidden marvels and terrors still surviving.

    137 Strange man seen in lonely mountain place talking with great winged thing which flies away as others approach.

    138 Someone or something cries in fright at sight of the rising moon, as if it were something strange. [x]

    139 DELRIO asks “An sint unquam daemones incubi et succubae, et an ex tali congressu proles nasci queat?” [Red Hook]

    140 Explorer enters strange land where some atmospheric quality darkens the sky to virtual blackness—marvels therein.


    1926

    141 Footnote by Haggard or Lang in “The World’s Desire”

    “Probably the mysterious and indecipherable ancient books, which were occasionally excavated in old Egypt, were written in this dead language of a more ancient and now forgotten people. Such was the book discovered at Coptos, in the ancient sanctuary there, by a priest of the Goddess. ‘The whole earth was dark, but the moon shone all about the Book.’ A scribe of the period of the Ramessids mentions another in indecipherable ancient writing. ‘Thou tellest me thou understandest no word of it, good or bad. There is, as it were, a wall about it that none may climb. Thou art instructed, yet thou knowest it not; this makes me afraid.’

    “Birch Zeitschrift 1871 pp. 61–64 Papyrus Anastasi I pl. X, l.8, pl. X l.4. Maspero, Hist. Anc. pp. 66–67.”

    142 Members of witch-cult were buried face downward. Man investigates ancestor in family tomb and finds disquieting condition.

    143 Strange well in Arkham country—water gives out (or was never struck —hole kept tightly covered by a stone ever since dug)—no bottom—shunned and feared—what lay beneath (either unholy temple or other very ancient thing, or great cave-world). [Fungi—The Well]

    144 Hideous book glimpsed in ancient shop—never seen again.

    145 Horrible boarding house—closed door never opened.

    146 Ancient lamp found in tomb—when filled and used, its light reveals strange world. [Fungi]

    147 Any very ancient, unknown, or prehistoric object—its power of suggestion—forbidden memories.

    148 Vampire dog.

    149 Evil alley or enclosed court in ancient city—Union or Milligan St. [Fungi]

    150 Visit to someone in wild and remote house—ride from station through the night—into the haunted hills—house by forest or water—terrible things live there.

    151 Man forced to take shelter in strange house. Host has thick beard and dark glasses. Retires. In night guest rises and sees host’s clothes about—also mask which was the apparent face of whatever the host was. Flight.

    152 Autonomic nervous system and subconscious mind do not reside in the head. Have mad physician decapitate a man but keep him alive and subconsciously controlled. Avoid copying tale by W. C. Morrow.


    1928

    153 Black cat on hill near dark gulf of ancient inn yard. Mew hoarsely—invites artist to nighted mysteries beyond. Finally dies at advanced age. Haunts dreams of artist—lures him to follow—strange outcome (never wakes up? or makes bizarre discovery of an elder world outside 3-dimensioned space?) [Used by Dwyer]

    154 Trophonius—cave of. Vide Class. Dict. and Atlantic article.

    155 Steepled town seen from afar at sunset—does not light up at night. Sail has been seen putting out to sea. [Fungi]

    156 Adventures of a disembodied spirit—thro’ dim, half-familiar cities and over strange moors—thro’ space and time—other planets and universes in the end.

    157 Vague lights, geometrical figures, etc., seen on retina when eyes are closed. Caus’d by rays from other dimensions acting on optick nerve? From other planets? Connected with a life or phase of being in which person could live if he only knew how to get there? Man afraid to shut eyes—he has been somewhere on a terrible pilgrimage and this fearsome seeing faculty remains.

    158 Man has terrible wizard friend who gains influence over him. Kills him in defence of his soul—walls body up in ancient cellar—BUT—the dead wizard (who has said strange things about soul lingering in body) changes bodies with him . . . leaving him a conscious corpse in cellar. [Thing on Doorstep]

    159 Certain kind of deep-toned stately music of the style of the 1870’s or 1880’s recalls certain visions of that period—gas-litten parlours of the dead, moonlight on old floors, decaying business streets with gas lamps, etc.—under terrible circumstances.

    160 Book which induces sleep on reading—cannot be read—determined man reads it—goes mad—precautions taken by aged initiate who knows—protection (as of author and translator) by incantation.

    161 Time and space—past event—150 yrs ago—unexplained. Modern period—person intensely homesick for past says or does something which is psychically transmitted back and actually causes the past event.

    162 Ultimate horror—grandfather returns from strange trip—mystery in house—wind and darkness—grandf. and mother engulfed—questions forbidden—somnolence—investigation—cataclysm—screams overheard—

    163 Man whose money was obscurely made loses it. Tells his family he must go again to THE PLACE (horrible and sinister and extra-dimensional) where he got his gold. Hints of possible pursuers—or of his possible non-return. He goes—record of what happens to him—or what happens at his home when he returns. Perhaps connect with preceding topic. Give fantastic, quasi-Dunsanian treatment.

    164 Man observed in a publick place with features (or ring or jewel) identified with those of man long (perhaps generations) buried.

    165 Terrible trip to an ancient and forgotten tomb.

    166 Hideous family living in shadow in ancient castle by edge of wood near black cliffs and monstrous waterfall.

    167 Boy rear’d in atmosphere of considerable mystery. Believes father dead. Suddenly is told that father is about to return. Strange preparations—consequences.

    168 Lonely bleak islands off N.E. coast. Horrors they harbour—outpost of cosmic influences.

    169 What hatches from primordial egg.

    170 Strange man in shadowy quarter of ancient city possesses something of immemorial archaic horror.

    171 Hideous old book discovered—directions for shocking evocation.


    1930

    172 Pre-human idol found in desert.

    173 Idol in museum moves in a certain way.

    174 Migration of Lemmings—Atlantis.

    175 Little green Celtic figures dug up in an ancient Irish bog.

    176 Man blindfolded and taken in closed cab or car to some very ancient and secret place.

    177 The dreams of one man actually create a strange half-mad world of quasi-material substance in another dimension. Another man, also a dreamer, blunders into this world in a dream. What he finds. Intelligence of denizens. Their dependence on the first dreamer. What happens at his death.

    178 A very ancient tomb in the deep woods near where a 17th century Virginia manor-house used to be. The undecayed, bloated thing found within.

    179 Appearance of an ancient god in a lonely and archaic place—prob. temple ruin. Atmosphere of beauty rather than horror. Subtle handling—presence revealed by faint sound or shadow. Landscape changes? Seen by child? Impossible to reach or identify locale again?

    180 A general house of horror—nameless crime—sounds—later tenants—(Flammarion) (novel length?).

    181 Inhabitant of another world—face masked, perhaps with human skin or surgically alter’d human shape, but body alien beneath robes. Having reached earth, tries to mix with mankind. Hideous revelation. [Suggested by CAS.]

    182 In ancient buried city a man finds a mouldering prehistoric document in English and in his own handwriting, telling an incredible tale. Voyage from present into past implied. Possible actualisation of this.

    183 Reference in Egyptian papyrus to a secret of secrets under tomb of high-priest Ka-Nefer. Tomb finally found and identified—trap door in stone floor—staircase, and the illimitable black abyss. [x]

    184 Expedition lost in Antarctic or other weird place. Skeletons and effects found years later. Camera films used but undeveloped. Finders develop—and find strange horror.

    185 Scene of an urban horror—Sous le Cap or Champlain Sts.—Quebec—rugged cliff-face—moss, mildew, dampness—houses half-burrowing into cliff.

    186 Thing from sea—in dark house, man finds doorknobs etc. wet as from touch of something. He has been a sea-captain, and once found a strange temple on a volcanically risen island.


    1931

    187 Dream of awaking in vast hall of strange architecture, with sheet-covered forms on slabs—in positions similar to one’s own. Suggestions of disturbingly non-human outlines under sheets. One of the objects moves and throws off sheet—non-terrestrial being revealed. Sugg. that oneself is also such a being—mind has become transferred to body on other planet.

    188 Desert of rock—prehistoric door in cliff, in the valley around which lie the bones of uncounted billions of animals both modern and prehistoric—some of them puzzlingly gnawed.

    189 Ancient necropolis—bronze door in hillside which opens as the moonlight strikes it—focussed by ancient lens in pylon opposite?


    1932

    190 Primal mummy in museum—awakes and changes place with visitor.

    191 An odd wound appears on a man’s hand suddenly and without apparent cause. Spreads. Consequences.


    1933

    192 Thibetan ROLANG—Sorcerer (or NGAGSPA) reanimates a corpse by holding it in a dark room—lying on it mouth to mouth and repeating a magic formula with all else banished from his mind. Corpse slowly comes to life and stands up. Tries to escape—leaps, bounds, and struggles—but sorcerer holds it. Continues with magic formula. Corpse sticks out tongue and sorcerer bites it off. Corpse then collapses. Tongue become a valuable magic talisman. If corpse escapes—hideous results and death to sorcerer.

    193 Strange book of horror discovered in ancient library. Paragraphs of terrible significance copies. Later unable to find and verify text. Perhaps discover body or image or charm under floor, in secret cupboard, or elsewhere. Idea that book was merely hypnotic delusion induced by dead brain or ancient magic.

    194 Man enters (supposedly) own house in pitch dark. Feels way to room and shuts door behind him. Strange horrors—or turns on lights and finds alien place or presence. Or finds past restored or future indicated.

    195 Pane of peculiar-looking glass from a ruined monastery reputed to have harboured devil-worship set up in modern house at edge of wild country. Landscape looks vaguely and unplaceably wrong through it. It has some unknown time-distorting quality, and comes from a primal, lost civilisation. Finally, hideous things in other world seen through it.

    196 Daemons, when desiring an human form for evil purposes, take to themselves the bodies of hanged men.

    197 Loss of memory and entry into a cloudy world of strange sights and experiences after shock, accident, reading of strange book, participation in strange rite, draught of strange brew, etc. Things seen have vague and disquieting familiarity. Emergence. Inability to retrace course.


    1934

    198 Distant tower visible from hillside window. Bats cluster thickly around it at night. Observer fascinated. One night wakes to find self on unknown black circular staircase. In tower? Hideous goal.

    199 Black winged thing flies into one’s house at night. Cannot be found or identified—but subtle developments ensue.

    200 Invisible Thing felt—or seen to make prints—on mountain top or other height, inaccessible place.

    201 Planets form’d of invisible matter.


    ——————————

    202 A monstrous derelict—found and boarded by a castaway or shipwreck survivor.

    203 A return to a place under dreamlike, horrible, and only dimly comprehended circumstances. Death and decay reigning—town fails to light up at night—Revelation.

    204 Disturbing conviction that all life is only a deceptive dream with some dismal or sinister horror lurking behind.

    205 Person gazes out window and finds city and world dark and dead (or oddly changed) outside.

    206 Trying to identify and visit the distant scenes dimly seen from one’s window—bizarre consequences.

    207 Something snatched away from one in the dark—in a lonely, ancient, and generally shunned place.

    208 (Dream of) some vehicle—railway train, coach, etc.—which is boarded in a stupor or fever, and which is a fragment of some past or ultra-dimensional world—taking the passenger out of reality—into vague, age-crumbled regions or unbelievable gulfs of marvel.


    1935

    209 Special Correspondence of NY Times—March 3, 1935

    “Halifax, N.S.—Etched deeply into the face of an island which rises from the Atlantic surges off the S. coast of Nova Scotia 20 m. from Halifax is the strangest rock phenomenon which Canada boasts. Storm, sea, and frost have graven into the solid cliff of what has come to be known as Virgin’s Island an almost perfect outline of the Madonna with the Christ Child in her arms.

    The island has sheer and wave-bound sides, is a danger to ships, and is absolutely uninhabited. So far as is known, no human being has ever set foot on its shores.”

    210 An ancient house with blackened pictures on the walls—so obscured that their subjects cannot be deciphered. Cleaning—and revelation. Cf. Hawthorne—Edw. Rand. Port.

    211 Begin story with presence of narrator—inexplicable to himself—in utterly alien and terrifying scenes (dream?).

    212 Strange human being (or beings) living in some ancient house or ruins far from populous district (either old N.E. or far exotic land). Suspicion (based on shape and habits) that it is not all human.

    213 Ancient winter woods—moss—great boles—twisted branches—dark—ribbed roots—always dripping. . . .

    214 Talking rock of Africa—immemorially ancient oracle in desolate jungle ruins that speaks with a voice out of the aeons.

    215 Man with lost memory in strange, imperfectly comprehended environment. Fears to regain memory—a glimpse. . . .

    216 Man idly shapes a queer image—some power impels him to make it queerer than he understands. Throws it away in disgust—but something is abroad in the night.

    217 Ancient (Roman? prehistoric?) stone bridge washed away by a (sudden and curious?) storm. Something liberated which had been sealed up in the masonry of years ago. Things happen.

    218 Mirage in time—image of long-vanish’d pre-human city.

    219 Fog or smoke—assumes shaped under incantations.

    220 Bell of some ancient church or castle rung by some unknown hand—a thing . . . or an invisible Presence.

    221 Insects or other entities from space attack and penetrate a man’s head and cause him to remember alien and exotic things—possible displacement of personality.


    Marzo 13, 2007

    that was not his vision, Kris

    william_gibson.jpeg ¿Saben ese momento de Annie Hall que están los dos en la cola del cine y hay un tipo detrás diciendo ordinarieces sobre una peli de felini y woody allen sueña con que llega el director y le dice que no ha entendido una mierda? (si no lo saben, al tubo)

    Pues William Gibson le ha hecho un Annie Hall a Kristopher Kubicki después de leer su artículo PlayStation Home: William Gibson's Vision Realized. En este momento, estoy de rodillas dando gracias a la Red por existir y por brindarnos a ustedes, queridos lectores, y a mí ese glorioso Schadenfreude cyberpunk.

    Y esperen que hay más. Gibson también ha dicho que: Neither is Second Life.

    Cielos. Tanta felicidad en un post tan pequeñito.

    Marzo 05, 2007

    The Atrocity Exhibition: JG Ballard cover art

    ernst_memories.jpg

    Rick McGrath repasa las portadas de J.G. Ballard en una entrevista con Simon Sellars(via). En la página de McGrath hay una suculenta colección de ensayos (Ballard and the Death of Affection, Burroughs reviewed by Ballard, etc), entrevistas y más portadas.

    BOLA EXTRA: Deceptively Conceptual, un ensayo de John Updike sobre los libros y sus portadas.

    impossible_love

    impossible_love.jpg

    Impossible Love es un vídeo de Luca Curci y Fabiana Roscioli. (via). En su página dice: Only a binary vision in a dimension, in which the body-machine tries to interact, to communicate. Fighting between the essence and the absence, the contact and the vision, the silence and the vacuity.

    A mí, como a ustedes, me recuerda a otras cosas.

    A veces, después de un largo período de apatía, mi extraña y bellísima amiga me cogía súbitamente Ia mano, estrechándomela con pasión. Se sonrojaba y me miraba con ojos ora lánguidos, ora de fuego. Su conducta era tan semejante a la de un enamorado, que me producía un intenso desasosiego. Deseaba evitarla, y al propio tiempo me dejaba dominar. Carmilla me cogía entre sus brazos, me miraba intensamente a los ojos, sus labios ardientes recorrían mis mejillas con mil besos y, con un susurro apenas audible, me decía:

    - Serás mía, debes ser mía. Tú y yo debemos ser uno, y para siempre...

    Marzo 04, 2007

    If You Were Coming in the Fall

    carla_bruni-no_p.jpgEn lugar de Serge Gainsbourg, Carla Bruni tiene a Louis Bertignac pero también a Lou Reed y a Marianne Faithfull. Y su nuevo disco, No Promises, ya me parece una joya antes de haberlo escuchado, porque ha escogido a los chungos: Emily Dickinson, W.B. Yeats, Dorothy Parker, Walter de la Mare, W.H. Auden. ¡Christina Rossetti!

    Contra todo pronóstico, con su voz de recién levantada después de una orgía de cigarrillos, sexo, drogas y champán, Auden y Dickinson tienen todo el sentido del mundo. Aquí se pueden ver algunos videos (que son más bobos de lo que yo querría) y escuchar algunos cortes. Mi favorita es la adaptación de Auden (Lady weeping at the crossroads / Would you meet your love... ), pero aun no he escuchado Afternoon.

    De lo que dicen otros:

    Ms. Bruni's pronunciation, despite the coaching of British songstress Marianne Faithfull, is uneven, if charmingly so. A video in which Ms. Bruni, looking très supermodel, is driven around Paris as she sings another Dickinson poem, "If You Were Coming in the Fall," may be one of the more spectacular mismatches between word and image in the history of, well, music videos. On the other hand, the opening lines — "If you were coming in the fall / I'd brush the summer by / With half a smile and half a spurn / As housewives do a fly" — do sound unexpectedly rock 'n' roll.

    Yo puedo recitar de memoria a Antonio Machado y Miguel Hernandez aunque hace años que no los leo porque, cuando era muy pequeña, mi padre escuchaba a Serrat en el salón. Ahora envidio a los que se aprenderán los versos de Emily Dickinson (la más difícil entre las difíciles) antes de descubrirla. Y de esos labios.

    MAS: Antonio recomienda dos cositas del Babelia, lo de Elías Canetti y el artículo de Carlos Monsiváis sobre la literatura cubana.

    ¿Alguien estuvo ayer en el homenaje a Panero?

    Marzo 02, 2007

    putting the punk back into steampunk

    steampunk.jpg

    Steampunk magazine: Lifestyle, Mad Science, Theory and Fiction. (via)

    Febrero 27, 2007

    fetiches en su tinta

    handpress.jpgPatricio Gatti es un impresor de los que ya no quedan. Unos tipos duros le hicieron una entrevista sin desperdicio.

    Los libros artesanales tienen algo de «tridimensionalidad», la tipografía en relieve muerde el papel, de forma que la impresión deja de tener dos dimensiones. De los distintos orígenes de ese relieve (tipos móviles, monotipo, linotipo o polímeros) se puede alcanzar una «impresión refinada o cuidada» (fine printing), en todos los casos en un libro artesanal lo menos evidente y lo mas importante es la habilidad del tipógrafo.

    (...) Gutenberg cuando imprimió su Biblia de 42 líneas intentaba imitar los libros de los escribas, y fue así como su socio Fust tuvo que soportar un juicio y explicar como se hicieron esos libros «tan perfectos» que hasta en distintos ejemplares repetían las mismas imperfecciones. Los grandes impresores del siglo XX no se han apartado tanto de los primeros libros impresos, es así como muchos de los libros hechos por la Oficcina Bodoni o William Morris podrían mezclarse entre «incunables» y sería difícil reconocerlos por un ojo no entrenado.

    (...)Muchos de los mas refinados impresores artesanales son los padres de las tipografías que usamos. Desde la popular Times New Roman de Stanley Morison, pasando por la Dante de Giovanni Mardersteig, Centaur de Bruce Rogers, Perpetua y Gill Sans de Eric Gill, Uncial de Victor Hammer, Lutetia o Spectrum de Jan van Krimpen, Deepdene de Frederic Goudy, ...Goudy, a quien le debemos buena parte de las re-ediciones de los primeros diseños de tipografías y un poco reforzando la idea de que tipógrafos y impresores están menos preocupados por la originalidad que por el origen, dijo: «Los viejos colegas (refiriéndose a los tipógrafos del Renacimiento) robaron la mayoría de nuestras mejores ideas.»


    BOLA EXTRA: Last Impressions + cada loco con su máquina

    Febrero 26, 2007

    la esquizofrenia moral

    Tania Kindersley en el Guardian sobre la categorización moral del escritor sobre la categoría literaria de su obra, un tema particularmente interesante en nuestra época de corrección política y bipartidismo fundamentalista. Por qué creemos que los buenos autores deberían ser buenas personas?

    It was once enough that the words alone dazzled. Everyone is talking about Auden this week; we are reminded of his naughty dash to America at the first hint of war. I forgive him that just for the first verse of Lullaby. I slightly wish that TS Eliot had not skirted the edges of anti-Semitism, had not been unkind to his wife, but he left us Prufrock; the mermaids singing are absolution enough. I even forgive Hemingway the misogynism, because he invented Lady Brett Ashley.

    There is the Parker paradox in all this. By modern standards, Dorothy Parker was not at all good. She drank too much and cut her wrists and let her dogs shit all over her bedroom floor. But she also fought like a tiger for Sacco and Vanzetti, and declined to dance to HUAC's tune. Even if it were not for the poetry and short stories, I still say Mrs Parker 1 - The Rest 0. But she has still gone down in popular imagination as one of the flakes, gin at lunchtime and dodgy love affairs.


    Febrero 23, 2007

    un revival de hospitalidad sureña

    rett-snowball.jpgAyer el departamento me llevó a cenar a un restaurante sureño para que me familiarizara con los aborígenes y me agarrara una bonita indigestión. El lugar promete un revival de hospitalidad sureña, lo que significa que te llaman honey todo el rato y que hay más contacto físico del que resulta humanamente soportable, especialmente el que prodiga generosamente Mary Mac, que es la dicharachera dueña del establecimiento y la señora que sale en la foto cuando pinchan aquí.

    A cambio del magreo te dan té helado (¡el vino de mesa del sur!), rollitos de levadura, manzanas especiadas, magdalenas de maiz con mantequilla batida y unas verduras que ya no protegen contra varias enfermedades crónicas tanto cardiovasculares como del cáncer, como el cáncer de próstata y cáncer de colon sino que traen su propio survival kit en forma de bicarbonato gratinado por encima. Y en todos lados suena Billie Holiday, desde el aparcamiento hasta el lavabo. Lo confieso: me gustó. Cuando volví a casa sólo quería un lavado de estómago y cinco horas de Lo que el viento se llevó.

    Descubrí muchas cosas: además de la Coca-Cola, la CNN y Martin Luther King, Atlanta es uno de los grandes nodos del Hip-hop en América y todos los días hay conciertos interesantes. El resto de la noche me la pasé en una teahouse discutiendo sobre ciencia ficción, lo que sí es, lo que no es y el terror que están sembrando los departamentos de estudios culturales en el género desde que lo descubrieron a mediados de los 80. Me recomendaron una entrevista que le hicieron a Samuel Delany en la revista Science Fiction Studies, 1987: The Semiology of Silence.

    Febrero 18, 2007

    Ayn Rand habla de amor

    De la selección de enlaces para San Valentín de Blake Bell me quedo con esta entrevista de Mike Wallace a Ayn Rand en 1959. Si no saben quién es Ayn Rand, hay una gran entrada en la wikipedia. Dice que más individuos pasan a ser libertarianos por haber leído "La Rebelión de Atlas" que por ningún otro motivo. Por suerte para ella, felleció hace más de veinte años. De haber vivido más tiempo se habría arrancado los ojos con sus propias manos.

    Me gusta especialmente cuando Wallace le dice indignado: pero según su propia filosofía, ¡hay muy pocas personas en el mundo que merecen ser amadas! Y ella le contesta: por desgracia, sí.

    Febrero 07, 2007

    H.G. Wells, el humanista sin corazón

    time--wells.jpgVivian Gornick relee a HG Wells (via):

    Like many other writers of his time, Wells thought of himself as a Man of the Future, but his style of self-presentation remained Victorian. His was a life, he insisted, no different in its beginnings or potential than millions of others. He wished only to put his “personal origins into the frame of human history and show how the phases and forces of education that shaped me . . . were related to the great change in human conditions” that had been gathering force for three centuries “to disperse the aristocratic estate system . . . promote industrial co-ordination . . . necessitate new and better informed classes . . . break down political boundaries everywhere and bring all men into one planetary community.” To see his own life in this light—as the exemplar of an ordinary, representative brain alive at a telling moment in social history—was to understand the times in which he and his readers were living.

    Yet within a few paragraphs, Wells also tells us that he has never entirely loved any one person, place, or thing. It was not in him, he observes. Now that he is looking more closely at himself, he perceives something odd in his own make-up. “I am,” he confesses, “rarely vivid to myself.” That is, “not wholly or continuously interested, prone to be indolent and cold-hearted. I am readily bored.” When he tries to make up for what he takes to be a character flaw, he inevitably finds himself acting a part. He becomes falsely charming and feels as though he is hiding out inside. “You will discover a great deal of evasion and refusal in my story,” he forewarns the reader.

    Esta es la portada del número doce, volumen VIII de la revista Time [20 de septiembre de 1926]. Wells aparece entre el emperador de la censura cinematográfica y Rudyard Kipling, al que George Orwell bautizó como profeta del imperialismo británico.

    Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco

    saddle.gifParece que ese sentimiento de culpa que arrastramos los afortunados -eso de pensar que la felicidad tiene un precio- no es la herencia judeocristiana; es el hybris.

    La religión griega ignoraba el concepto de pecado tal como lo concibe el cristianismo, lo que no es óbice para que la hibris parezca la principal falta en esta civilización. Se relaciona con el concepto de moira, que en griego significa ‘destino’, ‘parte’, ‘lote’ y ‘porción’ simultáneamente. El destino es el lote, la parte de felicidad o desgracia, de fortuna o desgracia, de vida o muerte, que corresponde a cada uno en función de su posición social y de su relación con los dioses y los hombres (véase en el artículo moira la división del mundo realizada por los tres grandes Crónidas, que determina el destino de cada uno). Ahora bien, el hombre que comete hibris es culpable de querer más que la parte que le fue asignada en la división del destino. La desmesura designa el hecho de desear más que la justa medida que el destino nos asigna. El castigo a la hibris es la némesis, el castigo de los dioses que tiene como efecto devolver al individuo dentro de los límites que cruzó.

    Herodoto lo expresa claramente en un significativo pasaje:

    Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía. — Historia, VII, 10

    Febrero 05, 2007

    such desire

    bellydancer02.gif

    Qué preciosa idea. The Poetry Foundation ha pedido a una lista de luminarias del cómic que interpreten sus poemas favoritos. El primero ha sido David Heatley con Belly Dancer, de Diane Wakoski.

    so much drama

    so_much_drama.jpg

    Con ustedes, el humor de Tatsuya Ishida. El especial de comics de Babelia, por otra parte, es una patata. ¿Qué pasó?

    Febrero 02, 2007

    las pseudociencias son como las pesadillas

    pseudosci.jpg

    Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología y psicoanálisis. Una seudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las características siguientes:

    -Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica.

    -Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad Duke existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico de J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del doctor Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

    -Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles y como resultado de disensiones dentro de la grey.

    Esta última (que no es la última del texto oiriginal) es mi favorita. Un verdadero científico no aspira a la verdad, sólo a estar cada vez más cerca. Una verdad absoluta es tan anticientífica como la santísima trinidad.

    Pero sigan leyendo Qué son las pseudociencias, de Mario Bunge.

    Enero 27, 2007

    Memento mori

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    Memento mori es una frase latina que significa "Recuerda que vas a morir" en el sentido de "Recuerda que eres mortal". Suele usarse para identificar un tema frecuente, o tópico, en el arte y la literatura que trata de la fugacidad de la vida.

    La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Roma antigua. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre. Lo hacía pronunciando esta frase, aunque según el testimonio de Tertuliano, Apologético 33, probablemente la frase empleada era "Respice post te! Hominem te esse memento!": "¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre" (y no un dios).

    También se usa esta frase para denominar a una costumbre de fines del siglo XIX y principos del XX; fotografiar a los seres queridos que habían fallecido, es decir a la fotografía post mortem de esa época. Se trata de fotos que implican un acercamiento de la fotografía a la representación de cuerpos muertos, a fin de ser recordados en los ultimos momentos.

    Hoy he descubierto en Wikipedia la categoría de Frases y citas latinas. La imagen es de la segunda parte de Yeogo goedam; Memento Mori.

    Enero 26, 2007

    hay conejos, y conejos

    beatrix-potter30.jpgAnthony Lane sobre Miss Potter, la película sobre Beatrix Potter con Renee Zellweger y Ewan McGregor:

    Why, one must ask, did McGregor take the part? I can only imagine that he received the script one morning, after a late night, saw the words "Beatrix Potter", asumed that he was being offered the role of his namesake, Mr.McGregor, fancied himself in a long white beard running past cabbages with a rake, mouthing Scotch oaths at departing vermin, called his agent to accept, and went back to bed. Not until later did he realize that he would be required to utter the line, "We shall give them a bunny book to conjure with."

    Only one man on earth can speak those words with a straight face, and that is Hugh Hefner.

    Como no puedo enlazarlo porque el artículo aún no ha llegado a la edición digital del New Yorker, les resumo: Lane compara a Potter con Jane Austen y da a entender que, si aun viviera, ahora estaría persiguiendo a la Zellweger con un machete. Both her life as a farmer and her work as an artist were a protest against the cute.

    Yo de Beatrix Potter sólo recordaba las pegatinas de conejitos que usaban las niñas de mi clase para poner su nombre en los libros. Si todo esto les ha despertado cierta curiosidad (o porque quieren a Anthony Lane tanto como yo misma) página 12 tiene una mini-biografía (también un rato endulcorada) y la Universidad de Ohio, algunos de sus cuentos más representativos.

    Enero 25, 2007

    Nadine Gordimer: Los escritores bajo ataque

    Nadine Gordimer habla de la guerra contra la palabra, la censura y los fundamentalismos (gracias Roger).

    Prohibir una obra por razones políticas, impidiendo la distribución y la venta, o más drásticamente, rechazarla quemándola en público -actos que parece tener presupuestos racionales- son en realidad acciones dictadas por un nuevo tipo de fe, no religiosa sino ideológica. Una ideología abrazada con vehemencia se convierte en una fe en nombre de la cual los secuaces viven y actúan.

    (...) la mayor esperanza de armonía en nuestro mundo atormentado está en la pluralidad de nuestras identidades, que se cruzan y se oponen a las divisiones netas marcadas por una sola, profunda y fosilizada línea de confín que se pretende inevitable. Los aspectos humanos que nos unen pasan bruscamente a un segundo lugar cuando nuestras diferencias son realzadas en un sistema preestablecido y fuertemente categorizado

    No menciona el fundamentalismo cotidiano de la corrección política, una censura más venenosa si cabe que la del fanático porque sólo se puede atacar desde la excentricidad y el exceso, con el riesgo de perderse uno mismo en su propia caricatura. No menciona la sacralización de una versión de la historia, la banalización de cualquier genocidio que no sea El Que Ya Fué, el desprecio a la inteligencia, el sentido común y la sencillez desde la ignorancia ceporra y obcecada. Abominar leyes y gobiernos que encarcelan y asesinan por motivos religiosos o ideológicos es sencillo; rechazar el maniqueísmo de una sociedad cada vez más programable y aborregada por veinte individuos sin escrúpulos no lo es.


    Enero 19, 2007

    los niños prodigio de Pierre Jaquet-Droz

    f27212b.jpgEl escritor, el dibujante y la mujer musical de Pierre Jaquet-Droz son tres de los autómatas más celebrados de todos los tiempos, junto con el pato de Vaucanson y el Turco de Von Kempelen. Los dos últimos, sin embargo, tenían truco, mientras que los artistas de Jaquet-Droz eran piezas artesanales de la más exquisita relojería, sin trampa ni cartón.Todavía pueden verse en el museo de Neuchâtel, en la región de los lagos suizos. El dibujante todavía hace retratos de Luis XV, Jorge III y Maria Antonieta. El escritor moja su pluma en tinta de verdad y escribe, en una caligrafía envidiable, cosas como "Pienso, luego existo", prueba irrefutable de que su creador gozaba de un excelente sentido del humor. Y la tercera, la dama musical, toca cinco piezas en el clavicordio sin equivocarse desde 1776. El cartel de su primera gira decía que era "una virgen vestal con el corazón de acero" (como la Hadaly de Villiers de l'Isle Adam) pero un periodista que acudió al estreno dijo que "parecía agitada con una ansiedad y una falta de confianza que no siempre se aprecian en la vida real".

    Freud utiliza un cuento clásico de ETA Hoffmann para desarrollar su teoría de "lo siniestro": la duda de que un ser, aparentemente animado, sea en efecto viviente; y, a la inversa, de que un objeto sin vida esté en alguna forma animado. No es casualidad que Frankenstein, los vampiros y el Prometeo Desencadenado nacieran en el lago Ginebra, a pocos kilómetros de allí. Gracias a los tres artistas, el mundo occidental estaba, al mismo tiempo, horrorizado y fascinado por el prometeo moderno y la promesa nunca cumplida del todo de dar vida a lo que no la tiene.

    Los autómatas son una de mis grandes pasiones. Cuando estuve en Neuchatel, el museo estaba cerrado y no he tenido oportunidad de volver, por eso me he emocionado tanto cuendo he visto que hay, no uno, sino tres videos en youtube: el dibujante, el escritor y un montaje paralelo de su escribir y su bellísimo mecanismo de relojería. Este último es mi favorito.

    Esta página, en inglés, tiene además videos de María y sus rápidos dedos al clavicordio. Si les interesa el tema y pueden con el inglés, recomiendo cariñosamente que vean (o vuelvan a ver) Ghost in the Shell: Innocence y que lean Living Dolls, a magical history of the quest for mechanical life, de Gaby Wood. Ese libro también habla del Test de Turing, de los intentos de Edison de producir la primera "muñeca mecánica", de los principios del cine y de cómo Melies logró inventar la técnica de stop-motion por accidente y acabó arruinado por la codicia venenoisa de Edison y lo que acabaría convertido en la MPAA.


    BOLA EXTRA: Doll Parts + Perfection is terrible + Ella es de Plexiglas

    Enero 18, 2007

    Hedy Lamarr, espía, ingeniera y pionera de las telecomunicaciones

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    La actriz de cine Hedy Lamarr es la precursora de la telefonía 3G. Esta actriz, que en su juventud curso estudios de ingeniería, fue obligada a casarse con un industrial pro-nazi que la mantenía practicamente secuestrada. Tras una fuga digna de una película de aventuras, la joven huyo primero a París, luego a Londres para terminar instalándose en Estados Unidos, donde retomó su carrera de actriz, que su marido le había obligado a abandonar. Sin embargo, Hedy no se dedicó unicamente al espectáculo; decidida a colaborar en la lucha contra los nazis, Hedy se puso a trabajar en el desarrollo de un sistema de comunicaciones por radio que no pudiera ser interceptado por el enemigo. Su invento, un equipo de radio que iba cambiando de canal continuamente.

    La historia, contada con detalle, se puede leer en el blog de fmfnet y en Todas:Hedy Lamarr, de Hollywood a la telefonía móvil, por Francesc Comellas y Javier Ozón. La fuga digna de una película de aventuras incluye un apasionado romance con su propia asistenta en su entrada de wikipedia. Si hubiera nacido quince años más tarde, habría sido una buena de James Bond. (via)

    El Arte de lo Imposible: Escher en Madrid

    escher.jpg

    No en persona, claro. Me acabo de enterar por Alvy que el Centro Arte Canal tiene una exposición dedicada a M.C. Escher. Se llama El Arte de lo Imposible y dura hasta el cuatro de marzo.

    Toda la sala está a oscuras y las obras cuelgan de paredes tenuemente iluminadas, rodeadas de algunas explicaciones e inspiradoras frases del autor. Grandes pósters muestran sus dibujos imposibles, como Belvedere o Cascada, de las que también pueden verse los originales. Un gigantesco pasillo con el suelo decorado con Metaforfosis II, de la que también se expone el original (de cuatro metros de largo), lleva a los visitantes de una zona a otra. Realmente espectacular.

    Además de esto hay dos espacios realmente singulares: La Mezquita Isótropa, que es una zona de descanso laberíntica en blanco y negro y La Caja Mágica, un montaje escultural con algunos de los motivos recurrentes de Escher: escaleras, lagartos y la gravedad en todas direcciones. Además de eso hay varios vídeos, uno de ellos el interesantísimo efecto Droste. A pesar de haber leído muchos de los libros sobre Escher, encontré muchos trabajos del autor que no había visto con anterioridad, sobre todo de su primera época y de los paisajes italianos. Pude confirmar que las otras Metamorfosis I y III, sobras las que escribí hace unos días, no estaban expuestas.

    En Microsiervos podeis leer el resto del paseo (que es casi como estar allí) y con un montón de enlaces interesantes.

    un regalo inesperado

    Es mi semana de suerte: en menos de dos días han llegado a mi buzón dos objetos que creía perdidos para siempre; mi perfume (que dejaron de fabricar hace más de diez años) y una edición de Philosophy Through the Looking-Glass, de Jean-Jacques Lecercle. Este último ha tardado tanto tiempo en llegar que lo había dado por desaparecido.

    Ahora les tengo que dejar. Me dispongo a levantar un altar de siete velas a las hadas del mercado de segunda mano: Amazon y e-Bay.

    BOLA EXTRA: la vida secreta de los libros

    The Guardian digests sobre la última novela de Doris Lessing, The Cleft.

    Some of the Old Shes weren't happy about the arrival of the Squirts and planned to kill them. But the younger Clefts, led by another Maire, were prepared to forgive the occasional gang rape and stepped in to save all the Squirts whose Tubes made them too stupid to save themselves. How did everyone feel about this new prelapsarian state? We don't know because everyone was stuck in a 1960s feminist timewarp and had no inner world or emotions worth mentioning.

    hop (TY BS)

    Enero 16, 2007

    los palacios de la memoria

    templeofmusic.gifEn un banquete en casa de un honorable de Tesalia llamado Scopas, el poeta Simónides de Ceos recitó un poema en honor de su anfitrión. El poema cantaba lo típico: la generosidad de Scopas, la hospitalidad de su casa, la belleza de su señora, etc. Sin embargo, Simónides añadió unas estrofas en honor a Cástor y Pólux. Un poco picado, Scopas le dijo que, ya que debía compartir la gloria con los gemelos sagrados, era justo que también compartiera los gastos: Simonides recibiría sólo la mitad de lo acordado y no había más que hablar. Poco más tarde, un criado anunció que dos hombres jóvenes querían hablar con el poeta y Simonides salió al jardín.

    Cuando llegó, la inesperada visita se había esfumado pero, al volver, Simonides se encontró que el techo del palacio se había desplomado sobre los invitados, matando a todos en el acto. Los misteriosos jóvenes -Castor y Polux in disguise- habían pagado su mitad salvándo al poeta de una muerte segura.

    Los cuerpos estaban tan desmigajados que los familiares no encontraban la manera de distinguirlos para darles sepultura. Por suerte, Simonides pudo identificarlos uno por uno, recordando las posiciones en las que estaban sentados. Cicerón cuenta en su De oratore que, en ese preciso instante, nació el Arte de la Memoria, una disciplina prácticamente olvidada, pero que tuvo un lugar privilegiado en los orígenes de la cultura occidental.

    Simonides se dio cuenta de que la memoria y el espacio estaban fuertemente relacionados y concluyó que cualquier persona podría desarroillar su memoria aprendiendo a formar imágenes mentales de lo que quisiera recordar y colocándolas en un espacio arquitectónico, imaginario o real, de manera que su posición en dicho espacio marcaría el órden de los objetos y los objetos, los conceptos asociados a ellos, del mismo modo que se usaban las tablillas de cera y las palabras grabadas en ellas.

    Hace unos días me llegó The Art of Memory, un libro que leí hace años y que siempre quise volver a tener. Su autora, Frances A. Yates, explica los orígenes de la memoria como arte, de Simónides a nuestros días, pasando por el teatro de la memoria de Giullio Camillo, la tradición hermética de Giordano Bruno y la evolución asombrosa de su arquitectura.

    En el primer capítulo, explica:

    En el mundo antiguo, privado de imprenta, sin papel para tomar notas o mecanografiar discursos, entrenar la memoria era de vital importancia. Y la memoria del mundo antiguo se practicaba como un arte que reflejaba el arte y la arquitectura del mundo antiguo, que podría depender de una habilidad para crear intensas memorias visuales que nosotros hemos perdido

    Me gusta especialmente este trozo porque Yates publicó su libro en 1966; si lo hubiera publicado ahora sería muy distinto. También me gusta porque me recuerda a la historia de Hermes y el faraón, que le echa la bronca porque, al inventar la escritura, los que saben olvidarán lo que saben y los que no saben aparentarán saber, convirtiendose en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad, y a mi historia favorita de Los Viajes de Gulliver, que tiene lugar en la Gran Academia de Lagado:

    Fuimos luego a la escuela de idiomas, donde tres profesores celebraban consulta sobre el modo de mejorar el de su país.

    El primer proyecto consistía en hacer más corto el discurso, dejando a los polisílabos una sílaba nada más, y prescindiendo de verbos y participios; pues, en realidad, todas las cosas imaginables son nombres y nada más que nombres.

    El otro proyecto era un plan para abolir por completo todas las palabras, cualesquiera que fuesen; y se defendía como una gran ventaja, tanto respecto de la salud como de la brevedad. Es evidente que cada palabra que hablamos supone, en cierto grado, una disminución de nuestros pulmones por corrosión, y, por lo tanto, contribuye a acortarnos la vida; en consecuencia, se ideó que, siendo las palabras simplemente los nombres de las cosas, sería más conveniente que cada persona llevase consigo todas aquellas cosas de que fuese necesario hablar en el asunto especial sobre que había de discurrir. Y este invento se hubiese implantado, ciertamente, con gran comodidad y ahorro de salud para los individuos, de no haber las mujeres, en consorcio con el vulgo y los ignorantes, amenazado con alzarse en rebelión si no se les dejaba en libertad de hablar con la lengua, al modo de sus antepasados; que a tales extremos llegó siempre el vulgo en su enemiga por la ciencia. Sin embargo, muchos de los más sabios y eruditos se adhirieron al nuevo método de expresarse por medio de cosas: lo que presenta como único inconveniente el de que cuando un hombre se ocupa en grandes y diversos asuntos se ve obligado, en proporción, a llevar a espaldas un gran talego de cosas, a menos que pueda pagar uno o dos robustos criados que le asistan. Yo he visto muchas veces a dos de estos sabios, casi abrumados por el peso de sus fardos, como van nuestros buhoneros, encontrarse en la calle, echar la carga a tierra, abrir los talegos y conversar durante una hora; y luego, meter los utensilios, ayudarse mutuamente a reasumir la carga y despedirse.

    Mas para conversaciones cortas, un hombre puede llevar los necesarios utensilios en los bolsillos o debajo del brazo, y en su casa no puede faltarle lo que precise. Así, en la estancia donde se reúnen quienes practican este arte hay siempre a mano todas las cosas indispensables para alimentar este género artificial de conversaciones.

    Otra ventaja que se buscaba con este invento era que sirviese como idioma universal para todas las naciones civilizadas, cuyos muebles y útiles son, por regla general, iguales o tan parecidos, que puede comprenderse fácilmente cuál es su destino. Y de este modo los embajadores estarían en condiciones de tratar con príncipes o ministros de Estado extranjeros para quienes su lengua fuese por completo desconocida.

    Enero 15, 2007

    el día que el presidente conoció al Rey

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    La delirante reunión secreta entre Elvis Presley y Richard Nixon ha sido desclasificada. Si les da pereza leer los originales, Javier del Pino lo contaba hoy en El Pais:

    Richard Nixon y Elvis Presley compartían obsesiones políticas del mismo signo y estaban sumidos, por razones bien distintas, en un declive personal que debía ser turbador para temperamentos tan egocéntricos como los suyos. Nixon se enfrentaba en Vietnam a la posibilidad de ser, según su expresión, "el primer presidente de Estados Unidos que pierde una guerra", y Elvis trataba de entender todavía por qué su notoriedad había sido arrasada por cuatro ingleses mal vestidos y su dichosa beatlemanía.

    Había, sin embargo, una gran diferencia entre ellos: Nixon era el más habilidoso de los maquinadores, un animal político depredador e inmisericorde; Elvis, en cambio, carecía de los sentidos del tacto y la mesura, confiaba en cualquier individuo y se movía en la dirección que le marcaban sus propios impulsos. Era, en definitiva, simple y caprichoso.

    Un día se encaprichó con tener en su solapa una chapa de agente federal de lucha antidroga. Aquel 21 de diciembre de 1970, Elvis se plantó en Washington.

    Enero 10, 2007

    querido lector constante

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    Uno de mis blogs favoritos ha vuelto a renacer con energías y categorías renovadas. Amigos y Desconocidos Lectores Constantes, pasen por aquí.

    No sé dónde encontré la foto. Quizá fuera Babes with Books, quizá no.

    pero plagiar es otra cosa

    A las sociedades que viven del trabajo de otros les interesa que la diferencia entre el plagio y todo lo que no lo es (homenaje, cita, remezcla, referencia, derivado, paralelismo, inspiración, etc) sean cada vez más pequeñas. Afortunadamente, llevan las de perder: un plagio es lo que pasa cuando alguien coge un trabajo que no es suyo y lo firma con su nombre, y todo lo demás es todo lo demás.

    Dos casos diferentes, pero iguales. Hace 27 años, Jacob Epstein copió y pegó 53 párrafos de Martin Amis en su primera novela "Wild Oats" y la firmó con su nombre. Hace un año, Ian McEwan tomó dos párrafos de las memorias de Lucilla Andrews y los añadió a su propia novela con unos ligeros retoques. McEwan incluyó una nota al final citando a Andrews como inspiración y ha reconocido su deuda con la escritora en entrevistas y lecturas públicas; Jacob Epstein no dijo nada. A pesar de las diferencias, en el tono y en la forma, los dos usaron el trabajo de otra persona y lo firmaron con su nombre. Los dos plagiaron. Y ya está.

    Epstein y McEwan son culpables del mismo crimen. Sin embargo, Epstein fué excomulgado por la comunidad de escritores mientras que McEwan está siendo defendido fervientemente por un puñado de grandes firmas que incluye, irónicamente, al propio Martin Amis. Thomas Keneally llegó a decir que McEwan no había plagiado porque la ficción de depende de cierto valor añadido al material original y McEwan ha añadido un valor. Pero la diferencia entre el plagio y la copia no es moral sino literal. "La casa de los espíritus" de Isabel Allende es una copia de "Cien años de Soledad" pero no es un plagio, porque la copia no es literal. Los dos párrafos de Ian McEwan, sí.

    Las excepciones. McEwan se ha defendido diciendo que la escena plagiada describe un proceso muy específico y que la descripción de dicho proceso deja poco márgen de maniobra. Este es un problema habitual en contextos científicos y técnicos como, por ejemplo, la programación. Cuando un programador escribe un bloque de código está creando una receta para conseguir un resultado concreto. Hay un número limitado de caminos para llegar al mismo sitio, algunos más rápidos y elegantes que otros. Dicen que el código perfecto es aquel al que no se le puede añadir ni quitar nada. Si consideramos la naturaleza misma de los lenguajes de programación, cuanto más perfecto sea ese código, más posiblidades hay de que otro programador con el mismo propósito y el mismo talento llegue a la misma conclusión. Esto no se considera un robo, salvo que la longitud de la coincidencia sea estadísticamente inverosímil. En la literatura y en el arte, ese tipo de coincidencia es prácticamente imposible. Puede que un mono inmortal tecleando infinitamente una máquina de escribir acabe firmando un HAmlet pero, de momento, no se sabe de ningún escritor que tenga tanto tiempo.

    El problema se habría resuelto de manera sencilla en una nota a pie de página con la referencia correspondiente. Y McEwan no lo hizo, por eso plagió. A algunas sociedades les interesa que la distinción sea difícil para desarticular nuestros esfuerzos por liberar la cultura de sus codiciosas manos pero no lo es. Cuando defendemos el derecho a utilizar, remezclar y distribuir material ajeno, no defendemos el derecho a hacerlo ignorando al autor original. ¡Ya le gustaría a la SGAE que tuviéramos tanto morro! Lo que defendemos es el derecho a hacer uso de nuestra propia cultura, de nuestra propia lengua, en nuestros propios términos como lo han hecho todos los grandes novelistas, filósofos, científicos y artistas a lo largo de la historia.

    El mito del genio y el copyright. Otra cosa es que la pretensión de originalidad sea una ilusión vanidosa y moderna, fomentada por tres industrias con intereses egoístas: la del arte, la del entretenimiento y la editorial. El genio -a ser posible atormentado, indigente o al menos un poco excéntrico- es mucho más publicitario que el esfuerzo de una vida.

    Cuando presentó su relación E=mc2 en la revista Annalen der Physik en 1905, Einstein había usado de manera literal el Principio de Relatividad de Poincaré (1904) y se calló como una puta hasta 1955, cuando un historiador llamado Whittaker le puso en evidencia. Poincaré, por su parte, basó gran parte de su trabajo en el de Hendrick Lorentz, a quien atribuyó generosamente la paternidad de sus conclusiones. El trabajo derivativo es la arquitectura fundamental del desarrollo científico, y basarse en el trabajo de otros no es ningún desmérito. Pero Einstein presentó ideas ajenas como si fueran propias y Poincaré hizo referencia a ideas ajenas para llegar a conclusiones propias. La diferencia sigue estando clara.

    Un "iluminado" siempre tendrá más glamour que un laboratorio de veinte personas trabajando noche y día en una institución. Es como si tuviera más mérito que la verdad te pegue en el ojo en un momento de inspiración divina a que sea la culminación de cuarenta años de trabajos forzados. Irónicamente, esto nos llevaría de vuelta a Platón. Pero, si las ideas están por ahí sueltas hasta que alguien llega y las identifica, ¿podemos hablar de autor?

    Algo prestado, el artículo de Malcolm Gladwell que recomiendo con tanta frecuencia, lo explica muchas veces mejor que yo:

    When I read the original reviews of "Frozen," I noticed that time and again critics would use, without attribution, some version of the sentence "The difference between a crime of evil and a crime of illness is the difference between a sin and a symptom." That's my phrase, of course. I wrote it. Lavery borrowed it from me, and now the critics were borrowing it from her. The plagiarist was being plagiarized. In this case, there is no "art" defense: nothing new was being done with that line. And this was not "news." Yet do I really own "sins and symptoms"? There is a quote by Gandhi, it turns out, using the same two words, and I'm sure that if I were to plow through the body of English literature I would find the path littered with crimes of evil and crimes of illness. The central fact about the "Phantom" case is that Ray Repp, if he was borrowing from Andrew Lloyd Webber, certainly didn't realize it, and Andrew Lloyd Webber didn't realize that he was borrowing from himself. Creative property, Lessig reminds us, has many lives—the newspaper arrives at our door, it becomes part of the archive of human knowledge, then it wraps fish. And, by the time ideas pass into their third and fourth lives, we lose track of where they came from, and we lose control of where they are going. The final dishonesty of the plagiarism fundamentalists is to encourage us to pretend that these chains of influence and evolution do not exist, and that a writer's words have a virgin birth and an eternal life. I suppose that I could get upset about what happened to my words. I could also simply acknowledge that I had a good, long ride with that line—and let it go.


    nota. Me recuerda Julian que sí hay un contexto en el que sí se puede usar el trabajo ajeno sin referencia pero sin plagiar: la sátira.

    La palabra "sátira" viene del latín "satura", que significa "plato lleno" o "mezcla". A veces, la sátira es una copia literal sacada de contexto para destacar sus elementos ridículos o enojosos. Aunque utiliza una obra ajena sin mencionar al autor, no es un plagio porque el autor original está implícito en la copia, hasta el punto de que sólo tiene sentido cuando el lector o la audiencia es capaz de identificarlo. Por eso la ley reconoce la sátira como una excepción al copyright y el plagio sigue siendo ilegal y vergonzoso.

    MAS: Plagiarize, Plagiarize, Plagiarize... | El escándalo Kaavya Viswanathan/Opal Mehta en el Harvard Independent (I, II y III) | Dead Plagiarists Society (Google Book Search is a plagiarist's nightmare) + Girl Interrupted (How Kaavya “Wrote” Opal Mehta, Got into Harvard, and Got into Trouble)

    Diciembre 22, 2006

    il mondo del libro

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    Desenterrando el original, via y ¡via!

    literatura a las barricadas

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    Corrijo: esta noticia (gracias JAM) salió publicada el día de mi cumpleaños, pero no la ví hasta hoy:

    Era una de las bibliotecas más valiosas de España, y de los 150.000 títulos que contenía más de un tercio fueron destruidos (50.000 ejemplares). El frente tomó la facultad piso a piso, la biblioteca, cada despacho y aula, en una encarnizada lucha.

    "No hubo distinción ideológica entre unos u otros volúmenes, la necesidad primaba, y todos los libros fueron utilizados en barricadas o usados como parapetos en las ventanas", explica Eulalia González, subdirectora de la exposición.

    Cayeron incunables, códices antiguos, literatura de un valor incalculable... En la muestra se pueden leer citas como ésta de un voluntario extranjero, John Sommerfield: "Cuando llegamos a la Ciudad Universitaria conseguimos entrar en el edificio de Filosofía. Construimos barricadas con libros de metafísica hindú y filosofía alemana; eran totalmente a prueba de balas".

    Libros que salvaron muchas vidas. "Ambas facciones sabían lo valioso de algunos ejemplares antiquísimos, sabían que era una burrada", explica Marta Torres, bibliotecaria especializada en libros antiguos de la UCM. "Para un republicano no importaba si se trataba de una Biblia o de un impresionante códice mozárabe", añade. Viajen ahora con sus letras al pasado, vean como los bibliotecarios (de ambos bandos) se jugaban la vida transportando en los camiones de avituallamiento, bajo las bombas y los disparos, esos libros a lugar seguro; o cómo los milicianos reclamaban a la intendencia sacos de arena para salvar las letras.

    "En sus memorias, muchos brigadistas cuentan cómo preferían los libros de Cervantes, Kant, Shakespeare o Galdós, ya que eran perfectos para salvarles la vida, por lo grande de los tomos", explica Torres.

    Nadie se fiaba de un fino Pascal o incluso de un bendito San Juan de la Cruz. Se trataba de salvar la cabeza, las armas antitanque reinaban en la ciudad del saber y no había alternativa.

    Ya lo ven: los libros salvarán su vida de muchas maneras distintas. Pero un poquito más si son de papel ;-)

    Diciembre 17, 2006

    El Romance de la derivada y la arcotangente

    Veraneaba una derivada enesima en un pequeño chalet situado en la recta del infinito del plano de Gauss, cuando conocio a un arcotangente simpatiquisimo y de esplendida representacion grafica, que ademas pertenecia a una de las mejores familias trigonometricas.

    Enseguida notaron que tenian propiedades comunes.

    Un dia, en casa de una parabola que habia ido a pasar alli una temporada con sus ramas alejadas, se encontraron en un punto aislado de ambiente muy intimo. Se dieron cuenta de que convergian hacia limites cuya diferencia era tan pequeña como se quisiera. Habia nacido un romance. Acaramelados en un entorno de radio epsilon, se dijeron mil teoremas de amor.

    Cuando el verano paso, y las parabolas habian vuelto al origen, la derivada y el arcotangente eran novios. Entonces empezaron los largos paseos por las asintotas siempre unidos por un punto comun, los interminables desarrollos en serie bajo los conoides llorones del lago, las innumerables sesiones de proyeccion ortogonal.

    Sigue leyendo El Romance de la derivada y la arcotangente en Santa Maradona, nuestro blog más espectacular.

    Diciembre 08, 2006

    muérdeme

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    Nos provocan rechazo porque son el fruto insólito de una dentellada o de una cópula bestial, porque son híbridos antinaturales, compuestos informes; pero sobre todo porque su apariencia extraña, inaudita, parece revelar la perversidad de su alma menoscabada, sin interlocutor. ¿A qué se debe su ferocidad lunática, esa ferocidad que, por ser hombre, es maldad? El licántropo es un humano monstruoso, desamparado, sin identidad definida ni estable, un humano que experimenta una metamorfosis con la Luna llena, un ser que da aullidos de soledad y que mata provocando dolor gratuito. Es la suya una doble naturaleza, mitad hombre, mitad bestia, y eso, esa aleación incongruente, nos repugna, pues atenta contra el buen sentido y el orden natural, contra la sensatez y la estabilidad previsible de las cosas. El género de terror hizo suyo este miedo ancestral al híbrido, al monstruo, a la metamorfosis, porque ese cambio de naturaleza explicaría los instintos más dañinos, la propensión a infligir mal que anida en nuestra alma. Pulsión de muerte, la llamó Freud.

    Justo Serna (gracias Marcos y Alberto :-) aprovecha La noche del lobo (Javier Tomeo, Anagrama) para reflexionar sobre la naturaleza licántropa y el terror de lo mutable. Un post muy bonito, aunque se le olvida lo fundamental, posiblemente (y no lo digo por mal) porque Justo no es señorita. Si lo fuera, sabría que el lobo visita siempre de noche y que, aunque es la naturaleza del hombre el darle caza, la nuestra es abrirle la puerta de atrás.

    Diciembre 06, 2006

    la herencia de dorothy parker

    dorothy_parker.jpgEs bien sabido que, cuando Dorothy Parker murió a los 67 años -más o menos en la ruina, alcoholizada y, sola- donó toda su herencia -los cuatro chavos que tenía y, mucho más importante, sus derechos de autor- a Martin Luther King Jr y su causa por la igualdad racial en América. Lo que no es tan conocido es que, en su testamento, designó a su amiga Lillian Hellman, mujer de Dashiel Hammet y escritora de prestigio, el cargo de albacea literaria.

    Según cuenta Margareth Meade, biógrafa de la escritora más emblemática de Nueva York, Hellman ejerció su cargo con más celo de lo que habría sido conveniente por motivos poco literarios.

    Quizá bajo la sospecha de que a Hellman no le hacía falta el dinero, aunque aún más porque creyera apasionadamente en la igualdad racial, Parker había decidido ubicar su nido, del tamaño de un gorrión, donde pudiera dar fruto. Toda su herencia, incluyendo derechos de autor y regalías, fue dejada al reverendo Martin Luther King Jr, hombre a quien no había conocido, pero al que admiraba locamente. Si King eventualmente moría, todo iría para la Naacp, el movimiento por los derechos civiles y la igualdad racial al frente del cual estaba el pastor afroamericano.

    Hellman entró en el juego que más le gustaba. Hasta su muerte, fue la omnímoda albacea y ejecutora de los derechos de Parker. No le faltaron requerimientos. La Biblioteca del Congreso norteamericano en Washington, que es la biblioteca más grande del mundo, y la de la Universidad de Syracuse en el estado de Nueva York, pidieron la donación de los papeles póstumos de Parker. Algunas de las principales editoriales neoyorquinas, G.P. Putnam’s Sons, Charles Scribner’s Sons, Random House, Harper & Row, y Viking, querían encargar una biografía de Parker.

    La correspondencia entre Hellman y sus abogados demuestra cuán rígidamente usó sus derechos sobre la obra de Parker. De hecho, su respuesta a prácticamente todos los pedidos fue “No”. Negó el derecho para que se estrenara una producción de Broadway con la actuación de Julie Harris y canciones de Cole Porter, aunque resulta difícil entender cuáles podrían haber sido sus razones. En el caso de los posibles biógrafos, alegó siempre que Parker se oponía a empresas de este tipo.


    Con el tiempo, se hicieron más claras cuáles eran las verdaderas objeciones de Hellman a una biografía. Temía que un biógrafo intrépido, excavando en el pasado de Parker, descubriera las mentiras de Hellman acerca de su pasado, y eso era algo a lo que ella no quería arriesgarse para nada. Por un tiempo, triunfó gracias a esta estrategia, que hasta ahora siempre le había funcionado. Finalmente, las fabulaciones fueron descubiertas por los propios biógrafos de Hellman. Entre tanto, su autobiografía An Unfinished Woman fue un gran éxito, y en 1970 ganó el National Book Award, con lo que reparó en que las memorias eran lo suyo.

    Técnicamente, el cargo de albacea finalizaba para Hellman cuando King murió y la Naacp se convirtió en propietaria de la herencia. Pero Hellman no quiso saber nada de tecnicismos, y empezó una batalla legal que acabó sólo en 1972 con un fallo de los tribunales contra Hellman. En una entrevista con el New York Times Book Review, Hellman todavía seguía con su latiguillo: “Una cosa es tener un sentimiento real a favor de los negros, pero esa sentimentalidad ciega por la Naacp, un grupo tan conservador que hasta muchos negros no le tienen el menor respeto, es otra. Seguro que estaba borracha cuando hizo eso”.

    Diciembre 01, 2006

    My Girlfriend Comes to the City and Beats Me Up

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    The pay was $300. I was told it was very important to be nice to the woman. She was a queen. I wanted the money but I was ambivalent about the film. What I really wanted was to be tied up. I wanted to be humiliated on tape. I wanted women with strap-ons to grip me by the throat and slide inside of me. I wanted to be wrapped in cellophane, like a present, unable to move. That was the kind of film I wanted to be in. But I didn't know how to say that at the time and people that don't know how to ask rarely get what they want.

    Salon tiene un extracto de "My Girlfriend Comes to the City and Beats Me Up", una colección de relatos de Stephen Elliott sobre -dice Donna Minkowitz- el lado dulce del S/M. Nerve tiene otro trozo.

    La revisión es más interesante que el extracto. De hecho, me pregunto si hace falta leer el libro después de la revisión.

    EXTRA: En el mismo Salon, que para algunos de nosotros es como aquella novia guay que tuvimos en la universidad, Laura Miller le mete otro guantazo a Against the Day. De ahora en adelante -y hasta que Antonio diga lo contrario-, the book everybody loves to hate.

    Noviembre 28, 2006

    words in pictures

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    Ambos, de la galería Adam Baumgold, junto con pequeñas obras de H. C. Westermann, Chris Ware, Julie Doucet, Mark Kostabi, Elvis Studio, Tony Fitzpatrick ... incluyendo una inesperada biografía de Boris-Karl Huysmans por Ivan Brunetti.

    Noviembre 25, 2006

    en mi mundo, tu no habrías sobrevivido al recreo

    mortified1.jpgTantas mañanas de pellas para aprender a fumar como Matt Dillon en La Ley de la Calle, pintarse los morros como Diane Lane es Calles de Fuego y bailar la mariposa en el patio de atrás con los dedos llenos de tiritas pensando que seríamos lo más. Después llegaron la segunda generación de Wired, la venganza de los Nerds, Google, Napoleon Dinamita y a comerse los mocos a dos manos mientras otros desayunan Zuccini con salsa marinera. Ahora para ser friki -decidir lo que es friki, tener cosas frikis, pronunciar la palabra friki- ya no basta con que seas raro -porque, bien pensado, todo el mundo es la ostia de raro cuando lo miras de cerca-, hay que tener un pasado. ¿Te ignoraba tu mejor amigo en clase para que no le sacudieran? ¿Te metías sólo en el contenedor del colegio para que no tuvieran que meterte otros?¿Te pegaban la taquilla con chicles usados para que perdieras el autobús? ¿Eras patético, cobarde, empollón, tartaja, gafotas, dentudo, grasiento y vírgen?

    No... tu eres un farsante. Tú no has sufrido como yo. (via)

    LPC a las 02:22 AM |