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la petite claudine

La Loveparade se lava las manos

3108.10


Los responsables de la Loveparade donde fallecieron 21 personas el pasado 24 de julio publicaron ayer una web con 22 horas de video procedente de las cámaras de seguridad que había a la entrada del festival. En el video principal, un minidocumental de material editado y voz en off, se culpa a los tres cordones policiales del accidente.

La policía está que trina. Y las autoridades alemanas han pedido a la organización que se abstenga de publicar material mientras la investigación sigue su curso pero, sorprendentemente, no tienen autoridad legal para confiscar el material.

Terror en el Supermercado

3008.10


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Una de las ventajas de ser apátrida es que cambia por completo tu relación con el supermercado. Bajar a hacer la compra en Copenhague, Hong Kong, Atlanta o Tauranga es como visitar el museo de historia natural, con la diferencia de que te llevas los dioramas a casa y les puedes hacer lo que se te antoje.

Es un hábitat natural para la cocina creativa, donde una de cada diez veces consigues elaborar vistosos platos de fusión y las otras nueve acabes disolviendo los cuerpos en dosis letales de chile sudasiático bajo la mirada aterrada de tus gatos. Y después, cuando vuelves a casa, no hay lugar más bello que el sótano del Corte Inglés, con su pimentón de la vera, su aceite de oliva vírgen, sus manchegos curados y sus mencías, somontanos y jumillas en superoferta, pegados unos a otros como los bares en Malasaña.

Esto yo. Pero para los locales que no toleran el aire acondicionado, neones, exceso de ofertas y muzac de su establecimiento habitual existe Kochhaus el súper que suavizará la agonía o los matará del todo.

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Es Ikea aplicada al súper: todos los productos se arremolinan en torno a recetas en un desplegable que incluye el presupuesto por comensal, receta y vino recomendado. Así puedes entrar, elegir rápidamente uno o varios menus, pagar y salir. Pero me pregunto si, de triunfar, las cenas del Kochhaus vendrán a normalizar nuestras vidas en blanco clara de huevo, tanto como el sofá Klippan, las estanterías Billy y los Mac.

Y advierto que, a diferencia de los supermercados y ultramarinos, el Ikea y los centros comerciales te secan el alma tanto en casa como en el extranjero.

Silicon Valley reloaded

2708.10


Comparando el trailer de The Social Network de David Fincher y Aaron Sorkin con su predecesor y posible musa, Piratas de Silicon Valley, se me ocurren un par de cosas donde la cita del segundo trailer no justifica un carajo.

1. Habría sido más auténtica cualquier versión del Langley Schools Music Project, en lugar de la copia sacarinada de Scala & Kolacny Brothers.

2. La sugerencia de que Mark Zuckerberg es el Bill Gates o el Steve Jobs de nuestra generación es un síntoma claro de demencia alucinatoria. Con este precedente no quiero imaginarme lo que harán con herederos en serio como Larry Page y Sergey Brin.

3. Que Harvard parezca la escuela de magia Hogwarts es a) un reflejo de la realidad, b) un subproducto del delirio antes mencionado o c) acabada la serie Potter está de rebajas el set? Antonio, acárame hasta dónde puedas.

4. Me tronchaba de la risa imaginándome a Sean Parkeren una fiesta con "adolescentes que ofrecen rayas sobre sus pechos desnudos" hasta que vi quién hace de Sean Parker. Qué tahúres.

5. En lo que tiene de traiciones, venganzas, robos intelectuales y puñaladas traperas, va a ser difícil que superen a su predecesor. Más en estos tiempos donde todos los supervillanos tienen una madre dominante o un problema de sebo para justificar sus fechorías. Al menos en Piratas, Gates está loco de ambición, pero Jobs es malo de verdad.

6. Como no estrene pronto no llegarán ni al entierro.

Meet The Men in Grey

2708.10


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Men in Grey es una entidad autoregulada e inestable cuyos nodos se manifiestan en aquellos espacios donde el flujo de datos es poderoso. Los MIG se introducen en el espacio no-regulado que existe entre el ordenador y el router. Una vez allí, reflejan fielmente sus conversaciones, usurpando del sistema cualquier ilusión de privacidad y, con creciente frecuencia, provocando pequeños arrebatos de histeria entre los afectados.

Hay razones para pensar que atacarán la inauguración del Media Facades Festival, un acontecimiento que tiene lugar esta noche en varias capitales de Europa.

Creemos que han elegido Berlín.


Men In Grey from Zeppelin Productions on Vimeo.


Nobody's business

2708.10


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I grew up pretty much as everybody else grows up and one day seven years ago found myself saying to myself--I can't live where I want to--I can't do what I want to--I can't even say what I want to. School and things that painters have taught me even keep me from painting as I want to. I decided I was a very stupid fool not to at least paint as I wanted to and say what I wanted to when I painted as that seemed to be the only thing I could do that didn't concern anybody but myself--that was nobody's business but my own.

Georgia O'Keeffe

Casi a punto para Ars

Good morning youtube: me too

Specialization is for insects

1208.10


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A human being should be able to change a diaper, plan an invasion, butcher a hog, conn a ship, design a building, write a sonnet, balance accounts, build a wall, set a bone, comfort the dying, take orders, give orders, cooperate, act alone, solve equations, analyze a new problem, pitch manure, program a computer, cook a tasty meal, fight efficiently, die gallantly.

Specialization is for insects.


Robert A. Heinlein + Six month exposure at the Clifton Suspension Bridge by Justin Quinnell

via Clara Darling

La autopista del sur

808.10


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Gli automobilisti accaldati sembrano nom avere storia… Come realtà, un ingorgo automobilistico impressiona ma non ci dice gran che.

Arrigo Benedetti “L’Espresso”,
Roma, 21/6/1964

Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde y, apenas salidos de Fontainbleau, han tenido que ponerse al paso, detenerse, seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está íntegramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por retrovisor al hombre pálido que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad avícola del matrimonio del Peugeot 203 (detrás del Dauphine de la muchacha) que juega con su niñita y hace bromas y come queso, o sufrir de a ratos los desbordes exasperados de los dos jovencitos del Simca que precede al Peugeot 404, y hasta bajarse en los altos y explorar sin alejarse mucho (porque nunca se sabe en qué momento los autos de más adelante reanudarán la marcha y habrá que correr para que los de atrás no inicien la guerra de las bocinas y los insultos), y así llegar a la altura de un Taunus delante del Dauphine de la muchacha que mira a cada momento la hora, y cambiar unas frases descorazonadas o burlonas con los hombres que viajan con el niño rubio cuya inmensa diversión en esas precisas circunstancias consiste en hacer correr libremente su autito de juguete sobre los asientos y el reborde posterior del Taunus, o atreverse y avanzar todavía un poco más, puesto que no parece que los autos de adelante vayan a reanudar la marcha, y contemplar con alguna lástima al matrimonio de ancianos en el ID Citroën que parece una gigantesca bañadera violeta donde sobrenadan los dos viejitos, él descansando los antebrazos en el volante con un aire de paciente fatiga, ella mordisqueando una manzana con más aplicación que ganas.

Sigue leyendo La autopista del Sur, de Julio Cortazar

El otro Magritte

Libreros

208.10


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[Antonio] Magliabecchi, librero del Gran Duque de la Toscana, era capaz de dirigirte a cualquier libro en cualquier parte del mundo, con la precisión de un policía metropolitano que te indica el camino a la Catedral de San Pablo o a Picadilly. Es sobre el que se cuentan historias sobre peticiones de libros en estos términos: De ese libro existe una sola copia en el mundo. Está en la Biblioteca del Grand Seignior en Constantinopla y es el séptimo libro del segundo estante de la derecha según se entra.

Sus habilidades eran, como son las de los grandes hombres, autodidactas. Tan lejos estaba el triste suelo en que vivió su primera infancia de la que sería su pasión en la vida, que sus padres ni se molestaron en enseñarle a leer, y su primer trabajo fue en la tienda de un verdulero. Si su talento hubiera bebido de las Ciencias Naturales, habría encontrado su camino allí, pero fue su felicidad y su fortuna el acabar trabajando en la tienda de un librero paternal. Allí encontró la educación que ningún batallón de la maquinaria académica le habría inclulcado. Devoraba libros, y la hoja impresa se volvió tan necesaria para la subsistencia como las hojas de repollo para las orugas que hacían las visitas no bienvenidas en su trabajo anterior.

Como aquellos reptiles verdulentos, también él asimiló el alimento que consumía, tanto que ya parecía haber sido comprimido al calor, encuadernado, acabado en tapa de mármol y colocado en la estantería. No soportana nada que no fueran libros a su alrededor y no dejaba espacio para ninguna otra cosa; sus muebles, decían por ahí, se limitaban a dos sillas, la segunda de las cuales era tolerada únicamente porque las dos juntas le servían de cama.

The Book-Hunter, by John Hill Burton (1882)

Magliabecchi falleció en 1714 a los 81 años, en el monasterio de Sta. Maria Novella. Antes de morir le pidió al Duque que donara su dinero a los pobres y sus libros a la biblioteca pública. En 1861, la Biblioteca Magliabechiana se unió a la gran colección ducal en el matrimonio que hoy se conoce como La Biblioteca Nazionale Centrale Firenze, en la Piazza dei Cavalleggeri.

Tanto la Biblioteca como su contenido sufrieron un golpe fatal el 4 de noviembre de 1966, cuando Florencia se enfrentó a la peor inundación de una historia pasada por agua. De la primera registrada, en 1333, se cuenta que el río se llevó los cuatro puentes de la ciudad. En 1966, el Arno arrasó la ciudad con una ola de cinco metros de altura. Una de las fotos más impactantes de aquel año muestra los más de cien mil preciosos volúmenes de la Biblioteca Nacional flotando en el lodo.

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El daño fue tan profundo que miles de originales se perdieron para siempre y muchos otros continúan en quirófano, esperando tecnologías que permitan su recuperación. Pero el salón de lectura fue finalmente restaurado a su gloria original y abrió sus puertas en 1990. El gobierno italiano ha llegado a un acuerdo con Google para digitalizar la colección y evitar futuras pérdidas.

MÁS: Some Old-Time Old-World Librarians, By Theodore W. Koch




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