Terror en el Supermercado
LPC en terror culinario | Agosto 30, 2010
Una de las ventajas de ser apátrida es que cambia por completo tu relación con el supermercado. Bajar a hacer la compra en Copenhague, Hong Kong, Atlanta o Tauranga es como visitar el museo de historia natural, con la diferencia de que te llevas los dioramas a casa y les puedes hacer lo que se te antoje.
Es un hábitat natural para la cocina creativa, donde una de cada diez veces consigues elaborar vistosos platos de fusión y las otras nueve acabes disolviendo los cuerpos en dosis letales de chile sudasiático bajo la mirada aterrada de tus gatos. Y después, cuando vuelves a casa, no hay lugar más bello que el sótano del Corte Inglés, con su pimentón de la vera, su aceite de oliva vírgen, sus manchegos curados y sus mencías, somontanos y jumillas en superoferta, pegados unos a otros como los bares en Malasaña.
Esto yo. Pero para los locales que no toleran el aire acondicionado, neones, exceso de ofertas y muzac de su establecimiento habitual existe Kochhaus el súper que suavizará la agonía o los matará del todo.

Es Ikea aplicada al súper: todos los productos se arremolinan en torno a recetas en un desplegable que incluye el presupuesto por comensal, receta y vino recomendado. Así puedes entrar, elegir rápidamente uno o varios menus, pagar y salir. Pero me pregunto si, de triunfar, las cenas del Kochhaus vendrán a normalizar nuestras vidas en blanco clara de huevo, tanto como el sofá Klippan, las estanterías Billy y los Mac.
Y advierto que, a diferencia de los supermercados y ultramarinos, el Ikea y los centros comerciales te secan el alma tanto en casa como en el extranjero.
