All mankind is of one author
LPC en citas | Febrero 17, 2010
All mankind is of one author, and is one volume; when one man dies, one chapter is not torn out of the book, but translated into a better language; and every chapter must be so translated...As therefore the bell that rings to a sermon, calls not upon the preacher only, but upon the congregation to come: so this bell calls us all: but how much more me, who am brought so near the door by this sickness....No man is an island, entire of itself...any man's death diminishes me, because I am involved in mankind; and therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.
Como casi todo el mundo, conocía esta cita de John Donne por el final -Por quién doblan las campanas- precisamente por una apropiación que a su vez generó muchas otras, pero no sabía que era suya. La mencionaba Jonathan Lethem en su famoso ensayo sobre el homenaje y el plagio, The ecstasy of influence, que a su vez homenajeba a otro o, dependiendo, hacía un uso indebido de material protegido por Copyright, la pescadilla que no cesa.
De los problemas que ha generado la gran burbuja de la propiedad intelectual, el plagio es posiblemente mi favorito porque es el popular y, por tanto, el que más confusión genera entre nosotros, los de a pié. Aunque he escrito mucho sobre eso, como Pero plagiar es otra cosa o El derecho a pensar, ninguna anécdota me gusta más que la que cuenta David Bravo sobre el club de fans de Andy y Lucas ni ningún texto me ha gustado tanto como Algo Prestado, de Malcolm Gladwel. Y el de Lethem, que Ballardian me ha recordado hoy.
El artículo trajo cola. Después de publicarlo, Lethem empezó Promiscuous materials, un proyecto donde invita a desconocidos a producir derivados de (algunas de) sus obras con una licencia personal e intransferible cuyas restricciones son artísticas, no económicas: si hay película, será un corto; si es teatro, será un acto de menos de 45 minutos, etc. Después de leerlo, los editores de Make empezaron la sección Appropriation in Creative Practice, de la que sale la bonita apropiación de Lolita que ilustra el post.
Y, naturalmente, el homenaje de Lethem parafraseando la ansiedad de Bloom murió por el camino y muchos citan a uno pensando que citran a otro, como demuestra el artículo del NYT sobre el cineasta Arnaud Desplechin:
Artists who believe in the mystique of originality are often reluctant to reveal their inspirations. But the magpielike Mr. Desplechin revels in what the writer Jonathan Lethem has called the ecstasy of influence. "I didn't invent anything," he said. "Being a director is not such a grand thing. My job is just to show the audience what I love."
Fue lo que le pasó a John Donne con el homenaje de Hemingway. Curiosamente, el proceso es reversible: hoy nadie se acuerda de por quién doblan las campanas, pero su reflexión sobre la naturaleza del autor es más relevante que nunca.

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Puesto por m a las Febrero 22, 2010 02:55 AM