Almejitas confusas S.L.
LPC en la biblioteca | Noviembre 16, 2009
Me preocupa, la verdad, que la lista de 10 personajes literarios a los que me tiraría sin pensarlo elaborada por jovenes sanas de nivel cultural medio-alto incluya más metrosexuales que el catálogo de Ralph Lauren. Y que la única perversión remotamente sexual del jurado sea querer dormir con su padre ( Gilbert Blythe, Carlisle Cullen, Atticus Finch, Darcy, Gatsby, Rhett Butler) o trincar a su hermano pequeño (Holden Caulfield, Ned Nickerson, Heathcliff). Salvo que estemos ante un caso severo de lost in translation y la lista sea en realidad de Personajes literarios a los que abrazarme para sollozar porque odio a mi mejor amiga y/o Personajes literarios con los que hablaría toda la noche de la insoportable levedad de nuestra existencia la semana antes de selectividad. O que todas hayan sido engendradas por el hombre que ven sobre estas líneas y sufran un justificadísimo Electra, corrompido por diez años de suscripción al Vogue.
A grandes rasgos, los únicos hombres follables de esta isla son Heathcliff y Aragorn, y me permito recordarles que Heathcliff es un psicótico rabioso y paranoide y que Aragorn es medio elfo y un poco bipolar. ¿Quién le compraba los libros a estas mujeres cuando su tierno superego estaba aún en periodo de gestación? ¿Es que ninguna soñaba ya con acompañar a los inventores mesiánicos de Julio Verne, ser secuestrada por los Corsarios negros de Emilio Salgari o esperar pacientemente a los generales de Marco Aurelio? ¿Con ser la Medea de Ulises, la Josefina de Napoleón? Y, puestos a soñar, ¿no es más perverso y mesmerizante un Voland que cualquier vampiro adolescente? ¿Más peligroso y autodestructivo un Dmitri Karamázov? Entiendo el appeal del diletante a caballo, pero después de dos siglos Darcy me parece tan peligroso como un balancín con cinturón de seguridad. Y vamos hombre por dios. ¿Holden Caulfield? ¿Me toman el pelo?
Aun recuerdo, entre las comedias de Hugh Grant y las tontunas de Gus Van Sant, con qué alivio presenciaba yo los accidentes de Callao frente al poster de Russell Crowe en minifalda, casi enfrente de mi casa. La plaza misma parecía envuelta en el olor rancio y embriagador del sudor y la sangre seca, el perfume delicioso de una adrenalina noble y antigua. ¿Fue un espejismo en este desierto de efebos castrados, depilados y desodorizados o me estoy haciendo mayor y el sexo se ha convertido de pronto en otra cosa?
Queridos lectores, ¿a qué personaje literario masculino se tirarían ustedes?

cásate conmigo
Puesto por a las Noviembre 16, 2009 10:35 AM