Bonnie Prince
LPC en the fetish garden | Febrero 28, 2009
El único poster que hubo en mi casa durante años fue el poster de gira de Will Oldham con Bill Callahan, azul marino, guapísimos ambos, por unanimidad lo más bonito que había hecho Pedro Pan en su vida. Cuando regresé de Zagreb me encontré que mi compañera de piso lo había tirado para poner alguna bobada en el marco y no la maté porque supe que con eso perdió el cielo para siempre, y a qué competir con la ira eterna de Dios. Desde entonces, todas mis casas han sido luto poster-free, y no sé hasta cuando.
A mi Callahan nunca me ha dicho demasiado y jamás comprendí cómo alguien de la belleza y talento de Chan Marshall perdió la cabeza por el. A Oldham lo descubrí tarde, con Arise Therefore y también tengo motivos para quererle que nada tienen que ver con el pero, aunque soy una sentimental y todavía moqueo cuando suena 1979, lo que me pasa es que el Independent tiene razón y que Will Oldham, en cualquiera de sus encarnaciones, es pura historia del rock, junto con otros que no son bagatelas como Bill Callahan sino deidades como Mary Margaret O'Hara que no ha habido ni habrá nada como el. Gracias a dios que además es prolífico.
Por eso me alegró tanto la pieza del New Yorker (The Pretender, Kelefa Sanneh) y lo guapo y lo gótico-sureño que esta en la foto, aunque sorprende que se haya dejado con lo orusco que es. Ya dice Sanneh que lo ha hecho porque Merle Haggard también dio una entrevista al New Yorker (a Bryan Di Salvatore: Ornery, New Yorker, February 12, 1990, 39-77.) y le gusto mucho.
Lo importante es que cuenta esas cosas que le gustan a los fans, como que de pequeño se pasó una temporada sin decir palabra, que conoció a Lydia Lunch en un concierto de Sonic Youth o que le mandó un regalo de fan a Glenn Danzig (collage incluído) y que Danzig se lo agradeció con un single de debut de los Misfits. O los sellos que le rechazaron: Matador, Homestead, Interscope.

Que bien que todos leamos Wire!
Puesto por el trastero a las Marzo 2, 2009 09:48 AM