Queridísima mamá
LPC en heartless bitches | Mayo 29, 2008
Recuerdo perfectamente haber visto la película en casa, a los siete u ocho años, y haber vivido un duelo con mi madre donde yo comentaba, como diciendo, lo de qué clase de madre desnaturalizada hace comer a su hija carne cruda y mi madre decía -ella sin el cómo- que si tuviéramos que darte una paliza cada vez que dejas los zapatos tirados en el baño ya no tendrías dónde sentarte.
Al final, mi madre siempre ganaba. Y Queridísima mamá, el glorioso libro que escribió la resentida hija adoptada de Joan Crawford es un cuento cautelar para los padres que se van de la mano pero también para la Antoñita la fantástica de cada casa, que aprende que los niños de los ricos también lloran. Sobre todo cuando la bruja palma y te incluye en un testamento multimillonario, pero sólo para decir: No pienso dejar un duro para mi hijo Christopher ni mi hija Christina por razones que ellos conocen muy bien.
Muy claro no lo debían tener, porque el libro de la venganza no se escribió hasta que se leyeron los términos de la herencia. Y es interesante comprobar que que el único de los otros tres adoptados que confirma las maldades de la Crawford es precisamente Christopher, que también se se quedó con una mano delante y otra detrás.
Que las fotos de la época muestren a Christina como un mónstruo cuellicorto y rizoso tocando el piano o agarrando a un pobre caniche por la barriga también da que pensar, sobre todo cuando las otras dos hijas (también adoptadas) parecen mucho más majas y retratan a su madre como un ángel dadivoso con la paciencia de una santa y que mi libro de Diana McLellan, The Girls, dice que rebosaba amor y que lo celebraba voluptuosamente con Eva Le Galienne, Mercedes de Acosta, Talulah Bankhead, Barbara Stanwyck, Marlene Dietritch y hasta con la debutante Marilyn Monroe, en una sola noche memorable de pieles, drogas, diamantes y champagne.
Todas estas bellas imágenes bailan sobre mi cabeza mientras leo que es el 25 aniversario de la película y que Christina vuelve como Carrie de la tumba con una reedición del libro de la discordia y su primera entrevista en diez años, y no puedo evitar darme cuenta de que no la soporta ni la entrevistadora.
Pero lo que más me intriga es que algunos llevamos toda la vida pensando que la pobre niña rica era la princesa Leia cuando está claro que la princesa Leia era hija de Eddie Fisher y Debbie Reynolds y que, aparte de ser bipolar, adicta a las drogas y la mejor amiga de JT Leroy, es y ha sido siempre una persona completamente normal.

Ah, me encantan tus post, siempre los disfruto.
Puesto por Claudia a las Mayo 31, 2008 12:18 PM