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Auge, caída y resurrección del cómic americano

LPC en En ADN | Mayo 09, 2008

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Hoy, en ADN, he conseguido escribir algo.

"A finales de los años 40 todo el mundo leía cómics -cuenta David Hajdu, autor de The Ten-Cent Plague- eran la forma de entretenimiento más popular en EE.UU." Era el caldo de cultivo correcto: mientras la censura se afilaba los dientes en la creciente industria del cine y aplicaba el código Hayes a los mafiosos y las vampiresas trepadoras, las páginas coloreadas de los comics americanos transformaban el género negro en un pariente cercano del gore. Y costaban diez centavos, un precio que garantizaba una fuerte viralidad.

Las asociaciones de padres consiguieron que se creara un comité en 1949 para controlar aquellas publicaciones pero, llegados los 50, estaba bien claro que nadie le daba ni bola. Se acusó formalmente a varias publicaciones de promover el crimen y la degeneración. "Hitler era un principiante comparado contra la industria del comic", llegó a declarar Fredric Wertham, psiquiatra, uno de los grandes cruzados contra la industria.

Es muy probable que las mujeres seductoras y los escenarios terroríficos de Tales from the Crypt, Shock SuspenStories o Justice Traps the Guilty fueran sintomáticos de una generación que creció imaginando una guerra lejana y los peligros exóticos, fuertemente sugestionada por la propaganda de los nuevos medios de comunicación. Las páginas eran truculentas y la sangre empapaba las portadas con generosidad. Se vendían como pipas.

Sin embargo, la comparación con Hitler no era sólo absurda sino también paradójica, especialmente cuando las quemas públicas de libros y la prohibición, en algunos estados, del uso de palabras como "terror" y "horror" en sus páginas sí recuerda, en retrospectiva, a las hogueras que iluminaron la plaza de la universidad Humboldt en Berlín.

Un caso insólito. Cuando el caso llegó al Congreso en abril de 1953, el caso fue televisado. La premisa era que la exposición a grandes y coloridas dosis de violencia gratuíta fomentaban el vicio y la delincuencia juvenil. Dicen que el caso estaba perdido de antemano, pero que se perdió del todo cuando William Gaines subió a declarar.

Bill Gaines había heredado de su padre una pequeña editorial de comics llamada EC, Educational Comics. Cuando se hizo cargo del negocio, Gaines empezó por rebautizarla Entertaining Comics, y contrató a Al Feldstein y Harvey Kurtzman como editores a tiempo completo.

Aquí empieza la leyenda. EC eran los responsables de una larga serie de sagas sangrientas que constituían una gran parte de la tarta del mercado: The Crypt of TerroryThe Vault of Horror (horror), Frontline Combat y Two-Fisted Tales (guerra), Shock SuspenStories (negro/fantástico) y Weird Science y Weird Fantasy (ciencia ficción).

Gaines subió a declarar bajo los efectos de las anfetaminas, que empejaron a disminuir a medida que se desarrollaba lo que acabó siendo un descacharrante interrogatorio. Pero lo que terminó de condenar EC fue que le preguntaron si su criterio editorial tenía límites; es decir, que si había algo que estuviera dispuesto a no publicar por motivos morales. El contestó, genuinamente, "el buen gusto".

De la cripta a la locura.The Comics Magazine Association of America se creó en 1954 para controlar las publicaciones con la tijera en la mano. En los siguientes dos años, la industria bajo de 650 títulos a 250 y más de 800 dibujantes y escritores cambiaron de sector, lo que explica un cambio interesante en otros entornos, como las revistas y las portadas de los libros de ciencia ficción. Hizo falta un superhéroe para salvar la industria del comic, pero eso no ocurriría hasta la década de los 60 y lo hizo con la bandera americana por traje.

El último número de EC salió en noviembre de 1955. La última guerra de Gaines con la censura fue porque no le dejaron poner un astronauta en la portada; era negro. Pero Gaines y sus dos colegas, Feldstein y Kurtzman, sobrevivieron al golpe fundando Mad magazine, que no era una revista de comics, y por tanto quedaba fuera de la jurisdicción de la censura. Y, también, uno de los grandes títulos de la contracultura norteamericana.



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DESPEDIDA: Vengo a despedirme… Fue un placer leerte y saber que alguna vez también tú leíste los textos de Pau Llanes… Un saludo fraternal y un abrazo cómplice… Pau


Puesto por Pau LLanes a las Mayo 9, 2008 02:13 PM

Vaya, lo de que Gaines testificó bajo el efecto de las anfetaminas no lo sabía. De todas formas, ha faltado por poner el famoso corolario a su testificación con la portada de la decapitada de Shock SuspensTories. Enfins, qué gran perdida para la industria fue la caída de EC...

PD: Offtopic como una casa, querida señorita, pero esto igual le interesa: ayer llamé al departamento de información de Tusquets Editores y me confirmaron que este mismo mes se pone a la venta (¡por fin!) "Contra el Día", de Pynchon.


Puesto por Raven a las Mayo 9, 2008 03:14 PM

Vaya, lo de que Gaines testificó bajo el efecto de las anfetaminas no lo sabía. De todas formas, ha faltado por poner el famoso corolario a su testificación con la portada de la decapitada de Shock SuspensTories. Enfins, qué gran perdida para la industria fue la caída de EC...

PD: Offtopic como una casa, querida señorita, pero esto igual le interesa: ayer llamé al departamento de información de Tusquets Editores y me confirmaron que este mismo mes se pone a la venta (¡por fin!) "Contra el Día", de Pynchon.


Puesto por Raven a las Mayo 9, 2008 03:16 PM

¿estás al tanto de esto?
http://elblogdegnomo.blogspot.com/2008/05/superheroes-fashion.html
seguro que sí...


Puesto por á a las Mayo 9, 2008 05:20 PM

Qué buen post. De niña fui una lectora voraz de MAD, son todo un clásico.


Puesto por Claudia a las Mayo 10, 2008 11:38 AM

Da gusto leer posts/artículos así...

Enhorabuena.


Puesto por Angel a las Mayo 10, 2008 11:45 AM

Da gusto leer posts/artículos así...

Enhorabuena.


Puesto por Angel a las Mayo 10, 2008 11:46 AM

Me gusta mucho tu blog y este post esta genial

Te visitare mas seguido
besos :) jap


Puesto por jap a las Mayo 11, 2008 06:59 AM

Estaba muy claro que a Wertham lo llevó a la psiquiatría su fijación con un trío de una oveja, Electra y su propia madre.
No estaba equivocado al suponer que al público americano habría que reeducarlo. A Goebbels le funcionó un tiempo.


Puesto por SrM a las Mayo 15, 2008 12:40 AM

Vaya, así que ellos fueron los creadores de MAD, quien lo dijera, admiro su franqueza pero fue una estupidez subir al estrado con anfetaminas... aunque si en realidad el juicio estaba amañado y no había nada que hacer respecto de un veredicto hecho de antemano entonces: Supongo que fue un final con estilo. Pero sólo si ese fue el caso.


Puesto por El Cuervo a las Mayo 16, 2008 04:36 AM

Imaginación desbordante. Ilustraciones bonitas. Lean el Catecismo


Puesto por monaguillo a las Mayo 21, 2008 12:29 AM