las evas equívocas
LPC en citas | Marzo 24, 2008
Se valen de su aspecto afeminado para explotar la ingenua vanidad de los tenorios de la campaña. Su procedimiento es sencillísimo. Se visten de mujer con elegancia. Hasta con chic. Transitan por las calles oscuras. Ven llegar a un incauto. Se le acercan. Le dicen que se han extraviado del hogar: ‘Estoy perdida, señor. Usted, que parece un caballero tan amable y distinguido, ¿por qué no me acompaña? Tengo miedo. Soy viuda’. En lo más profundo de cada caballero se oculta un sinvergüenza. ‘Con gusto la acompañaré, señora’, le contesta. Y la acompaña. Suben a un coche. Y mientras la falsa dama dulcemente solloza y suspira, le roba a su tenorio la cartera. Después, el donjuán se queja a la familia o a un agente: ‘Me han robado en el tranvía’, dice.”
Así retrataba una nota de la revista Fray Mocho del 7 de junio de 1912 el accionar de una tan temible como pintoresca banda de delincuentes que conmovió a Buenos Aires en los albores del siglo XX: los travestis ladrones.

¿Que le dolería más al gentil caballero
la perdida de la cartera o que sintieran atraídos por lo que despues resultaría ser un hombre?
Puesto por bgta a las Marzo 24, 2008 02:53 PM