The piracy paradox
LPC en copyfight | Noviembre 04, 2007
En el número especial de estilo del Newyorker, James Surowiecki hablaba del primer esfuerzo serio por parte de los diseñadores americanos de imponer un control sobre la propiedad intelectual de sus diseños (Fashion Originators Guild of America, 1932) y sobre lo que Kal Raustiala y Christopher Sprigman, expertos en leyes, llaman la Paradoja de la Piratería:
The paradox stems from the basic dilemma that underpins the economics of fashion: for the industry to keep growing, customers must like this year’s designs, but they must also become dissatisfied with them, so that they’ll buy next year’s. Many other consumer businesses face a similar problem, but fashion—unlike, say, the technology industry—can’t rely on improvements in power and performance to make old products obsolete.Raustiala and Sprigman argue persuasively that, in fashion, it’s copying that serves this function, bringing about what they call “induced obsolescence.” Copying enables designs and styles to move quickly from early adopters to the masses. And since no one cool wants to keep wearing something after everybody else is wearing it, the copying of designs helps fuel the incessant demand for something new.
MAS: Ready to share, Ready to Wear! (esta gente, por cierto, ha publicado un libro)

"for the industry to keep growing, customers must like this year’s designs, but they must also become dissatisfied with them, so that they’ll buy next year’s":
Muy agudo comentario. Sin embargo, no creo que sea algo que suceda exclusivamente con el mundo del diseño textil. Hoy en día el negocio de los cepillos de dientes y los shampoos se alejaron bastante del tema de la productividad e innovaciones técnicas (vamos a ser sinceros, dentro de la línea de Sedal, la única diferencia estriba en el color y el olor de la crema de enjuague), precisamente fomentando la obsolescencia del producto anterior.
Es decir, cuando Colgate te dice que su nuevo cepillo termoregulado con cerdas de 360 grados, limpiador de lengua y ringtones polifónicos te permite llegar a esos lugares donde los otros cepillos no te permiten llegar, en cierto modo te están diciendo "ese cepillo viejo que te vendíamos era una cagada, ahora te damos uno bueno posta". Esto, sumándole que hace diez años, uno de sus cepillos que salia al mercado te permitía limpiar un 98.99% de la placa bacterial, lo que nos hace pensar que en los últimos años todo se resumió a encontrar el absurdo 1.01% restante
Puesto por Agustin Acevedo Kanopa a las Noviembre 4, 2007 01:53 PM