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Feliz dia del libro: EL FUTURO DE LA INDUSTRIA DEL LIBRO (y II)

LPC en la biblioteca | Abril 23, 2007

De cómo la impresión por demanda no sólo abre puertas a los escritores independientes, también es un salvavidas para la industria editorial

Uno de los problemas más acuciantes de la industria editorial son los libros devueltos y el espacio que ocupan. No es sólo el alto coste relativo de cada unidad física (papel, sobre todo) -explica Santos López Seco, subdirector de la editoorial Aguilar- sino las dificultades, por el volumen, de almacenamiento y distribución.

Un almacén universal, una impresora en cada esquina. Comparado con otros países europeos, el número de puntos de venta de libros en España es bastante pequeño. Sin embargo, nuestro país está entre los que más libros publica, por lo que el mercado se satura rápido y muchas cajas de novedades son devueltas a las editoriales sin abrir. El ciclo es cada vez más corto; un libro del que no se ha vende ningún ejemplar en 20 días se devuelve a la casa editorial y se queda allí a merced de pedidos individuales. David Trías, de la editorial Plaza & Janés, lo describía de manera explícita al diario El Mundo hace unos años: un libro entra en la mesa de novedades por la derecha. Cuando llega el siguiente es desplazado hacia la izquierda y así, sucesivamente, hasta que se cae al suelo. Después, el mercado es caprichoso. A veces un libro que no vendió nada en su momento recibe un premio o se lleva a la gran pantalla o hay otro libro sobre el mismo tema que le pega un empujón. Entonces las ediciones almacenadas vuelven por la puerta grande y hay posibilidades de reedición. Pero estos casos son los raros. Lo normal es que los libros devueltos se queden en el almacén ocupando mucho espacio.

En un mercado tan competitivo, lo natural sería una industria estrictamente conservadora, lo que está en contra de la naturaleza misma del negocio editorial. Hasta ahora, las empresas tenían que compensar las pérdidas con productos seguros - autores consagrados y traducciones de títulos que han dado el campanazo en otros países- o morir en el intento. Si fabricas más libros de los que el mercado está dispuesto a admitir en un momento dado, pierdes un montón de dinero -explica Santos. -Pero si no los fabricas puedes dejar desatendida una demanda pequeña, quizá, pero interesante. La impresión bajo demanda permite a las empresas correr riesgos con autores noveles y títulos minoritario, además de mantener libros de catálogo que en otras circunstancias estarían fuera de edición. Ahí tiene su lugar la edición bajo demanda -termina Santos- que muchos grupos editoriales estudian para mantener vivo un fondo que de otra manera estaría cadáver.

[Viene de aquí]

Uno de sus defensores más entusiastas de la Impresión bajo Demanda ha sido Jason Epstein, director editorial de Random House y fundador del legendario New York Review of Books junto con su esposa Barbara. Epstein es una leyenda: fue pionero en la introducción del libro de bolsillo en América durante los años 50, un paso que cambió radicalmente la industria editorial. La "Revolución de bolsillo" de los 50, de la que formé parte no tuvo nada de revolucionaria; -contaba en su ensayo El Futuro de los Libros - simplemente introducimos un nuevo formato a una cadena de servicios que ya existía. La verdadera revolución será aquella que multiplique el mercado de libros y un rendimiento sin precedentes por parte del editor. Para Epstein, esa revolución tiene nombre y apellidos. Se llama Espresso Book Machine.

SU LIBRO, GRACIAS
The Espresso Book Machine (la máquina expreso de libros) es una fábrica de libros sin trabajadores, una planta de impresión de dos metros y medio de largo por la mitad de alto que puede imprimir, alinear, pegar, cortar y terminar un libro cada cuatro minutos sin intervención humana de ningún tipo. Puede producir diez libros diferentes al mismo tiempo y con el mismo coste que diez copias del mismo libro. Puede fabricar libros en cualquier idioma, con la espina a izquierda o derecha y con sus correspondientes tapas a todo color, con un máximo de 550 páginas.

En el futuro que imagina Epstein, los lectores podrán seleccionar cualquier libro jamás escrito (en Amazon, Google Books o una base de datos equivalente) y encargarlo en cualquier idioma en que haya sido publicado desde su propio ordenadores. Los libros no viajarán en paquete postal de un lugar a otro sino que serán descargados a la Expresso Book Machine más cercana a su casa e impresos individualmente en la calidad y el formato que le resulte más conveniente.

Este sistema obedece a dos verdades de nuestro tiempo. La primera es que los lectores compran cada vez menos ediciones del mismo libro pero que cada vez se interesan más por títulos minoritarios y material especializado. La segunda es que el papel impreso sigue siendo el formato más agradable, legible, barato y duradero que existe. La industria editorial lleva años experimentando con maneras de vender sus catálogos online a usuarios dispuestos a leer en la pantalla de su ordenador o sus dispositivos portátiles. Los proveedores de música venden canciones que sus clientes se descargan directamente sobre su iPod. Para que la industria pueda hacer negocio de esta manera -termina- tendrán que construir miles de máquinas. Ese es precisamente el propósito de su proyecto, que se llama On Demand Books.

On Demand Books tiene ya dos clientes de categoría: el Banco Mundial de Washington y la Biblioteca de Alejandría en Egipto, pero su gran proyecto es una gran biblioteca de contenidos -The Espresso Book Machine Network- . El contenido de nuestra librería -explica desde la página del proyecto- estará almacenado en distintas localizaciones y será accesible desde numerosos recursos. Aceptará una gran variedad de formatos y respetará las licencias y derechos de cada original.

MAS: As Environmentalism Grows, Online Publishers Go Green.



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Esto sí que es un avance de verdad, y no los eternos eBooks. El papel _nunca_ va a ser sustituído por pantallas.
Hasta que llegue el papel electrónico, que ya va dando sus primeros coletazos pero aún queda.

Esto de los libros bajo demanda, además acaba de un golpe con las ediciones agotadas y la disponibilidad o no de obras de hace unos años.

Un auténtico avance.


Puesto por TenienteCastillo a las Abril 23, 2007 11:59 PM