en los 80, estaba el vhs
LPC en Filmoteca | Marzo 05, 2007
Algunos de ustedes son demasiado jóvenes para haber experimentando lo que estoy a punto de describir y no lo entenderán porque han sido felizmente malcriados por la generosidad de los P2P en la intimidad de sus dormitorios. Pero hubo un tiempo en que los videoclubs eran negocios familiares regentados por un vecino con bigote y se llamaban cosas como Bogart, Cinema y Futura. Había una hija con trenzas y alambres o un hijo gordito con gafas que el domingo hacía los deberes sobre el mostrador. ¡Donde yo te vea! -decía su madre. Y eran los templos donde nosotros, prepúberes amamantados por una televisión donde lo más guarro eran las polis de Corrupción en Miami que siempre iban de putas para infiltrarse en el mundo del hampa, nos congregábamos alrededor de la sección de terror como Mishima delante del San Sebastián de Guido Reni. Arrebatados, ahogados en una confusión extasiada, como si una verdad que el mundo nos ocultaba y que tenía que ver con lo más profundo y lo más terrible de nuestros corazones emergiera naturalmente desde el fondo de los ojos ansiosos, los cuerpos desmembrados y las bellezas cubiertas de sangre que coronaban la estantería.
La historia que van a leer a continuación habla sobre las compañías que lo hicieron posible.
En los primeros 80, cuando el video doméstico estaba aun en pañales, hubo una inyección de compañías de video creadas para atender la creciente demanda del mercado de alquiler. Hay que recordar que todo esto era antes de que "tener" un video fuera económicamente rentable, cuando el precio de un sólo VHS estaba bien por encima de los 100 dólares. Alquilar era el único modo de ver aquellas películas en casa, mientras la programacion televisiba cambiaba sus películas de sobremesa, sus superestrenos y su cine de medianoche por talk shows, reposiciones de series para televisión y publicidad. Un montón de compañías se subieron al tren del VHS y crearon sellos para distribuir las películas que el público quería ver. Muchas se fueron de la noche a la mañana, después de sacar uno o dos títulos y comprender que hace falta dinero para ganar dinero. Otras se quedaron años.
Por favor, apaguen sus teléfonos móviles y no toquen nada o caeremos en un conflicto temporal irresoluble. Mirar estas portadas es como volver con mi mejor amigo a la plaza, donde nos enviaban nuestros padres a por el pan y una botella de soda, y volver a casa silenciosos y agitados, presintiendo quizá una hermandad monstruosa con aquellos actos de violencia inexplicable de la que nos sentíamos incapaces de hablar. Agradeciendo quizá un poco, que no nos dejaran abrir la puerta y confirmar ese presentimiento.
Ya lo sé, que a algunos de ustedes sí les dejaban. Pero mi madre dice que eso es no tener padres ni nada.
BOLA EXTRA: 'I was a teenage grindhouse freak', John Patterson recalls how the sticky-floored filmhouses of his youth gave him an education.

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Puesto por fanshawe a las Marzo 5, 2007 09:18 AM