99$ por volver a ser persona
LPC en politech | Marzo 02, 2007
Ojo: sólo en los aeropuertos.
Una de las cosas que más me cabrea de algunos aeropuertos (como De Gaulle en Paris y cualquier aeropuerto de Londres) es que, mientras tú esperas en fila india, haciendo equilibrios con tus zapatos en una mano, tus dispositivos electrónicos (movil, ordenador, consola y cargadores) en la otra y el pasaporte entre los dientes, losde primera enseñan sus billetes y ya. Porque, a la hora de volar un avión de pasajeros contigo dentro, no te vas a aprovechar y hacerle gasto a la empresa. Que Al-qaeda tiene muchas bocas que alimentar.
Confieso que, en lo que a maltrato físico y emocional se refiere, mi experiencia en Nueva York ha sido menos dolorosa que en muchos aeropuertos de la comunidad europea. El impuesto que pagas por entrar en América es de otro tipo: un escanner de huellas digitales nada más entrar. El pais que tanto ha criticado a España -con razón- por fichar a sus ciudadanos sin provocación previa, se guarda la foto y las huellas digitales de todos sus visitantes. Me pregunto si los no-americanos tenemos alma según la constitución.
Pero, volviendo a los terroristas de bajo presupuesto -y ahora estamos pensando en aquel que quiso volar su propio zapato en Australia y le pillaron a la tercera cerilla- Clear propone lo siguiente: tú pagas 99.95 dólares al año y puedes unirte a la despreocupada cola de primera clase ¡sin ser primera clase! De momento sólo funciona en cuatro aeropuertos más la terminal 7 del JFK. Pero quién sabe, quizá hay una empresa en europa capaz de convencer a las aerolíneas de que nos cobren por no pegarnos.

Uf, en mi opinión la primera clase es difícil de definir. Desde luego, no es lo que pagues. Hay quienes vuelan en segunda -o eso parece- y no sólo son de primera, sino que valen más que todos los de primera juntos. Y no necesitan dinero para que no se les registre y se les trate mejor que a los otros. Se les diferencia en seguida, porque destacan de entre el montón y aunque no tengan billete de primera las azafatas empiezan a prestarles excesiva atención, hacerles favores especiales que ni siquiera han pedido y a darles comodidades por las que no han preguntado. Esto es especialmente inquietante cuando la empleada del scanner le sonríe diez segundos más de lo necesario, le deja pasar, y luego le da conversación. Un comportamiento halagador pero sospechoso, que hace temer otros fallos en el sistema interno de las aerolíneas y que lleva a pensar que la primera clase es una actitud, acaso un carácter, y no el precio del traje que lleves. Los que compren la tarjeta no serán primera clase, por supuesto, pero tampoco lo son la mayoría de los que llevan billete. Y luego el hijo del carpintero resulta que es alguien, y que tú te fijas en él. A nadie se le ocurre pensar que a lo mejor lo único que quiere es ponerse los cascos y ver la película, y quizá por eso pueda pensarse que está a la altura, o por encima, de cualquier concepto de primera clase que la aerolínea pueda tener.
Puesto por Dri a las Marzo 2, 2007 04:54 PM