Honey, why is your face glowing?
LPC en by design | Diciembre 17, 2006
Qué bonito este repaso a los juegos y juguetes más peligrosos de (una) infancia americana. Hasta donde yo recuerdo mi temprana vida -y la de mi pobre vecino Javier- sólo se vieron amenazadas por el quimicefa (yum!), un paquete de blandiblub y una maletita para hacer collares con una pasta para pegar bolitas que resultó más explosiva que el nitrato de amonio. Y, por supuesto, las panteras rosas. Después llegaron los patines de correa. De no haber sido por ellos yo ya habría ganado el pulitzer y al menos un premio nobel de algo.
Ahora lo más peligroso es Ikea. Hoy han traído los trozos y ya sangro por cuatro sitios.

No hay nadie en todo Berlin que evite que nuestra chica sangre.Por favor, eso en Madrid no pasa.
Puesto por Urbinaga a las Diciembre 17, 2006 12:35 PM