La Dalia Negra Review: cagada y consenso
LPC en Filmoteca | Septiembre 17, 2006
En el New Yorker, David Denby hace un comentario muy a cuento acerca de Los Angeles como esa mezcla de ciudad real e imaginaria que se revuelca constantemente sobre su propio mito, como también ocurre con París, Praga o Nueva York. L.A. es un vampiro fascinado por sus propias víctimas, un fetiche morboso que, en mi opinión, deslumbra con especial ferocidad en Mulholland Drive. Sobre la Dalia:
Brian De Palma's period re-creation, "The Black Dahlia"; suffers from this rampant allusiveness. The picture is a kind of fattened goose that's been stuffed with goose-liver pâté. It's overrich and fundamentally unsatisfying.
Stephanie Zacharek, en Salon, adora a De Palma y aborrece a Elroy, posición que despeja inmediatamente con un arranque demoledor:
To see how James Ellroy, supposedly a master of modern hard-boiled fiction, stands up to the true masters, try this simple test: Look at your bookshelf and see how much space any three novels by Cain or Chandler take up. Now try the same with any three books by Ellroy.Fatter, aren't they?
Eso demuestra que a los críticos no les pagan para hablar de estrenos sino para decir la clase de cosas que te hubiera gustado decir a ti. Para hablar de la peli se baja un momento de la escoba y confiesa con dolor de madre que la Dalia es un despliegue de encantos sin conexión alguna pero que todos aquellos que dicen que De Palma es un misógino irán al infierno de los energúmenos ignorantes y verán películas de Polanski para comparar.
A Manohla Dargis en el NYTimes la (posible) misoginia de De Palma le parece muy estilosa y estimulante (Mr. De Palma has a flair for the frenzy of violence, specifically when visited on the female body, which makes him seem an ideal fit for this spectacularly cruel crime, a Dana Stevens, Slate, la (posible) misoginia de De Palma le parece muy mal y extensible a sus protagonistas (Where Ellroy exposed, with an often brutal candor, the misogynist rage behind his protagonists' (and his own) obsession with the beautiful, bisected murder victim of the title, De Palma exploits that same misogyny without a trace of introspection) y las dos consideran que la película carece de la pasión humanizadora de la novela original. Tienen razón: La Dalia ha sido clasificada R por la MPAA por violencia extrema contra las mujeres, contenido sexual y blasfemia. A Elroy le palmó la madre y su recuerdo le tortura pero De Palma, ¿qué ha perdido De Palma para justificarse?
Scott Foundas en LA Weekly repasa el reparto con incredulidad (one of the most head-scratching casting boondoggles since John Wayne played Genghis Khan) y David Edelstein, que aventuró hace unos meses que la Dalia de Brian de Palma podría ser el matrimonio perfecto entre director y tema y mencionó Vértigo y nosequé mas, ahora le echa la culpa a Josh Friedman y a la novela por la cagada. En cuanto al factor (posiblemente) misógino, ironiza sobre lo que parece un bofetón del director:
Out of perverse chivalry, the director, who has spent his career batting off (largely unfair) charges of eroticizing violence against women, points his camera at one of history’s most hideously fascinating crime scenes from a football field away.
Por una vez, la crítica es unánime en casi todo lo esencial. Josh Hartnett no es ni Guy Pearce ni Russell Crowe (ni un hombre, añadiría yo), Scarlett Johansson necesita mano dura (o cualquier otra cosa dura) y De Palma es un director de talento incapaz de arrancar grandes interpretaciones de actores que no son grandes de por sí (mi pasión irracional por Scarface me impide pensar con claridad y no tengo nada personal que añadir a ese respecto). Hay controversia en cuanto a Hillary Swank; Scott Foundas dice que es puro noir, Dargis dice que tiene un toque a la Katharine Herpburn y otros piensan que parece un travestido histérico con delirios de Lauren Bacall. Nadie entiende por qué una parte integral de la trama estipula que Swank y la Dalia son como hermanas gemelas porque no se parecen un cuerno y tampoco se sabe muy bien si la gran escena de Fiona Shaw como madre del travestido pretendía ser graciosa o no. Al final, todos coinciden en que lo mejor de la película es Mia Kirshner y su despliegue de fragilidad y desesperación en las cintas de los castings. Los rollos descartados de los castings son la única prueba de que la Dalia existió fuera de la fantasía del resto de los personajes, incluído su asesino, y de el objeto en el que se ha convertido; su propio cuerpo mutilado, desangrado, vaciado y abandonado en un descampado de Norton Avenue.
Mia Kirshner tendría que morirse y renacer varias veces después de haber sido muy buena muy buena para convertirse en la sombra de Jean Simmons pero hacer de piltrafilla medio asmática con cara de angel en busca de protección se le da bien. A lo mejor es que Elizabeth Smart era eso exactamente, una piltrafilla llorona pero ambiciosa en busca de alguien que la convirtiera en estrella. Claramente lo encontró, que es lo verdaderamente interesante de toda esta historia y nos devuelve a la primera crítica de David Denby y a la ciudad imaginaria de Los Angeles, donde todos los coches son negros, todo el mundo tiene un pasado y todas las conversaciones tienen un aire como de amenaza y de tensión sexual. AND there is nothing wrong with that.
MAS CRÍTICAS de interés: J. Hoberman en The Village Voice + Stephen Hunter en el Washington Post
PREVIAMENTE en LPC: James Elroy: retrato de una obsesión
THX Will for the pic.

ay Marta,
a mi tambien me consume una pasion irracional por scarface...
que ganas de ver la dalia
besos
Puesto por maria a las Septiembre 17, 2006 09:08 PM