Nice girls don't do that
LPC en the fetish garden | Junio 19, 2006
Uno de los elementos más tragicómicos de Lolita es el modo en que Humbert Humbert, enfermo de amor verdadero, edita con frecuencia las expresiones de su amante hijastra, que encuentra demasiado explícitas para su delicada naturaleza. Cuando Humbert interroga a Lolita sobre sus días con el otro, la mancillada flor responde con una palabra que Humbert, como buen hipócrita ilustrado, sustituye espantado por su homónimo francés: souffler. Y es ese momento que Christopher Hitchens aprovecha para empezar As American as Apple Pie, una reflexión sobre un pasatiempo que él describe errónamente como intrínsecamente americano: la mamada.
Dicen que todos los americanos poseen una biblia, sólo que los intelectuales la suelen utilizar para equilibrar mesas paticortas o guardar hojas de maría convenientemente lejos del sol y la humedad. Por la temática deduzco de Hitchens es de los segundos; si hubiera leído la biblia recordaría sin duda el Cantar de los Cantares del rey Salomón: como un manzano entre los árboles silvestres / así es mi amado entre los hombres. / Bajo su sombra me senté y disfruté / tan dulce era su fruto en mi boca. De esta cita cariñosa -intuyo- sacó su famosa y poco valorada metáfora la ex-presidenta consorte Ana Botella. Que ella sí lee la biblia y no como otros que yo me sé.
En cuanto a la pobre lolita, cualquier misterio que se llevara Nabokov a la tumba quedó resuelto sin arte ni vergüenza en la segunda versión cinematográfica del libro, donde la nínfula es una señora de al menos veinte años que se pasa la película comiendo plátanos y enseñando su aparato dental. Nos quedan al menos las fiestas asiaticas dedicadas al falo donde prepuberes vestidas de campanilla cabalgan a la bestia bajo la mirada sonriente de sus padres y el objetivo indiscreo de los turistas. Pero eso no tiene nada que ver. Volvamos, si no les importa, a la palabra de Dios.
Se ha dicho que la biblia prohíbe cualquier encuentro diferente a la copulación (dentro del matrimonio y sin anticonceptivos) por aquello de no malgastar simiente. Efectivamente, el antiguo testamento tiene reservas en cuanto a la semilla derramada, pero no son morales sino higiénicas. Onan, el más malinterpretado vástago de Dios después del propio Jesucristo no se lleva la bronca por darle al manubrio sino por darle a la mujer de su hermano y derramar la simiente en un matojillo cercano para evitar procrear, contraviniendo la voluntad divina que ya tenía comprada la ropa para el fruto del encuentro. Como la biblia no es americana (todavía) Hitchens pasa de Lolita al Mundo según Garp y del fenómeno como secreto a gritos más o menos institucionalizado al acto como representante de una partícula social degenerada: las locas. Y explica delicadamente:
El monopolio queer de la mamada era el resultado de la anatomía, obviamente, así como del deseo de muchos gays de practicar el sexo con un hereosexual. Era una creencia generalizada que sólo un hombre sabe cómo hacer bien el "trabajo", ya que ellos mismos eran habitualmente víctimas atormentadas del mismo instrumento.
Y hasta cita un poema explícito de Auden (Mad to be had, to be felt and smelled...) donde podría mentar a Ralf König, pero es que estamos Vanity Fair, mind you.
Nice girls don't do that. Felizmente ajeno a la biblia, el artículo circula por entre las referencias de rigor: la primera trilogía milleriana e Historia de O en los 50, ¿Crumb?, Hair en los 60 y la liberación sexual, Philip Roth, Leonard Cohen... Por el camino desgrana una de esas anécdotas que nos gustan tanto y que son la sal de la blogosfera literaria. Sicilia, 1969. El Padrino.
El libro de Puzo fue un éxito no por la cabeza de caballo y la técnica de pesca siciliana y lo de te voy a hacer una oferta que no puedrás rechazar. Fue un éxito del boca a boca por la famosa escena sobre la cirugía para elastificar la vagina que pronto fué conocida como The Godfather tuck y por escenas como ésta, protagonizada por el cantante mafioso "Johnny Fontane":And the other guys were always talking about blow jobs, this and other variations, and he really didn't enjoy that stuff so much. He never liked a girl that much after they tried it that way, it just didn't satisfy him right. He and his second wife had finally not got along, because she preferred the old sixty-nine too much to a point where she didn't want anything else and he had to fight to stick it in. She began making fun of him and calling him a square and the word got around that he made love like a kid.
¡Terremoto! ¡Escándalo! Los teléfonos arden en el mundo angloparlante. Ya da igual que a Johnny Fontane le guste o no, ¿de qué están hablando? ¿Y qué es eso que llaman el "blow job"?
Y hasta aquí puedo leer. En el Vanity Fair tienen el resto del artículo. Pronto les hablaré del día en que nació la industria del porno y Gerard Damiano acuñó el término Deep Throat.

Me encanta esa foto.
el artículo como siempre fantástico.
Puesto por El baron a las Junio 19, 2006 06:09 PM