I'd go to my job, and that filthy illegal British whore would take my husband to a suite in the SoHo Grand
LPC en heartless bitches | Mayo 22, 2006
My fair lady a lo Anna Wintour: hace diez años, una conocida Relaciones Públicas de Nueva York quiso pasar de bruja del oeste a madrina de cenicienta y poner a prueba su profesionalidad con un experimento curioso: crear a la the IT Girl, término anglosajón con el que la prensa se refiere a la debutante que en la noche del baile pasa por las manos de todo el equipo de futbol pero se queda embarazada sólo del capitán. Con la ayuda de una rica y desocupada socialitè, quien segun sus amigos 'has a talent for friendship', rastrearon como perras los cuarto rincones de la gran manzana hasta dar con su pieza, una británica de 25 años que encontraron vendiendo camisas de Betsey Johnson en el Soho.
Verla fué quererla. Y viceversa: en menos de lo que se tarda en decir Gianfranco Ferré, la jóven ya había asistido a su primer opening. Le siguieron las premiers y las galas benéficas, donde nuestra heroína tuvo tanta suerte que, diempre que había una cámara, tenía cerca, delante o debajo a una celebridad: Leonardo DiCaprio, Serena Altschul, Kate Moss. Dos meses de manolos y Oscar de la Renta más tarde, Cosmo, Vogue y las otras revistas del ramo querían saber qué había en su fondo de armario, en qué lado de los Pirineos le gustaba esquiar, a qué edad perdió la virginidad y sus trucos de cocina para conquistarles por el estómago. En seis meses y dos dias, nuestra pequeña Hilda Doolitle había sido abducida oficialmente por la alta sociedad, convirtiéndose en la dama de honor de una de las bodas más sonadas de la temporada.
Sólo que el capitán del equipo de fútbol ya estaba casado con la mejor amiga de la reina del baile. Y no le importó.
