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Coches Voladores: el futuro que nunca llegó

LPC en la biblioteca | Febrero 12, 2006

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It's the year 2000. But where are the flying cars? -I was promised flying cars. I don't see any flying cars? Why? Why? Why?

Hace unos años escribí un ensayo que tenía cuatro ejes: un anuncio de IBM, el Contínuo de Gersbach, el aniversario del Titanic y la muerte del Concorde. En el anuncio, Avery Brooks preguntaba dónde estaban los coches voladores que nos habían prometido. Dos años más tarde, el artefacto que mantuvo el sueño en el aire se estrelló contra un muro de contención justo antes de empezar a volar.

El Concorde no era, evidentemente, un coche volador; era un avión supersónico que a efectos mitológicos viene a ser lo mismo. Durante treinta años la prensa lo había llamado "el Titanic de los Cielos". El título hacía honor a su condición única de artefacto del futuro, tal y cómo el mundo lo había imaginado a partir de la segunda revolución industrial. Curiosamente, también parecía presentir su final. El Titanic y el Concorde fueron dos triunfos de la tecnología que encandilaron la imaginación de su tiempo y se convirtieron en el símbolo de la supremacía de la voluntad humana sobre los elementos, la naturaleza y Dios. En la mitología y la Literatura, desde Icaro y Prometeo a Adan y Eva y el árbol de la Ciencia, esa clase de arrogancia se castiga con la muerte. El final trágico del Titanic y del Concorde parece indicar que, en la vida real, también.
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Aquel artículo, probablemente el más romántico que he escrito en toda mi vida, se perdió para siempre en un ordenador ajeno. Estos dias me he acordado mucho de él porque mi amigo Patrick Gyger, director del extraordinario Museo de Ciencia Ficción en Yverdon-les-Bains y de 6e Utopiales, el festival International de Ciuencia Ficción de Nantes, ha publicado un libro sobre el tema: Les Voitures volantes, (Coches Voladores). Si han conseguido llegar al final de este post, leen francés y tienen pensado subir a Suiza, les aconsejo fervorosamente que visiten su exposición (hasta el 26 de abril) y se hagan con cualquiera de sus dos títulos: Les Voitures Volantes y De beaux lendemains? Histoire, société et politique dans la science-fiction.

Y que visiten esta colección increíble de Fabio Feminò Retrofuture que ha encontrado Alexander Trevi.

Patrick me manda dos enlaces más: Radenbaug: The Future We Were Promised, su exposición para 6e Utopiales, hoy en el museo virtual del Palacio de Cultura y Visionary Designs in Transportation Engineering.



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Que pena, demasiados condicionantes ;)


Puesto por ifrit a las Febrero 13, 2006 01:33 AM

me recuerda al relato de Gibson, como se llamaba?


Puesto por bleuge a las Febrero 15, 2006 12:29 AM

aaah , what a positive view to the future , I wish we all thought the same way as the artist.


Puesto por Hemaworstje a las Febrero 15, 2006 01:35 AM

Como dice, una cancion, de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota:

El futuro llego! Hace rato...


Puesto por Demian a las Febrero 17, 2006 04:45 PM