tacita a tacita
LPC en Reflexiones | Julio 24, 2005
Julian se ha puesto muy contento al comprobar que, en la mocku-guia de la BBC para preparar el té como un miembro de la realeza británica explican lo de la leche ANTES del té, y no después. Si alguna de ustedes mis bellas lectoras disfruta también de un marido neurótico con tendencia a desvariar, ahora mismo estará poniendo los ojos en blanco. Lo sé.
Las proteínas de la leche degeneran y saben a rancio cuando la temperatura supera los 75 grados centígrados. No sé en qué deja eso la cacerola especial de mi abuela que tiene forma de donut y hierve la leche recién ordeñada durante horas y horas pero no quiero ni preguntar porque luego le dice a mi madre que nunca me enseño nada que me sirviera en la vida y que si hubiera otra guerra civil me moriría en el bosque después de comerme el móvil. La leche debe enfriar el té y no al contrario. Esto sirve tanto para el "té con nube" como para el latte y otras ordinarieces que hemos heredado del Starbucks. También vale para la leche de soja. Especialmente para la leche de soja. Cumpida mi misión de iluminar al mundo con esta sabia advertencia, sigo con el resto de las indicaciones que los amantes no anglófonos del té sabrán apreciar.
Siempre que llenamos la kettle ponemos agua de más, y queda la mitad de ese agua aun caliente que, se imagina uno, cuantas más veces se hierva, más limpia y mejor, ¿no? Pues no. El agua recalentada pierde parte de su oxígeno y, como diría mi abuela, luego no coge bien los colores así que vaciamos la kettle en el ficus del pasillo y rellenamos con agua fresca, fria, otra vez. La capilla repugnante que se forma en la superficie cuando el té se empieza a enfriar no es polvo de ángel sino minerales. El agua de madrid produce el té más delicioso del mundo, limpio y sabroso. En Copenhague sólo bebo guarradas.
El agua se echa sobre las hojas de te cuando empieza a hacer burbujitas pequeñas, no cuando se estrella furiosamente contra los lados del cazo. Aqui se dice algo sobre la chaqueta de la telera. Vamos a obviar esa parte si les parece bien porque en España no hacemos esas cosas. Que yo sepa.
Tres minutos es el tiempo mínimo y máximo para que el té se convierta en té. Si chapucean con el cronómetro les sale un brevaje áspero y pantanoso que sabe a cera para suelos. El contenido en teína -que es la cafeína hippy- será el mismo, en cualquier caso, porque la cafeína se disuelve en el primer minuto de contacto con el agua caliente. Según el manual ya o pueden dejar tres dias en remojo que no sacarán nada más.
Y para terminar, un consejo impagable del doctor Andrew Stapley: para óptimos resultados arrastre una pesada bolsa llena de latas y cartones de leche desde el supermercado -o pasee al perro- y conduzca al menos durante media hora bajo una lluvia intensa una hora antes de preparar el té. Será el mejor té que ha probado en su vida.
Una vez les salga bien lo del té pueden seguir con estos consejos para hornear baguettes. Yo me voy a la cama.

Mis desayunos jamás volverán a ser los mismos...
Puesto por pnac a las Julio 25, 2005 12:37 AM