40 cosas que sólo pasan en las películas
LPC en Filmoteca | Julio 23, 2005
Iba a decir que ya era hora que alguien las recopilara pero, honestamente, ¿no llevamos nosotros haciéndolo desde hace quince años cada vez que la noche terminaba en pandilla, porro y tequila? Son todas las que están pero no están todas las que son. Faltan el negro noble y generoso víctima de un esguince que muere heróicamente detonando la bomba que matará a todos los extras y permitirá que la pareja protagonista huya con lágrimas en los ojos (Run! Go on without me!) y la pareja adolescente que muere troceada en cuanto empiezan a buscar un condón y todas esas que se me ocurrirán cuando me vaya a la cama y ya no tenga sentido.
Pero están todas las demás: los oficiales alemanes que se dejan engañar por un espia infiltrado hablando en inglés con acento nazi (y que, como les ocurre a algunos, hablan inglés en la intimidad); las prostitutas que tienen el corazón de oro (y lo que es más extraño, sus vecinos también); todos los malos tienen un pulso de mierda, todo poli debe ser bruscamente retirado del caso para que el caso pueda ser resuelto y por la misma regla de tres será necesario visitar un club de striptease al menos una vez. Las pistolas son desechables, las sierras mecánicas están siempre a mano cuando un psicótico-que-de-niño-fue-maltratado-y-quemado-con ácido-por-su-propia-madre- prostituta-alcohólica-y-vivió-para-vengarse está de visita en el barrio y los terroristas, por prisa que tengan, dejan siempre un LED luminoso con el tiempo que le queda al protagonista para que estalle la bomba. Porque cualquier otra cosa sería TAN descortés.
Mis favoritos: siempre que te cruzas un camión por la carretera te saludará haciendo sonar la bocina. Dos veces. Y el viejo truco de supermán que devolvió la esperanza a las gafotillas del mundo: la chica menos popular del instituto puede llevar una dobre vida de supermodelo internacional durante el fin de semana con sólo quitarse las gafas y sacudirse el pelo.

Pues hay una cosa que siempre me ha llamado la atención y que creo(espero) que solo sucede en las películas -preferentemente en las de los años 50/60, tipo Douglas Sirk y demás-.
La protagonista -siempre es ella-, después de una discusión tremenda o un momento de tensión sostenida, sale de la habitación tranquila, pero cuando cierra la puerta tras ella cambia el semblante y llora mirando al cielo con la espalda pegada a la puerta
por favor, si alguien lo hace habitualmente, me lo diga. Iniciaré un estudio sobre psicóticos pseudoceluloides psuperactuados
Puesto por laura a las Julio 24, 2005 09:59 PM