bloomsday
LPC en la biblioteca | Junio 17, 2005
Ayer celebramos nuestro Bloomsday particular bebiendo cerveza y viendo un programa disparatado de la televisión británica del que ya hablaré cuando me recupere del shock. Hoy me pregunto si el aniversario ha pasado de puntillas este año por el fiasco del centenario. Promover eventos culturales sale caro cuando se trata de Joyce.
El pasado año, Dublín decidió celebrar el centenario del dia más famoso de la historia de la literatura con un festival de tres meses: reJoyce Dublin 2004. El teatro nacional decidió deslumbrar con una superproducción de Exiles. Se planearon lecturas, exhibiciones y todo tipo de eventos conmemorativos en la Biblioteca nacional, la televisión nacional, la radio nacional y el Centro James Joyce en Dublín. Se gastaron 700.000 libras. Miles de académicos y fans de todas partes del mundo cerraron sus billetes a la capital irlandesa para declamar sus líneas favoritas y desayunar riñones. Una semana antes del festival, el nieto del escritor informó al gobierno irlandés que les demandaría por infracción de copyright si alguien recitaba una sola palabra de la obra de Joyce.
Dos años antes, el gobierno irlandés había pagado 12,6 millones de libras por más de 500 páginas originales escritas por Joyce, incluyendo los bocetos de ocho episodios de Ulysses y las pruebas de Finnegans Wake, que constituían la pieza central de la exhibición de la Biblioteca Nacional. En vísperas del festival, el gobierno propuso un cambio de emergencia en la legislación para impedir que la biblioteca nacional se enfrentara a un juicio. Tanto las lecturas como la representación de Exiles quedaron canceladas.
El legado de Joyce entró en el dominio público el 31 de diciembre de 1991, 50 años después de la muerte del autor. Sin embargo, la regulación europea decidió extender dichos derechos por 30 años más desde el 1 de julio de 1995. Desde entonces su único heredero Stephen Joyce, residente en Francia, retomó las dos actividades que le ha hecho famoso -y millonario: insultar, prohibir, demandar.
En 1998 prohibió las lecturas del Ulysses en vivo por la Red. En el 2000, canceló el estreno de la versión musical del famoso monólogo de Molly Bloom en un festival de Edimburgo. Obligó a la Biblioteca Nacional de Irlanda a retirar documentos sobre Lucia Joyce que habían sido donados por la familia de Paul Léon, secretario personal del escritor. Poco más tarde prohibió a un compositor irlandés el uso de 18 palabras de Finnegans Wake porque, por decirlo de manera educada, a mi mujer y a mi no nos gusta tu música.
Les gustará saber que los derechos sobre la obra de James Joyce son protegidos por la Sociedad de Autores -miembro de IFRRO (Federación Internacional de Organizaciones de gestión de derechos)- así como los de Bernard Shaw, Virginia Woolf, Philip Larkin, E. M. Forster, Rosamond Lehmann, Walter de la Mare, John Masefield o Compton Mackenzie.
Todas sus obras | The James Joyce Scholars' Collection | Joyce to the world [documental] | Galerías | Ilustraciones de Ralf Zeigermann para Finnegans Wake | storyboard de Ulysses, [proyecto, 2003] | A portrait of Joyce as a young man | A portrait of the Artist's troubled daughter | Today in Literature: Joyce | Ulysses, un proyecto universitario liderado por Lisa Honaker | Ulysses for dummies | Roddy Doyle: Overlong, overrated and unmoving

este jodido mundo ya va a ser así ¿verdad, Marta?
Puesto por Jose a las Junio 17, 2005 07:53 PM