3. la ex-novia modelo
LPC en 10 to anal | Junio 09, 2005
El enemigo natural de tu novia es, por supuesto, tu ex-novia. Del mismo modo -aunque más callado- que tu odias a todo bicho viviente que se haya tirado a tu novia antes que tú. Es genético, no se puede remediar. Pero puedes pasarte la vida quejándote de las incomodidades de este conflicto o ser listo y aprovecharte de sus innumerables ventajas. Tu ex-novia puede ser el punto de inflexión que te mande directo al cielo del sexo anal. Pero no te vale cualquier ex-novia: tiene que ser la zorra que te partió el corazón. Para ilustrar este principio infalible, la fiscalía presentará un pequeño ejercicio de lógica sentimental. Con la venia.
1. A todos nos gusta pensar que a nuestro novio no le han dejado nunca. ¿Por qué? Porque eso demuestra que, si está contigo, es por amor y no porque la tía que realmente le mola se largó con su mejor amigo y le dejó hecho un rastrojo tirado en el arcén. De ahí el eterno "no, no, lo dejó él" y el "sí, pero porque la pilló en el coche chupándosela a Paco"; el consiguiente "eso será porque es una guarra de discoteca" y su gemelo malo "ya, pero esa guarra de discoteca le tiene de vuelta cuando le de la gana"; hasta el inevitable "tú sí que eres una guarra" y, finalmente, "te voy a poner la cara como el rodillo de cortar celofán". Vamos, la típica conversación de cuarto de baño. Lo que nos lleva a la segunda premisa.
2. No me importa que sufra, siempre y cuando sea por mí. Lo dicen todas las canciones: para querer, hay que sufrir. De ahí que tú tengas que renunciar al World of Warcraft un sábado porque tenemos que hablar, cambiar la sesión de sexo por una crisis nerviosa en la puerta del club al que van tus amigos y esperar con el corazón en un puño y la soga en el otro a que te llame después de dejarla en la estación. No es que ella sea una zorra insufrible y tu tengas un trastorno bipolar, es porque la quieres. Sufrir es síntoma inequívoco de que se quiere apasionadamente; cuando más sufres, mejor. Por eso tu novia se mostrará suspicaz ante cualquier mujer que te las hiciera pasar putas. Porque, claramente, a aquella la quisiste más. Por tanto...
3. La peor amenaza para la monogamia no es la posibilidad de otra vida distinta sino el recuerdo de una vida mejor. Habrán notado que, a diferencia de ustedes, las chicas os hacemos muchas preguntas acerca de otras mujeres, especialmente en materia sexual. Un hombre sano de cuerpo y mente prefiere machacársela con un martillo antes de conocer los detalles de nuestro pasado sexual. Una mujer, sin embargo, necesita saberlo todo: qué te hacían, dónde, cómo, durante cuánto tiempo y con qué. Qué te gustaba más de esta y de aquella y cuántas veces repetiste después de cortar y por qué te liaste con aquella que tiene más culo que espalda o cómo metiste la mano en ese coño teñido de rosa por-el-amor-de-dios-paco-ya. Aunque parezca extraño, innecesario y hasta molesto, en realidad es dulce y conmovedor. Tu novia necesita comprobar que no hubo ninguna más sexy, más lista, más sucia o más peligrosa que ella y que, cada vez que piensas en otras chicas, es para mirar al cielo y decir gracias a dios que todo terminó.
Resumiendo, la pesadilla de cualquier novia es ésto. Y llamarme mentirosa, maliciosa o cínica no lo hace menos verdad.
En el amor y en la guerra. Los celos son caprichosos. Por eso es posible que aun no sepas cuál es la ex que pone negra a tu novia; bien porque fueron todas unas santas; bien porque fueron todas unas zorras; bien porque pasaste la adolescencia tan borracho que no recuerdas a ninguna con demasiada precisión. Para estar seguros, la prueba del algodón: ¿por cuál de ellas pregunta más? ¿Le cambia la cara cuando mencionas a alguna? ¿Se retuerce de gusto cuando tus amigos la ponen a caer de un burro? ¿Has oído de sus labios las palabras "si te gustaba tanto esa chica igual deberías volver con ella"? Presta atención, escucha, observa. Hay alguien en tu pasado que le saca de quicio. Identifica a esa zorra y guárdala cuidadosamente, te hará falta más tarde.
Lo que viene a continuación es sucio, despiadado y decididamente manipulador. Pero, pensando en términos puramente estadísticos, calcula los puntos de manipulación acumulados por la que ya es tu señora y echa un vistazo a tu propio rankin. ¿Tienes crédito? Pues afila las uñas y prepara los dientes. Al fin y al cabo es por el bien de los dos.
Me ha llamado Piluca. Por supuesto que la ex-novia modelo nunca se llamaría Piluca, sino algo más peligroso y exhuberante. Si se llama Luisa, tu llámala Louise; si se llama Margarita, di que se llama Margaux, es un truco de barraca pero que siempre funciona. Y se lo sueltas como sin querer, de manera casual. Después le dices que Piluca quisiera quedar para tomar algo y contaros qué tal os va después de todo este tiempo sin veros dentro de dos semanas. Si has hecho las cosas bien, pasará un periodo de tiempo indeterminado entre cuatro minutos y dos dias en el que tu chica guardará silencio. Y después, preguntará: qué hace ahora, dónde vive, cuántos años tiene, qué coño quiere esa furcia seguro que ahora que se le han caído las tetas y ha engordado veinte kilos ya no puede ir por ahí de mujer fatal y quiere volver a salir contigo. Deja que se desfogue y después le dices: que no, tonta ¡si ahora sale con Paco! Y antes de que respire, añades: estará encantado, Paco, con lo que le gusta el sexo anal ... Mantén la sonrisa en tus labios durante unos segundos y luego sigue con lo que estés haciendo.
Directrices: A Piluca el sexo anal le pone -con perdón- como una perra. De hecho, sólo quiere que la follen por detrás. Tanto que prácticamente no hacíais otra cosa: en los garajes, en los cines, en los parques y en las cabinas del sex-shop. Pero tu nunca volverías con ella porque esta como una regadera y porque ya has encontrado a la mujer de tus sueños. Y cuando tu novia te pregunte -que lo hará- si a veces sientes no poder practicar sexo anal con ella le dices que por supuesto que sí. Porque la adoras, porque su trasero te vuelve loco, porque su cuerpo es lo más lascivo, jugoso y deseable que has conocido en la vida. Y porque no te gusta pensar que hay nada en el mundo que no podais hacer juntos. Y más te vale que sea verdad, porque ese dardo venenoso que le has lanzado sólo tiene efectos cuando hay algo de verdad en el fondo. Love is the Drug I'm thinking of.

Pero como eres. A mi me da morbo que mi novia me cuente lo que hacía con otros. Viva el sexo anal, pues.
Puesto por batet a las Junio 9, 2005 05:54 PM