lastsupper.jpg

guerrilla girls: todo por la pasta

LPC en politech | Mayo 26, 2005

guerrillagirls2.gifEn 1985, un pequeño grupo de mujeres artistas reparó en un detalle: la última exhibición de arte contemporáneo del MOMA contaba con 65 artistas, de los cuales sólo 17 eran mujeres. Decepcionadas y enfurecidas, decidieron organizar una protesta, pero no de la manera habitual. Sus objetivos eran concretos pero contradictorios; querían hacer algo grande, que despertara la atención de los medios pero sin parecer feministas histéricas ni arriesgarse a sufrir represalias en el circuito del arte profesional. Al final escondieron sus identidades bajo seudónimos de grandes mujeres de la historia del arte y la literatura, cubrieron sus caras con enormes máscaras de gorila y montaron la primera exhibición, The Night the Palladium Apologized. Así nacieron las Guerrilla Girls.

Eramos divertidas en lugar de super-serias -cuenta "Gertrude Stein". -Nadie sabía quiénes éramos. Y fuimos la sensación. La campaña fue un éxito debido, en gran parte, a su condición de colectivo anónimo, unido por una reivindicación. Nuestro anonimato -explica "Meret Oppenheim"- resultó ser una idea brillante. La gente no podía identificar los motivos individuales de cada una de nosotras, así que tuvieron que fijarse en los problemas que sacábamos a la luz. Quince años, muchos museos, galerías, universidades, festivales, exhibiciones, campañas y un par de libros más tarde, las Guerrilla Girls están en guerra, pero no con las instituciones ni con la discriminación sexual. Las Guerrilla Girls están en guerra con las Guerrilla Girls.

La vanidad es también mi pecado favorito. Las GG resultó ser, irónicamente, la única obra de arte relevante que sus responsables habían producido jamás. Por eso, una vez asentadas como colectivo radical, se establecieron como Guerrilla Girls, Inc. en 1999. Un año más tarde el grupo había crecido tanto que sufrió su primera escisión: las performers montaron Guerrilla Girls on Tour y el comando online se estableció como las GuerrillaGirlsBroadBand, siguiendo caminos separados. En octubre de 2003, Guerrilla Girls, Inc. llevó a las Guerrilla Girls on Tour y a las GuerrillaGirlsBroadBand a juicio por infracción de copyright. Faltando a su compromiso con el proyecto, las litigantes, “Frida Kahlo” y “Käthe Kollwitz” revelaron públicamente su identidad: Jerilea Zempel y Erika Rothenberg.

Como pasa a menudo en estos casos, es difícil saber realmente lo que ha pasado, pero se intuye. De los argumentos y declaraciones ofrecidos por ambas partes se desprende que, si bien las GG empezaron su campaña sin más propósito que protestar por la política sexista del circuito artístico y pasar un buen rato, cuando la pequeña campaña empezó a reportar beneficios las chicas establecieron diferentes modelos de proyección, con diferentes grados de éxito. Hoy Guerrilla Girls, Inc. exige que los la compañía de teatro y la puntocom dejen de usar el nombre de Guerrilla Girls y reclaman millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Zempel y Rothenberg aseguran que el comando fue ideado y liderado por ellas y reclaman derechos sobre cualquier beneficio que sus actividades hayan generado, incluyendo aquellas en las que no han tomado parte.

Mientras tanto Louis L. Stanton, el juez asignado al caso, atraviesa un momento de franca confusión. En callada protesta por la traición de las litigantes, el resto de las Guerrilla Girls se niegan a facilitar sus verdaderos nombres e insisten en acudir al juzgado con sus máscaras de gorila. Para colmo, parece haber más de una “Gertrude Stein”, algunos miembros han cambiado de seudónimo varias veces en el curso de los años y otras ni siquiera recuerdan el suyo. En este circo de identidades cambiantes, el juez encuentra muy complicado distinguir quién es quién.

La historia de las GG es triste y relevante. En los últimos años me he cansado de ver cómo proyectos entusiastas, carismáticos y necesarios se van literalmente al carajo por la vanidad de alguno de sus miembros y su incapacidad para soportar la idea de que otro les haga sombra. Muchos parecen agarrarse a su nicho como Gollum a su tesoro, temerosos y agresivos, arremetiendo contra cualquiera que proponga alternativas, demostrando muy poco respeto por los valores que pretenden defender. Y pierden todos, el proyecto, el público y ellos. No sé si ésta es la clase de cosa que le pasa a todos los grupos cuando pasa cierto tiempo -se lamenba “Chansonetta Stanley Emmons”, una GG original que no toma parte en el juicio. Lo único que sé es que todo el mundo está muy enfadado, y triste.

La historia al completo, en el Newyorker



BUSCA en LPC

  

ULTIMOS POSTS
Queridos lectores, debo cerrar los comentarios mientras realizo tareas de limpieza. Ustedes sabrán disculpar las molestias....

Aquellos que todavía piensan que la enfermedad del medio se la inventó Internet deberían leer este reportaje del New...

Buscaba un extracto traducido de El Príncipe Negro de Iris Murdoch y me he encontrado con que Alejandro Gándara...

No he llegado al Gamelab, pero me da igual porque estoy viendo la mesa de Cinacia del Foro Internet...

1. ¿Por qué las palabras censura, diletante y arribista ya no significan control que ejerce un grupo de poder...


ENVÍA ESTA ENTRADA

A la dirección de correo:


Tu dirección de correo:


¿Quieres incluir un mensaje?




LPC en tu buzón

Archivos







Pues sí que es triste :( las guerrilla girls han sido una gran referencia. De todas formas no pienso quitar el poster suyo del salón por esto. Han sido grandes!!!


Puesto por 123 a las Mayo 26, 2005 10:39 PM

independientemente de lo triste que es ver como se corrompe cualquier vestigio de creatividad altruista a la imagen del vil metal, siempre he opinado que mucha artista suelta pero ninguna del diseño multimedia a tenor de la patética web que les publicita, en fin, siempre nos quedara lpc, a la que seguro que no es precisamente el dinero el que la corrompa, sino lo que pueda comprar con él.... ;-D


Puesto por metamike a las Mayo 30, 2005 10:50 AM