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El placer de leer a los clásicos en traducción

LPC en la biblioteca | Mayo 03, 2005

mann.jpgUna mañana, hace unos cuarenta años, iba al centro, a la oficina, en el subte de Lexington Avenue. Frente a mí, viajaba un hombre muy atildado de mediana edad que leía un pequeño libro encuadernado en vitela. Sentí curiosidad y me acerqué a él. No es usual ver libros del período del Renacimiento en el subte. Estaba leyendo un texto aldino1 de poemas de Calímaco, uno de los grandes poetas griegos tempranos, que nació en el 310 a.C. Ahora me gusta imaginar que le dije al caballero: “Cantaba bien, aquel hombre, y se reía bien con el vino”. A lo cual la respuesta del caballero era mi verso favorito de ese poeta: “Los muertos no descansan, viajan sobre el mar como gaviotas”.

No fue ése el diálogo que sostuvimos, pero el caballero me mostró su volumen, una edición de bolsillo de 1520, y se presentó. Era John J. McCloy, abogado y banquero, administrador del Plan Marshall en Alemania y asesor de varios presidentes. Me dijo que la mejor manera de empezar con calma un día de trabajo duro era leer un poco de griego en el subte. Llegamos a mi parada y nunca más volví a verlo.

A mi que siempre me han pirrado los ratones de biblioteca, se me cierran los ojos de golpe y empiezo a bostezar en cuanto les oigo decir: no leo traducciones. Yo sólo me conformo con el original. Y, a no ser que el interfecto domine al menos ocho idiomas, llego a la conclusión de que no le gusta la literatura, por lo que cambio la conversación a algo más de su agrado como los coches, el fútbol o los implantes de silicona. Me viene a la memoria la confesión de mi adorable amiga Natalia quien, poseída por la lectura de una edición traducida de La montaña mágica de Thomas Mann, fue atacada por un orgasmo de la manera más inaudita en mitad del tercer capítulo, motivado -según ella- por la belleza de una descripción. Imagínate -decía- si pudiera leer alemán.

Imagínate.

Hay una lógica detrás de la diferencia de precios de una misma obra publicada por editoriales distintas y con distinta traducción; la misma lógica que dispara los precios de la tercera sinfonía de Brahms en ciertas ediciones de lujo cuando, gracias a su condición de dominio público, se puede comprar por cuatro chavos en cualquier tienda de la vecindad. Al amante de Brahms no le vale una orquesta de pueblo. Y tampoco al amante de Thomas Mann. Molestarse en buscar una traducción decente cuando no podemos disfrutar el original es una responsabilidad que tenemos con nosotros mismos. Si vas a un restaurante de mierda también comerás mal, aunque haga los mismos platos que Karlos Arguiñano.

En cualquier caso, El placer de leer a los clásicos en traducción, dedicado a mi querido Antonio y a cualquier Catulómano capaz de recomendarme la mejor traducción de su poema más famoso: odio et amo, a ser posible mano a mano con el original.

También aprovecho para recomendar La Libreria Anticuaria de don José Manuel Valdés, que está llena de traducciones.



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Gracias, guapa :). Recuerdo haber tenido alguna bronca en inglés precisamente porque los gringos más cultos quieren ser tan, tan, tan, que no se conforman con traducciones. Y no leen autores extranjeros. Y no hay manera de convencerlos. Ellos se lo pierden.

En cuanto a Catulo, ésta es demasiado nerviosa comparada con el original y cuela una cosa rara, pero bueno:

Odio et amo: quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior

Odio y amo, y por qué, preguntarías;
no sé. Mas fiero duele, y sufro.


Puesto por Antonio a las Mayo 3, 2005 10:09 PM

Leyendo precisamente la montaña mágica, no he alcanzado ningún clímax orgásmico en el tercer capítulo. Será que la traducción pierde morbo....sin mayúsculas Marta, que para eso estoy en tu blog.


Puesto por EXO a las Mayo 3, 2005 11:09 PM

Bueno, el momento orgásmico es el capítulo "Nieve", casi al final. Parece un video de Frankie Goes to Hollywood, "Relax" mismamente... Y es que no hay que olvidarse de que pie cojeaban el bueno del Mago y el alemán que se invento "Grecia" en el siglo XVIII.


Puesto por Antonio a las Mayo 3, 2005 11:26 PM

Curioso, justo hace unos momentos me inscribí a blogger para postear una parte de La Montaña Mágica, eso del placer solitario me parecía demasiado masturbatorio, tenía que compartirlo. Hoy en la tarde no tuve precisamente un orgasmo mientras la leía, pero digamos que fue algo cercano. Leo tu post y me encuentro con este, caray, ¡viva el placer orgiástico!


Puesto por Juan Carlos a las Mayo 4, 2005 06:22 AM

Una vez, leyendo a los 10 u 11 años una parte de "siete minutos" (ni recuerdo al autor), tuve una increible sensación de placer, un tanto novedosa para mí, ya que hasta ese momento orgasmo para mi era un país o una pieza del motor de auto...
Ya de grande, nunca busqué ni averigué sobre ese libro... pero me acuerdo que era bastante erótico y había cosas que no entendía. Creo que hoy estoy parado en el mismo lugar.


Puesto por eBlog a las Mayo 4, 2005 12:43 PM

Bueno, lo de "orgásmico" es claro que va entre comillas. Lo curioso es que a T.Mann le sacara la mejor pluma justo la necesidad de describir esa visión de Hans Castorp casi al final.

La novelita, por cierto, tiene guasa. Un ingeniero llega en el segundo párrafo a un sanatorio aburridísimo el que no pasa nada y no se larga hasta 950 páginas más tarde. Y a pesar de todo nos la tragamos flipando. Pero mira qué putada solitaria más grande puede ser la adolescencia.


Puesto por Antonio a las Mayo 4, 2005 01:56 PM

Vaya por delante mi condición de Catulómano impenitente... Una vez tuve que traducir una "catulinaria" para clase de latín: es una traducción bastante libre, casi una versión, pero en simpáticos endecasílabos; no es el Odi et amo... pero por si os gusta (el original por delante):

Ameana puella defututa
tota milia me decem poposcit,
ista turpiculo puella naso,
decoctoris amica Formiani.
propinqui, quibus est puella curae,
amicos medicosque convocate:
non est sana puella, nec rogare,
qualis sit, solet aes imaginosum.

Versión (o casi mejor, di-versión) de Iulius en un par de ripiosos cuartetos:

Ameana, muchacha refollada,
me reclama diez mil por sus servicios:
esta chiquilla más fea que Picio,
al derroche de Formio acostumbrada.
Amigos que a la joven dais consejo,
citad a los doctores a asamblea,
pues la chica está mal de la azotea
o es que jamás se ha visto en un espejo :OD

Un placer pasar por aquí :O)


Puesto por Iulius a las Mayo 4, 2005 07:26 PM

Yo quiero conocer a ese tipo de gente que te dice eso de " no leo traducciones. Yo sólo me conformo con el original". Vaya cretinada, no?.

Yo a partir de ahora voy a hacer lo mismo pero con el cine, pero voy más allá, ni siquiera subtituladas, me voy a tragar pelis checas en V.O. pero de verdad!!!


Puesto por kotrina a las Mayo 4, 2005 11:23 PM

Negarse a leer traducciones por principio es aberrante. Negarse a leer el libro en la versión original, cuando se conoce el idioma, por pura pereza, es un pecado.

El placer de la lectura no siempre es la satisfacción instantánea. A veces también funciona el mecanismo de esfuerzo-recompensa. Lo digo mientras me peleo con Ulyses. Sí, ese mismo. Sufro, pero también disfruto, ¡pardiez!

Por no hablar de los efectos secundarios. Al final del libro se conoce aún mejor el idioma.

Lo malo es que el mercado editorial español está produciendo las peores traducciones de su historia, a fuerza de abaratar costes. La ignorancia de los traductores llega en ocasiones a dar la vuelta al argumento de la obra. Son víctimas permanentes de los falsos amigos. Traducen sin dudar un momento preservative por preservativo o deceptive por decepcionante. Un compañero que trabaja como editor lo confirma.

Aunque la mejor que recuerdo es de una edición bilingüe de las letras de Leonard Cohen. En Chelsea Hotel, cuando decía que ella estaba "giving me head on the unmade bed" el traductor puso "dándome cabezazos en la cama deshecha".

Ay.



Puesto por Darius a las Mayo 5, 2005 01:07 AM

No soporto a esa gente tan snob que no controla las paridas que dice. En la facultad tenía un compañero que iba de aspirante a poeta maldito que decía que siempre había que leer en el idioma original, que la musicalidad era importantísima. Me habría gustado explorar su mente cuando se enfrentaba a la poesía rusa, árabe o china.


Puesto por Ella y su orgía a las Mayo 5, 2005 09:59 PM

En España tenemos las traducciones literarias que nos "merecemos", pagando lo que pagan las editoriales... un profesor de la facultad decía, al hablar de las salidas de la carrera (Traducción), que si uno quería dedicarse a la literaria, más le valía ser anoréxico. Una barbaridad, lo sé, pero es que no dan ni pa comer, sus lo juro.

Y muy a tono el post, por cierto.


Puesto por Sabela a las Mayo 6, 2005 02:02 AM

Le tenía ganas a La montaña mágica y al leer el post y verlo en una librería me he animado a comprarlo. Me ha costado la friolera de 39 euritos que me ha dejado temblando la cuenta corriente. Creo que es buena edición (edhasa), de reciente publicación. Al ir a pagar me dijo el librero: "son 39 euros (y dando golpecitos al libro)...Y LOS VALE". Llevo pocas páginas y sí, es cierto, es un pata negra.


Puesto por comala a las Mayo 7, 2005 12:54 PM

JAJAJAJAJA
Darius, lo de Cohen ha sido lo máximo.
Tu comment ha sido el más inteligente y divertido. Sin lugar a dudas. Mi experiencia universitaria avala tus palabras.
La lectura ya de por sí es un hecho extraño en este pais. Quien afirma leer con asiduidad y se considera buen lector, suele también afirmar sin sonrojo que su último libro ha sido Los pilares de la tierra o El códice Da Vinci.
Con semejante público resulta difícil imaginar una demanda de BUENAS traducciones. Tal cosa ha rebasado los límites de lo estrictamente literario y podemos ver subtítulos en V.O. que osan ¨resumir¨ las frases del guión.
Me gustaría conocer a quienes reivindican leer sólo originales. Supongo que serán lo más raro de los bichos raros.
Ya leer, originales o traducciones, acabará siendo una rareza pleistocénica.
Al tiempo.


Puesto por EXO a las Mayo 8, 2005 02:14 PM

Por alusiones, me veo en la tesitura de saludar y reconocer mi tremendísima estupefacción al ser consciente de que es posible tener un orgasmo vía neuronal. Siempre había pensado que el cerebro es mi punto G primigenio, pero no tenía más prueba que esta estúpida tendencia a enamorarme de las obras de arte de algunos artistas (y del artista que iba en el lote) ¿Cómo describirlo? Fue una tremenda alegría pa´l cuerpo semejante descubrimiento: Da menos problemas y mejores sensaciones un buen libro: que para neurótica, ya me tengo yo. Sea en el idioma que sea: que el arte se sienta cercano.
Marta, te informo de que continúo en el intento de superación de los desvaríos de la Plath en lo que al asunto del amor/admiración/sexo se refiere... y reconozco que el incidente con el capítulo de "nieve" de "la Montaña Mágica" fue de gran ayuda. Espero se repita pronto (te mantendré informada) ;)
A todo esto: para cuándo un artículo sobre el tema?
Un beso enooorme, bonita


Puesto por natalia a las Mayo 9, 2005 12:00 PM

Natuu!! Pincha en mi nombre y escríbeme. Copenhague te espera con los brazos en jarras XDDDDDDDDD

mxxxx!


Puesto por marta a las Mayo 9, 2005 10:33 PM