cupido en la red (I)
LPC en Reflexiones | Abril 01, 2005
Hace unos dias, en una charla en la Universidad Autónoma de Madrid acerca del sexo en la Red y las relaciones online comentaba con los asistentes un punto oscuro de las redes de contacto virtual, desde los más genéricos IRC, Friendster y similares hasta los específicos encuentra-el-amor-de-tu-vida como quedaconmigo.com. Que no sabes con quién estas hablando. Y eso, quieras que no, afecta al resultado.
Las relaciones sociales están basadas en la desconfianza y por eso valoramos mucho -aunque inconscientemente- las circunstancias, el modo y los gestos que acompañan a la persona que acabamos de conocer. El contexto, para empezar, define casi el 80% de nuestra respuesta inmediata. Por ejemplo: si una persona se acerca a nosotros en un club y nos invita a una copa, asumimos inmediatamente que esa persona quiere ligar. Si es un hombre pensamos que es un oportunista, si es una chica asumimos que es fácil. Él tiene más posibilidades de ser rechazado de antemano y ella, de acabar echando un polvo mediocre con alguien que le ha perdido el respeto desde el primer momento. La misma situación en una biblioteca, en un parque o en una piscina se ve suavizada por el entorno y la reacción inicial es menos agresiva que la anterior.
Si esa misma persona nos es presentada por unos amigos en una fiesta, coincide con nosotros en una cena o hace su aparición en nuestro entorno profesional, esa circunstancia no intencionada lo cambia todo de manera radical. Es mucho más fácil que despierte nuestro interés porque viene avalada por un tercero (un amigo, un colega, un familiar) al que sí conocemos y esa circunstancia añade a su presencia un elemento de familiaridad. La familiaridad inspira confianza y la confianza facilita el camino a cualquier tipo de relación.
Las circunstancias no son lo único importante. Otros elementos que construyen nuestra opinión sobre los demás son la educación, los gestos, el aspecto físico, la espontaneidad y la existencia de intereses comunes. Es verdad que normalmente tratamos de mostrar la parte más atractiva de nuestra personalidad cuando conocemos a alguien pero esconder las verdaderas intenciones es más difícil de lo que parece. Una persona impaciente, nerviosa, falsa o afectada emite señales que pronto aprendemos a identificar y rechazar. Toda esa información que tan valiosa nos resulta en el mundo real desaparece en las redes de contacto online. Y, por algún motivo, nadie parece tenerlo en cuenta.

"La misma situación en una biblioteca" ¿que alguien te invite a una copa en la biblioteca? ¿pero ahí no se va a estudiar? Hmmm, bueno, la verdad es que de todos es sabido la excitación sexual que en todos produce el estudio prolongado, juasjuas... y pegar un kiki para desetresar nunca viene mal ¿quien me invita?
Puesto por Maggie Wang Kenobi a las Abril 4, 2005 10:26 AM