diez regalos para impresionar a una dama en el dia de San Valentín
LPC en Reflexiones | Febrero 11, 2005
Ahí lo tienen, el dia de San Valentín. Una mierda de día, todo hay que decirlo, pero esto del San Valentin es un poco como lo de Bjork: a todo el mundo le parece una petarda pero vende discos como una perra y agota las entradas de sus conciertos de lujo seis meses antes de venir a tocar. Y verán, nadie espera regalos en el dia de San Valentín, todos saben que es un invento del Corte Inglés para vender peluches fuera de temporada. Pero es tan 1920, tan Mujercitas, tan maravillosamente incorrecto que hasta merece la pena probar y recordale a sus respectivas señoras por qué se afeitan las piernas los fines de semana, subir de categoría con la sirena de sus sueños o, en el peor de los casos, quedar como un galán*.
Y se aplican el cuento para cumpleaños, aniversarios, reconciliaciones, etc., que estas listas cansan mucho y no damos para más.
Primero, recapacitemos: el 90% de los regalos que hacen son regalos de cortesía o, lo que es lo mismo, el paquete VIPS: libros-discos-pañuelos-perfume. Hacer regalos de cortesía a tu novia es ser un capullo; hacer regalos de cortesía a la chica que llevas persiguiendo desde hace siete meses es ser un imbécil. En otras palabras: compra una edición más de Memorias de una geisha u otro frasquito pequeño de Calvin klein unisex y el resto del dinero que tengas te lo guardas para pelis porno, Kleenex y profesionales de alquiler, porque es lo más cerca que vas a estar de comerte un rosco.
Como me encantan las listas y me salté la de navidad, me he permitido elaborar un decálogo de sugerencias para el dia de San Valentín que haría las delicias de, al menos, una chica: yo. Lean con atención y valoren sus posiblidades; hay alternativas para todos los bolsillos. Y no, no me den las gracias. Si alguna de mis propuestas derivan en final feliz, prefiero que las gracias me las den ellas. No es nada personal.
1. Medias. Esos panties de nylon que se compran en cajas de tres son, junto con el zapato de plataforma y la falda pantalón, el chiste más pesado de la historia de la moda. Nunca mujer alguna fue capaz de quitarselos sin parecer un pato borracho, con la irrepetible excepción de Anne Bancroft cuarenta años atrás. Por otra parte, regalar lencería picante siempre me ha parecido el colmo de la vulgaridad. Pero unas sencillas medias de seda que suben hasta la mitad del muslo con una deliciosa costura trasera, con tacón cubano o, en versión juvenalia, de colores a juego con un bonito liguero o de rejilla son un regalo perfecto, precioso y felizmente fugaz: el código de conducta que se aplica después de la entrega es romperlo a mordiscos a la primera ocasión.
Personalmente me disgustan los estampados y las blondas de treinta centímetros, los brillos de purpurina y las medias que se rompen sólo con mirarlas. Mis favoritas son densas, largas y oscuras como éstas.
Para los que tienen dudas con respecto a la talla: si aún no sabes lo largas que son las piernas de esa chica es que esa chica no es tu chica. Y si le regalas medias quedarás como un imbécil.
2. Diez clásicos del cine. Comprar un diez viajes de la filmoteca para la chica que te gusta es una jugada maestra. Es barato, es especial y muy, muy inteligente. La cortesía la obligará a ver al menos una película contigo y tendrás la oportunidad de hacer valer tus encantos en un clima favorecedor. Si te invita una segunda vez puedes ir pensando en las medias. Y si no te invita en absoluto tu adorada es una zorra desagradecida y no merece más atención. Como veis, es lo que se llama una win-win situation.
3. The subject is sex. Divertido, entretenido y sexy! Más de hora y media de producciones caseras, camp setentero, repostería, animación, anuncios, trailers, parodias, coristas de los años 20 y programas educativos en torno a nuestro género favorito. Para amigas íntimas, novias y amantes con sentido del humor. Aunque si estas sin un chavo la opción barata es tirar de Concrete tv y ejercitar tus vagas nociones de pretecnología con mucha purpurina y pegamento. Menos vistoso pero muy cute.
4. Peter Pan. Antes de chasquear la lengua consideren este detalle: Betty Bronson es Peter Pan y la película, una experiencia rara, exquisita y perversa. Peter Pan es la historia de una niña que deja de serlo. Y el celuloide original es uno de los tesoros más preciados del Moma (y de mi filmoteca particular).

5. La cafetera más sexy. Para empezar, una cafetera no es un electrodoméstico. A la ya mencionada añadimos Cofee Geeks sugerencia de mi querido Darío y dos links para fetichistas que un amable lector me envió hace unos días: Il Caffe y la colección privada de Enrico Maltoni.
6. Una bonita taza. Como ésta.
7. Caramelos. A no ser que tu adorada ocupe dos sillas de metro o vomite religiosamente después de las comidas, éste puede ser el regalo perfecto si te molestas en buscar algo especial. La sugerencia de Josh Rubin, sticky candy es demasiado pija para mi gusto -caramelos con su nombre tatuado importados desde Sidney- pero la idea no está nada mal. ¿Alguien recuerda los caramelos Fiesta? Igual un paseo por La Latina puede resultar igual de rentable y, si la cosa sale mal, siempre puedes ahogar tus penas en glucosa...
8. Un juguete. Algo delicado, como esta pequeña preciosidad, práctico como esta doble maniobra ( ilegal en algunos estados), excéntrico como estas plumas para ornitólogos sin complejos, un homenaje a Milo Manara o mi muy favorito de siempre: el collar.
En cualquiera de los casos, busquen un objeto que no avergüence a la dama cuando retire el papel. El naturalismo es una tendencia que el mercado de juguetes íntimos debería evitar. Silicona transparente y cristalina, metal brillante y pulido o cuero sencillo, sin bordes ásperos ni remates perezosos que rocen la piel durante el rodaje.
9. Valentina. Que la mujer más espectacular de todos los tiempos protagonice una de las joyas más valiosas de la historia del cómic es una feliz casualidad que debemos celebrar en San Velentín, semana santa y todas las fiestas de guardar. Valentina despertó mi pasión por el cómic y por las botas de punta redonda, el flequillo cuadrado y los pantalones de cadera baja. Y es la llave para la degustadora de placeres sáficos que todas llevamos dentro.
10. Katamari Damazi. But... of course!

Decálogo del perdedor. La segunda parte de nuestra lista o cómo pasar rápidamente del ¡Me ha vuelto a llamar Andrés! ¡Yo creo que le gusto! al Ponlo encima de lo que trajo aquel tio que me vas a joder la mesa con esa porquería.
El perfume es, al mismo tiempo, un regalo demasiado personal y demasiado vulgar para ser un buen regalo. Si uno de los doce trabajos de Hércules hubiera sido comprar un buen perfume para la mujer de su jefe, habría pasado a la historia como el héroe que capturó al toro de Creta, mató a la Hidra, liberó Estínfalo de las aves, robó las manzanas del jardín de las Hespérides y la cagó en la planta baja del Corte Inglés. Guárdate esa jugada para madres, hermanas, suegras y cuñadas y asegúrate bien de comprar la marca que ya usan.
Discos y libros. El regalo de última hora por excelencia. A no ser que te hayas molestado en pensar algo especial para su destinataria final, tu regalo dirá: estaba demasiado ocupado rascándome los huevos delante del televisor como para acordarme de que existes. A mi me encanta que me regalen libros, incluso cuando uno de mis mejores amigos me regaló el mismo libro por segunda vez porque esta convencido de que me va a encantar, pero sólo porque acertó, las dos veces. Pero las 1080 recetas de cocina y el reportaje fotográfico Los Pueblos de Nueva Guinea serán siempre recibidos con cierta frialdad, por mucho que estén de oferta en el VIPS. Y jamás, repito, jamás, serán un buen pasaporte a la alcoba de una dama.
Pañuelos, corbatas, cinturones, calcetines, bufandas, diademas para el pelo y demás accesorios impersonales son perfectos para la tia Eulalia, tu primo Ernesto y sus hermanas o la abuelita del cuarto que siempre baja a tomar el té. Pero si habeis sido tan mendrugos que la situación requiere una compra desesperada en el último minuto, ya podeis dar gracias al señor porque ha creado el cielo, la tierra y las tartas de jabón. Imperios como Lóccitane, The Bodyshop y You're gorgeous han cimentado su éxito gracias a gente como tú y tienen todo tipo de jabones, cremas, champus, aceites y bálsamos convenientemente empaquetados en lujosas cajas de colores para que sólo tengas que pagarlos con gran dolor de tu bolsillo. Consuelate: quedaste como un señor y tu regalo verá partes de esa chica que ni ella misma sabe que existen.
Peluches. ¿Por qué? (Nota: si la respuesta es porque a ella le chiflan te recuerdo que asediar a una menor de edad en españa está penado con quince años de cárcel. Cerdo degenerado).
Películas. Antes de comprar Mi gran boda griega o La boda de mi mejor amigo, aplica valores seguros: Desayuno con Diamantes, Descalzos por el parque, Pesadilla antes de navidad y... ya. En el resto de los casos, ver nº2, discos y libros.
Electrodomésticos. Dios te guarde de comprarle a tu chica una batidora, una aspiradora o una sandwitchera por San Valentín, aniversario, cumpleaños o navidad. Te mereces todo lo que te pase.
Muñecos graciosos con forma de pene, delantales que ponen tengo un huerto de ricas flores y otros accesorios "simpáticos" de sex-shop. Tendrás que ser irresistiblemente guapo, divertido y gozar de fama internacional como artista del cunnilingus para que te perdonen semejante ordinariez. Pero si a ella le encantan, adelante con el paquete. Os mereceis el uno al otro.
* Ya lo sé Kroy, que te van a salir espumarrajos por la boca pero quiero que sepas que este post me lo sugeriste tú. Sin querer.

Jajaja, a mí con cualquier detallito me dejarían con la boca abierta, por la sorpresa, claro. Jamás, y mira que he tenido unos cuantos novios, me han hecho un regalo ese día.
Puesto por Bo Peep a las Febrero 11, 2005 07:32 PM