arsénico por comparación
LPC en terror culinario | Diciembre 22, 2004
Cuando un grupo de valientes se presenta voluntario para testar productos de procedencia exótica, componentes inciertos y etiqueta impronunciable, hay que agradecerlo. Siguiendo el ejemplo del siempre admirado (y compadecido) Steve-don't eat it!-Sneeze, Ken, Jeff y otros aguerridos muchachos de No Apologies Press conmueven al mundo con sus reportajes en primera persona sobre el té cremoso con perlitas, los dados de cocacola gelatinosa, las bebidas energéticas que saben al incienso derramado en los altares prohibidos y otras excentricidades que no deberían comprar en la tienda de la calle Luna ni en otros paraísos asiáticos del barrio de Lavapiés sin haberse leído antes el resto de sus entradas.
Se lo digo de corazón: ¡no se dejen tentar! Si quieren impresionar a una cita con sus talento para la cocina asiática, compren cinco latas de crema de coco (la lata marrón, no la verde y nunca, nunca la blanca) y un frasco de curri picante. Cualquier cosa que pongan en la sarten tras una lata de coco y una cucharada -una- de curri (pescado, lentejas, piña, pollo, verduras, el pan duro de ayer, tomatitos cherry, sobras del fin de semana) sabrá bien. Salvo queso y salmón. Lo prometo.
Cheers Xeni!
