woe man
LPC en Reflexiones | Octubre 23, 2004Me he estado mordiendo los puños estos días para no entrar al trapo con algunos de los momentos vividos en la Women’s Game Conference (de los que pueden probar una pizca si leen el espeluznante artículo del NYT) pero sí voy a compartir con vds el glorioso momento que acabo de vivir hace unos minutos en el IRC.
IRC #debian, una de la morning. Para los que sólo estén familiarizados con el canal de lesbianitas y los de mujeres casadas en busca de aventuras les diré que aquí la gente, en general, hace preguntas técnicas sobre distintos aspectos de su sistema operativo y que normalmente es un bosque de pollas. Haciendo cálculos rápidos se podría decir que hay un 30% que son como Gandalf (magos del código binario, la cofradía de sabios del canal), 40% son usuarios aventajados y profesionales del medio (yahoos y cia) y el resto oscila entre un 20% de gente que se acaba de pasar a debian desde otros sitemas operativos -generalmente windows-, un 5% de 'lurkers' (gente muy misteriosa que anda por allí pero no abre la boca), un 5% de trols que van y vienen y dan la vara, y un bot, dpkg, que es como la enciclopedia británica en el cuerpo de un matón de club. Y en este teatro estaba yo cuando apareció Tina.
Tina tenía un problema de dependencias con uno de sus paquetes. O algo por el estilo. Normalmente pasa un rato antes de que uno de los sabios decide responder a alguna de tus dudas porque están muy ocupados con sus cosas (btw, desaconsejo petite como nick), pero cuando Tina llegó con su problema de dependencias, todos estos caballeros se lanzaron a sus pies: ¿un problema de dependencias? ¡Pero eso no puede ser! Yo voy a estar levantado toda la noche asi que si quieres hablamos de tu problema desde el principio. ¿Y cuándo dices que compraste el ordenador?
Al cabo de un rato de preguntas y respuestas y mucho apt-get install, Tina se sincera: es que mi amigo lorez dice que si eres una tía te hacen más caso. Un sabroso comentario que generará gran confusión.
+asked your questino
-:- Signon time : Sat Oct 23 01:12:34 2004
Lo cortés y lo valiente. Una vez volvía yo a casa después de una juerga mayúscula con una amiga al borde de un coma etílico y dos chicos que acababa de conocer que nos llevaban a casa con intenciones posiblemente funestas. El sentido de la orientación no es una de mis mayores virtudes, así que cuando llegamos al cruce pertinente cogimos la via que va al aeropuerto en lugar de la lateral. Cuando por fin conseguimos llegar cerca de nuestra casa, estábamos en la autopista al lado de canillejas conduciendo en dirección contraria en estado de embriaguez. Y, por supuesto, pinchamos.
Tanto el conductor como mi acompañante, muchachos ámbos excepcionales y muy bien plantados, cogieron el gato como quien coge un bicho y miraron al infinito en busca de inspiración. Viendo que mi amiga agonizaba en el asiento trasero y la musa parecía no llegar, decidí coger el toro por los cuernos y entrar en el único bar que parecía estar abierto con el gato en ristre y suplicar. No me avergüenza afirmar que no hizo ninguna falta; en cuanto me vieron pasar por la puerta, el 90% de los allí presentes salieron a la calle en menos tiempo del que se tarda en decir zarzaparrilla para solucionar el percance.
Sí me avergüenza algo más el hecho de que al ver dos maromos de más de metro ochenta sentados en el bordillo con aire de alternativos la mayor parte de la comitiva volvió sobre sus pasos lanzándome miradas de reproche y sólo dos caballeros, probablemente padres de familia sinceramente conmovidos por nuestra situación, nos cambiaron la rueda en un periquete y se volvieron al bar comentando entre dientes el estado lamentable de la juventud local.
Los verdaderos motivos. Me retuerzo por el suelo cada vez que oigo a una mujer quejarse de lo difícil que resulta abrirse camino en la tecnología. Lo cierto es que los Media Labs más prestigiosos de europa se matan por conseguir buenas programadoras, aunque sean tan petardas como Mary Flannagan y hagan workshops sobre la memoria y los recuerdos de la niñez. Y eso cuando no están dirigidos por una, como Fo.am (Maja Kuzmanovic), Radioqualia (Honor Haager) o el Banff Center (Sarah Diamond). No es de extrañar que la pobre Meg empezara con tantas ganas con las chicas de Misbehaving y acabara despidiéndose un poco a la francesa; eso de lloriquear porque es un mundo de hombres le ha venido siempre muy pequeño. En una cena me contó que siempre que daba una charla acababan preguntándole si consideraba que su papel en la escena de los nuevos medios estaba siendo infravalorado por el hecho de ser mujer. Yo no he notado nada -decía la muy inocente. Mientras, el resto de las chicas comadrean en la trastienda: ¿Meg Hourighan? No es representativa. Meg no es una de las nuetras; es uno de ellos.
Señoras, todos queremos que los interfaces sean más intuitivos y un mayor grado de inmersión en la dinámica del juego. Pero si quieren historias en las que la violencia sea eufemística y los jugadores se pidan perdón antes de disparar igual ya va siendo hora de que dejen de lloriquear porque el mundo es un lugar oscuro y empiecen cogiendo un manual de Blender, Python o de OpenGL.
Acabáramos.

Voy a tener que pasarme mas, pero IRC y su tonica "estoy aqui por estar" es igual en todos sus canales.
Bosque de pollas... Jjeje, me hizo gracia.
Saludos ;)
Puesto por |Fr0d0| a las Octubre 23, 2004 01:23 PM