Groupies’ Guide to Sex
LPC en the fetish garden | Octubre 22, 2004Ahí están: los muchachos de Maxime suben a los cielos y bajan a los infiernos buscando carne. La última chuletada, una breve guía para las groupies de ayer, de hoy y de siempre: ¿es todo grandes tetas y mamadas, o hasta los músicos tienen días malos?
En todos los bares donde hay conciertos (festivales, estrenos, firmas de libros, fusiones corporativas, peleas en barro, asesinatos múltiples) hay groupies. Claro, no es lo mismo la groupie del Nasti que la grupie del Calderón pero, en general, son fáciles de reconocer: son esas muchachas que persiguen al artista donde quiera que vaya con la amable intención de agradecer su talento y compartir su fama para siempre jamás. Porque la groupie no se pega taconazos con el resto de sus amigas por darle un repaso al melenudo de turno antes de que vomite en la moqueta del hotel, la groupie mata para contarlo. A mayor fama del interfecto, mayor notoriedad.
Vivimos tiempos oscuros, ¿no creen?
Hay quien dice que las groupies son unas cabezas locas y que follan con cualquiera pero tal apreciación, además de injústa, es totalmente errónea: la groupie no folla con cualquiera. ¡Ni mucho menos! Su predisposición está fuertemente condicionada y obedece a una estructura lógica de carácter jerárquico. Está claro que en un mundo indie el cantante y el guitarra son la pieza de más valor, mientras que en el electro-pop son cantante y teclista los que tienen más puntos y, en el mundo del jazz, no se va a ningún sitio si no mojas con el saxofón. El la escena experimental, vale cualquiera que lleve un titanium o, en su dfecto, sea el único miembro que sale al escenario. Y si se atreven a leer las confesiones del link que encabeza este post descubrirán por sí mismos la regla de oro: con el batería nunca. Nunca nunca nunca.
Niñas, esos pelos. La guia para ser una groupie de Lisa Gabriele (Nerve) incluía ser una chica, tener una vida de mierda, una familia apestosa y unos doce años. Esto no significa, señoritas, que deban descuidarse. Me deprimió un poco ver, cuando regresé a Madrid, que al sempiterno corrillo de muchachillas sedientas en la puerta del backstage les da ahora por vestirse como esas prostitutas de las pelis de la guerra civil y pintarse como travestis, como si tuvieran que cubrir rebeldes matojos de barba incipiente con barriles de maquillaje. Además, se parecen tanto unas a otras que podrían hacer concurso con las trillizas de Julio Iglesias. Tanto corte a los años veinte, tanto flequillo ye-ye, esos chicos de fuera van a pensar que hemos vuelto al franquismo.
Hace un tiempo corría de mano en mano (de los músicos, se entiende) un listín con los contactos de las chicas más festivas de la península ibérica, con un rating de cinco estrellas para cada ejemplar. Ignoro si esa agenda sigue aún en circulación pero aún pueden disfrutar del anecdotario de las estrellas con entrañables y divertidas historias sobre el mejor amigo del artista. Y si este comentario estrictamente subjetivo y generado por un largo período de observación de campo les ha hecho surgir alguna duda sobre su propia persona, prueben este pequeño test y apechuguen con el resultado.

No sé, yo tengo una amiga que tras liarse con un batería mulato de jazz latino, diría que siempre, siemPRE, SIEMPRE! La excepcion que confirma la regla? Chicas, testimonios?
Puesto por Antonio a las Octubre 22, 2004 05:10 AM