Not in my name
LPC en Reflexiones | Octubre 17, 2004Michael Moore es un patán vanidoso, efectista, presuntuoso y manipulador y a nadie puede sorprender que le haya salido este pequeño grano en el culo llamado Fahrenhype 9/11 en la vispera de las elecciones. Si yo fuera un asesor del partido demócrata habría aconsejado a John Kerry hace mucho desvincularse públicamente del señor Moore y de sus payasadas. Especialmente cuando la situación augura lo que nosotros españoles (que sabemos mucho de estas cosas) hemos bautizado como votos en contra, es decir, que un gran número de sus votantes lo serán, no por su fe en el candidato demócrata, sino por pánico a cuatro años más de reinado republicano.
Cualquier ciudadano de a pie con más de dos dedos de frente sabe que un discurso, por bien fundamentado, intencionado y estructurado que sea, se cae a pedazos con una sola media verdad. Los malabares baratos y los efectos especiales están reservados para para el cura, para el trilero, para el vendedor de crecepelos de la teletienda; pero hay que ser un imbécil de proporciones sobrehumanas para adornar una verdad con trucos de barraca de feria. De todos los imbéciles, Michael Moore es el peor porque su imbecilidad hace daño a muchos, empezando por el partido que dice representar.
Fahrenheit 9/11 cuenta con mucho material valioso e incontestable. Y es una pena que hayan caído en manos de un personaje tan banal porque hay imágenes, documentos y declaraciones en la película que sin duda merecían un marco, si no más inteligente, al menos más respetuoso con la gravedad de la situación y la dignidad de la sala. Moore, que es un poco el Lars Von Triers del formato documental, sabe muy poco de dignidad. Está demasiado ocupado en su papel de cristo salvador evangelizando y sermoneando desde su posición privilegiada (no olvidemos que a Moore su campaña por la salvación del mundo le ha hecho multimillonario) como para servir a una causa mayor que la de su propia persona. Y eso se paga, queridos. Se paga cuando un dedo te señala desde la multitud y todos los demás están mirando. Entonces importa poco que el 98% de tu discurso sea una verdad como un templo: tu manzana podrida ha llenado de mierda tu cesto y el de todos los demás.
Hay documentales (y hasta especiales en las noticias) que muestran un disclaimer al principio de la emisión advirtiendo que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad del espectador. Tanto Bowling for Columbine como Fahrenheit 9/11 necesitan claramente de una advertencia similar, porque el tono y el formato de muchas de sus imágenes pueden -y deben- insultar profundamente la inteligencia de la audiencia.

;-)
Puesto por mnem a las Octubre 17, 2004 08:48 PM