De Rolex y setas
LPC en mp3 | Octubre 09, 2004
Elton John en los Q Music Awards: A cualquiera que hace playback en público en un escenario cuando pagas 75 libras para verle deberían pegarle un tiro. Esto me deja fuera de su lista de felicitaciones por navidad. ¿Me importa acaso? No.
Lo que podría haber sido una divertida pelea de gatas en las portadas de la prensa especializada (pero no de música sino de gossip) quedó, sencillamente, en una lección de modales por parte de una Madonna más digna que la í. Su representante Liz Rosenberg comentó poco más tarde: Madonna no hace mímica ni pierde el tiempo marujeando sobre otros artistas. Cantó cada una de las notas de su Re-Invention Tour y no se avergüenza de que le paguen bien por un duro trabajo.
Y añadió: Elton John sigue en su lista de felicitación navideña.
Madonna fue el primer concierto grande de toda mi vida. Tenía doce años cuando fui al Calderón a ver a la ambición rubia y, con habilidad y entusiasmo, serpenteé con pericia y sigilo hasta la primera fila y esperé las cuatro horas de entonces (de mis doce años, digo) entre adolescentes asfixiadas, clones de la artista (de uno y otro género) y mercenarios del directo que son los hijos de puta que te venden el agua a precio de pura coca colombiana. No es de extrañar que, tras la espera, los piostones y el contacto no deseado con litros de sudor ajeno, el playback me sentara como un tiro. Madonna saludó, bailó, se restregó con bailarines vestidos de sirena y cambió de peinado al menos tres veces pero cantar, lo que se dice cantar, no cantó una sola nota.
A qué estamos, ¿a Rolex o a setas? Cuando Bjork vino a tocar a Barcelona en el antepasado Sonar me acordé mucho de aquellas horas del Calderón. La islandesa se aseguró muy bien de que nadie fuera de su propio equipo se hiciera responsable de su concierto. Mesa, escenario, cámaras, proyecciones... todos los técnicos que trabajaron en aquel concierto llegaron con ella y se fueron con ella, y el resultado fue un sonido casi sobrenatural, de una perfección tan rara, tan poco frecuente, que hasta yo que no soy fan me arrepentí de no haber ido a verla en el Liceo. Sin embargo, muchos se quejaron de que no se la veía, tan pequeña como es, perdida en aquel escenario gigante. Las cámaras que transmitían directamente a las pantallas sólo cogían planos largos de la actuación. La triste verdad es que, después de diez años, dos niños, Goldie y Lars Von Triers, la eterna adolescente está muy estropeada.
Madonna es una compañía que se ha hecho rica creando, promocionando y vendiendo un único producto: Madonna. Y se ha reinventado tantas veces como ha hecho falta: la madona rebelde, la madona ninfómana, la madonna sado, techno, disco, electro, actriz, go-go, guerrillera... todas esas madonnas son en realidad una sola que trasciende largamente de su categoría de cantante pop para convertirse en icono cultural y sobrevivir (a veces a lo grande, a veces bajo capas y capas de lodo) a tres décadas en la cresta de la ola de la popularidad mediática. El hecho de que todo esto no sorprenda a nadie es prueba inequívoca de que no ha habido engaño.
Bjork Y Madonna tienen muchas cosas en común: las dos son mujeres que han alcanzado un estatus en el mundo del espectáculo a base de trabajo duro, dedicación y una dosis rara de ambición. Jamás las he visto quejarse de lo dura que es la fama, lo difícil que es ser mujer en un mundo de hombres o lloriquear porque sus hijos no tienen padre. Pero no comercian con el mismo género. Y pagar un concierto de Madonna para oirla cantar es como ir a ver a Bjork para mirarle el culo: no tiene sentido.
Y en este mundo de irritantes estrellas de la canción ligera, parodias inconscientes de los últimos 70, cantautores babosos y concursantes de OT, si hay algo que me hace retorcerme de dolor en el suelo es una miserable rata, envidiosa, mediocre, llorica y oportunista como Elton John, que tuvo su último momento de gloria cuando su amiga princesa se reventó los sesos con su amante en un tunel de París.

a mí el rollito de Madonna de mujer hecha a si misma me ha dado siempre por el culo: una historiera de autosuperación à la MTV, a la felicidad por el marketing . Así que, en este caso, estoy totalmente con la mariquita mala,,,, y ten en cuenta que la pataleta del gafotas fue porque a la rubia le dieron el premio a la mejor actuación EN DIRECTO,,, si eso no es para mosquearse....
Y de Bjork prefiero no hablar...
Puesto por Kroy a las Octubre 10, 2004 04:37 PM