lastsupper.jpg

patrios y excepcionales

LPC en media | Mayo 31, 2004

De la manera más absurda acabo de tropezar con un ser sin duda excepcional y, de oca a oca, con el que posiblemente sea el blog más descacharrante que he leído en mi vida, un lugar donde la pérdida de la inocencia, las recomendaciones literarias y la sodomía creativa son algo más que harina de otro costal. Y, dicho sea de paso, cuya pasión por David Bowie, Cristina Ricci y Philip K. Dick haría que Tones y yo nos batiéramos a muerte en el morral.

Para gran dolor de mi corazón, conocerla fue perderla porque la muy zorra desagradecida se ha liquidado sin más ni más. Asi que, con su permiso y su recuerdo, me permito la libertad de copiar y pegotear al menos uno de sus posts, para disfrute de ustedes y por lo que pueda pasar.

nota. Todo lo que viene a continuación es obra suya, que me limito -con una humildad que no me caracteriza- a reproducir en este blog. Y no se me acostumbren ni me empiecen a mandar sus redacciones que esto no es el periódico escolar.

Hala, circulen.

EL AMOR ES QUÍMICA
(Lesbian lovers from outer space (o La complicidad del sabor salado II)

Empezemos por los pseudónimos de rigor. No tanto por proteger la intimidad de las implicadas (que es algo que ni a ellas ni a mí nos importa una mierda), como porque no recuerdo sus nombres reales. Así que las llamaremos Martasánchez y Clon, porque ambas son ese tipo de mujer que hace silbar y pasmarse a los viejecitos en las plazas públicas: bajitas, contundentes, jamonas, rubias y vestidas y maquilladas como para la Blonde Bitches Party 2004. Sí, exactamente el tipo de tía que, en la vida real, sólo es lesbiana durante quince minutos y en el porno más cutre. Uñazas ultralargas incluídas.

Martasánchez y su Clon se conocieron, se fascinaron y se fueron a follar una noche de viernes. No imagino nada más parecido a masturbarse ferozmente ante un espejo. De cualquier forma, el asunto prosperó y se convirtieron en parejita oficial, para regocijo de sus respectivos amigos (que de inmediato se convirtieron en amigos comunes, ante la imposibilidad de distinguir a una de la otra) y pesadumbre de quienes las habían admirado a distancia cuando bailaban desenfrenadas, borrachas y escasas de ropa en el calor de las noches ovetenses.
En fin, la parejita era feliz (y cada vez más rubia), y los días pasaban idílicos entre lésbico fornicio, compras en Zara y estruendosas ovaciones de cada despedida de borrego (lo que ustedes conocerán por "despedida de soltero") que se cruzaban por la calle. Durante su primer año de relación protagonizaron divertidas anécdotas, con las que ustedes podrían epatar en la próxima reunión de la comunidad de vecinos. Como aquella ocasión en que se fueron en el coche de Clon a practicar sexo rural al atardecer y una pareja de ociosos guardias civiles metió una indiscreta linterna por la ventanilla y dijo: "Por favor, señorita, salga del coche". Clon sacó la cabeza de debajo de la manta (las noches astures son frías) y dijo: "Es que estoy sin vestir". Los guardias se miraron y dijeron: "Pues salga y vístase" (dénse cuenta, amigos lectores, "salga y vístase", no "vístase y salga"). Clon se puso lo primero que encontró bajo el asiento y salió del coche con todos los papeles en la mano. Y entonces se oyó una tímida voz bajo la manta: "¿Cariño? ¿Se han ido ya esos tíos?". Los guardias se miraron otra vez, pasearon la linterna por el interior del coche y dijeron: "Que salga también su compañero, por favor, y nos enseñe su carnet de identidad". De las profundidades de la manta salió entonces un gruñido feroz: "JODER! Que no lo llevo encima y que estoy en pelotas, COÑO!". Los guardias volvieron a mirarse, examinaron detenidamente el carnet de Clon, enfocaron otra vez la linterna hacia el interior, donde una muy cabreada Martasánchez se calzaba sus enormes botazas y ponía cara de huno con ardor de estómago, y le susurraron a Clon: "Señorita, ¿está usted aquí por su voluntad?".

El tiempo pasó, llegó su aniversario y Martasánchez y su Clon, como buenas rubiazas de provincias, decidieron celebrarlo "a lo grande". O sea, vender un ternero y comprarse con la pasta una más que abundante cantidad de drogaína. Se calzaron sus botazas, se enfundaron en sus vinilosas minifaldas y salieron a bailar como peonzas, beber como nenúfares e intoxicarse como animales de laboratorio. Acabada la noche, se fueron a casa de Clon a rematar la celebración del aniversario, arrancándose la ropa ya en el ascensor, por aquello de ir ganando tiempo. Llegadas allí, se tumbaron en la cama, se hicieron dos rayas del tamaño de Wisconsin y se arrancaron la ropa que les quedaba, excepto las respectivas botazas. Martasánchez sacó un par de relucientes esposas de su bolso, dijo algo tal que: "Cariño, te voy a echar EL POLVO DE TU VIDA", esposó a Clon al cabecero de la cama y salió de la habitación con una mirada lúbrica que prometía placeres nunca antes experimentados. Clon se retorció un poco sobre el colchón, mitad por la expectación y mitad por el colocón de escándalo que llevaba encima, y contestó algo como: "Oh, sí, fóllame, fóllame" (ambas muchachas, les recuerdo, están talmente sacadas de las fantasías del bakala standard). Los tacones de Martasánchez repiquetearon brevemente por el pasillo, y entonces se oyó un sonido seco y contudente que Clon no supo interpretar. Se encogió de hombros (en la medida en que las esposas lo permitieron) y siguió a su monólogo pornocutre: "Sí, sí, ven, fóllame, hazme de todo, hazme guarradas, fóllame!". Silencio absoluto en el pasillo. "¿Cariño? ¿Estás en el baño?". Más silencio. "Cariño... vas a venir y follarme... o algo?". No hubo respuesta. "Cariño... er... ¿estás ahí? ¿no habrás salido a la calle? No, claro, si no llevas ropa... ¿Cielo? ¿No íbamos a follar?". Nuevamente el silencio. "Oye, hija de puta, que estoy esposada! Que tengo un colocón inhumano, por dios! Que necesito follar! O fumar, por lo menos! Cariñoooooo!!!! Vuelveeeee!!!".

Media hora después, cuando Clon ya estaba afónica de tanto alternar promesas de venganza siciliana con sentidas declaraciones de amor y preocupación por el bienestar de su novieta, volvió a oírse el sonido de los tacones en el pasillo, si bien algo vacilante e inseguro. "Me cago en tu puta madre!", chilló Clon, "llevo media hora aquí esposada con un colocón de espanto! ¿Dónde cojones...?", y entonces Martasánchez entró en la habitación con los ojos vidriosos, la cabeza cubierta de sangre y el pulso tembloroso. "¿Qué te ha pasado?", gritó Clon. "Resbalé en el pasillo con una meada de TU PUTO PERRO!", aulló Martasánchez. "¡Quítame esto!", berreó Clon sacudiendo las esposas. "Sí, para que me lleves a Urgencias", vociferó Martasánchez, "porque si por mí fuera, te juro que te dejaba aquí, hija de puta, guarra de mierda!".

Lo que ocurrió después

-Martasánchez le quitó las esposas a Clon, las dos se pusieron la ropa, salieron de casa esquivando la meada del perro y el charco de sangre, y fueron a Urgencias intercambiando insultos durante todo el proceso.

-En Urgencias hubo gran regocijo.

-La apasionada relación entre ambas terminó algún tiempo después. Martasánchez sedujo a un adinerado empresario astur, que se casó con ella y se la llevó a vivir a Madrid. Concretamente, a la zona de Chueca.

-En Chueca, seguramente, hay también gran regocijo.

-Clon ha vuelto a alegrar las noches calientes de Oviedo con su presencia de bacana.

-El perro bien, gracias.



BUSCA en LPC

  

ULTIMOS POSTS
Todo cuanto se explica, en la belleza, ni explica la belleza, ni es lo bello; la parte que consiente...

Yo descubrí a Ellizabeth Smart de rebote. Rondábamos los dieciocho y un novio al que le gustaba juzgar el libro...

Esto tiene que ser lo que ocurre cuando la gente de fuera del sistema solar intenta hacerse pasar por...

Esta ha sido la Olivetti Lettera 32 de Cormac McCarthy durante 50 años. Y esto es lo que dice...

Tomas alternativas de Branquias bajo el agua, inéditos de Décima Víctima, letras des-hechadas, directos y maquetas de Esclarecidos, Kaka de...


ENVÍA ESTA ENTRADA

A la dirección de correo:


Tu dirección de correo:


¿Quieres incluir un mensaje?




LPC en tu buzón

Archivos







Nos batiremos si quieres, pero ya conozco (virtualmente) a Trahn. Es una chica encantadora y tan inteligente como parece. Diablos, tengo que volver a escribirle.


Puesto por Tones a las Mayo 31, 2004 07:55 AM

Hola. Yo también sé como te sientes. Yo también descubrí a Trahn cuando buscaba algo que no tenía nada que ver y no he parado de leer su diario. Y no sólo me fascina su manera de ser, sino su estilo de escribir porque es muy muy parecido al mío y sin duda cuando la pereza deje de impedirme escribir mi propio blog espero poder hacer algo que al menos intente ser la mitad que sus magistrales relatos. Necesito encontrarla algún día. No podría morirme sin saber cómo es personalmente...


Puesto por Lyllith a las Julio 19, 2004 09:10 PM

Euh... gracias!
Ujournal implotó, o algo parecido, y yo soy especialmente lotech, así que estuve intentando volver a entrar (sin éxito) durante meses. Al parecer, todos los ujournaleros estamos acogidos en otro servidor, o algo por el estilo. El caso es que hoy me apeteció buscar ese centro de acogida, con lo que puse "Trahn" en el google y... vaya, salieron un montón de amables linkeos desde lugares insólitos. Como el suyo, mismamente.
Yo sigo leyéndola cuando puedo.
Usted puede leer alguna cosilla en www.livejournal.com/users/atrocidad
Pero no hay gran cosa, ya se lo aviso. Poco tiempo, falta de conexión...
Eso, que gracias. Y, naturalmente, que tenga cuidado ahí fuera.
Trahn.


Puesto por Trahn a las Junio 10, 2005 11:05 PM