Hoy es uno de esos días
LPC en | Febrero 25, 2004El metro es un lugar odioso. Es extraño porque siempre he pensado que, cuando visitas una ciudad, debes conocer dos cosas: el mercado y el metro. Y es encantador cuando lo haces en Londres, Berlin, incluso en Praga y te pasas la estación de turno contemplando la vida de la ciudad en forma de mofletes, hastío y parejas adolescentes que se morrean en el vagón. Hubo un tiempo en que me gustaba ir en metro, especialmente de niña cuando -¿alguien lo recuerda?- había carteles en los túneles del circo de los leones y cosas así. A mi me gustaba.
Hoy, sin embargo, mi viaje diario de vuelta de la redacción viene marcado por una catástrofe: el amenizador de paradas. Y tengo mala suerte, si señor. Hoy salté a un coche en la estación de Colón y no tarda ni dos segundos: los grandes éxitos de Operación Triunfo interpretados por los tres jinetes del apocalipsis. ¡Cristo Bendito! ¿no es ya bastante malo que tenga que pagar por usar un transporte que ya pago, por escoger entre el sobaco melenudo del heavy del rincón o el bolso de Mary Poppins clavado en el costillar, por deslizarme inintencionadamente por los charcos del pasillo que encima me toca sufrir el mar de amores de un peruano? Y no me vayan a joder con eso del racismo que hoy estamos calentitos. Que lo de Operaciómn Triunfo no es lo peor. ¿Alguien me puede explicar de dónde proviene esa pasión del plañidero urbano por el puto acordeón? Extraña elección sin duda. Suicida, diría yo. No hace mucho me encontré pagandole dos euros a uno para que abandonara el vagón. Me quedaban ocho paradas y aún creo que salió barato. Qué vida más perra.
Mi hombre dice que no deberíamos tener armas en casa: las usaría con cierta ligereza. Mi hombre es muy guapo y muy listo y diseña videojuegos. Dice que me hará un juego en el que tendré un arsenal y mataré cantautores. Mientras tanto yo disfruto afilándome los dientes contra la barra vertical de la úlrima esquina. Algún día, algún día ocurrirá una desgracia.
Espero.

Entiendo perfectamente todo esto, y lo de las armas tambien.
Mas de una vez he deseado tener una pistola con silenciador (no me gusta llamar la atencion, llamame timido).
Otro dia te contare algo parecido en las salas de cine.
Kixx
Puesto por Magma a las Febrero 25, 2004 01:38 AM